Internacional
Escocia: Una encuesta escolar provoca la indignación de los padres al preguntar a menores de 14 años sobre su experiencia con el “sexo anal y oral”
Varias asociaciones de padres se quejaron con el gobierno progresista de Escocia por una encuesta escolar en la que, bajo el argumento de querer conocer las necesidades de los niños para poder aconsejarlos bien, se les pregunta a menores de 14 años sobre su experiencia con el ‘sexo anal, oral’ y otras preguntas obscenas.
Eileen Prior, directora ejecutiva de Connect, la organización de padres más grande de Escocia, envió una carta a Nicola Sturgeon, actual primera ministra de Escocia para quejarse sobre la encuesta anual que el sistema educativo envió a las escuelas y colegios del país para completar este año.
Según informó The Guardian, ha generado desaprobación por hacer preguntas a los alumnos de secundaria a partir de 4º curso sobre las relaciones y la salud sexual, con una pregunta muy comentada en la que se pedía a los alumnos que enumeraran el grado de experiencia sexual que habían tenido, desde besos hasta sexo vaginal y anal.
Prior aseguró que la encuesta ‘no es apta para su propósito’ y cuestionó duramente la línea de preguntas: “¿Por qué los legisladores necesitan saber sobre el sexo oral?”
Además de cuestionar la obscenidad de las preguntas que no van acorde a la edad de los niños encuestados, la Sra. Prior también dijo que la forma en que el gobierno maneja la confidencialidad de la información no es una garantía.
“No hay ninguna declaración que diga exactamente quién examinará los datos y cuáles son los fines de la investigación en concreto”, escribió Prior en su carta. “La información recopilada hace claramente identificables a los niños y jóvenes a nivel escolar, local o nacional”.
“No se menciona cómo se almacenarán los datos (o) cómo se restringirá o gestionará el acceso”, agregó.
Para llenar la encuesta los niños deben usar un ‘número único de candidato escocés’ y el gobierno puede identificar a cada estudiante ‘en circunstancias excepcionales’, aunque no se hace mención cuales serían las circunstancias excepcionales y eso es lo que el grupo de padres está señalando como peligroso.
Nicola Sturgeon por su lado dijo que la encuesta no es obligatoria y tanto las autoridades de cada escuela, así como los padres podrían optar no hacerla.
Argumentando por qué se decidió incluir esa línea de preguntas, la primera ministra dijo:
“Podemos esconder la cabeza en la arena y fingir que los jóvenes no están expuestos a los problemas o a las presiones a las que sabemos que están expuestos. O podemos tratar de comprender adecuadamente la realidad a la que se enfrentan los jóvenes y proporcionarles la orientación, el asesoramiento y los servicios que necesitan para tomar decisiones seguras, sanas y positivas”.
Un portavoz del gobierno escocés aclaró que: “Las encuestas sobre salud y bienestar como ésta no son nuevas y desempeñan un papel crucial para garantizar que los niños y los jóvenes tengan acceso a la ayuda, el asesoramiento y los servicios que necesitan”, aunque una de las cosas que Connect cuestiona es que no se ha delineado cómo usarán la información recopilada ni quién tendrá acceso.
Con las políticas progresistas, la educación sexual se ha introducido en las escuelas en todo el mundo, despertando la oposición de los padres que se niegan a que sea la escuela, que inicialmente era un lugar para aprender las ciencias básicas, quien trate de moldear el carácter moral de sus hijos, quitándoles el rol de padres, especialmente cuando muchas de las tendencias modernas van en contra de las enseñanzas tradicionales que muchos transmiten a sus hijos.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
