España
El mundo universitario se mueve
Llegar a la universidad es, para muchos estudiantes, un sueño excitante que culminará su vida estudiantil. Después de años de estudios y de no saber bien a qué nos vamos a dedicar cuando seamos mayores, llega un momento en el que hay que decidir qué estudiar. Eso ocurre al acabar la enseñanza primaria. Afortunadamente, la oferta educativa en España es bastante amplia, pero no lo es el número de plazas para determinadas carreras. Clásicamente, estudios como medicina y derecho estaban colapsados de candidatos que, tras haber obtenido una buena nota en selectividad, no podían acceder debido a la escasez de plazas. Y eso ahora sigue siendo un problema para muchos estudiantes que, al acabar sus estudios medios y superar la selectividad, no pueden acceder a sus estudios soñados debido a que la nota de corte es demasiado alta.
Imprenta online
Afortunadamente, aquellos agraciados que han conseguido entrar en la universidad y estudiar su carrera preferida cuentan con la comodidad de utilizar servicios de imprenta online. No solamente los estudiantes universitarios pueden usar estos servicios, sino también los de grados inferiores, donde presentar trabajos académicos durante el año escolar es algo muy habitual. En BachelorPrint, es posible acceder a servicios de copistería online. No solamente es posible imprimir online, algo que resulta muy cómodo, (ya que te envían el trabajo a casa), incluso es posible solicitar un encargo en servicio exprés. También disponen de un servicio de detección de plagio. Las comodidades son múltiples y solamente hay que entrar en la página y ver cómo funciona el servicio de la imprenta online BachelorPrint.
Notas de corte altísimas
Muchos estudiantes ven frustradas sus esperanzas e ilusiones cuando, al llegar al final de sus estudios, y superar la selectividad, ven que no pueden cursar su carrera soñada. Un ejemplo es la nota de corte de derecho, que en 2024 superó el 10. Ante la frustración, y para no perder un año y tener que entrar en una carrera a la espera de acceder a los estudios deseados, muchos estudiantes se matriculan en academias de preparación a exámenes de la selectividad. Esa espera no garantiza acceder a una determinada carrera y no hace más que aumentar la desesperación y frustración de muchos estudiantes.
Una solución para los estudiantes
Para evitar que potenciales talentos emigren a otros países en busca de los estudios deseados, los gobiernos deberían invertir más en educación y menos en tonterías ideológicas o inútiles, como suele ocurrir a menudo. La necesidad de ofertar más plazas en las carreras clásicas que suelen tener mucha demanda, es real. Además de ampliar nuevos estudios acordes a la realidad que va cambiando, los gobiernos deberían garantizar el acceso a las carreras universitarias demandadas si el estudiante cumple con el nivel. Entre otras medidas, sería positivo facilitar la educación en casa ya desde tempranas edades y dar más libertad a los padres a la hora de educar a sus hijos. Eliminar todo adoctrinamiento en las aulas, así como la propaganda en las escuelas de determinadas ideologías, también sería un punto muy positivo para fomentar la educación.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
