Internacional
La «candidata» de Biden para cargo federal propone un control de natalidad tan brutal como en China
Tracy Stone-Manning publicó una tesis en la que afirmaba que los niños son «un peligro ambiental». También es señalada por participar en un acto de ecoterrorismo.
Para Tracy Stone-Manning, los niños significan un «peligro ambiental».
Así lo plasmó en su tesis de posgrado en 1992. La premisa iba acompañada de la foto de un menor estadounidense. Ahora ella se convirtió en la nominada de Joe Biden para dirigir la Oficina de Administración de Tierras, agencia secundaria del Departamento del Interior que administra las tierras federales.
El expediente de Stone-Manning da para mucho más. Ha sido señalada como participante de un episodio de «ecoterrorismo» que data de 1989 por clavar púas de metal en árboles y sabotear una venta de madera en Boise, Idaho. Esas púas pueden causar daños en las personas dedicadas a la tala.
Stone-Manning es defensora del control de natalidad, una medida aplicada durante décadas en China y que llevó a mujeres a abortar o pagar elevadas multas. En esta línea responsabilizó a los estadounidenses por creer que la superpoblación «es solo un problema en otras partes del mundo».
«Detente en uno o dos niños»
La polémica tesis de Stone-Manning incluía un guion para un comercial de televisión que mostraba una mujer reflexionando sobre tener un tercer hijo. El mensaje cierra con imágenes de atascos de tráfico y vertederos desbordados, añade el siguiente texto:
“Un niño nacido en Estados Unidos consumirá 499 veces más energía que un niño nacido en Etiopía. Y cada año, los estadounidenses agregan a la tierra 2 millones de seres humanos que consumen energía. Consumimos una cuarta parte de todos los recursos del mundo, simplemente viviendo como estadounidenses». Luego le sigue la frase: “Haz lo verdaderamente inteligente. Detente en uno o dos niños».
La retórica pasa directamente por controlar los nacimientos de la especie humana, no por educación ambiental, a pesar de que Stone-Manning hizo su maestría en estudios ambientales.
En la reseña de su tesis, replicada por Daily Caller, Stone-Manning escribió que dirigió los anuncios a hombres y mujeres que planificaban sus familias y los diseñó para «tirar de raíz muchos de nuestros horrores ambientales, la superpoblación».
Acusación por ecoterrorismo
“No importa cuán joven, no importa cuán ingenuo sea, el director de la Oficina de Administración de Tierras de los Estados Unidos de América no debería —y repito, no debería— haber estado involucrado en el ecoterrorismo», expresó el senador republicano de Alaska, Dan Sullivan, ante el Congreso.
Lo que más podría jugarle en contra a la asesora de política ambiental, es la acusación de falso testimonio hecha por Protect the Public’s Trust, un grupo de vigilancia del Gobierno. Esto debido a que Stone-Manning declaró ante el Comité Senatorial de Energía y Recursos Naturales que nunca había sido objeto de una investigación criminal federal.
Pero los registros señalan lo contrario. El caso de los piquetes en árboles sugiere que ella era investigada por el Gobierno federal y habría sido citada para tomarle huellas dactilares y muestras de cabello.
No es la primera vez que Joe Biden hace nominaciones polémicas para cargos de su Gobierno. En enero de este año se conoció que Linda Thomas-Greenfield, actual embajadora de EE. UU. ante la ONU, recibió dinero del régimen chino. Ella misma lo admitió.
La Casa Blanca mantiene su posición de que Tracy Stone-Manning «está excepcionalmente calificada» para ser directora de la oficina que controla y regula las tierras federales. Dado el tipo de gobierno progresista de Biden, no es de extrañar esta nominación.
Internacional
La taiga da otro bofetón a los calentólogos: en 35 años creció una superficie como la de España y media Francia
Un estudio científico certifica el crecimiento de la mayor masa boscosa de la Tierra y su desplazamiento al norte, aunque muy lento.
Expertos de universidades y centros de investigación de Estados Unidos, China y Portugal han confirmado que la cobertura arbórea boreal, el sistema boscoso conocido también como taiga, se expandió en un 12%, entre 1985 y 2020, lo que significa que en ese periodo ganó unos 840.000 kilómetros cuadrados, una superficie similar a la suma de España y la mitad de Francia.
El equipo investigador, dirigido por dos científicos de la empresa norteamericana terraPulse –dedicada a analizar datos satelitales de interés medioambiental y agroforestal– estudió la evolución del bosque boreal, que en las últimas décadas ha experimentado el calentamiento más rápido de todos los biomas forestales.
Los resultados se han hecho públicos en un artículo difundido por la web de la European Geosciences Union –la organización líder en Europa dedicada a la investigación en ciencias de la Tierra, planetarias y espaciales– en el que los científicos reconocen que han encontrado una expansión forestal de una magnitud inesperada.
Por supuesto, este dato contradice una vez más las predicciones más alarmistas sobre el cambio climático, que aseguraban que el aumento de temperaturas conllevaría un gran incremento de los incendios y la expansión de las enfermedades de los árboles, lo que haría descender el total de la masa arbórea.
Lo que sí se ha confirmado es otra de las predicciones catastrofistas, aunque con matices: la taiga se está moviendo hacia el norte, pero a un ritmo bastante lento, ya que el estudio ha certificado que en las tres décadas y media que abarca el estudio, este sistema natural se ha desplazado en 0,29 grados de latitud media, es decir, en 32,3 kilómetros, lo que supone menos de mil metros al año.
Estos resultados resultan muy significativos porque durante el último siglo la región boreal ha registrado el calentamiento climatológico más rápido de cualquier bioma forestal, con un aumento de más de 1,4 °C en la temperatura superficial anual. A pesar de ello, como se ve, la masa forestal ha crecido con fuerza.
Según el artículo, el bioma boreal es el bosque más extenso y ecológicamente intacto de la Tierra, cuya superficie forestal comprende un tercio del total mundial y representa el 20,8 % del sumidero global de carbono forestal.
