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Opinión

«La actualidad del mañana: los sollozos de Sánchez» Por el Teniente Coronel Enrique Area Sacristán

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Con lágrimas en los ojos y totalmente fuera de sí, Pedro Sánchez ha comparecido esta mañana de 2024 en la sede de Ferraz para preguntar a la militancia del PSOE sobre el pacto que ha firmado con la mujer que ha elegido. El líder socialista y candidato a la presidencia ha asegurado tener la “suficiente madurez política” como para saber lo que quiere: la comunista Yolanda Diaz.

“Puede que no os guste a vosotros, pero creo que Yolanda es buena para mí y tengo derecho a elegirla y amarla, os guste o no”, ha declarado el líder socialista entre gritos, sin poder contener el llanto.

«Presidiré con ella, no podéis impedírmelo, pero me gustaría contar con vuestro consentimiento”, ha explicado el político intentando mantener la calma. Sin embargo, según ha declarado a continuación mientras aseguraba ser capaz de “cualquier cosa”, Sánchez ha informado que su intención es presidir España “aquí o lejos de aquí, en otro sitio, donde no podáis controlarme”.

“Me voy a pegar un tiro si no celebro mi investidura con ella después de ganar las próximas elecciones que vienen con el apoyo de los separatas y Bildu etarras, os lo digo muy en serio”, ha declarado para acabar.

Fuentes del PSOE revelan que Pedro Sánchez lleva meses enfrascado en los preparativos de su legislatura de 2024 y que no puede evitar romper a llorar tres o cuatro veces al día. “Está muy nervioso y tiene dudas… aunque estas alianzas hoy en día no significan tanto como significaban para nuestros padres políticos que las desechaban por desleales a nuestros muertos, a los familiares de las víctimas y a todos los españoles diligentes y exánimes”, ha explicado un alto cargo de la formación de la época de Corcuera.

“Os odio”, ha gritado Sánchez a su militancia justo antes de retirarse corriendo para encerrarse en su despacho y escuchar “Forever Young” en bucle y a un volumen muy alto, según las mismas fuentes.

Los espasmos del llanto o del sollozo son episodios en los que Pedro, parece ser, deja de respirar involuntariamente y pierde la consciencia durante un corto periodo, inmediatamente después de un episodio de miedo intenso y una fuerte alteración emocional como las provocadas por los problemas de la reforma laboral o el problema de las energías en el último mes.

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Estos espasmos se producen en el 5% de los niños sanos y en algún niñato adulto como Pedro. Por lo general, comienzan en el primer año de vida, con un máximo a los 2 años. Desaparecen a la edad de 4 años en el 50% de los casos y alrededor de los 8 años en cerca del 83% de los casos. Un pequeño porcentaje de estos niños puede continuar teniendo espasmos en la edad adulta como parece ser el caso. Los espasmos del llanto pueden presentarse de varias formas pero en el interfecto sobreviene la pálida.

La forma pálida sobreviene de forma característica tras una experiencia dolorosa, como caerse y golpearse la cabeza o asustarse por algo como es dejar a España sin energia y suministros. El cerebro envía una señal (a través del nervio vago) que retrasa considerablemente la frecuencia cardíaca, causando pérdida de la consciencia. Así, en esta forma, la pérdida de la consciencia y la interrupción de la respiración (ambas de carácter temporal) son el resultado de una respuesta nerviosa a un susto, que produce una desaceleración del corazón.

Pedro deja de respirar, rápidamente pierde la consciencia, palidece y se queda sin fuerzas para decir nada legible. Sobreviene a veces convulsión e incontinencia. Debido a que esta forma provoca síntomas similares a los de ciertos trastornos del corazón y del cerebro, los médicos pueden necesitar hacer una valoración diagnóstica si los espasmos del llanto se producen a menudo como está ocurriendo con nuestro amigo Sánchez.

 

 

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Enrique Area Sacristán es Doctor en Sociología por la Universidad de Salamanca y teniente coronel de Infantería de la Escala Superior de Oficiales.

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

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En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

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Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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