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España

El vertiginoso fenómeno Juan Guaidó

Redacción

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Miguel Henrique Otero.- La sociedad venezolana es ahora mismo un poderoso movimiento en contra de la dictadura de Nicolás Maduro. Contra la impaciencia o el pesimismo de numerosos analistas; contra las enormes y concretas dificultades que envuelvan la vida cotidiana de los venezolanos; contra la prepotencia del alto gobierno, que daba por hecho que su estructura de dominación se mantendría inalterada, en Venezuela se ha desatado una tromba política de múltiples consecuencias. En lo que sigue intentaré consignar cuáles han sido algunos de los cambios de mayor calado.

El primero que quiero anotar, es el carácter popular de la movilización. La inmensa mayoría de los hombres y mujeres que están participando en las protestas son habitantes de las barriadas urbanas, que hace veinte años fueron decisivas para que Hugo Chávez accediera al poder. Lo que está ocurriendo no podría ser descrito como un simple cambio de signo, la reversión del apoyo al rechazo. Es mucho más que eso: es la adhesión inequívoca y claramente expresada, políticamente consciente, de que la narco-dictadura debe acabarse de inmediato. En las últimas semanas, los militantes activos en favor de la Democracia, se cuentan por millones.

El movimiento anti dictadura tiene un carácter nacional. Mienten con descaro todos aquellos que, todavía a esta hora, hablan de la situación venezolana como un enfrentamiento entre dos bandos -como acaba de afirmar el gobierno de China-. Los dos bandos ya no existen. Contra la dictadura está más de 90% de la sociedad, y en la lucha concurren trabajadores y empresarios, estudiantes y campesinos, comerciantes y funcionarios públicos, de todas las ideologías y credos, residentes en pueblos y ciudades de todo el territorio.

Este poderoso despliegue de energías políticas y sociales tiene su contrapartida: el colapso del aparato de movilización del régimen. Lo que está pasando es inocultable, patético e irreversible. Los miembros de la banda gubernamental hacen convocatorias inflamadas, que se quedan sin respuesta. Se contratan autobuses que viajan desocupados. Se ofrece a las familias de los barrios, dinero y comida a cambio de asistir a las concentraciones a favor de Maduro, y, en proporción abrumadora, la reacción que se produce consiste en negarse a semejante intercambio, a pesar de que, a menudo, quien dice no, no tiene nada para comer. El declive de la narco-dictadura ha ingresado en una nueva fase: genera repulsa.

Que Juan Guaidó haya asumido las responsabilidades que le corresponden en su calidad de presidente de la Asamblea Nacional, se haya juramentado con fundamento en la Constitución vigente, y haya recibido el reconocimiento inmediato de numerosos países, Estados Unidos, Colombia y Brasil entre ellos, más el sustantivo espaldarazo de la OEA y de Luis Almagro, no remplaza ni menoscaba el carácter profundamente ciudadano de la lucha venezolana. La acción de Juan Guaidó y de un grupo importante de diputados de la Asamblea Nacional, así como de dirigentes políticos y sociales en todo el país, es indisociable del carácter masivo, popular y nacional que tiene la lucha.

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En las declaraciones de Evo Morales y Miguel Díaz-Canel, o de los voceros de Podemos e Izquierda Unida, que hablan de golpe de Estado, se combinan el fanatismo, la ignorancia, el desprecio por los hechos y lo que llamaré, el dolor en el bolsillo: con el final del régimen criminal de Chávez y Maduro se acaba una fuente de financiamiento, cuyo origen es, indiscutiblemente, opaco e ilegal. En una palabra: corrupto.

El vertiginoso momento que está viviendo Venezuela, no sólo se expresa en el sorprendente fenómeno de un país aglutinado alrededor de un joven diputado, poco conocido hasta hace unas semanas. También es evidente en la respuesta de la dictadura, cuestión que reclama más análisis.

Quien examine los hechos no tardará en arribar a esta conclusión: el régimen de Maduro ha perdido la brújula. Ha abandonado el terreno de la política. Ha entrado en el marasmo de la repetición. Su repertorio está gastado: las declaraciones del alto mando militar, del directorio del poder judicial ilegítimo, de las señoras del Consejo Nacional Electoral o del Fiscal designado por la ilegítima ANC, son las mismas de siempre. Las amenazas de Diosdado Cabello por Venezolana de Televisión, copias de otras amenazas que, a su vez, también eran copias de sus propias amenazas. El palabrerío que incita a defender a Miraflores, no más que reediciones empobrecidas y sin consecuencias: no existe pueblo dispuesto a defender a la cúpula criminal.

Maduro no cuenta sino con el recurso de matar, reprimir y torturar. Le acompañan, por ahora, los jefes militares. ¿Hablan esos señores, que se reparten medallas entre ellos, por el conjunto de las fuerzas armadas? Mi respuesta es categórica: no expresan sus sentimientos, no las representan. Porque algo debe quedar claro para los demócratas de Venezuela y del mundo: el expansivo movimiento de lucha contra la dictadura, más temprano que tarde, incluirá a los uniformados. No me cansaré de repetirlo: viven bajo los mismos padecimientos que millones de familias venezolanas, son testigos de la destrucción del país, están hartos de ser instrumentos de un poder que saben ilegítimo y violatorio de los derechos humanos, por lo tanto, acompañarán a la sociedad civil en la liquidación de la narco-dictadura.

Miguel Henrique Otero es presidente editor del diario El Nacional

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España

¡Al fin! VOX trata al PSOE Azul (Antiguo PP) como se merece y advierte: serán «el doble de exigentes» y acusa al PP de «patrocinar guerras sucias» contra Vox

AGENCIAS

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El líder de Vox reclama a los populares negociaciones «serias, sin prisas, con medidas concretas» y plazos y garantías de cumplimiento: «No son de fiar»

 

Santiago Abascal ha ofrecido este lunes una declaración ante los medios de comunicación en la que ha acusado al PP y al PSOE de atacar de forma «permanente» a Vox con «mentiras e insinuaciones» y en concreto a los populares de «patrocinar guerras sucias» contra su formación. Y ha advertido a Alberto Núñez Feijóo de que en las negociaciones, que ahora parece que han quedado en stand by, después de la investidura fallida de María Guardiola y la falta de acuerdo en Aragón para la Mesa de las Cortes, Vox será «el doble de exigente» porque en las urnas los ciudadanos han pedido el doble de Vox.«Después de este maratón de elecciones,(…) podemos concluir que Feijóo ha cometido un grave error impidiendo que se llegasen a acuerdos con Vox tanto en Aragón como en Extremadura que fuesen parecidos a los del PP de la Comunidad Valenciana», ha sostenido Abascal. «Si el PP convocó esas elecciones para no aceptar las exigencias de vox y los extremeños y aragoneses han dicho que quieren el doble de exigencias, nosotros vamos ser el doble de exigentes», ha asegurado.Según ha expresado el líder de Vox, hay un «Gobierno criminal» enfrente y mientras un PP al que ve «absolutamente incapaz» de romper con Pedro Sánchez y de presentar una moción de censura contra él. Y cree que ambos están empeñados en «acabar» con su partido. «Son incapaces de debatir con nosotros sobre los problemas reales de las políticas que han aprobado desde hace décadas y que han impulsado desde Bruselas», ha criticado.

En este contexto ha indicado que es «muy difícil» entablar conversaciones para que haya un acuerdo con el PP y ha reclamado a los populares entablar «negociaciones serias, sin prisas, con medidas concretas» asociadas a presupuestos para poder acometerlas y con plazos y garantías de cumplimiento. «No son de fiar», cree Santiago Abascal.El líder de Vox ha hecho estas declaraciones desde el Parador de Gredos, tras una reunión con el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política, los portavoces nacionales y los portavoces autonómicos.Una reunión que se produce a pocos días de las elecciones de Castilla y León, donde a partir de la semana que viene todo apunta a que tendrán que sentarse a hablar con el PP, y tras unos días de tensión a nivel interno, con la reciente expulsión definitiva de Javier Ortega Smith del partido y la apertura de expediente disciplinario a José Ángel Antelo. Ortega Smith este mismo lunes ha anunciado una denuncia contra la Ejecutiva de Vox por la «filtración» de su expediente de expulsión, y recursos contra su expulsión. Y Antelo ha pasado al grupo mixto en la Asamblea de Murcia.Abascal no ha aludido a ninguno de los dos, ya se pronunció al respecto la semana pasada y zanjó: «Nadie está obligado a estar en Vox. Quienes están en Vox están obligados a respetar las normas internas de Vox, sea el presidente o el último afiliado, y eso va a seguir siendo así».Respecto a las «mentiras, demonización y guerra sucia» contra su partido que achaca a Ferraz y a Génova, ha instado al PSOE y al PP a que «pierdan toda esperanza de destruirnos o de pararnos». «Tenemos el apoyo creciente del pueblo español».

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