Opinión
Fausto en su laberinto («Hispania no paga a traidores»)

Por Laureano Benítez Grande-Caballero.- Después de la apocalíptica conflagración, el general se asomó y, viendo la tierra totalmente arrasada hasta el horizonte por la devastación nuclear, gritó eufórico: «¡Hemos ganado!».
Y entonces, Pedrito, el pertinaz perdedor de elecciones, descendió de la tribuna con aire triunfal después de la moción de censura, proclamando «urbi et orbe»: «¡He ganado!». Hey, Castejón, que bombardeas España con bombas-NOM desde tu «Falcon», Ícaro que te despeñarás al inframundo en un crepúsculo de los dioses como no hubo otro igual, generalote que pretendes reinar aunque sea como el escarabajo que impera sobre sus estercoleros, como el anélido que reina en las charcas más putrefactas.
Hey, Pedro, y sobre esta piedra el NOM pretende fundar su España, trasvistiéndola de reserva espiritual en luciferino barbecho para las alimañas y los carroñeros de calavera y compás. ¿Qué te quedará, Ramasanta incubado en un poltergeist de barraca, si con tus maravillosas manos llevas a nuestra Patria al globalismo federalista, a las Taifas redivivas? Entonces dirías «He ganado», mientras contemplas impávido y baboso las cenizas de Troya, la tierra devastada por los orcos del Averno. ¿Qué te quedará para solazarte con tu juego de tronos, sino Mojácar y Zugarramurdi?
Hey, Sánchez, siniestro Fausto urdiendo con Mefistófeles morados y cuatribarrados la solución final para gloria de Soros y el señor de las Moscas: la incineración en los crematorios del NOM de los muros de la Patria mía, de los cadáveres de nuestros héroes, de nuestras gloriosas banderas, bajo un cielo de buitres carroñeros puño en alto.
Hey, «perfectus detritus», que cruzaste el Rubicón con tu «vini, vidi, vinci», ciñéndote tú mismo los hediondos laureles de la traición: por el portillo de una logia quieres vender a España como un Bellido Golfos cualquiera, tú, que te crees lo de «Bellido», narcisista ebrio del onanismo del poder.
Hey, mefistofélico felón, que venderías tu alma al cancerbero del Hades si tuvieras alma, que paseas hechizado por los salones versallescos de Europa, que planeas sobre los cielos del mundo al compás de «¡Volad, volad, malditos!», para darte el gustazo de ver desde las alturas los paisajes que arrasaste, las torres que desmochaste, los cadáveres que desenterraste. Salve, reyezuelo de feria, rey desnudo que un día tendrás que experimentar el tremendo amargor de ver cómo tus carrozas se convierten en calabazas, cómo tu princesa se transmuta en una horrible Circe, en una gárgola de cualquier santuario negro…
Hey, presidente de vertederos y escombreras, señor de aquelarres y ciénagas inmundas donde chapotean indepes y bolivarianos…
Fausto en su laberinto, Pedrito, que ya has visto el lobo de la España que se echa a las calles para liquidar tu funesto mandato, y que muy pronto verás cómo el Gran Capitán de Cuelgamuros te devorará con su maldición, aquella que dice: «Hispania traditoribus non praemiat». O sea: «España no paga a traidores».
Ni le vota.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






