Opinión
¿Es España un Estado fallido?
No existe un concepto claro y concreto de que se considera un “estado fallido”. Para Max Weber el simple monopolio de la violencia ya indica el “éxito” del estado, pero es una idea realmente muy pobre. Según éste criterio. Corea del Norte, Cuba o Guinea Ecuatorial, tres dictaduras sanguinarias –reconocidas como tales por la comunidad internacional-, no dejarían de ser estados con éxito, pues ostentan el monopolio de la violencia, y de qué manera.
Para algunos autores el propio concepto de “estado fallido” es, por su indeterminación, una definición fallida. Pero de lo que no cabe duda es que hay varias circunstancias que ante su presencia nos inducen a pensar que estamos ante un estado fallido, como son las siguientes:
- La existencia sistemática de grupos terroristas, que en el caso español es evidente. La ETA ya forma parte de la historia de España, y dentro de poco va a regir nada menos que una autonomía, el País Vasco. Y, posiblemente, también Navarra.
-
Deterioro progresivo de los servicios públicos: cada día funcionan peor. La sanidad, la enseñanza, etc. están haciendo aguas por todas partes, y creo que la cuestión no precisa de mayores comentarios.
-
Criminalización y deslegitimación del Estado del Estado: que otra cosa puede deducirse de las manifestaciones ante el Congreso, actuaciones que son delictivas a tenor del Código Penal, pero que a los organizadores e intervinientes no les importa, pues ellos lo que pretenden es la deslegitimación del Estado y del sistema democrático del que nos hemos dotado, que, con todas sus imperfecciones, es el menos malo.
-
Ascenso de élites fraccionadas. En España la única forma de medrar social, política y económicamente, es afiliándose a uno de los grandes partidos mayoritarios, o a sus sucedáneos en las comunidades autónomas, y comulgar con las ruedas de molino correspondientes, que ya sabemos que el que se mueve no sale en la foto. Y no digamos de los funcionarios. Sólo ascienden los que forman parte de la élite de los partidos políticos, orillándose totalmente los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad.
-
Crisis económica, aguda o grave. Tenemos seis millones de parados reconocidos, y muchos más que no figuran en las estadísticas. Los jóvenes tienen que emigrar si quieren salir adelante, salvo que tengan “enchufe”, ya que los empleos se obtienen no por méritos propios, sino por amistades, relaciones e influencias. En resumen, no acceden a los puestos los mejores y más preparados –salvo excepciones-, sino los más ineptos e incompetentes, pero que disfrutan de buenas agarraderas. Y un país no puede funcionar en manos de gente inútil.
-
Movimientos masivos de población. España está siendo invadida. De los cuarenta y siete millones de habitantes que tenemos actualmente, de ocho a diez millones son extranjeros –entre legales e irregulares-, lo que supone una verdadera pérdida de la identidad nacional, las costumbres, la cultura, etc. Hay barrios de las grandes ciudades que ya están convertidos en guetos de los inmigrantes, y en muchos colegios públicos hay más alumnos de fuera que de casa, con las dificultades educativas que ello supone.
En resumen, si actualmente no somos todavía un estado fallido, tenemos muchas papeletas para serlo en un futuro próximo, si no somos capaces de enderezar el rumbo y corregir la difícil situación por la que atravesamos. Que la Virgen del Pilar y la Providencia nos ayuden.
Por cierto, la Providencia se llaman las urnas y los votos y la fecha, el próximo día 28 de abril de 2019, Dios mediante.
Abogado y escritor.
España
Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso
«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»
Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.
Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.
¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.
Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.
Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.
Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.
Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.
Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.
Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.

Pedro
07/07/2019 at 13:21
Es posible que ahora mismo no seamos todavía un estado fallido, pero parece evidente QUE VAMOS CAMINO DE SERLO.
Pedro
14/04/2019 at 20:20
Es posible que ahora mismo no seamos todavía un estado fallido, pero parece evidente QUE VAMOS CAMINO DE SERLO.