Sucesos
Hallan muertos y enterrados a los dos niños desaparecidos en Godella (Valencia): la madre, detenida
La Guardia Civil ha encontrado los cadáveres de los niños de ocho meses y tres años desaparecidos en Godella (Valencia). Ambos estaban muertos y enterrados, como el padre había declarado antes de ser detenido. Se desconoce cómo se ha producido la tragedia, aunque sí ha trascendido que ha sido la madre de los pequeños la que ha guiado a los agentes al lugar donde se encontraban los cuerpos. Tras el hallazgo, ha sido detenida y el padre continúa como investigado. Ambos tenían problemas psiquiátricos.
El padre, por la mañana, cuando fue encontrado por los agentes, ya lo adelantó: «No se preocupen. Están muertos», les dijo. Minutos antes, un vecino había dado la alerta al 112 al ver a un hombre semidesnudo correr detrás de su mujer ensangrentada y también semidesnuda en Godella.
Inmediatamente, tras el aviso, la Guardia Civil se trasladó a la zona y encontraron al padre, magullado y con rasguños en la cara. Él reconoció que estaban muertos y también que su mujer, la madre de los niños, había ido al fondo de una piscina para reencarnarse con sus hijos.
La Guardia Civil detuvo inmediatamente al padre de los niños y, al mediodía, encontró a la madre, que posteriormente condujo a los agentes hasta donde se encontraban los niños. Allí, los hallaron muertos y enterrados.
Durante el operativo, los agentes han encontrado rastros de sangre.
En el operativo de búsqueda participaron más de 110 personas entre Guardia Civil, el Grupo de Actividades subacuáticas, voluntarios y familiares. «Helicópteros, patrullas y perros», declaró la alcaldesa de la localidad, Eva Sanchís.
Además, conforme se constituía el operativo de búsqueda y se ampliaba, se contempló la posibilidad de que participara el Grupo de Rescate Especial de Intervención de Montaña (GREIM) para buscar en los pozos, a donde se apuntó a lo largo del día.
Finalmente, la madre fue la que guió a todos hasta el lugar donde se encontraban los niños. Eso sí, todavía quedan muchos interrogantes por resolver. En concreto, el quién, cómo y por qué se mató a los dos pequeños.
El pésame de Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha mostrado su pesar por el hallazgo, muertos y enterrados, de los dos niños.
«No existen palabras que puedan definir el sentimiento ante una pérdida tan trágica como la de los dos pequeños en Godella. Todo mi cariño a sus seres queridos», ha escrito Sánchez en su Twitter.
Al enviar sus condolencias a los familiares, el jefe del Gobierno ha querido mostrar también su agradecimiento a los voluntarios que han colaborado en la búsqueda de los dos pequeños.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
