España
El PSOE crece en los últimos días (+2,6) y el PP consolida el segundo puesto (+1,2)
El PSOE ganaría ampliamente las elecciones europeas y conseguiría entre 19 y 20 de los 54 escaños que le corresponden a España en el Parlamento. Es la conclusión a la que llega el último sondeo de GAD3, que otorga al PP la segunda posición, seguido de Ciudadanos, Podemos y Vox.
Frente a los 19-20 escaños del PSOE, el PP obtendría 11-12. Ciudadanos, en la tercera posición, se haría con 8-9, mientras que Podemos lograría 6-7. Vox, en quinto lugar, conseguiría 3-4 eurodiputados.
Los demás asientos se repartirían entre Junts per Catalunya (2-3, lo que garantizaría a Puigdemont su elección), Ahora Repúblicas (ERC, EH Bildu y BNG) con 1-2 y Coalición por Europa (PNV y Coalición Canaria), que tiene en duda el único escaño que podría conseguir.
De los cinco grandes partidos, los populares son los únicos que empeoran sus resultados con respecto a las europeas de 2014 (6,4 puntos menos). Sin embargo, la candidatura de Podemos incluye ahora a Izquierda Unida, que hace cinco años se presentó de forma independiente. En aquel momento, Podemos logró cinco escaños e IU se hizo con seis. Este domingo, la suma de ambas formaciones solo lograría 6-7 eurodiputados, entre cuatro y cinco menos.
En términos porcentuales, el PSOE se haría con un 32,9% de los votos, desmarcándose claramente del PP, que se haría con el 19,7%. Tras ellos están Ciudadanos (13,5%), Podemos (10,6%) y Vox (6,8%).
PSOE y PP suben
En los últimos siete días, PSOE y PP han mejorado sus expectativas. En concreto, los socialistas han ganado en estos siete días 2,6 puntos porcentuales —de un 30,3% a un 32,9%— mientras que los populares han sumado 1,2 puntos —de un 18,5% a un 19,7%—.
En cambio, Ciudadanos sufre una importante caída de 3,1 puntos, pasando del 16,6% de los votos al 13,5%. Podemos se deja 0,8 puntos y Vox pasa del 7,8% al 6,8% del voto estimado.
En el independentismo catalán la situación ha sufrido un giro. Si hace una semana Ahora Repúblicas, la coalición en la que se integra ERC, podía conseguir tres escaños, en este momento lograría entre uno y dos. Junts, la candidatura de Puigdemont, ha pasado de un posible eurodiputado a oscilar entre dos o tres. En términos porcentuales, Junts supera a Ahora Repúblicas en 1,3 puntos.
El trabajo de campo de la encuesta comenzó el 17 de mayo y se ha prolongado hasta hoy mismo con la realización de 1.000 entrevistas. El error muestral es de ±3,2%.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
