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Europa

El socialista Costa mejora sus resultados en Portugal, pero necesitará socios para gobernar

Redacción

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El Partido Socialista (PS) de António Costa ha ganado las elecciones legislativas de este domingo en Portugal con un 36,6 % de los votos, a falta del recuento del voto de los consulados. Frente a él, el 27,9 % del conservador Partido Social Demócrata (PPD/PSD), de Rui Rio, representa su peor resultado desde 1983. Por su parte, el Bloco de Esquerda se sitúa con un 9,6 % de los votos como la tercera fuerza parlamentaria y los comunistas del PCP-PEV, que se quedan con un 6,4 % frente a los 8,07 % que tenían hace cuatro años, experimentan una estrepitosa derrota que se puede interpretar como el castigo de su electorado al apoyo al Gobierno socialista de Costa. A falta del escrutinio final, Costa tendría 106 diputados en la Cámara. que no serían suficiente para gobernar en solitario.

El actual primer ministro no ha conseguido la mayoría absoluta que anhelaba y en cuya obtención basó buena parte de su campaña. Su objetivo, pues, de gobernar sin la necesidad de escuchar las exigencias del Bloco de Esquerda y de los comunistas ha caído en saco roto entre el electorado. Ahora bien, los resultados obtenidos por el socialista mejoran en prácticamente cinco puntos porcentuales los logrados en el 2015, lo que le favorece a la hora de negociar con sus posibles socios. Estos no han logrado sacar provecho de su apoyo al Gobierno. Y si los comunistas se han hundido, el Bloco de Catarina Martins acusa el desgaste únicamente en unas décimas que representan algo más de 53.000 electores que en esta ocasión han elegido otra opción en las urnas o simplemente no han acudido a los colegios a votar.

«La democracia no es seguramente un sistema perfecto, pero es mejor cuanta más gente participe», señaló Martins tras votar en un colegio cerca de Oporto.

Disponibilidad del Bloco

Conocidos los resultados, Martins reconoció la victoria del PS e insistió en la disponibilidad del partido para una negociación con los socialistas. «En el BE, los compromisos son para cumplirlos», declaró. Fue incluso más explícita en apostar por la estabilidad. O el PS «escoge la estabilidad» y negocia un programa de Gobierno con el Bloco de Esquerda o hará negociaciones «presupuesto a presupuesto» y año a año, señaló.

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El otro socio de Costa, el comunista Jerónimo de Sousa, confiaba por la mañana en que la participación aumentase: «Después de una campaña dinámica, esperamos que eso reduzca la abstención». No fue así.

Precisamente la elevada abstención, un 46 %, cuando en el 2015 había sido del 44,3 %, ha podido perjudicar a las formaciones de izquierdas. Durante la campaña, De Sousa ya había manifestado que solo prestarían sus votos si el PS se compromete a un salario mínimo de 850 euros frente a los 600 actuales y a derogar la reforma laboral impuesta por la troika (BCE, Comisión Europea y el FMI). De todos modos, es posible que Costa no necesite su apoyo y pueda gobernar con solo el del Bloco.

En total, 21 partidos, un récord, han concurrido a unas elecciones en las que el actual primer ministro ya partía como favorito.

En quinta posición ha quedado el CDS-PP de Assunçao Cristas. La formación ha obtenido el peor resultado de su historia desde 1987, un 4,25 %. Y su líder ya anunción ayer que convocará un consejo nacional para adelantar el congreso del partido y elegir a un nuevo líder. Su actitud la honra, dijeron desde la formación. De todos modos, en la anterior convocatoria había participado coaligado con el partido de Rui Rio. Entonces, la coalición ganó los comicios, pero un habilidoso Costa negoció con otros partidos de izquierda y dio la vuelta a los resultados que había obtenido la derecha.

Los ecologistas del PAN (3,28 %) de André Silva están satisfechos. Han duplicado los apoyos cosechados hace cuatro años, lo que les valdría 4 diputados. Mientras que los liberales de Illinois (1,24 %) han entrado con uno.

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También el partido Chega, que planteaba una de las incógnitas de la noche, logró, con el 1,30 % de los votos, hacerse con un diputado. Al igual que la formación Livre.

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

Redacción

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

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Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

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Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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