Internacional
¿Hace falta demostrarlo más? Los Traidores del PP, es decir, La Derechita Cobarde, se alían con el PSOE para evitar que prospere la propuesta de VOX de denunciar la «Ley Celáa»
«Existen motivos más que sobrados para presentar este recurso [de inconstitucionalidad de la Ley Celaá] por parte de la Comunidad de Madrid, por considerarlo no conforme a la Constitución y que afecta a la Comunidad de Madrid, dado que limita de forma indebida y desproporcionada derechos fundamentales de los madrileños», defiende el escrito.
Tanto la Mesa como la Junta de Portavoces de la Asamblea han rechazado llevar a Pleno dicha petición elevada por el GPVOX amparándose en los artículos de 16.3g) del Estatuto de Autonomía, 222 del Reglamento de la Asamblea y el 27.2 de la Ley Orgánica 2/1979, de 3 de octubre, del Tribunal Constitucional. Solo el vicepresidente tercero, Ignacio Arias, votó a favor de la misma, «pese a las sobradas justificaciones que había para dar luz verde a dicha propuesta», lamentan desde Vox.
A juicio de Vox, la Ley Celaá vulnera el derecho fundamental a la libertad de Educación recogido en el artículo 27 de la Constitución: «La ley pretende imponer a los niños una educación contraria a los principios y derechos fundamentales reconocidos por la Constitución de forma clara y destacada en cuanto a la educación concertada, diferenciada, la educación especial y la educación en español».
PP y Cs «alienados» con el PSOE
«La LOMLOE no solo elimina el criterio de demanda social para la elección de centro educativo, vulnerando así el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, sino que también extiende al resto de comunidades la situación ilegal que, de facto, se da en Cataluña, al eliminar el español como lengua vehicular», señalan. «La Ley Celaá se aparta de lo establecido por el Tribunal Constitucional en materia de cooficialidad lingüística y del reconocimiento del español como la lengua propia de todos los españoles».
Por último, la formación de Abascal critica que «PP y Ciudadanos han demostrado, una vez más, que han abandonado a los compatriotas catalanes que llevan años luchando para que se respeten sus derechos fundamentales y, además, se han aliado con el PSOE para permitir el paso de la inconstitucional Ley Celaá al resto de comunidades, incluida Madrid. En la lucha de los derechos y libertades de todos los españoles ya solo queda VOX», concluyen.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
