Seguro que lo recuerdan: durante la rueda de prensa celebrada en La Moncloa el 19 de abril, el Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, general José Manuel Santiago, aseguró que la Jefatura del Servicio de Información del Cuerpo trabajaba para “minimizar el clima contrario al Gobierno”.

Aquello fue un escándalo y tanto el Ejecutivo como el propio general tuvieron que matizar el mensaje. Lo que se perseguía eran bulos y no críticas al Gobierno. Nadie se lo tragó, naturalmente, entre otras razones porque el general no lo dijo improvisando sino leyendo la hoja que llevó a la comparecencia.

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Pues bien, lejos de interrumpirlo, el Gobierno continúa con su programa de censura, esta vez a través del Centro Criptológico Nacional (CNN), dependiente del CNI que, según publica OK Diario este jueves, ha elaborado un protocolo de actuación (llamado Elisa) para investigar a las “plataformas digitales” que difundan informaciones descontextualizadas y que erosionen la confianza en las instituciones públicas.

¿Qué circunstancias tiene en cuenta el CNN para investigar a un determinado canal de comunicación? En primer lugar, la falta de transparencia o la ocultación de la fuente (es el primer derecho de los periodistas: antes la muerte que la fuente). Después, la distribución de noticias falsas, manipuladas o descontextualizadas de manera recurrente y, finalmente, la erosión de la credibilidad de los principales pilares que sustentan el contrato social y la cohesión de un Estado democrático.

Y todo, por supuesto, medido con criterios estrictamente objetivos, es decir, los que dicte el Gobierno.

Lo del general Santiago no fue un lapsus, sino que anunció lo que el Gobierno de Pedro Sánchez ha puesto en marcha: la censura de los medios en internet.