Connect with us

Opinión

El teniente coronel Area Sacristán, al general Serrano Barberán y al coronel Borque Lafuente: «Vuestro comportamiento es repugnante y supera el bochorno ajeno»

Published

on

Comparta este artículo.
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Enrique Area Sacristán(*).- Burócratas, estómagos agradecidos o desleales a los valores institucionales, os reitero el artículo, debidamente ampliado y con vuestros nombres y apellidos, entre otras cosas, porque soy conocedor de primera mano de que sois una minoría decadente, cobarde e indigna en un Ejército de buenos profesionales, porque que hay que diferenciaros de esos nobles y honrados que surten las filas de estos, de una profesión de hombres íntegros; artículo, entre otros, que dio lugar a la apertura de un expediente innoble, inmoral y falaz ya decaído y haberme ido al retiro voluntario, para cambiar a un ruedo en el que estemos en igualdad de condiciones para practicar el arte del toreo: la justicia civil.

Después de la persecución sufrida durante años por esta minoría de “facultativos” por escribir haciendo uso de mi libertad de expresión contemplada en la Ley Orgánica de Derechos y Deberes del Militar Profesional, y ahora más aún, gracias a una denuncia que os puse en el Juzgado Togado Central cuya resolución raya algo que no se puede decir, para servir de tapadera a cobardes como vosotros cuya primera acción fue el cese en la Escuela de Guerra por escribir un artículo sobre la independencia de Cataluña, he de haceros unas cuantas puntualizaciones ahora que me he ido a retiro voluntario, repito, para luchar en igualdad de condiciones.

Loading...

Parece que el problema que más os inquieta vivamente, general Ángel Serrano Barberán, jefe de la asesoría jurídica del Ejército de Tierra y coronel Emilio Borque Lafuente, jefe de la SINSEGET, (Mortadelo y Filemón), es el de las exigencias del deber obedecer cualquier orden emanada de vuestra autoridad, que la dais a subordinados que no saben lo que hacen, como el sargento José Luis Lorenzo González, falso e incompetente como “perito judicial” a las órdenes dependientes del coronel Borque Lafuente, sin titulación universitaria como lo exije la ley; o sí lo saben, como el coronel jurídico Carlos Granados Moya, en situación de Reserva con destino en la Fuerza de forma anómala, a la sazón, Instructor del procedimiento decaído.

Se debe aclarar que la Ley de la Carrera Militar de 2007 abre la puerta a que los militares en la reserva ocupen puestos en las plantillas orgánicas, aunque siempre apartados de las unidades de “la fuerza”, como denomina el Ejército a las que pueden entrar en combate, como no es el caso del destino del Coronel Granados Moya que está ocupando uno en la Fuerza, nada menos que en el Cuartel General de la División más potente del Ejército. Es decir, en contra del caso que nos ocupa, absolutamente anómalo, no se les permite ocupar, a los que se encuentran en situación de reserva, por ley, puestos en la fuerza; solamente se permite su destino en Unidades “de apoyo a la fuerza”, logísticos y administrativos, que permiten la asignación a dedo.

Unos y otros os podéis aplicar el cuento, porque os escondéis bajo el manto del secretismo, la política de baja estofa y el contubernio montado entre todos, los que os doran la píldora y otros “amigos” de cercanos continentes, desautorizados por ilegal ejercicio de la autoridad y de sus límites, como quedará probado próximamente en los juzgados de Instrucción de la jurisdicción civil que, en estos, no tenéis árnica.

El teniente coronel Área Sacristán

Pero hay algo peor que eso: el haberos escondido bajo un manto de confidencialidad, sin dar la cara y firmando y haciendo firmar partes y presuntos peritajes falsos, como falso es el perito, o medio falsos, como lo son las cualificaciones universitarias que dice poseer sin especificar cuáles, o inservibles legalmente, por carecer de independencia y competencia, contra compañeros de Armas sin desvelar vuestra identidad, justificándoos con una falsa y repugnante defensa del Ejército, engañando, espero, a los Mandos de los que dependéis, que, como Institución, no correría el menor peligro si no fuera por la gentuza que vosotros representáis, y no por aquellos que verdaderamente la defienden.

Es frecuente, demasiado frecuente, oíros y condenar o por lo menos criticar la iniciativa de vuestros subordinados o de aquellos de los que depende una posible decisión correctiva vuestra; revela este hecho una absoluta incomprensión de las funciones que se desempeñan, que hacen a los que las padecen perjudiciales para el interés del Ejército, ya que suelen ser el egoísmo o el orgullo los que mueven a combatir lo que en torno vuestro puede revelar un valor. Por algo dice Gavet: “Cada vez que te sientas inclinado a juzgar excesiva la iniciativa de un subordinado, especialmente en el cumplimiento de su obligación de defender la unidad de la Patria, digo yo, reflexiona antes de intervenir. Pregúntate si esta contrariedad que experimentas no es, en realidad, efecto de alguna debilidad personal tuya”.

El que se acostumbra a una obediencia pasiva, sin razonar, acaba por no saber hacer otra cosa, cuestión que durante toda mi vida militar he tratado de evitar. Lebon dice, hablando de las cualidades de los alemanes, que si bien parece que existe contradicción entre la disciplina y la iniciativa, no es más que en apariencia, puesto que aunque la división del trabajo reduce el horizonte de cada individuo, no le impide moverse con entera libertad entre los límites de él; y los jefes que se precien de serlo deben procurar que cada uno conserve entera su libertad dentro de los límites que imponen las leyes y normativa en vigor, no interpretando a libre albedrío y parcial e injustamente la misma según convenga para sobresalir y conseguir éxitos personales que, generalmente, no coinciden con los posibles éxitos de la institución.

En el mejor compuesto de los relatos de Servidumbre y Grandeza de las Armas, el titulado Laurette o el Sello Rojo, se plantea el conflicto espiritual que se le presenta a un militar al recibir una orden que le repugna a su conciencia como me repugna a mí vuestro comportamiento. Estamos ante el caso de que el hábito no hace al monje, aunque éste sea cardenal, general y coroneles en vuestro caso. Para algunos en este momento entra en juego una fuerza moral poderosísima, la abnegación, que impone inexorablemente el cumplimiento de la orden; “aquella abnegación del soldado sin compensación, sin condiciones, que conduce más de una vez a funciones siniestras”.

En realidad, dice Jorge Vigón, ni la abnegación es eso, ni siempre ha de tener el conflicto, cuando se presente, la misma solución; vosotros parecéis que os lo creéis y no es por otra cosa que porque el desarreglo espiritual que padecéis pone límites a vuestra imaginación.

Cuando la pravedad de un comportamiento como el vuestro aparece evidente, el que lo recibe queda moralmente desligado de toda obligación de respeto hacía éste, no a la Institución que pretendéis representar y que no representáis, extremo que viene especificado en la Instrucción sobre Representación en el Ejército de Tierra, que la ostenta el JEME y la delega en los comandantes militares cuando ha lugar; no representáis legalmente a la Institución sino a vosotros mismos, gracias a Dios, y contra vosotros mismos y no contra la Institución me enfrentaré en igualdad de condiciones.

Es en este momento en que se presenta el conflicto entre el deber de conciencia y la obligación militar, entre la claudicación, o las consecuencias de desobedecer, si hubiera una orden manifiesta, escribiendo acogiéndome a la Ley de Derechos y Deberes del Militar de Carrera, que tampoco habéis respetado por mucho que os puedan abalar esos “jurídicos” militares que incumplen sus obligaciones de investigaros por abuso de autoridad y prevaricación, falsedad documental, revelación de secretos oficiales…, y que se prestan a vuestros contubernios demostrando, además, el mayor desconocimiento de esas que pretenden aplicar y a quienes se les va aplicar. Los caudillos de La Legión tebana, que acertaron a resolverlo rectamente, sufrieron el martirio, pero alcanzaron la santidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La verdad es que no solían ser frecuentes tan graves aprietos en la vida militar cuando las normas morales y de comportamiento individual era la exigencia que imponía la mayoría de los que ejercemos esta profesión de honor al que vosotros habéis faltado. La regla de conducta fijada por el padre Francisco de Vitoria pone límites a la tentación de plantearlos demasiado a menudo como lo hacéis. “En la evidencia de una injusticia, dice, no se debe obedecer”; y la evidencia la habéis presentado muchas veces; pero no sólo se manifiesta la rebelión del corazón contra este tipo de comportamientos moralmente, sino con la aplicación de las leyes contra este tipo de personajes como vosotros.

Si se quiere ver más claro este desarreglo mental, es necesario referirse a los conceptos elementales.
Subordinación, sub ordinatio, es la disposición espiritual de quienes se someten a una ordenación superior; en este concepto debe ser una cualidad de cuantos integran un Ejército, desde su Jefe Supremo hasta el último soldado. Vosotros os habéis saltado las Leyes, los Reglamentos y las reglas morales que rigen la Institución militar claramente.

La ordenación a que se ajusta el estado militar contaba, para asegurar la subordinación, con el mecanismo de la jerarquía en cuya cúspide están las leyes que no respetáis. La disciplina es el medio de hacer jugar este mecanismo al poner tensión el resorte de la obediencia. Disciplina que viene de discere, aprender, es un género de relación que supone la existencia de discípulos y maestros. Esta es la razón de que la obediencia del subordinado en grado al superior sea el principio esencial de la subordinación.

Os podéis saltar la ley, pero la obediencia para quien, como el hombre español, tiene, fluente de la Historia, una concepción religiosa de la vida trasciende a otros ámbitos de mayor intimidad. “El oficial, se lee en cierta instrucción militar cristiana de fines del siglo XVIII, revestido de la autoridad regia, manda de parte del Rey; el poder real procede del mismo Dios; y así, no obedecer al Rey es desobedecer a Dios; por consiguiente, el soldado no obedeciendo a su superior, digo yo, desobedece al Rey y ofende a Dios”. San Gregorio, en su carta a los soldados napolitanos, citada por Juan Ginés de Sepúlveda, les escribe: “la mayor alabanza de la milicia es ésta: el mostrar obediencia a la utilidad pública y sujetarse a cuanto para ésta se mande”; que no se manda en España nada que no se atenga a las leyes que emanan del Parlamento y del Gobierno establecido legítimamente, cosa que obviáis en vuestro comportamiento.

General, coronel y “compañeros” protervos, vuestro comportamiento es repugnante y supera el bochorno ajeno, os lo repito ahora que me he ido al retiro voluntario con la única finalidad de descubriros ante la opinión pública con otras armas y en otro ruedo: el que me ofrece la jurisdicción civil; yo seguiré escribiendo muy a vuestro pesar, aunque filtréis información reservada con nombres y apellidos y empleo a ciertos medios de comunicación para encubrir vuestras tropelías que, ya, me la trae al pairo. Lo que no me la trae al pairo es el perjuicio que hacéis a la Institución, perjuicio que voy a denunciar públicamente y en los juzgados.

Os tocará vivir tiempos interesantes a raíz de mi retiro, como bien dice un maleficio chino, tiempos interesantes de los que os dejo una pequeñísima muestra, para empezar, en el que no faltará vuestro amigo el africano.

*Teniente coronel de Infantería (R) y doctor por la Universidad de Salamanca


Comparta este artículo.
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
Advertisement
Deje aquí su propio comentario

Escriba su comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

Del “todos contra ETA” al “todos contra la ultraderecha”

Published

on

Pablo Casado: arquetipo pluscuamperfecto de la "Derechita Cobarde"
Comparta este artículo.
  •  
  • 2
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    2
    Compartidos

Siempre hace falta un enemigo. Freud lo dijo muy bien: toda sociedad se crea en torno a un crimen en común, pero si hay algo que cierra filas de verdad es la existencia de un enemigo común. Una amenaza latente, sea o no real. Y no puede ser siempre la misma.

El tiempo pasa y los regímenes también, pero en el fondo no suelen cambiar: se transforman, como la energía. Se hace un lavado de cara para seguir distrayendo a las masas, con caras nuevas, para seguir para adelante con la marcheta de la corrupción y la tiranía. Y ejemplos tenemos los que se quieran. Desde Ciudadanos como marca blanca del PP a Podemos, como un PSOE-IU versión 5.0 con su Isidoro Iglesias a la cabeza. Y también tenemos a Felipe VI, por supuesto, como continuación genética del Emérito, para que nada cambie y todo siga igual en este Régimen “democrático”, pero sí se han producido cambios profundos en el Sistema. Y algunos cambios nos han colado que son groseros, si uno hace perspectiva, y se da cuenta de que nos han dado un cambiazo fundamental.

Loading...

Donde antes dije ETA, ahora digo ultraderecha. Ése ha sido el gran cambio. El tocomocho de la última generación.

Pensadlo bien: ¿no está la ETA en las instituciones, desde hace ya lustros, y de ahí han pasado a cogobernar un país al que odian? Por lo que parece, los que dijeron en su día que los terroristas no se iban a salir con la suya estaban del todo en lo cierto: al final, esos parásitos minoritarios han sacado mucho más de lo que ni siquiera ellos mismos se plantearían, en esa pasada semiclandestinidad, pues ahora son poco menos que estadistas. Y todo ello mientras nos presentan a otro malo malísimo, por supuesto: la malvada “ultraderecha”, que viene a ser todo aquél que no se trague las comunistas mentiras del PP. De ahí para la derecha, que hay campo, todos podemos ser fascistas e intolerantes.

Y no hace falta tener el carnet de Vox, que no deja de ser un PP a la Aznar, sino que “ultraderecha” es un conjunto amplio en el que puede entrar literalmente cualquiera. Como en los tiempos en que ser religioso, empresario, liberal o simplemente español podía significar tu condena a muerte instantánea. Unos tiempos que, por cierto, en lo que respecta a los nostálgicos de la “democracia” del 36, fueron idílicos. Y hay que volver a ellos, al parecer.

¿Recordais cuando Rajoy se sumó al frente común contra la derecha reconociendo que los liberales y conservadores sobraban en el PP? Pues ahí siguen

El conjunto de la “ultraderecha” es amplio y maniqueísta: ¿es usted liberal, cazador, librepensante, le gustan los toros, no le gusta cómo se ha gestionado la crisis sanitaria, no le gusta el Gobierno, sí le gusta ir a misa, lee libros o cree que hay otras alternativas al Régimen? Pues el término de marras va por usted, que lo sepa: es usted un miembro de este colectivo peligroso, sobre todo por ser mayoritario, frente al cual es preciso tomar medidas de Estado. Eso sí, por el momento, gracias a Dios, los garantes de la “Democracia” todavía no se han decidido a gasearnos. Se conforman con laminarnos, despreciarnos y amenazarnos, pero por ahora nos dejan vivir. Gracias.

Y gracias a los Suárez, González, Aznares, Zapateros y demás estadistas, que nos aseguraron hasta el infinito que los pistoleros no ganarían al final. ¡Pues ya me dirá usted! Al final, ese cursi “acuerdo de todas las fuerzas políticas contra el terror” ha derivado en otro: el verdadero acuerdo de todos, inclusive los terroristas, contra la peligrosa “ultraderecha. Esas temibles viejitas que van a misa, esos cazadores que dan tiros por el campo o los malvados “negacionistas”, que es la última moda: todos ellos son el verdadero y definitivo peligro y no los que daban tiros por la espalda y ponían bombas. Ahí está el cambiazo definitivo.

El problema que tienen es que el mundillo etarra y separatista alcanzaba un porcentaje minúsculo, en sus buenos tiempos, mientras que esa temible “ultraderecha” es una enorme mayoría. Personas normales y corrientes que sólo quieren vivir sus vidas, trabajar y contribuir al bien común, pero el caso es que no son del gusto de la minoritaria casta política y mediática. Ésos que hace ya un tiempo, curiosamente desde la mañana del 11-M, cambiaron el frente común contra ETA por un frente común contra “la caverna. ¿Os acordáis? Desde esa mañana luctuosa, en que nadie dudaba la autoría de ETA y los políticos les repudiaban, al unísono, como la escoria mafiosa que son, pasamos en cuestión de horas al “cordón sanitario” contra la derecha. A dialogar de forma definitiva con los que quieren destruir a España por completo y combatir todos juntos, luego con la adhesión de Rajoy y el PP, a la derechona mentirosa y golpista. Y así hemos seguido desde entonces.

¡Menos mal que esta gente son los de la convivencia y el buen rollito! Y para demostrarlo, por supuesto, van a demoler una cruz de la que nadie se acordaba hasta ahora. Pero lo hacen por nuestro bien, por supuesto. Para que no seamos tan fascistas.

Y por supuesto, por el camino, tragándonos doblados los términos inquisitoriales del Sistema. Desde “derecha” al emergente “ultraderecha” y desde “conspiranoicos” al “negacionistas, como peligro máximo contra la sociedad, que incluso pueden mezclarse y hacer un frente común muy inquietante: “la ultraderecha y los conspiranoicos”, también conocidos como “cayetanos”. El Sistema se ríe de nosotros y es lógico, claro, cuando nadie les hace resistencia.

Por cierto, amigo lector: ¿le ha gustado a usted este artículo? Pues déjeme decirle, por supuesto que por su bien, que es usted un verdadero fascista, un fan de la ultraderecha y seguramente conspiranoico. ¡Si no se lo digo, reviento!


Comparta este artículo.
  •  
  • 2
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    2
    Compartidos
Continue Reading

Opinión

Pablo Iglesias, vicepresidente comunista del Gobierno de España: así jalea al verdugo y desprecia a la víctima

Published

on

Me encanta escuchar al vicepresidente Pablo Iglesias, protegido por una legión de gorilas, denunciar que hay demasiado alarmismo con okupas, menas y otros delincuentes
Comparta este artículo.
  •  
  • 4
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    4
    Compartidos

Eulogio López.- Supongo que conocen el viejo chiste del hombre que, a las tantas de la madrugada, llama a la policía para pedirles un coche patrulla porque unos ladrones están robando en su garaje. La policía le responde que en ese momento y en esa zona no tienen ningún coche disponible. El hombre espera un minuto y vuelve a llamar:

-Soy el que he llamado antes porque tenía unos ladrones en el garaje. Ya no tienen que preocuparse: les he disparado.

Loading...

A los dos minutos aparecen seis coches patrulla y detienen a los ladrones ‘in fraganti’. El jefe de la dotación le pegunta la propietario de la casa:

-Pensé que nos había dicho que les había disparado.

A lo que la víctima responde:

-Y yo pensé que ustedes me habían dicho que no tenían ningún coche disponible.

Me encanta escuchar al vicepresidente Pablo Iglesias, protegido por una legión de gorilas, denunciar que hay demasiado alarmismo con okupas, menas y otros delincuentes

Me acuerdo del chiste cuando escucho, no una sino varias veces y con distintas variantes, al vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, hablar del excesivo alarmismo social -sin duda obra de la derecha fascista- sobre las nuevas normas de delincuencia sobre las que los neocomunista de Podemos han montado su carrera política: okupas, menas (son niños, no criminales), vagos y maleantes, etc.

Desde el 15-M se ha gestado una siniestra tendencia en España que podemos describir así: enaltecer al verdugo y despreciar a la víctima. Está última, como decían los etarras en los años de plomo de ETA, “algo habrá hecho”.

Y así, me emociono mucho cuando escucho al vicepresidente Pablo Iglesias, protegido por una legión de gorilas denunciar que hay demasiado alarmismo con okupas, menas y otros delincuentes.

Habrá que insistir: la primera y principal tarea del Estado es la seguridad del individuo. Si lo prefieren, defender al abusado del abusón

Habrá que insistir: la primera y principal tarea del Estado es la seguridad del individuo. Si lo prefieren, defender al abusado del abusón.

Porque de otra forma, querido amigo ocurre que el ciudadano, al sentirse abandonado por su Gobierno (lo de Estado es más riguroso pero aquí estamos hablando del Gobierno), decide protegerse él solito, Es cuando la víctima se sitúa al margen de la ley al tomarse la justicia por su mano… porque no le dejan otra opción.

Podemos es un buen ejemplo de que los antisistema no quieren acabar con el sistema, lo que quieren es controlar el sistema.

Y esto es, justamente, lo que ahora mismo está ocurriendo en España: que se enaltece al verdugo y se desprecia a la víctima. No me extraña: las víctimas suelen ser fascistas.

Los antisistema no quieren acabar con el sistema, lo que quieren es controlar el sistema

Pta: no caigamos en la trampa de criticar a Pablo Iglesias, al menos no sólo a él. Iglesias ha llegado donde ha llegado porque Pedro Sánchez, responsable primero y último, le ha nombrado vicepresidente del Gobierno. El peligro no está en Pablo, está  en Pedro.


Comparta este artículo.
  •  
  • 4
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    4
    Compartidos
Continue Reading

Opinión

PSOE, una historia de crímenes y traiciones: del golpe de estado de 1933 a los GAL; del pésame por la muerte de un etarra al indulto a los líderes del ‘procés’

Published

on

Comparta este artículo.
  •  
  • 6
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    6
    Compartidos

El presidente del Gobierno no pudo caer más bajo hace pocas semanas al dar su más sentido pésame por Igor González Sola, un terrorista de la banda terrorista ETA que se suicidó en la cárcel de Martutene.

Ahora se anuncia que el Gobierno comenzará la semana que viene a tramitar las peticiones de indulto para los condenados por delitos de sedición.

Si bien el Gobierno está obligado a tramitar las peticiones de indulto que le llegan y que no tienen por qué prosperar, a nadie se le escapa que el Ejecutivo está negociando los apoyos para los Presupuestos y desde la Generalitat están presionando para activar cuanto antes la mesa de negociación entre La Moncloa y el gobierno autonómico.

Loading...

A este respecto, cabe recordar lo dicho por Pedro Sánchez hace casi un año, concretamente, el 14 de octubre, cuando garantizó que los presos del «procés» cumplirían de manera íntegra sus penas. «El acatamiento de la sentencia significa su cumplimiento, reitero, su íntegro cumplimiento», dijo, y añadió que «nadie está por encima de la ley y todos estamos obligados a su cumplimiento».

No debería extrañarnos esta nueva traición a los españoles si nos atenemos a las evidencias acerca de los antecedentes criminales del PSOE. Preferimos que se ocupe directamente la narración de los siguientes hechos históricos:

El 14 de septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, marqués de Estella, encabeza un golpe de Estado. Antes dirige un telegrama conminatorio al capitán general de Madrid. Dice que tiene la fuerza y el pueblo. Alfonso XIII transige. Como algunos borbones a lo largo de la historia, lleva ya muchos años transigiendo en tono menor y quizás pensó que el animoso general jerezano le evitaría tomar por sí mismo decisiones más graves. Paradojas del destino, el PSOE recibe la dictadura ‘fascista’ con entusiasmo claramente mayoritario.

Primo de Rivera instaura al principio un Directorio exclusivamente militar. Más tarde entraron en sus gobiernos personajes tan notorios como José Calvo Sotelo, excelente ministro que fuera de Hacienda; el ex gobernador militar de Cataluña Martínez Anido, como responsable del Ministerio de Gobernación y Joaquín Benjumea y Burín, conde de Guadalhorce, al frente de Fomento. Junto a estos, la presencia nada menos que de un notabilísimo representante del PSOE. Y es que Primo de Rivera, implacable con anarquistas, separatistas y comunistas, buscó y obtuvo la cooperación oficial del Partido Socialista y de su central sindical, la UGT. El jefe de los socialistas españoles, Largo Caballero, fue nada menos que consejero de Estado en la dictadura militar primorriverista. El decreto de organización corporativa de noviembre de 1.925 instituyó los comités paritarios dominados por los socialistas que, luego, trataron de sacudirse el sambenito de colaboracionismo explicando el uso propagandístico que habían hecho de esos comités. Como siempre, embusteros compulsivos y tramposos con sus bases.

Las elecciones de 1933, las segundas que celebraba la agitada II república, se saldaron con el aplastante triunfo electoral de la CEDA de Gil Robles, lo que desconcertó por completo a las izquierdas. Aquel inesperado y rotundo triunfo vino a confirmar el fortísimo entronque popular de las derechas, algo que el PSOE no quiso ni pudo aceptar nunca. «Frente a la traición, nuestro deber es la revolución», peroraba Largo Caballero en uno de sus incendiarios discursos post electorales. Es decir, si las urnas no nos dan la razón, quitémosle la razón a las urnas y apostemos por la asonada revolucionaria. Ni Ceaucescu lo hubiese expresado mejor.

El Partido Socialista se pone francamente a preparar la revolución. Ojo, la revolución no fue otra cosa que el intento de revertir de facto el curso de los acontecimientos electorales. Si el PSOE hubiese tenido de su lado al ejército, es fácil deducir cuál habría sido su estrategia.

El diario «El Socialista» pasaba por alto los esfuerzos conciliadores de Besteiro para proclamar, contra los lamentos de concordia lanzados por «El Debate»: «¿Concordia? No, ¡guerra de clases! ¡odio a muerte a la burguesía criminal! ¿Concordia? Sí, pero entre los proletarios que quieran salvarse y librar a España del lubridio». El entonces líder socialista, Largo Caballero, inicia también su largo ciclo de amenazas con la invitación a la lucha callejera.

La responsabilidad golpista del Octubre Rojo fue predominantemente socialista. La Comisión organizadora de la revolución de octubre estuvo compuesta por Largo Caballero, Enrique de Francisco y Anastasio de Gracia. Detrás de Largo Caballero estaban ya los cerebros del socialismo de la época: Araquistain, Álvarez del Vayo y Baraibar. Amparándose en su condición de diputados, los conspiradores contra la legalidad resultante de las urnas republicanas buscaban armas y preparaban planes. Indalecio Prieto, con la colaboración del financiero bilbaino Horacio Echevarrieta, preparaba lo que luego se llamó «el alijo de la turquesa», fantástico contrabando de armas descubierto en la localidad asturiana de San Esteban de Pravia el 10 de septiembre de 1.934.

Otra prueba de la capacidad socialista para jugar todas las cartas la encontramos en un interesantísimo episodio ocurrido en las convulsionadas Cortes de entonces. Lo protagonizaron los en teoría antagónicos Prieto y José Antonio Primo de Rivera. En plenos preparativos de la revolución, el mismo Prieto defiende a Primo de Rivera de un suplicatorio para procesarlo por tenencia ilícita de armas. Ambos se elogiaron en una rocambolesca sesión plenaria.

Los resultados de aquella revolución golpista son por todos conocidos. Centenares de víctimas mortales, ciudades asturianas destruidas, una fractura social que tardaría décadas en restañar sus heridas y, para muchos, el preludio de la ya inevitable contienda civil. Solo el PSOE fue responsable de aquel agrietamiento súbito que, a partir de entonces, haría irreconciliables las posturas. Si pudiera emplearse en historia política el lenguaje penal, la culpa de aquella revolución-golpista y trasgresora de la voluntad popular fue de las izquierdas representadas por el Partido Socialista, en un puro movimiento de reacción ante la inminente toma del poder por las derechas, a quienes democráticamente correspondía.

Ni siquiera se esperó a que la tentativa golpista tuviese la complicidad de los errores gubernativos. El nuevo gobierno, con tres ministros de la CEDA, se conoció el 4 de octubre. A la mañana siguiente, cuando los ministros aún no habían tomado posesión aún de sus despachos, comenzó en toda España la huelga general revolucionaria decretada por el PSOE y la UGT.

El Consejo de Ministros decreta el día 6 el estado de guerra en toda España. En Madrid fracasa la revolución golpista tras esporádicos tiroteos en dependencias públicas. El ministro de la Guerra, Diego Hidalgo, nombró asesor especial al general Franco, quien llamó inmediatamente al teniente coronel Yagüe para mandar una columna de desembarco sobre Asturias, que desde el principio apareció como el foco principal de la rebelión golpista. Franco se convirtió así en el principal valedor y defensor de la legalidad vigente, recibiendo las mismos parabienes y las mismas adhesiones que 48 años más tarde recibió el jefe del Estado español, a la sazón Rey, con ocasión de los hechos, bien conocidos, del 23 de febrero.

Con la rebelión golpista de 1934, el PSOE perdió toda la autoridad para condenar el Alzamiento de 1.936, sin duda uno de sus argumentos recurrentes en los últimos años. No así el dato de que fuese un socialista, Prieto, el encargado de arramblar con todas las reservas del Banco de España. Pero eso ya es harina de otro capítulo.

Y es que los socialistas, como los nacionalistas, armados o desarmados, siempre han tenido un mismo objetivo: alterar la convivencia entre los españoles. Siempre se han distinguido por su resentimiento a España, a lo español. A diferencia de los comunistas, nunca lo han admitido, lo que eleva el grado de vileza de muchos de sus dirigentes.

El PSOE ha sido siempre un proyecto sin salida, un oximonon antiespañol, sustentado en las mentiras, la corrupción y las pistolas. Largo Caballero ya nos ofreció un amplio catálogo de propuestas violentas, como las aparecidas en «El Socialista» durante los agitados años de la república.

Cabe reseñar que socialistas fueron también los miembros de la Guardia de Asalto que asesinaron al dirigente derechista José Calvo Sotelo. O que ETA difícilmente habría sobrevivido tantos años sin el soporte y el apoyo político de una parte nada desdeñable de la izquierda nacional. O que un Gobierno socialista promovió y financió a una organización terrorista como los GAL.

Así que no nos engañemos más ni nos extrañemos de que hoy, este país no sea otra cosa que el resultado de aquello en lo que el PSOE ha querido convertirnos desde la famosa frase guerrista de que a España no la reconocería ni la madre que la parió.


Comparta este artículo.
  •  
  • 6
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    6
    Compartidos
Continue Reading

Opinión

Sobre héroes y tumbas, Presidente

Published

on

Comparta este artículo.
  •  
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    1
    Compartir

Una conocida enciclopedia señala que en la mitología y el folclore un héroe “es un personaje eminente que encarna la quinta esencia de los rasgos claves valorados en su cultura de origen.

Posee habilidades sobrehumanas o rasgos de personalidad idealizados que le permiten llevar a cabo hazañas extraordinarias y beneficiosas”. De hecho, la construcción de los Estados va de la mano con un discurso donde se exalta la gesta de notables personajes, que da origen a una identificación popular. Desde Julio César y el Cid Campeador, hasta otros grandes de la edad moderna. En el siglo XVIII, el nacimiento de los Estados-nación modernos, instrumentaliza la historia para generar una “identidad nacional”, la cual gira alrededor de un territorio, un pasado común (tradición, lengua, cultura) y un proyecto nacional.

Loading...

El escritor alemán Hermann Hesse, alguna vez afirmó “Mi historia no es agradable, no es suave y armoniosa como las historia inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos”. Así pues, la historia o leyenda blanca, no debe ser el objetivo de la narración histórica, pero tampoco la historia o leyenda negra. La historia de un pueblo o nación no es distinta a la de un individuo, está marcada por éxitos, fracasos, vicisitudes y logros.

En una época signada por un nacionalismo gastronómico, o nacionalismo panzón, no debemos ubicarnos en los peligrosos extremos de la narración histórica: mitificación, nacionalismo, chauvinismo, revanchismo socio-político o dramatización. Ahora, el discurso del etno-nacionalismo etarra, exalta discursos históricos peligrosos en la figura de asesinos.

Los héroes son construcciones nacionales inevitables y existen más allá de las decimonónicas gestas militares. Hoy existen héroes deportivos, artísticos, líderes civiles, quienes cumplen esa función identitaria. Esto no quiere decir que debamos olvidar y dejar de reconocer la importancia de personajes que encarnaron la defensa nacional, sino el incorporar a los notables civiles que hicieron tanto por la construcción de una sociedad libre, justa y moderna como Miguel Ángel Blanco.

Esta falta de consenso tal vez explique el hecho de que los personajes relevantes o héroes olvidados de nuestra Historia aparezcan presentados en trabajos realizados exprofeso. A menudo, como meras listas de nombres. Al hilo de la Guerra Civil, tan citada por sus hordas de incultos, destaca, por ejemplo, el libro Católicos del bando rojo (Styria) del investigador y periodista Daniel Arasa. En sus páginas encontramos la historia del general Antonio Escobar Huerta.

El que terminara siendo Jefe del Ejército de Extremadura de la República mantuvo intacta la profesión de su fe durante los años de la guerra. La sublevación le sorprendió en Barcelona y se encontró luchando en el mismo bando que los anarquistas de la FAI que despreciaban y perseguían sus creencias. Ni renegó de ellas ni las ocultó. Escondió monjas en su casa y, tras curarse de las heridas que sufrió en la Batalla de Madrid, le hizo a Azaña una petición insólita: poder viajar a Lourdes a dar gracias a la Virgen. La tendencia a denunciar el anticlericalismo de su bando ha conseguido ocultar la existencia de personajes de su perfil.

O como en el caso de Manuel de Irujo, ministro de Justicia de la República durante un tramo de la guerra, que evitó persecuciones de religiosos firmando una orden que sancionaba las acusaciones falsas y las denuncias por ser sacerdote, además de luchar para restaurar el culto en la zona controlada por el Gobierno republicano. Otro personaje con una reputación cortada por el mismo patrón, que no encaja en los prejuicios que nos dictan los medios, que tienden a alimentarse de una polarización esquemática.

Y no será porque falten ejemplos de esta clase de libros. Héroes de los dos bandos (Temas de Hoy) de Fernando Berlín, versa sobre lo mismo, aunque desde un punto de vista popular. Uno de los relatos que recopila es el de un jugador del Real Madrid, Juan Marrero Pérez “Hilario”, que intercedió por prisioneros republicanos en La Coruña ante piquetes encargados de dar el paseíllo. Pero la animosidad que sigue desatando la tragedia de nuestra guerra entierra el recuerdo de esta clase de personajes.

Es curioso, porque sobre otros periodos históricos también encontramos la misma presentación para recordar la existencia de individuos dignos de idolatría que permanecen en el anonimato. Es el caso de Héroes españoles de la A a la Z (Ciudadela Libros) de José Javier Esparza. Entre sus páginas encontramos al navarro Jerónimo de Ayanz y Beaumont, pionero del diseño de máquinas de vapor ¡en el siglo XVII!, Santiago de Liniers, que rechazó a los ingleses en Buenos Aires y Montevideo. O el comandante Carlos Palanca, al mando de las operaciones en Vietnam para la toma de Saigon en 1859. Son biografías, con gestas repartidas por todo el planeta, que conocen bien los aficionados a la Historia, pero que, para el público general, que sería lógico que hubiera crecido escuchándolas, le resultan completamente ajenas.

Capítulo aparte merecen las mujeres. En la aludida recopilación de Esparza aparecen varias, como Mencía Calderón, la exploradora que llevó a América el primer grupo de mujeres españolas. O Inés de Suárez, que participó en la conquista de Chile en el siglo XVI. Pero para encontrar papeles destacados de mujeres en la Historia de España también, otra vez, hay que recurrir a obras recopilatorias antes que a los manuales.

Sobre la Guerra de la Independencia contra los franceses, uno de los sucesos históricos donde las mujeres tuvieron una participación más activa, está el trabajo de Elena Fernández Mujeres en la guerra de la Independencia (Sílex Ediciones). Al margen de las ineludibles Manuela Malasaña, Clara del Rey o Agustina de Aragón, esta investigadora ha reunido a partir de las declaraciones de testigos para la concesión de pensiones de guerra las actuaciones de otras mujeres contra los franceses en citas de heroísmo colectivo como el levantamiento del 2 de Mayo en Madrid o los Sitios de Zaragoza.

Así conocemos a María Sandoval, que “hizo esfuerzo en la defensa como el hombre más varonil”, Ramona García, quien “arrebató el sable a un oficial, le golpeó e hirió con él”, o la noble María de la Consolación Azlor que en Zaragoza arengó a las tropas desmoralizadas, disparó con fusil desde las barricadas, organizó una compañía de mujeres y convirtió su palacio en un hospital de sangre; y son sólo algunos ejemplos dignos de un guion de Hollywood de los que ha logrado compilar.

De todas formas, no todo el valor se demuestra en hazañas bélicas. Gloria Ángeles Franco, profesora de Historia Moderna en la Universidad Complutense de Madrid, destaca hechos heroicos en otros ámbitos que, desde nuestra perspectiva actual, puede que hayan tenido aún más relevancia que actuaciones temerarias en la guerra. Preguntada por una mujer relevante que permanezca en el olvido, cita a la condesa de Montijo, María Francisca de Sales Portocarrero y Guzmán:

“Era una mujer de la aristocracia que me llamó la atención porque, aunque perteneciera a la gran nobleza y tuviera sus ocupaciones y problemas, fue una persona que estuvo muy comprometida con su época, que estuvo muy interesada por los problemas que tenía el país. Podríamos considerarla, desde nuestra óptica actual, como una activista. En su caso, quiso participar en las asociaciones patrióticas que en la segunda mitad del siglo XVIII buscaban la felicidad y el bien general. Y le costó mucho hacerlo, los hombres se opusieron, temían que con una mujer metida su labor se convirtiera en algo frívolo. Pero finalmente ella consiguió, junto a otras trece mujeres, entrar en la Junta de damas de honor y mérito, adscrita a la Sociedad Matritense. Desde allí trabajó, con una personalidad enérgica y brillante, por la educación de las mujeres o mejorando la situación de las que se encontraban presas.

Sus trabajos en las cárceles hoy podrían ser considerados como políticas de reinserción -cambió las condiciones de alimentación y las higiénicas, acabó con el hacinamiento-, y sirvieron de modelo para otras asociaciones similares en otras provincias españolas. También reformó la Inclusa de Madrid para acabar con los terribles niveles de mortalidad infantil. Había una nodriza para cada siete niños y ella lo cambió por iniciativa particular suya. Fue, en definitiva, una mujer con una proyección social interesantísima y comprometida con su tiempo”. Heroínas de la Sanidad y la Educación. Unos derechos que han vuelto a reivindicarse actualmente y de los que ignoramos quiénes fueron sus precursores y a qué tuvieron que enfrentarse.

Otro profesor, esta vez de la Universidad Autónoma, Javier Villalba, también elude subrayar la importancia de un personaje por su ardor guerrero. En su campo, la Historia Medieval, cree que debería ser más recordado Ruy González de Clavijo: “Fue el embajador de Enrique III de Castilla en la corte de Tamerlán. Para la época de la que se trata se le conoce muy poco. Llevar una embajada para entrar en contacto con ese Imperio es un hecho muy extraordinario. Las relaciones internacionales en la Edad Media son algo muy desconocido, pero el interés del rey castellano por entrar en contacto con Oriente Próximo demuestra una gran visión, es un factor decisivo, sobre todo de lo que iba a suceder en el futuro”.

En nuestra Historia hay personajes encomiables, en todos los ámbitos, y repartidos por todo el globo, y sin embargo parece que sólo precisamos para nuestras diminutas pugnas ideológicas de indeseables como el nombrado por usted, hoy, en el Parlamento, asesino de tiro en la nuca, sanguinario de ETA, en lugar de servirse de nuestros auténticos héroes para darnos una mayor amplitud de miras, como los héroes asesinados por estos bastardos.

Da usted vergüenza; sobre héroes y tumbas tiene mucho que aprender, ¿presidente?

Apoyado en Álvaro González Esteban

*Teniente coronel de Infantería.


Comparta este artículo.
  •  
  • 1
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
    1
    Compartir
Continue Reading

Radio Cadena Española

¿Quiere recibir las últimas noticias en TELEGRAM?

ALERTA NACIONAL RECOMIENDA:

LOS LÍMITES DE LA MENTE

HIJAS DE EUROPA

Advertisement
Advertisement
Advertisement
Translate/Traducir »