España
Josep Anglada: «La izquierda ha abandonado la defensa de los trabajadores españoles para ser marioneta de los poderes fácticos internacionales»
(Ikusle) Tras su polémica salida de Plataforma por Cataluña, Josep Anglada ha vuelto a la política catalana de la mano de Som Identitaris que cuenta con varios concejales en la ciudad de Vic. Ahora se propone dar el salto al resto del Estado con Somos Identitarios, formación que aspira a seguir los pasos que otros partidos contrarios a la inmigración han marcado en el resto de Europa.
-No cabe duda de que es usted una de las personalidades más polémicas de la política catalana. ¿Cuándo y por qué decide entrar en política?
Fue en al año 2001 al comprobar que uno de los problemas de Europa era la inmigración y que en España los partidos de la casta no estaban por la labor de afrontarlo como tal. Sin duda hacía falta una voz para poner orden al descontrol de la inmigración y que se preocupase de la necesidades de la gente de casa.
-A usted le engloban dentro de la extrema derecha. ¿Es correcta esa definición?
Nunca me he considerado de extrema derecha. Siempre me he considerado una persona con sentido común al servicio de los ciudadanos.
-Desde ciertos sectores, también aseguran que es racista. ¿Es cierto?
Totalmente falso. Querer controlar la inmigración no es ser racista. Del mismo modo que hay gente que, por motivos ideológicos, están a favor de papeles para todos, también debe ser legítimo que haya gente que estemos en contra sin tener que sentir todo el día acusaciones de xenofobia o de racismo.
-Su formación, Som Identitaris, ha logrado un importante apoyo popular en la ciudad de Vic, corazón de la Cataluña profunda. ¿Cómo es el perfil del votante de su partido?
Es un voto muy transversal. Vic es una ciudad con un alto porcentaje de inmigración, concretamente un 27%, y la inmensa mayoría son musulmanes. La gente está cansada del buenismo practicado por todos los partidos del consistorio en favor de los inmigrantes y por eso deciden votarnos a nosotros, ya que somos los únicos que defendemos a la gente de casa.
-Recientemente, ha anunciado que su formación dará el salto a la política nacional con la creación de Somos Identitarios. ¿Cuáles serán las principales propuestas que realizará su partido?
Explicaremos que la inmigración y la deslocalización industrial son dos consecuencias de un mismo fenómeno, la globalización. Señalaremos a la banca y la economía especulativa como grandes culpables de una crisis que no deben pagar las clases más populares y desfavorecidas y señalaremos cómo nuestros gobernantes actúan de espaldas al pueblo y en beneficio del gran capitalismo internacional.
También vamos a denunciar cómo los partidos llamados de izquierda han abandonado la defensa de los intereses de los trabajadores españoles, para ser marionetas de los poderes fácticos internacionales y sólo tener ojos para los derechos de los inmigrantes, nunca para los de los autóctonos. Nos queremos convertir en el primer partido de los trabajadores españoles.
-En los últimos meses, partidos como Alternativa por Alemania, el Frente Nacional francés o el propio Donald Trump han sacudido el panorama político occidental. ¿Cree que la fuerza alcanzada por estas formaciones pueden favorecer la expansión de Somos Identitarios?
Sin lugar a dudas que el avance de estos partidos puede repercutir en la expansión de Somos Identitarios, pero como he dicho en otras ocasiones hace falta la implicación de otros actores a nivel nacional. Nosotros estamos por la labor, ahora veremos si los demás están dispuestos a dar el salto definitivo para aprovechar la ocasión.
-¿Qué expectativas se han marcado con Somos Identitarios a corto y medio plazo?
Queremos ser realistas y humildes. En estos momentos nuestro objetivo principal está puesto en las próximas elecciones municipales que se celebraran en mayo de 2019. A partir de ahí veremos el grado de aceptación que hemos tenido y será luego cuando decidamos afrontar otros retos electorales.
-En diferentes entrevistas, ha asegurado que Cataluña precisa de un nuevo estatuto autonómico. Sin embargo, se ha posicionado claramente en contra el referéndum independentista promovido por Carles Puigdemont y ahora por Quim Torra. ¿Cree posible que se realice un nuevo referéndum? Y, en el caso de llevarse a cabo, ¿qué efecto puede tener dentro de Cataluña y en sus relaciones con el resto de España en particular y con la Unión Europea en general?
Una cosa es poner al día el estatuto autonómico y otra bien distinta es estar a favor de un referéndum independentista. En España hay una constitución y unas leyes que deben ser respetadas por todo el mundo. Por consiguiente, no veo ninguna posibilidad de que se lleve a cabo ningún referéndum unilateral para consultar a los catalanes sobre la independencia.
Una ruptura con el Estado español tendría una dramática repercusión que, por un tiempo indefinido, llevaría a Cataluña a un aislamiento económico y un empobrecimiento sin precedentes. Lo ha dicho en reiteradas ocasiones Bruselas, si Cataluña se independiza quedaría fuera de la Unión Europea y esto, de facto, llevaría unas consecuencias muy negativas para Cataluña.
(Ikusle)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
