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Religión

El obstinado silencio del papa sobre la persecución de los cristianos

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Por Giulio Meotti.- Han muerto 4.305 cristianos en 2018 simplemente a causa de su fe cristiana. Esta es la dramática cifra incluida en la nueva “World Watch List 2019”, recién recopilada por la organización no gubernamental Open Doors. Revela que, en 2018, hubo más de mil víctimas cristianas, un 25% más, que el año anterior, cuando fueron 3.066.

En estos días, 245 millones de cristianos en el mundo son perseguidos aparente y simplemente por su fe. El pasado mes de noviembre, la organización Aid to the Church in Need hizo público su “Informe sobre Libertad Religiosa” correspondiente a 2018 y llegó a una conclusión similar: 300 millones de cristianos fueron sometidos a violencia. El cristianismo, a pesar de su dura competición, ha sido descrita como la “religión más perseguida del mundo”.

En marzo de 2019, el papa Francisco viajará a Marruecos, un país que también está incluido en la lista de observación de Open Doors. Por desgracia, la postura del papa Francisco sobre el islam parece provenir de un mundo de fantasía. La persecución de los cristianos es hoy una crisis internacional. Consideremos lo que les ocurrió a los cristianos en el mundo musulmán en los últimos dos meses, sin ir más lejos. Murió un policía que estaba intentando desmontar una bomba delante de una iglesia copta en Egipto. Antes de eso, siete cristianos fueron asesinados por extremistas religiosos durante un peregrinaje. Después se descubrió una fosa común en Libia con los restos de 34 etíopes cristianos asesinados por yihadistas vinculados al Estado Islámico. El régimen iraní, con nuevos y graves actos de represión, detuvo a más de 109 cristianos. La paquistaní cristiana Asia Bibi, tres meses después de ser absuelta de “blasfemia” y liberada del corredor de la muerte, sigue viviendo como “prisionera”: sus antiguos vecinos siguen queriendo darle muerte. En Mosul, que era el centro de Irak para los cristianos, hubo una “Navidad sin cristianos”, y en Irak en general, el 80% de los cristianos ha desaparecido.

El cardenal Louis Raphael Sako, patriarca de Babilonia de los caldeos, y jefe de la Iglesia católica caldea, proveyó hace poco algunas cifras de la persecución de los cristianos en Irak: “61 iglesias han sido atacadas con bombas, han matado a 1.224 cristianos y se han confiscado 23.000 casas y propiedades inmobiliarias de cristianos”. El patriarca recordó al mundo la política del Estado Islámico, que da “tres opciones a los cristianos”: convertirse al islam, el pago de un impuesto especial o el abandono forzoso e inmediato de su territorio. “De lo contrario, los pueden matar”. Así es como han sido expulsados 120.000 cristianos.

“El obstinado silencio de los líderes europeos sobre la cuestión de las religiones, en particular el islam, es asombrosa y decepcionante”, escribió el novelista argelino Bualem Sansal hace poco.

Su actitud es sencillamente irresponsable, suicida, e incluso criminal […] en el actual contexto marcado por [una] desconcertante expansión […]. Es como vivir a los pies de un volcán enfurecido y no entender que se está preparando para entrar en erupción.

Sansal, que ha sido amenazado de muerte por los islamistas en Francia, como en Argelia, escribió 2084, con éxito de ventas. En él, escribe que la postura del papa Francisco sobre el mundo musulmán es similar a la de los líderes occidentales:

El papa Francisco no podía en absoluto ignorar los graves problemas causados por la expansión del islam radical en el mundo y en el núcleo mismo del dominio cristiano […]. Tomemos nota otra vez […] la última religión que llegó a Europa tiene un impedimento intrínseco para integrarse en el marco europeo, fundamentalmente judeocristiano, a pesar de que este referente se ha erosionado en los últimos siglos.

El papa Francisco sí se las arregló para explicar que la “idea de conquista” es parte integral del islam como religión, pero añadió rápidamente que se podría interpretar el cristianismo de la misma manera. “El islam auténtico y la lectura adecuada del Corán se oponen a toda forma de violencia”, afirmó el papa, con no demasiada exactitud. Tampoco citó correctamente que el “islam es una religión de paz, compatible con el respeto a los derechos humanos y la convivencia pacífica”. Es como si la mitad de los esfuerzos del papa se hubiesen dirigido a exonerar al islam de todas sus responsabilidades. parece haberlo hecho aún más de lo que musulmanes practicantes, como el presidente de Egipto, Abdel Fatah el Sisí, el escritor y médico estadounidense M. Zuhdi Yaser, el ex ministro de Información kuwaití Sami Abdulatif Al Nesf, la escritora franco-argelina Razika Adnani, el filósofo tunecino afincado en París Yusef Sedik, el periodista jordano Yosef Alawnah y el escritor marroquí Rachid Aylal, entre muchos otros, han estado haciendo.

La dramática persecución de los cristianos en el mundo islámico subraya una paradoja occidental: “Desde su victoria en la segunda guerra mundial, los occidentales han traído grandes beneficios a toda la humanidad”, escribió Renaud Girard en Le Figaro:

“En el ámbito científico, compartieron sus grandes inventos, como la penicilina e internet. Los derechos humanos y la democracia no se aplican ni mucho menos en todo el mundo, pero son la única referencia de gobierno que existe a nivel internacional. Es innegable que, bajo el impulso de los occidentales, se han logrado inmensos avances políticos, técnicos, sanitarios y sociales en dos generaciones. Pero existe un área donde el planeta ha ido en retroceso desde 1945, y donde la responsabilidad occidental es evidente. Es la libertad de conciencia y religión […]. Al abstenerse de defender a los cristianos en Oriente, Occidente está cometiendo un doble error estratégico: ha mostrado una señal de debilidad al abandonar a sus amigos ideológicos, y ha renunciado a su credo”.

“A ojos de los gobiernos y medios occidentales”, señaló otro informe sobre la persecución de los cristianos, recopilada por Aid to the Church in Need, “la libertad religiosa se está cayendo de las listas de prioridades sobre derechos humanos, y siendo eclipsada por las cuestiones de género, sexualidad y raza”.

“La corrección política no quiere saber nada sobre la actual persecución y supresión del cristianismo, así que se está ignorando de la manera más siniestra”, dijo hace poco el arzobispo Manfred Scheuer, de Linz, en la Alta Austria.

Este eclipse es aún más dramático, ya que todo el mundo sabe que el cristianismo está al borde de la “extinción” en Oriente Medio, como señaló el arzobispo de Canterbury, Justin Welby:

“Cientos de miles de personas se han visto forzadas a dejar sus casas. Muchos han sido asesinados, esclavizados, perseguidos y convertidos a la fuerza. Incluso los que permanecen se hacen la pregunta: “¿Para qué quedarse?”. La población cristiana de Irak, por ejemplo, es hoy menos de la mitad de lo que era en 2003 y sus iglesias, casas y negocios han sido dañados o destruidos. La población siria cristiana se ha reducido a la mitad desde 2010. En consecuencia, en todas las comunidades cristianas de la región que fueron la base de la Iglesia universal se enfrentan ahora a la amenaza de la extinción inminente.

Occidente ha traicionado a sus amigos cristianos en el Este (como aquí y aquí). Occidente podría preguntar: ¿Qué están haciendo el Vaticano y él para para combatir esta nueva persecución religiosa?”

Ya han surgido críticas del mundo católico. “Igual que le inquieta poco la ola de cierres de iglesias, Francisco parece estar poco inquieto por la islamización de Europa”, escribió el columnista estadounidense católico William Kilpatrick:

“De hecho, como demuestra su apoyo a la inmigración masiva, parece no tener objeciones a la islamización. Sea porque cree de verdad la falsa narrativa de que el islam es una religión de paz, o porque cree que la estrategia de profecía autocumplida creará un islam más moderado, Francisco parece estar tranquilo ante el hecho de que el islam se está extendiendo rápidamente. Sea que Francisco no esté bien informado sobre el islam, o que haya adoptado una estrategia de desinformación, está haciendo una enorme apuesta, no sólo con su propia vida, sino con la vida de millones de personas”.

Ahora hay áreas enteras de Siria donde se están erradicando a sus cristianos históricos. El papa Francisco recibió hace poco una carta del padre Hana Yaluf, un predicador franciscano en Siria de la localidad de Knayeh, cerca de Idlib, el bastión de los rebeldes islamistas anti Asad. “Los cristianos de esta tierra son como corderos entre lobos”, escribió Yaluf.

Los fundamentalistas han devastado nuestros cementerios, nos han impedido celebrar liturgias fuera de la iglesia, nos han arrancado las señales externas de nuestra fe: las cruces, las campanas, las estatuas y nuestro hábito religioso.

Si el papa no quiere recibir más cartas como esa, tendrá que mostrar coraje y abordar una de las persecuciones más acuciantes de nuestro tiempo.

El papa Benedicto XVI, en su discurso en Ratisbona, dijo lo que ningún papa se había atrevido nunca a decir antes: que existe un vínculo específico entre la violencia y el islam. Para ilustrar su argumento, Benedicto citó un diálogo del siglo XIV entre un emperador bizantino cristiano, Manuel II Paleólogo, y un erudito persa, sobre el concepto de la violencia en el islam: “Mostradme lo que Mahoma trajo que fuese nuevo, y encontrarás cosas […] como su orden de difundir con la espada la fe que predicaba”, fueron las palabras del emperador a su interlocutor musulmán citadas por Benedicto.

Otro papa, Juan Pablo II, también expresó su preocupación. En una reunión en 1992, Mgr Mauro Longhi, que aún era un estudiante, solía acompañar al difunto papa a sus excursiones de senderismo, contó que Juan Pablo II le había hablado de la “invasión islamista” de Europa.

El papa me dijo: “Háblales de esto a los que te encuentres en la Iglesia del tercer milenio. Veo a la Iglesia afligida por una herida mortal. Más profunda y dolorosa que la de este milenio –dijo, refiriéndose a los totalitarismos comunista y nazi–. Se llama islamismo. Invadirá Europa. He visto las hordas que vienen de Occidente a Oriente”, y después me habló de cada país, uno por uno: desde Marruecos a Libia y Egipto, y así hasta llegar a Oriente. […]

El padre santo añadió: “Invadirán Europa, Europa será como un sótano, con antiguas reliquias, sombras y telas de araña. Recuerdos de familia. Vosotros, la Iglesia del tercer milenio, debéis contener la invasión. No con ejércitos, porque no bastará con ejércitos, sino con vuestra fe, vivida con integridad.

La visión de Juan Pablo II parece la continuación de la histórica campaña islámica en tierras cristianas: “En 637, el ejército islámico capturó Jerusalén, doblemente sagrada, y después el corazón de todo Oriente Medio, el centro histórico del cristianismo”, escribió el novelista argelino Bualem Sansal. Siguió describiendo “la irresistible progresión del islam hacia Occidente: el norte de África judeocristiano, que inmediatamente se convirtió; la España católica, que se anexionó al principio del siglo VIII; Bizancio, que capturaron en 1453; [después] a Vena, que asediaron en 1529”.

El papa Francisco se enfrenta ahora al posible riesgo de un mundo cristiano físicamente engullido por la media luna musulmana, como en el logo elegido por el Vaticano para el próximo viaje del papa a Marruecos. Es hora de sustituir el apaciguamiento.


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Religión

La doble vara de medir del cardenal Omella

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Omella y Puigdemont
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Yanet Cobo Medina. – El cardenal arzobispo de Barcelona Juan José Omella acudió en la mañana del 12 de julio de 2019 al juzgado de instrucción número diez de Barcelona para ser interrogado por presuntos delitos relacionados con fraude documental continuado con malicia. La vista duró unos 15 minutos, en los que el cardenal contestó a las preguntas de la juez y a las del abogado Vladimir Lamsdorff-Galagne, representante del sacerdote querellante Miguel Ángel Barco. Al salir de la sala de vistas, el cardenal Omella comentó a las preguntas espontáneas de la prensa allí presente que había dicho “toda la verdad y solamente la verdad” y que “confiaba en la justicia” y en que “se esclarecerá la verdad”.

Grandes contradicciones del cardenal Omella

Sin embargo es muy grande la contradicción en la que ha caído el cardenal Omella en su gestión de esta crisis, pues los cargos que leyó el 15 de noviembre de 2017 al representante legal de Miguel Ángel Barco, Vladimir Lamsdorff-Galagne, pretendían reducirle por el acto de esa misma lectura al estado laical por haber tenido una hija y por otros pormenores relacionados con desórdenes anteriores al momento en que la mujer presuntamente hubiera quedado embarazada, cosa que nunca había sucedido.

Tal como informaba el portal Periodista Digital en edición de 21 de junio de 2019 y contrariamente a lo que defendió el cardenal Omella en conversación con el abogado de Miguel Ángel Barco ese 15 de noviembre de 2017, “la prensa española se hace eco de que se condenó al sacerdote Barco a perder su condición pública de sacerdote por tener un hijo. Sin embargo, en la reunión del abogado Vladimir Lamsdorff-Galagne con Omella y el vicario judicial de la diócesis de Barcelona el 15 de noviembre de 2017, el cardenal Omella quitó importancia al hecho de que un cura tenga un hijo”. Así, en esa conversación Omella le dice al Dr. Vladimir Lamsdorff-Galagne: «por tener un hijo, no lo secularizan a uno. Yo creo que no… Normalmente no. Tiene que haber otras cosas. Esas otras cosas me imagino que deben estar, porque si no, no hacen esto por un hijo. Cuantos… perdón, algunos sacerdotes, pues han tenido esa debilidad, tienen un hijo, hemos conocido, yo conozco alguno. Y siguen ejerciendo el ministerio. Y ellos han resuelto el tema ese. Yo creo que por eso no tiene que ser».

Un sacerdote de Madrid con dos hijos recibe un premio junto al delegado para la Juventud del cardenal Omella

16 días después de que el cardenal Omella leyera “la cartilla” al representante legal de Miguel Ángel Barco, el secretario del arzobispo emérito de Zaragoza monseñor Ureña del año 2008 hasta el año 2011 reverendo Gonzalo Ruipérez Aranda fue premiado en la arquidiócesis de Madrid, el 1 de diciembre de 2017. Se da el caso que engendró dos hijos carnales, y no por ello fue secularizado.

Explica el sitio web de la Arquidiócesis de Madrid en edición de 1 de diciembre de 2017 que el párroco de san Juan de Dios en la UVA de Vallecas, el anterior capellán del monasterio de la Encarnación en Ávila, el responsable de juventud en la diócesis de Barcelona y el de pastoral familiar en Toledo iban a recibir los galardones Alter Christus que otorga Regnum Christi, ente indivisiblemente unido al ala más conservadora de la iglesia católica, los Legionarios de Cristo, y con un historial de abusos sexuales por parte de su fundador el Padre Maciel, que hizo temblar al pontificado de Juan Pablo II. Estos premios “están dedicados a reconocer y poner en valor el trabajo de los sacerdotes”, rezaba el texto de justificación del acto. La entrega de la IV edición de estos galardones tuvo lugar en la Universidad Francisco de Vitoria el lunes 4 de diciembre de 2017 y el delegado del área de Juventud del cardenal Omella dio su discurso y su cardenal se congratuló por ello. Sin embargo el mismo cardenal que aplaude este premio en la persona de un sacerdote con dos hijos seculariza a otro sacerdote por presuntamente ser padre de una hija, cuando disponía antes de leerle el escrito condenatorio y de la elaboración de este por parte del Vaticano de una prueba científica del ADN del padre verdadero. Esta prueba había sido admitida por la diócesis de Alcalá de Henares, de la que dependía en ese momento Miguel Ángel Barco y se hizo llegar a Omella para que este la llevase a Roma.

Gonzalo Ruipérez Aranda, en su día secretario del arzobispo emérito de Zaragoza, “se ordenó sacerdote con 27 años. (…) y su pasión por evangelizar le ha llevado a desempeñar diferentes funciones en la Santa Sede, en la diócesis de Zaragoza, en la cárcel de Meco” explicaba el portal de la arquidiócesis de Madrid.

Los méritos omiten citar que es padre de al menos dos hijos reconocidos, cosa que ciertamente es un don de Dios pero que omiten los que conceden el premio. Da charlas a colegios de niñas sobre las virtudes de un buen cristiano en ocasiones, que nadie duda que lo es.

Gonzalo Ruipérez y su imprudencia temeraria de la diócesis de Zaragoza

También Gonzalo Ruipérez cometió torpezas de gran magnitud en la arquidiócesis de Zaragoza siendo secretario de Monseñor Ureña: en esa época, y junto al promotor de justicia de la diócesis de Zaragoza Óscar Ignacio Avilez Bolívar, se juntaban en sesiones de trabajo en una habitación prestada para tal objetivo en un hotel de la ciudad de Zaragoza y reclutaban candidatos al sacerdocio para el seminario de Zaragoza entre hombres que vivían en Colombia. Óscar Ignacio Avilez Bolívar, colombiano él mismo, viajó varias veces a su país de origen para traerse a candidatos, entre ellos era sabido que había hombres sin oficio ni beneficio que pasaban hambre y buscaban seguridades. Esto hizo que Benedicto XVI aconsejara a monseñor Ureña, en ese momento arzobispo de Zaragoza, a traerse en todo caso sacerdotes, no candidatos al sacerdocio.

Óscar Ignacio Avilez Bolívar promotor de Justicia de la diócesis de Zaragoza no tenía permiso para ejercer el sacerdocio

A Óscar Ignacio Avilez Bolívar se le habían retirado los permisos para ejercer el sacerdocio desde 2010 en Colombia y fuera y lo sabía, por lo que toda su actuación en la diócesis de Zaragoza a partir de esa fecha era fraudulenta. Este sacerdote con los permisos revocados actuaba de promotor de justicia de la diócesis a la vez que compaginaba su tiempo con acciones comerciales para beneficio propio y se anunciaba para ello en Internet como agente de una empresa piramidal norteamericana. La referencia ciber comercial del sacerdote vende productos de belleza (contorno de ojos y desmaquillante de ojos y labios), nutrición (hasta cinco complejos vitamínicos) y hogar (limpiador multiusos) y ofrecía como teléfono y como email de contacto los mismos que aparecen junto a su nombre en la Guía Diocesana.

Fue cesado por el actual arzobispo de Zaragoza Don Vicente Jiménez el 20 de febrero de 2015, dos años y medio después del 8 de junio de 2012 que concluyera la comisión de servicios por la que fue trasladado de la diócesis colombiana de Girardot a la de Zaragoza. Desde esa fecha de 2012 “quedan anulados sus nombramientos” como promotor de Justicia del Tribunal Interdiocesano de Primera Instancia y como capellán del hospital Provincial. Había accedido al primer cargo en 2011 y al segundo en 2012.

Alerta Digital ha sabido que su nombre figuraba en la lista del directorio de la diócesis de Bogotá de fecha uno de enero de 2010 en la página 253 (ver aquí) con la revocación de los permisos sacerdotales. Gonzalo Ruipérez trabajaba mano a mano con él, formando un grupo de seminaristas, algunos de los cuales se ordenaron, y entre los cuales hubo conductas laxas y en alguna ocasión delictiva, y también de homosexualidad activa. Ninguna de estas circunstancias probadas fue suficiente para castigar a Gonzalo Ruipérez, pero la mera suposición infundada de otras circunstancias lo ha sido para castigar a Miguel Ángel Barco con la mayor pena que se puede imponer a un sacerdote.

Círculos eclesiásticos críticos consideran a este colectivo procedente de Colombia como un “lobby”. Destacan, entre otras circunstancias, que algunos de ellos dirigen varias de las principales parroquias de la diócesis, continuaba Diario.es., y como ha investigado extensamente Periodista Digital está en el centro de la llamada “trama maña” y posterior defenestración de Ureña y procesamiento del cardenal Omella por presuntos delitos de ocultación.

La ahora probada falsa acusación, que Omella leyó al ahora querellante

El texto leído al representante legal de Miguel Ángel Barco por el cardenal Omella para reducirle al estado laical decía: «1.- El 18 de diciembre de 2015, un eclesiástico del que consta su credibilidad, declara que el sacerdote acusado le dijo: “Que desde hacía un año aproximadamente o algo más, estaba teniendo una relación afectiva con una chica de su parroquia, mayor de edad, 19 años, y que había tenido varias relaciones íntimas con ella, y fruto de una de ellas, la chica estaba embarazada”.

2.- Con fecha 30 de octubre de 2016, otro clérigo del que se ha comprobado su credibilidad declaró: “El 7 de septiembre de 2016, hablé con Don Miguel Ángel Barco López, quien me comunicó que había tenido relación con Doña X Y Z, y como consecuencia, ésta había quedado embarazada (…). “Esta información la conocían también el vicario general de la diócesis, Monseñor Florentino Rueda Recuero y el Reverendo Pablo Ormazábal Albístur, amigo personal de Don Miguel Ángel”.

3.- Con fecha 5 de noviembre de 2016, otro clérigo de cuya credibilidad no se duda, declara: “Monseñor Manuel Ureña me dijo: ‘No entiendo cómo acusan a Miguel Ángel Barco de ser homosexual, siendo que es padre de una niña’”.

”4.- Además de estas declaraciones en este expediente constan dos hechos significativos ocurridos en el mes de octubre de 2006, poco tiempo después de que Doña X Y Z quedara embarazada: a.- El asalto de la casa del sacerdote y los maltratos que este sufrió cuando los familiares de Doña X Y Z tuvieron noticia del embarazo de esta. En estos hechos intervino la policía y los servicios sanitarios del lugar. b. – a denuncia del sacerdote ante autoridades civiles por parte de un familiar de la madre de la niña».


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Religión

El silenciado sufrimiento de los palestinos cristianos

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El cristianismo está al borde de desaparecer del lugar donde nació, incluido Belén (en la imagen).
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El cristianismo está al borde de desaparecer del lugar donde nació, incluido Belén (en la imagen).
Por Raymond Ibrahim.- En estos tiempos en que los cristianos están sufriendo varias formas de persecución en el mundo musulmán, apenas se oye hablar del sufrimiento de los palestinos cristianos.

Open Doors, organización de defensa de los derechos humanos que monitoriza la persecución de los cristianos, indica que los cristianos palestinos sufren un “elevado” nivel de persecución, a causa de la “opresión islámica”.

Son (…) los cristianos conversos del islam los que se enfrentan a una persecución más grave, y les resulta difícil participar sin riesgos en la vida de las iglesias existentes. En la Margen Occidental son objeto de amenazas y una gran presión, y en Gaza su situación es tan peligrosa que viven su fe cristiana prácticamente en secreto (…) El influjo de la ideología islámica radical va en aumento, y las confesiones tradicionales tienen que mostrarse diplomáticas en sus tratos con los musulmanes.

Aunque se suelen publicar informaciones sobre la persecución de los cristianos en otras zonas del mundo musulmán –Pakistán, Egipto y Nigeria son tres ejemplos–, se habla poco de los cristianos que viven bajo el régimen la Autoridad Palestina (AP).

¿A qué se debe? ¿Es que su persecución es mucho menos grave que la de sus correligionarios en el resto del mundo musulmán? ¿O es por su situación única, porque viven en un punto caliente del planeta con muchos intereses políticos y mediáticos en juego?

“La persecución de los cristianos en la Autoridad Palestina”, un nuevo informe de Edy Cohen, publicado por el Begin-Sadat Center for Strategic Studies el 27 de mayo, es muy útil para responder a estas preguntas. En primer lugar, documenta tres casos recientes de persecución anticristiana, ninguno de los cuales fue cubierto por los denominados medios de referencia:

El 25 de abril, los aterrorizados habitantes de la aldea cristiana de Yifna, próxima a Ramala, (…) fueron atacados por musulmanes armados (…) después de que una mujer de la localidad interpusiera una denuncia ante la Policía contra el hijo de un destacado cabecilla de Fatah [el partido del presidente de la AP, Mahmud Abás] que atacó a su familia. Como consecuencia, decenas de pistoleros de Fatah acudieron a Yifna, dispararon cientos de tiros al aire y arrojaron bombas incendiarias mientras proferían todo tipo de maldiciones, causando graves daños materiales. Fue un milagro que nadie muriera o resultara herido. (…)

El segundo incidente se produjo en la noche del pasado 13 de mayo. Unos vándalos penetraron en una iglesia maronita de Belén, la profanaron y robaron objetos de gran valor, cámaras de seguridad incluidas.
Tres días después le llegó el turno a la iglesia anglicana de la aldea de Abud, al oeste de Ramala. Los maleantes cortaron la valla del recinto, rompieron las ventanas e irrumpieron en el templo, que profanaron y de donde igualmente sustrajeron objetos de gran valor.

Según consta en su página de Facebook, se trata de la sexta ocasión en que esa iglesia maronita de Belén es objeto de robo y vandalismo; en 2015 padeció un incendio que provocó cuantiosos daños y la obligó a cerrar durante un largo periodo de tiempo.

Estos tres ataques, que se produjeron en sólo tres semanas, siguen el mismo patrón de maltrato que los cristianos suelen experimentar en otras regiones de mayoría musulmana. Si bien lo que predomina es la profanación y saqueo de los templos, también hay turbas que se lanzan contra las minorías cristianas siempre que éstas –cuyos componentes son percibidos como dhimíes, o ciudadanos de tercera, meramente tolerados, y de los que a menudo se espera que den las gracias por ello– se atreven a alzar la voz por sus derechos, como ocurrió en Yifna el 25 de abril:

Los vándalos exigieron a los lugareños el pago de la ‘yizia’, un impuesto especial que históricamente se imponía a los habitantes no musulmanes de territorios sometidos a régimen islámico. Las más recientes víctimas de la ‘yizia’ han sido las comunidades cristianas de Irak y Siria en las zonas controladas por el ISIS.

Además, como suele ocurrir cuando los musulmanes atacan a los cristianos en países islámicos, “a pesar de los gritos de auxilio de los [cristianos]” de Yifna, la Policía de la AP no intervino durante las horas que duró el asedio. No se detuvo a ningún sospechoso. Como tampoco se detuvo a nadie por los dos referidos ataques contra templos cristianos.

En resumen: los cristianos palestinos son objeto de la misma clase de persecución –ataques a iglesias, secuestros, conversiones forzosas…– que sus correligionarios en decenas de países musulmanes. La diferencia, sin embargo, es que la persecución de los cristianos palestinos “no recibe cobertura en los medios palestinos”. De hecho, como explica Cohen, “se ha decretado el secreto de sumario en muchos casos”:

Lo único que le interesa a la AP es que estos sucesos no lleguen a los medios. Fatah ejerce gran presión sobre los cristianos para que no den cuenta de los actos de violencia y vandalismo que frecuentemente padecen, pues ese tipo de publicidad dañaría la imagen de la AP como agente capaz de proteger la vida y las propiedades de los cristianos que viven sometidos a su régimen. Aún menos quiere la AP ser retratada como una entidad radical que persigue a las minorías religiosas, pues podría tener repercusiones negativas en la masiva ayuda internacional, particularmente europea, que recibe.

Dicho de otra forma: lo esencial para la AP y sus seguidores, los medios y demás, parece ser presentar a los palestinos como víctimas de la injusta agresión y la discriminación de Israel. Este relato podría verse en entredicho si la comunidad internacional se enterara de que los propios palestinos persiguen a palestinos sólo a causa de su religión. Podría ser más difícil recabar las simpatías hacia un pueblo supuestamente oprimido si se da a conocer que ese mismo pueblo oprime a las minorías que alberga en su seno.

Así que, siendo conscientes de ello, “los funcionarios de la AP ejercen presiones en los cristianos para que no denuncien dichos incidentes, que amenazan con desenmascarar a la Autoridad Palestina como otro régimen de Oriente Medio sujeto a una ideología islámica radical”, escribe Cohen en otro reporte.

Para la Autoridad Palestina, mucho más importante que detener a quienes atacan esos lugares cristianos es que esos incidentes no salgan en los medios. Y tienen mucho éxito. De hecho, sólo unos pocos medios locales se molestaron en informar de estos últimos allanamientos. Los grandes medios internacionales los han ignorado directamente.

Cabe señalar que a veces se da una dinámica similar en el ámbito de los refugiados musulmanes.

Aunque los políticos y los medios occidentales los presentan como perseguidos y oprimidos que necesitan que se les eche una mano, los propios inmigrantes musulmanes persiguen y oprimen a los cristianos que viven entre ellos, a los que aterrorizan en los campos de refugiados o los ahogan en el Mediterráneo.

La simple y triste realidad es que, según todos los testimonios, el cristianismo está a punto de desaparecer allí donde nació, Belén incluida. Como explica Justus Reid Weiner, abogado e investigador que conoce bien la región:

“La persecución sistemática de los árabes cristianos que viven en las zonas palestinas es recibida con un silencio casi total de la comunidad internacional, los activistas por los derechos humanos, los medios y las ONG (…) En una sociedad donde los árabes cristianos no tienen voz ni protección, no es de extrañar que se estén marchando”.

(Gatestone Institute)


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Religión

Los muros del Papa Francisco y de la Unión Europea

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Manuel I. Cabezas González (*).- Corrían los últimos días de 2018 cuando visité, por primera vez, Roma. Durante más de una semana, recorrí las siete colinas de la Ciudad Eterna. Así, pude admirar ese museo-ciudad al aire libre, que nos hace sentir que somos unos liliputienses si nos comparamos con los hacedores de lo que se puede ver y contemplar, simplemente callejeando. Y, como no podía ser de otra forma, también recorrí la Colina Vaticana, sita en el Trastévere. Y, aquí, la Ciudad-Estado del Vaticano fue una visita obligada.

Al Vaticano le dediqué dos días. El 25 de diciembre, en la Plaza de San Pedro, asistí a la tradicional y ritual bendición “urbi et orbi” del Papa Francisco. Otro día, lo invertí en visitar los museos vaticanos y la Basílica de San Pedro. Impresiona la concentración de obras de arte y también la majestuosidad de la Plaza y de la Basílica de San Pedro así como de las dependencias vaticanas. Pero hubo también otras dos cosas que llamaron poderosamente mi atención y que me impactaron muy negativamente. Por eso, voy a centrarme en éstas.

Por un lado, como Jesús cuando entró en el Templo de Jerusalén, me horrorizó la ocupación y la colonización de la ciudad “santa” (?) por los parientes modernos de los que Jesús expulsó del templo de David: los mercaderes, adoradores del “becerro de oro” (Éxodo, 32). Ante esto, a uno le dieron ganas, como a Jesús, de coger el látigo para limpiarla de mercaderes y de repetirles aquello de “Mi casa será llamada casa de oración, pero vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones” (Mateo 21,13).
Y, por otro lado, me impactó también la robusta e imponente muralla que rodea completamente la Ciudad-Estado del Vaticano y que no se la salta un gitano. Su trazado coincide con la primitiva, construida en el siglo IX, en parte, por el Papa León IV. Tenía y tiene sólo 5 puertas de acceso al territorio vaticano, puertas férreamente custodiadas por los “carabinieri” y/o los guardias suizos y/o la seguridad privada.

Históricamente, las murallas prístinas fueron construidas para proteger y defender los primeros núcleos urbanos de los enemigos y de las epidemias. Por eso, en Las Partidas, Alfonso X El Sabio, definió la “ciudad” como todo lugar cerrado con muros. Ahora bien, con el paso del tiempo, las murallas también adquirieron otras funciones: demostración de fuerza e independencia política; control del tráfico mercantil y de la fiscalidad sobre las mercancías: para este control, todo debía pasar por una sola puerta de la muralla; papel ornamental: las murallas hacen que las ciudades sean más nobles y bellas, etc. Sin embargo, con la llegada de la pólvora desde China, gracias a Marco Polo, las murallas perdieron su funcionalidad original. Hoy, las parientes modernas de las murallas —las “vallas”, por ejemplo, en Ceuta y Melilla; y los “muros”, por ejemplo, el demolido “muro de Berlín” o el inacabado muro entre México y EE.UU.— han encontrado una nueva funcionalidad: impedir o dificultar las migraciones de seres humanos entre países o territorios.

He puesto el acento sobre la muralla que rodea la Ciudad-Estado del Vaticano porque me impresionó. Pero, sobre todo, por las declaraciones del Papa Francisco a Jordi Évole, el pasado 22 de marzo, para el programa “Salvados” (La Sexta). En una larga entrevista (casi una hora), el Papa Francisco habló de lo divino y de lo humano, pero hizo hincapié, sobre todo, en el drama humano de los refugiados y de los migrantes. Unos y otros —aguijoneados por el hambre, las persecuciones, las guerras, la injusticia, la pobreza, la desesperación, etc. y también por una gran ilusión y una esperanza o fe ciega en una vida mejor— se ponen en movimiento, sin medir las consecuencias de una migración instintiva, vital, desordenada e ilegal. Y, por eso, puede decirse que, en general, salen de Málaga para entrar en Malagón, donde a muchos les espera la muerte, el sufrimiento, la explotación laboral y sexual, etc.

En la parte central de la precitada entrevista al Papa Francisco, J. Évole le mostró un trozo de concertina de las vallas de Ceuta y Melilla, que separan estas dos ciudades de Marruecos, e hizo referencia explícita al muro que Trump quiere seguir construyendo y rematar entre México y EE.UU. Y también trajo a colación esos “muros naturales” de los desiertos, de los ríos, de los mares, de las montañas y de los países-muralla. Este es el caso de Turquía y Marruecos, encargados de impedir, como auténticos mercenarios y a cambio de jugosas contraprestaciones crematísticas, que los emigrantes lleguen a Europa.

Ante estos hechos, el Papa Francisco siente un gran dolor y echa la culpa al capitalismo y a esa madre envejecida y descastada que es Europa. Además, formula una “ley universal”, según él, válida en el orden social y personal: “El que levanta un muro termina siendo prisionero del muro que levantó”. Para evitar esta auto-prisión, propone la alternativa de “construir puentes”, que permitan que los hombres puedan circular libremente y comunicarse. La U.E., por su lado, está obsesionada también por los flujos migratorios y responsabiliza de ello a las mafias y a los países exportadores de inmigrantes.

La propuesta del Papa Francisco coincide con uno de los principios fundacionales y fundamentales de la Unión Europea, vehiculado por los mensajes icónicos de los billetes de curso legal de la zona euro: en todos los billetes, aparecen puentes, ventanas y puertas, que son medios que propician la circulación y el tránsito tanto de personas como de mercancías. Estos mensajes del Papa y de los billetes denotan solidarios y generosos sentimientos: no hay que construir muros ni vallas; hay que destruirlos, como sucedió con el de Berlín. Y en su lugar, hay que propiciar la construcción de puentes y la apertura de ventanas y puertas, que favorezcan las migraciones y la comunicación. Ahora bien, una cosa es predicar y otra dar trigo.

Por sus actos, que contradicen lo que verbalizan, tanto el Papa Francisco como la Unión Europea son incoherentes, ya que están instalados en la zona de confort tras sus fornidas murallas. El Papa sigue viviendo dentro de la pétrea muralla del Vaticano, cerrada a cal y canto para cualquier necesitado que llame a alguna de sus puertas. Y la Unión Europea sigue comprando los servicios de dos países mercenarios (Turquía y Marruecos) para que sean murallas infranqueables, que impidan que los flujos migratorios lleguen a la tierra prometida de la U.E. Por eso, se debe levantar acta de una total contradicción entre sus “verba” y sus “facta”, entre su “buenismo verbal” y la realidad factual.

Ante la reiteración del mensaje papal por parte de sus subordinados (“Dios no creó muros”, “Dios no pide papeles”, para residir y trabajar en un país, Obispo de Solsona dixit), algunos críticos les han recordado el consejo de Jesús de “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mateo, 22,21). En efecto, Dios no creó muros ni pide papeles, pero el César, sí.

Y ante las actitudes buenistas de ciertas ONGs o ciertos partidos políticos de eliminar vallas y murallas, y de construir puentes, los partidos tildados de populistas les responden: “De acuerdo, construyamos puentes, pero puentes levadizos”. Éstos permitirán llevar a cabo una gestión planificada, reglada y legal de los flujos migratorios. En efecto, como dice Nicolás Guillén en el poema “La muralla”, musicado y popularizado por Ana Belén y Víctor Manuel, no se puede abrir la muralla a cualquiera: “sí”, “a la rosa y al clavel”, “a la paloma y al laurel”, “al corazón del amigo”, …; “no”, “al sable del coronel”, “al alacrán y al ciempiés”, “al veneno y al puñal”, … Además, los puentes levadizos serán un antídoto contra la xenofobia, el “precariado”, la explotación y la esclavitud de los recién llegados, etc.

Por eso, al Papa Francisco y a los políticos buenistas habría que invitarlos a no echar balones fuera y a rumiar la canción de Ana Belén y estas sabias palabras de Jesús y actuar en consecuencia: “¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: Deja que te saque la paja de tu ojo, si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mateo 7, 3-5).

(*) Doctor en Didactología de las Lenguas y de las Culturas. Profesor Titular de Lingüística y de Lingüística Aplicada. Departamento de Filología Francesa y Románica (UAB)


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