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Europa

Qatar y Arabia Saudí financian la expansión del totalitarismo islámico por Europa

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Financiando mezquitas, promoviendo “universidades”, subvencionando variadas organizaciones, proporcionando recursos económicos a numerosas oenegés y sufragando también la actividad de personalidades afines. El Reino de Qatar, acusado reiteradamente de financiar el terrorismo islamista internacional, es también uno de los principales impulsores del islam político en Europa y, para ello, utiliza una presunta gran Organización No Gubernamental, denominada Qatar Charity (QC), con presencia directa o indirecta en prácticamente todo el continente. Solamente en 2014, esta máquina de poder y de influencia de Doha en Europa destinó más de 72 millones de euros a financiar 140 centros de culto musulmán, escuelas coránicas, liceos islámicos y asociaciones de musulmanes en 14 países del viejo continente.

Así se desprende de una investigación realizada por los periodistas franceses Christian Chesnot y Georges Malbrunot que han presentado en su libro “Qatar papers”, de reciente aparición en Francia. Chesnot y Malbrunot revelan en su trabajo que los cinco países más sensibles al proselitismo religioso sufragado desde Doha son Italia, Francia, España, Alemania y el Reino Unido.

La ONG Qatar Charity, que comparte responsables con el Gobierno islamista catarí, ha financiado íntegramente proyectos de proselitismo religioso en lugares tan distantes y diferentes como Katowice (Polonia), Kiev (Ucrania), Berlín (Alemania), Saronno (Italia) o en ciudadades españolas como Valencia o Zaragoza. Y en otras capitales europeas, si no ha financiado proyectos islámicos en su totalidad lo ha hecho en montantes superiores al 70% de su coste definitivo. Así ha ocurrido, por ejemplo, en ciudades como Roterdam (Países Bajos), Budapest (Hungría) Barcelona, Nantes o Sheffield (Gran Bretaña).

Según demuestran Chesnot y Malbrunot en su libro, el largo brazo de la financiación catarí del islam europeo se extiende, incluso, a las remotas zonas del norte noruego, donde destinó 300.000 euros al presidente de la Liga Islámica de este país para la compra de una iglesia católica y su posterior transformación en una mezquita.

No menos impetuosa es la subvención global que Qatar ha destinado a impulsar el islam en un país de tan marcada tradición católica como Polonia. La Asociación Islámica para la Formación y la Cultura recibió, por ejemplo, 208.000 euros de ayuda para la puesta en marcha en Varsovia de un gran centro islámico, formado por una mezquita, una escuela musulmana, salas de conferencias y locales comerciales.

Tan expansiva y penetrante es la expansión islamista que Qatar está promoviendo en Europa que sus tentáculos han llegado hasta la ínfima isla anglo-normanda de Jersey, donde viven alrededor de 100.000 personas, de las cuales apenas 400 son musulmanes. Qatar Charity ha financiado totalmente con 720.000 euros la apertura de la primera mezquita de la isla. El centro islámico Al-Aziziyah se abrió, una vez más, en lo que era una antigua iglesia cristiana (en este caso, metodista) y dispone de una sala de oración para los hombres con una capacidad para más de 300 personas y otra sala de rezo para las mujeres (60 fieles), así como un centro de aprendizaje del Corán con disponibilidad para acoger a 70 alumnos.

La influencia de Qatar se extiende también más allá de Europa, y en ocasiones, además, se realiza de una forma notoriamente pública, como ocurrió en diciembre de 2018, cuando este país anunció haber alcanzado una serie de acuerdos con la ONU que suponen una inyección de 500 millones de dólares en diversos organismos del sistema en los próximos años, y que en palabras del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, conviertieron al país árabe en “socio estructural”.

Paralelamente, Qatar es en estos momentos el mayor donante extranjero para las universidades estadounidenses. Los fondos están destinados a la enseñanza del árabe y las lecciones sobre la cultura de Oriente Medio y su inclinación ideológica a veces se manifiestan sin ningún tipo de filtro, como en el plan de lecciones en las escuelas estadounidenses titulado “Expresa tu lealtad a Qatar”.

Mientras tanto, en Libia, Qatar, que se jacta de tener “magníficas relaciones con Occidente”, habría estado alimentando económicamente al movimiento yihadista Ansar al Sharia, al mismo tiempo que en Siria habría hecho lo mismo con Ahrar al Sham, los Hombres Libres de Siria, en su momento una organización terrorista clave en la transformación de las revueltas contra el régimen del presidente Bashar al Assad en sublevaciones islamistas.

Pero, además, Qatar también ha sido acusado de financiar a los terroristas del Estado Islámico (ISIS). El general Jonathan Shaw, ex jefe del Estado Mayor de Defensa en Gran Bretaña, declaró que Qatar y Arabia Saudita son responsables de la propagación del islam radical en Occidente. “Esta es una bomba de tiempo que, bajo el pretexto de la educación, el wahabí salafismo realmente se está incendiando en el mundo. Y se financia con dinero saudí y qatarí, y eso debe terminar”.

Según el presidente del Foro de Medio Oriente, Daniel Pipes , “Doha no depende solo de la diáspora islamista en Occidente para avanzar en su agenda; también trabaja para influir directamente en los políticos occidentales y el público”. Uno de los ejemplos más notables de esta afirmación: uno de los intelectuales musulmanes más queridos por la izquierda occidental, Tariq Ramadan, nieto de Hasan al-Banna, fundador de la Hermandad Musulmana, a quien varias mujeres han acusado de violación y abuso sexual, ha estado recibiendo durante los últimos años 35.000 euros al mes de Qatar por sus labores de “asesor”.

Pipes explica, además, que “las estaciones (radio y televisión) cataríes en inglés producen una propaganda astuta contra los enemigos de Qatar, disfrazada de la retórica liberal occidental. La última aventura de Al Jazeera es su canal de medios sociales, AJ, que está dirigido a los jóvenes estadounidenses progresistas. Sus documentales sobre los males de Israel, Arabia Saudita y la administración de Trump, se encuentra entre la cobertura brillante de las campañas de derechos de los transexuales y los llamamientos emocionales por la difícil situación de los solicitantes de asilo en la frontera sur de Estados Unidos, temas aparentemente incongruentes para una emisora controlada por un régimen de ideología wahabí”.

El diputado alemán y experto en Oriente Medio, Rolf Mützenich, ya lo advirtió en 2016: “Desde hace bastante tiempo tenemos indicios y pruebas de que los salafistas alemanes están recibiendo ayuda, aprobada por los gobiernos de Arabia Saudita, Qatar y Kuwait, en forma de dinero, el envío de imanes y la construcción de escuelas y mezquitas coránicas”.

Como explica el analista Giulio Meotti, “a medida que el gasto ideológico de Qatar en Occidente avanza, muchos europeos, aparentemente perdidos detrás de una ceguera voluntaria, persiguen sus inútiles acusaciones de ‘discurso de odio’, ‘racismo’ e ‘islamofobia’, mientras que los musulmanes radicales se infiltran en sus democracias y continúan rodeándolos”.

Arabia Saudí

Pierre Conesa, un ex-alto funcionario del Ministerio de Defensa francés y hoy consultor en temas de terrorismo y geopolítica, no se cansa de repetir un mensaje: Arabia Saudí, el gran aliado de Occidente en Oriente Medio, lleva años exportando a todos los rincones del mundo su modelo de “wahabismo”, la versión más rigurosa e intolerante del Islam sunita, que inspira a los terroristas del autodenominado Estado Islámico y de Al Qaeda.

Pierre Conesa es el autor de una investigación apasionante y sin precedentes sobre esta diplomacia religiosa de Arabia Saudí que ha titulado “Dr. Saoud y Mr. Djihad”. El libro comienza explicando cómo el sistema proselitista que emplea Arabia Saudí es similar al poder blando característico de la diplomacia de Estados Unidos. “Para expandir su visión integrista y radical del Islam utilizan a una multiplicidad de actores, que pueden ser políticos, fundaciones o universidades islámicas”.

En opinión de Conesa, el hecho de que Arabia Saudí financie directa o indirectamente la comisión de atentados terroristas es una preocupación secundaria desde un punto de vista económico, porque en cantidades absolutas el gasto que supone cometer un atentado como los que el autodenominado Estado Islámico ha provocado en Europa a lo largo de los últimos meses es mínimo. “Lo que ha de preocuparnos es la ideología, y es esta ideología islamista, radical y violenta lo que Arabia Saudí transmite a los terroristas”.

Ademas, explica Pierre Conesa en una larga entrevista concedida al semanario francés “Le Point”, Arabia Saudí también tiene una actividad proselitista de tipo soviético. “Han formado a cerca de 25.000 personas en la Universidad Islámica de Medina que transmiten una ideología totalitaria como es el wahabismo o salafismo”. “Un teólogo musulmán francés me dijo en una ocasión que el wahabismo era la versión más sectaria, racista, antisemita, homofóbica y misógina del Islam. A diferencia de lo que ocurre en otras universidades islámicas del mundo, los estudiantes que obtienen becas de la Universidad de Medina se encuentran perfectamente alojados y mantenidos, y en condiciones magníficas para dedicarse a la predicación y la propaganda”.

En opinión de Pierre Conesa, alrededor de 30.000 personas habrán sido “formadas” en estas universidades islámicas de Arabia Saudí. “Son predicadores que luego encontramos en el Sahel, Malí, Níger o República Centroafricana. Cada año, los saudíes dedican 8.000 millones dólares a su diplomacia religiosa, que es tanto como lo que dedican a su Ministerio de Defensa”.

“Por otro lado, se encuentra la Liga Mundial Musulmana, fundada en la época de Nasser. Se trata de una organización no gubernamental, siempre dirigida por un saudí, que lleva la marca wahabí del Islam y cuya financiación es muy opaca. Bajo el pretexto de la defensa de los musulmanes y la construcción de mezquitas a lo largo y ancho del mundo, la Liga Musulmana Mundial, a menudo, ha sido punta de lanza de la presencia de Arabia Saudí en el extranjero”.

El autor de “Dr. Saoud y Mr. Djihad” considera que para explicar este comportamiento de Arabia Saudí hay que mirar a la historia y entender el pacto original que se estableció entre Muhammad Bin Saud, patriarca de la dinastía Saud que gobierna el país, y el clérigo ultraconservador Mohammed Abdelwahhab. Este acuerdo fue firmado en 1744 y es el origen de la primera Arabia. En ese momento, Abdelwahhab utilizó el término “yihad” para que Saud pudiera conquistar el territorio de Arabia guerreando contra otras tribus. El imán también llamó a la yihad para luchar contra el Imperio Otomano. “Por lo tanto, la yihad es constitutiva de la identidad nacional de Arabia. Desde el principio, Arabia Saudita es un sistema que se asienta sobre dos pilares: por un lado, la familia Saud, y por otra parte, el cuerpo de ulemas (teólogos), dirigido por la familia Al-Shaikh, es decir los descendientes de Abdelwahhab”.

“Los primeros representan al país aliado de Occidente desde la Guerra Fría mientras que los segundos se encargan de la dimensión integrista, con los asuntos religiosos y la educación en sus manos. Cada vez que los Saud necesitan de los occidentales”, explica Conesa, “tienen que dar explicaciones a los ulemas, que a cambio les piden más poder”.

Y cita tres ejemplos de este proceso:

  • En 1979, cuando los radicales toman la gran mezquita de La Meca y los Saud llaman a los policías franceses para liberarla, tienen que transferir más poder a los religiosos para compensar esta decisión. Se cierran todos los cines de Riad y se obliga a llevar velo a las mujeres extranjeras.

  • En 1991, cuando Bin Laden propone defender Arabia Saudí contra Sadam Husein y los Saud prefieren apelar a 100.000 soldados americanos, se producen los primeros atentados que muestran el desacuerdo con el llamamiento de ayuda realizado a los “infieles”.

  • El Estado Islámico es un producto del salafismo que contesta a Arabia Saudí y se pone por encima de ella. De esta forma, Arabia Saudí está siendo superada por los monstruos que creó.

Pierre Conesa niega rotundamente que Arabia Saudí haya creado al Estado Islámico. “Ha creado el salafismo, que es la ideología madre que alimenta al Estado Islámico, y compite con los terroristas en demostrar quiénes son los mejores defensores de la causa suní”.

El analista parisino considera que en Occidente existe una especie de tabú en lo que respecta a criticar a Arabia Saudí, ya que es “nuestro amigo y nuestro mejor cliente”. “Yo creo que nuestros intereses comerciales no deben poner en riesgo la seguridad de nuestros ciudadanos (…) En ocasiones, en Occidente, parece que tenemos problemas para definir quién es nuestro enemigo. Nuestro enemigo es el salafismo, del que el Estado Islámico es una aplicación práctica. Pero el padre de esto, el Dr. Frankenstein, es Arabia Saudí. Y estamos en una posición esquizofrénica en la que luchamos contra el terrorismo islamita al mismo tiempo que tratamos de proteger a su padre. Pero en la novela de Mary Shelley, el monstruo solamente desaparece junto a su creador”.

Artículo publicado originalmente en la Revista Naves en Llamas

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Europa

El rechazo a los judíos crece de manera espectacular en Francia

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Los actos antisemitas crecieron un 74 por ciento en Francia el 2018: profanación de cementerios, amenazas físicas, vandalismo, «ejecuciones simbólicas», un asesinato en los últimos 15 meses, culminando una trágica historia de violencia y crímenes.

Christophe Castaner, ministro del Interior, hizo recientemente este balance del crecimiento del antisemitismo: «Se propaga como un veneno, ataca, pudre los espíritus, asesina».

Castaner aludía al asesinato de dos ancianas, Sarah Halimi y Mireille Knoll, viudas, judías, asesinadas a cuchilladas, con una frialdad atroz, en unas condiciones que relanzaron, en su día, entre el 2017 y el 2018, la emergencia trágica de un «nuevo antisemitismo nacional».

Esas dos muertes habían sido precedidas, hace años, por la muerte de un obrero marroquí, apaleado y arrojado al Sena, al final de una manifestación de Jean-Marie Le Pen, el 1995. Desde entonces, desde hace más de veinte años, el antisemitismo ha continuado creciendo y propagándose con manifestaciones siempre inquietantes.

Durante las peores jornadas de la crisis de la franquicia de los chalecos amarillos, varias «familias» de ultraderecha racista y antisemita, organizaron «ejecuciones simbólicas» de Emmanuel Macron y otros personajes públicos asociados al «capitalismo apátrida y judío».

Según las estadísticas oficiales, el antisemitismo creció un 74 % el año pasado: 311 actos antisemitas el 2017, 541 actos anti semitas el 2018. Crece, asimismo, la gravedad de ese tipo de ese tipo de delincuencia racista: 358 amenazas físicas; 102 atentados contra la propiedad privada; 183 «acciones»… que oscilan entre la violencia física, las tentativas de asesinato, y un asesinato, el año pasado, tras otro asesinato un año antes.

A la violencia física, ensangrentada, de manera recurrente, se añade la violencia simbólica, moral. Atizaron la más viva inquietud, hace meses, las imágenes de varios cementerios judíos profanados con cruces ganadas. Gran impacto tuvieron, en su día, las imágenes de Simone Veil -política legendaria, figura mítica, deportada con su familia, en Auschwitz- manchadas con cruces gamadas y una sola palabra: «Juden».

La inmensa mayoría de las acciones, violencias y profanaciones anti semitas son cometidas, en Francia, por grupúsculos que se encuentran a la extrema derecha de la extrema derecha tradicional de la familia Le Pen.

Varios de esos grupúsculos comenzaron a crecer hace diez años, presentándose como partidos «antigentuza».

(ABC)

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Europa

Italia: Salvini sale y los inmigrantes entran

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En la imagen: Matteo Salvini. (Fuente de la imagen: Parlamento Europeo/Flickr)
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Por Soeren Kern.- El nuevo gobierno de Italia, que ha prometido revertir el enfoque de línea dura del exministro del Interior, Matteo Salvini, respecto a la política migratoria, parece haber generado una nueva ola de inmigración masiva del norte de África.

Más de 1.400 inmigrantes han alcanzado las costas italianas desde que el nuevo gobierno asumió el cargo el 5 de septiembre, según los datos recopilados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Sólo durante las últimas semanas, el número de llegadas de inmigrantes a Italia ha crecido de manera gradual: 59 inmigrantes llegaron el 6 de septiembre; 67 llegaron el 9 de septiembre; 121 llegaron el 14 de septiembre; 259 llegaron el 15 de septiembre; 275 llegaron el 18 de septiembre; y 475 llegaron entre el 19 y el 25 de septiembre, según la OIM. En general, el número de llegadas de inmigrantes en septiembre de este año ha crecido más del 100% respecto al número de llegadas en septiembre de 2018.

Muchos de los nuevos inmigrantes están llegando a Italia utilizando nuevas rutas de tráfico de personas que tienen origen en Turquía. En las últimas semanas, al menos cinco barcos de inmigrantes han desembarcado en Calabria, en el extremo sur de Italia. El 21 de septiembre, por ejemplo, 58 inmigrantes, todos varones paquistaníes, alcanzaron el puerto calabrés de Crotona.

Las mafias de tráfico de personas también están utilizando nuevas rutas en el sur del Mediterráneo para llevar a gente a Italia desde el África subsahariana. En las últimas semanas, las organizaciones criminales han utilizado pequeños barcos para transportar a los inmigrantes desde Libia a Túnez, y cruzar desde allí a Lampedusa, la isla más al sur de Italia, que es un trayecto más corto y menos arriesgado. EL 20 de septiembre, por ejemplo, 92 inmigrantes del África subsahariana —Gambia, Costa de Marfil, Malí y Senegal—alcanzaron Lampedusa.

Al mismo tiempo, el nuevo gobierno de Italia también parece estar adoptando un enfoque más indulgente respecto a los barcos de rescate operados por las organizaciones benéficas europeas, que han sido acusadas de coordinarse con las mafias de tráfico de personas para recoger a los inmigrantes de la costa de Libia y transportarlos a los puertos italianos.

El 14 de septiembre, el Gobierno italiano autorizó al Ocean Viking, de bandera noruega y operado por las organizaciones benéficas francesas SOS Méditerranée y Médecins Sans Frontières (MSF), atracar en Lampedusa, donde se permitió el desembarco de 82 inmigrantes recogidos de la costa de Libia.

El 24 de septiembre, el Gobierno italiano permitió al Ocean Viking, esta vez con 182 inmigrantes a bordo, atracar en el puerto siciliano de Mesina.

Mientras que Salvini había prohibido que los barcos de rescate de inmigrantes atracaran en los puertos italianos, la actitud del nuevo gobierno, más indulgente, también parece estar animando a las organizaciones no gubernamentales (ONG) europeas. El 23 de septiembre, la ONG española Open Arms anunció que iba a reanudar el rescate de los inmigrantes a bordo de un barco llamado Astral.

En agosto, el Open Arms y su barco de rescate, llamada igual, participó en el plante de tres semanas frente al Gobierno italiano, que se negó a permitir que el barco atracara en los puertos italianos.

Después de que más de una decena de inmigrantes saltaran por la borda y trataran de nadar hasta la costa, el fiscal siciliano Luigi Patronaggio ordenó el 20 de agosto que el Open Arms, anclado a un kilómetro de Lampedusa, atracara en Sicilia para que sus pasajeros pudieran desembarcar. Las imágenes de vídeo posteriores mostraron que el Open Arms había escenificado los saltos para manipular a la opinión pública. Después, las autoridades italianas retuvieron el barco.

El Gobierno español prometió adoptar una línea más dura contra la ONG Open Arms. El 21 de agosto, la vicepresidenta en funciones de España, Carmen Calvo, declaró a la Cadena SER que el Open Arms no tenía permiso para transportar inmigrantes y que podría recibir una multa de 900.00 euros por vulnerar la prohibición de navegar a las aguas libias. Esa amenaza no parece haber disuadido a la ONG Open Arms. Ahora dice que rescatará a los inmigrantes en el mar Egeo entre Grecia y Turquía.

Las ONG como Open Arms afirman estar desempeñando una inestimable labor humanitaria para salvar la vida de los refugiados y los solicitantes de asilo que huyen de la guerra y la opresión en sus países de origen. Las estadísticas muestran algo totalmente distinto.

De los que llegaron a Italia por mar en los primeros seis meses de 2019, 600 (21%) eran de Túnez; 400 (14%) eran de Pakistán; 300 (10%) eran de Argelia; 300 (10%) eran de Irak; 200 (7%) eran de Costa de Marfil; 200 (7%) eran de Bangladés; 100 (3,5%) eran de Sudán; 100 (3,5%) eran de Irán; 100 (3,5%) eran de Marruecos; y 50 (1,7%) eran de Egipto, según el ACNUR.

Los datos indican que la mayoría de los inmigrantes que llegan a Italia son inmigrantes económicos, no refugiados que huyen de las zonas en guerra.

En algunos casos, los inmigrantes que llegan a Italia son delincuentes incondicionales que se hacen pasar por refugiados. EL 24 de septiembre, el periódico italiano Il Giornale informó de que un barco de rescate alemán llamado Sea Watch 3, que en junio embistió contra un barco italiano de control de fronteras que estaba intentando impedir que alcanzara la costa, permitió que tres traficantes de personas que se estaban haciendo pasar por refugiados desembarcaran en Lampedusa.

Hace poco fueron arrestados un guineano y dos egipcios, Hameda Ahmed y Mahmud Ashuia, en Mesina. Se les acusa de dirigir un campo de detención de inmigrantes en Libia, donde supuestamente torturaron, violaron, secuestraron e incluso asesinaron a inmigrantes del África subsahariana que intentaban llegar a Europa. Il Giornale informó de que el nuevo gobierno italiano había intentado ocultar la información sobre los arrestos a la opinión pública antes de que la noticia se filtrara a los medios.

Entretanto, los ministros del Interior de Francia, Alemania, Italia y Malta se reunieron el 23 de septiembre en La Valeta, la capital maltesa, donde acordaron una propuesta tentativa para que los inmigrantes naufragados sean “redistribuidos voluntariamente” por toda la Unión Europea.

El plan de cuatro puntos, que será presentado a los ministros del Interior de los 28 Estados miembros de la UE en una cumbre en Bruselas los días 17 y 18 de octubre, está diseñado para impulsar al nuevo gobierno de Italia al mostrar la “solidaridad europea”.

Ya han fracasado antes otras propuestas similares, y no hay motivos para creer que esta será diferente, en gran parte porque el concepto de la solidaridad europea es un mito. Hasta ahora, sólo seis Estados de la UE han accedido a la redistribución de los inmigrantes: Francia, Alemania, Grecia, Italia, Malta y España.

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, ha insistido en que el problema de la inmigración “no debe seguir alimentando la propaganda antieuropea”. También ha dicho que la línea del Gobierno sobre la inmigración ilegal, más suave, se basa en la “fórmula del nuevo humanismo”. Ha nombrado a Luciana Lamorgese, burócrata de carrera que tiene puntos de vista moderados sobre la inmigración como nueva ministra del Interior de Italia. La periodista italiana Annalisa Camilli explicó los cambios:

“En esencia, Italia le está diciendo a Europa: rompemos con la política del pasado. Es un fuerte mensaje de que Italia ha decidido volver a alinearse con Alemania, Francia y España en vez de alinearse con país [contrarios a la inmigración] como Hungría y Polonia, como ocurrió con Matteo Salvini, el exministro del Interior de extrema derecha”.

Salvini ha condenado al nuevo gobierno diciendo que es un “producto de París y Berlín, fruto del miedo a renunciar al poder, sin dignidad y sin ideales, con las personas equivocadas en el lugar equivocado”.

Salvini también ha acusado a Conte de reabrir las compuertas de la inmigración masiva: “Conte ha reabierto los puertos italianos, y los desembarcos de inmigrantes han aumentado por primera vez en dos años”, dijo en una entrevista en el canal de televisión Sky Tg24. También tuiteó: “El nuevo gobierno reabre los puertos, Italia vuelve a ser el CAMPO DE REFUGIADOS de Europa. Ministros abusadores que odian a los italianos”.

Desde que Salvini anunció sus políticas migratorias de línea dura en junio de 2018, el número de llegadas de inmigrantes a Italia —así como el número de muertos y desaparecidos— se ha reducido considerablemente. El número de llegadas por mar se redujo desde los 119.369 a los 23.370 en 2018, un descenso del 80%, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Durante ese mismo periodo, el número de muertos y desaparecidos disminuyó de los 2.873 a los 1.311, un descenso de más del 50%.

En 2019 se ha mantenido una tendencia similar: 2.800 inmigrantes llegaron a Italia por mar entre enero y junio de 2019, frente a los 16.600 que llegaron durante el mismo periodo de seis meses en 2018 y los 83.800 en 2017, según el ACNUR.

Esta tendencia a la baja se revirtió de forma clara inmediatamente después de que el nuevo gobierno asumiera el poder en septiembre, como muestran los datos de la OIM.

Es probable que la vuelta de la inmigración masiva a Italia eche a los votantes italianos a los brazos de Salvini, que en este momento es el político en el que más confían los italianos, según una nueva encuesta publicada por el periódico Il Giornale el 19 de septiembre. La encuesta también reveló que el partido de Salvini, la Liga, es ahora el partido político más popular en Italia, y que, si las elecciones se celebraran hoy, Salvini ganaría por un amplio margen.

“El nuevo gobierno no podrá eludir el juicio de los votantes italianos por mucho tiempo”, tuiteó Salvini. “Estamos preparados. El tiempo es un caballero. Al final, seremos nosotros quienes ganemos”.
Fuente: Gatestone Institute.

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Europa

Apuñaladas varias personas cerca de un centro comercial en Mánchester

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La Policía antiterrorista británica ha asumido la investigación del ataque con cuchillo cometido este viernes en un centro comercial de Manchester (noroeste de Inglaterra), en el que han resultado heridas cinco personas.

Un hombre de unos 40 años ha sido detenido como presunto autor y afronta cargos por “agresión grave”, informó la Policía del Gran Manchester.

Además, la policía británica informó que ha interpuesto cargos por presuntos delitos de terrorismo al hombre detenido como sospechoso de un apuñalamiento múltiple. En un comunicado, el cuerpo policial local indica que la Policía contra el terrorismo del noroeste de Inglaterra tomará las riendas de la investigación, si bien se mantiene “la mente abierta” sobre las posibles “motivaciones” del atacante.

Las autoridades han confirmado que cinco personas han sido hospitalizadas con heridas de diversa consideración después de ser apuñaladas por el sospechoso, que, según testigos, entró al centro comercial The Arndale Centre blandiendo un cuchillo de forma aparentemente aleatoria.

La Policía ha desalojado el establecimiento y se mantienen cerradas algunas calles y servicios del centro urbano.

El ataque ha causado una gran inquietud en la ciudad de Manchester, que fue blanco de un atentado terrorista el 22 de mayo de 2017.

En esa ocasión, un terrorista suicida detonó una bomba en el pabellón Manchester Arena -a unos 20 minutos a pie de The Arndale- después de un concierto de la cantante estadounidense Ariana Grande, provocando la muerte de 22 personas, entre ellas varios niños

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