Opinión
«Insensatez, ineptitud y despotismo de Mercedes González Fernández, todavía delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid» por el Coronel Efrén Díaz Casal
Sra. González:
Como sus honores no corresponden a los del cargo que usted detenta sino a los que usted merece de acuerdo con sus hechos que figuran a continuación, puesto que la paciencia española es enemiga de amilanarse ante el uso arbitrario del poder al que opone un incuestionable poder de persuasión levantando su voz en defensa de la ley, la racionalidad, la sensatez y el respeto a la dignidad humana, me obligan a dirigirle las siguientes reflexiones.
Desde el pasado 25/01/2022 le he enviado reiterados mensajes por ésta vía informándole que el Ayuntamiento de Madrid está “autorizando” actos religiosos en la vía pública, solicitando su intervención a fin de que en su jurisdicción territorial respete y haga respetar la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión.
Usted me contestó poniéndose en ridículo al alegar razones tan ilógicas como ajenas a la legalidad vigente y que seguidamente le rebatí, procediendo a dispensarme el silencio sin acceder a cumplir y hacer cumplir la ley y sus funciones, prueba evidente de que donde la inteligencia calla, la necedad habla, aunque no menos reseñable resulta la notable incultura e ineptitud que usted ha demostrado ignorando hasta sus propios cometidos.
El Artículo octavo de la Ley Orgánica 9/1983, determina que «la celebración de reuniones en lugares de tránsito público y de manifestaciones deberán ser comunicadas por escrito a la autoridad gubernativa correspondiente…», lo que descarta a las autoridades municipales como destinatarias de dicha comunicación al no estar reconocidas como autoridades gubernativas en ningún texto legal.
El Director del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad y el Subdelegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, en escritos de 2017 que le he enviado, a instancias mías tratando de evitar ilícitos vetos municipales de actos religiosos en la vía pública como el de mi parroquia castrense, me comunican que la precitada Ley Orgánica 9/1983 determina el procedimiento para la tramitación de actos religiosos en la vía pública.
El Artículo 9.3 de nuestra vigente Constitución garantiza el principio de jerarquía normativa, lo que anula cualquier disposición municipal que se oponga a la mencionada Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión.
El Artículo 14 de nuestra vigente Constitución prohíbe toda discriminación por motivo de religión, proscribiendo por tanto la intervención municipal al respecto por aplicar un tratamiento distinto al credo católico respecto a otros colectivos que “comunican” sus actos en la vía pública a esa Delegación.
En el colmo de los esperpentos usted abdica de las funciones que le asigna el Artículo 73.3 de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, al establecer que «Corresponde a los delegados del Gobierno proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana, a través de los subdelegados del Gobierno y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cuya jefatura corresponderá al Delegado del Gobierno, quien ejercerá las competencias del Estado en esta materia bajo la dependencia funcional del Ministerio del Interior». Consiguientemente, un mínimo sentido de la lógica y el decoro personal debería obligarla a renunciar a su retribución o cumplir las funciones de su cargo.
Tiene usted el sitio cambiado con los delincuentes de la Comunidad de Madrid: su ejecutoria aconseja que en lugar de correr delante, corra usted detrás.
Su escasa inteligencia, su mucha ineptitud y su despótica ejecutoria seguro que habrán ninguneado en este sunto a la Subdelegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Elena Bernardo Llorente que, como consecuencia de su impuesta inhibición, se ve obligada a arrostrar las consecuencias que se deriven de su vulneración de la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, y de la forzada abdicación de las funciones que le asigna el Artículo 75.b) de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, al establecer que corresponde a los subdelegados del Gobierno “proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades, garantizando la seguridad ciudadana, todo ello dentro de las competencias estatales en la materia. A estos efectos, dirigirá las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la provincia”.
La solicitud de autorización de actos religiosos en la vía pública al Ayuntamiento de Madrid constituye una palmaria vulneración del principio constitucional de jerarquía normativa para dictar disposiciones contrarias a la Constitución y a otras normas de nuestro ordenamiento jurídico, lo que implica el tácito reconocimiento de independencia del municipio de Madrid.
Usted no puede vivir con su cerebro, tiene que diferenciarse de los alfileres cuya cabeza no es lo más importante, cuando llueva inteligencia no utilice un paraguas, cuando la inteligencia le persiga procure ser más lenta, y entérese de que el honor consiste en hacer hermoso lo que uno está obligado a realizar, aunque, por lo menos, sirve usted de mal ejemplo.
Tenga usted en cuenta que donde la fuerza oprime, la ley se quiebra, lo que le obliga a respetar la ley y a éste ciudadano que intenta defenderla o provocará la reacción democrática que devuelva la honorabilidad al cargo que detenta yéndose a… su casa.
Su proceder le convierte en factor de desestabilización por vulnerar una Ley Orgánica, reguladora por tanto de un derecho fundamental, convirtiendo su jurisdicción en un territorio sin ley en el que ocurran toda clase de barbaridades.
Espero que, recuperando sus facultades mentales, recapacite respondiendo a éste mensaje a la brevedad posible con el civismo al que le obliga su cargo, por cuanto ruego su intervención a fin de respetar y hacer respetar la ley en su jurisdicción territorial, por cuanto SOLICITO:
- La comunicación a las siguientes entidades concernidas en el caso de que, en lo sucesivo, deben tramitar los actos religiosos en la vía pública según lo establecido por la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión:
- Entidades de la Administración Local de la Comunidad de Madrid
- Archidiócesis de Madrid
- Arzobispado Castrense
- Diócesis de Alcalá de Henares
- Diócesis de Getafe
- Prelatura del Opus Dei
- El seguimiento de la tramitación de actos religiosos en la vía pública de acuerdo con lo dispuesto en la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, e imposición de las sanciones pertinentes en caso de transgresión.
- Comunicación de las acciones anteriores.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
