Sociedad
España permanece entre los diez países con más nuevos positivos por COVID-19 cada día
El director regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa, Hans Kluge, ha situado a España, junto a Rusia y Reino Unido, entre los diez países del mundo que han registrado la mayoría de los casos del nuevo coronavirus detectados en las últimas 24 horas.
En una rueda de prensa, Kluge ha informado de que, aunque a nivel global en Europa se está produciendo una «desaceleración general» de la pandemia, este jueves la cifra de casos confirmados se ha elevado a 1,78 millones y la de muertes a los 160.000, lo que representa el 43 por ciento de todos los infectados en el mundo y el 56 por ciento de las muertes.
«Si bien el riesgo en todos los países de la región de Europa sigue siendo muy alto, es en el Este de la región donde vemos un aumento en el recuento de casos», ha dicho, para recordar que en los 39 países en los que se están flexibilizando las restricciones, como en el caso de España, es necesario que la sociedad mantenga un comportamiento adecuado ya que es el que va a guiar el futuro del virus.
Por este motivo, el director regional de la OMS para Europa ha pedido a los países permanecer en alerta y escuchar a sus sociedades y actuar en consecuencia, y ha solicitado a los ciudadanos comportarse de forma «responsable», ya que cada uno «da forma» a la historia de la pandemia.
Y es que, tal y como ha señalado, durante la semana pasada se produjeron rebrotes del virus en zonas de Wuhan (China) y Corea donde «aparentemente había desaparecido». Por ello, ha avisado de que la amenaza de un resurgimiento del virus «no está lejos», por lo que la vigilancia y la puesta en marcha de medidas para «mantener al virus a raya» se necesita tanto en los momentos de máxima transición como durante los procesos de desescalada.
«Las situaciones cambian rápido. Comprender cómo, por qué y el contexto en el que las personas y las comunidades responden a las diferentes intervenciones de respuesta ante una pandemia ayuda a informar sobre las decisiones del gobierno, modelar las comunicaciones y guiar la planificación de medidas», ha destacado.
Precisamente por este motivo, la Oficina Regional de la OMS para Europa ha lanzado una herramienta para realizar encuestas periódicas y escuchar las necesidades y preocupaciones de las personas durante la pandemia.
De hecho, según los primeros resultados obtenidos en Alemania, la preocupación de los ciudadanos por las consecuencias económicas de las restricciones sigue siendo alta, mientras que se ha reducido la preocupación y el riesgo percibido del virus en sí mismo. Además, en los Países Bajos, la encuesta social encontró que la disposición para cumplir con la cuarentena y el aislamiento era muy alta, pero que los hombres jóvenes eran los que estaban menos dispuestos a cumplir.
«Más países están a punto de embarcarse en encuestas periódicas con el apoyo de la OMS, incluidos Azerbaiyán, Albania, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Kazajstán, Kirguistán, la Federación de Rusia y Ucrania. A medida que estos países avanzan hacia la transición y ajustan las medidas pandémicas, los conocimientos adquiridos serán muy valiosos para informar las decisiones y garantizar que estas medidas sean apropiadas», ha añadido Kluge.
Finalmente, el dirigente de la OMS ha pedido a los ciudadanos que sigan las recomendaciones de las autoridades de su país, limiten sus contactos sociales, se laven las manos, mantengan el distanciamiento físico y eviten la interacción con los ancianos y con los pacientes crónicos. «Todos tenemos un papel que desempeñar para mantener a raya a Covid-19. Nuestro comportamiento determina el comportamiento de Covid-19. Depende de nosotros ahora», ha zanjado.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
