España
La farsa de la doble legalidad

Pedro García Cuartango.- El 23 de enero de 2013 el Parlament aprobó una declaración de soberanía en la que se recogía expresamente «el derecho a decidir». También se incluía una referencia al «pueblo de Cataluña» como sujeto político para determinar su propio futuro. Aunque el Gobierno de Rajoy restó importancia a esta resolución con el argumento de que carecía de efectos jurídicos, el Tribunal Constitucional la anuló nueve meses más tarde.
Visto con perspectiva, aquella iniciativa del Parlament fue clave para comprender todo lo que ha venido después y la base sobre la que se construyó la hoja de ruta soberanista. Enric Millo, exdelegado del Gobierno en Cataluña, se refirió ayer a ello en su comparecencia en el Supremo: «La Generalitat creó una doble legalidad para sustentar su estrategia. La idea era obligar a los ciudadanos a elegir entre una u otra».
«Generaron una especie de ficción para justificar su desobediencia al Tribunal Constitucional y los mandatos judiciales. Era una situación surrealista», afirmó Millo. Y así fue. Como los dirigentes independentistas eran conscientes de que el programa soberanista y la consulta violentaban la Constitución, concibieron una legalidad paralela que sustentara sus acciones políticas, que diera una cobertura jurídica a actos que eran ilegales de forma manifiesta y que también les permitiera desobedecer las resoluciones de los tribunales.
La historia se repite
Como explicó Millo, las leyes de transitoriedad jurídica de septiembre de 2017, la consulta del 1 de octubre y la declaración de independencia apelaban a esa soberanía del Parlament, aprobada cuatro años antes. Ello –y no es un pretexto menor– les permitió a los independentistas mantener una apariencia de acatamiento al ordenamiento vigente que les resultaba muy útil para sus fines. Como la historia se repite en clave de farsa, según la expresión acuñada por Marx, hay un precedente muy similar a esta doble legalidad ideada por el independentismo: la estrategia de los jacobinos durante la Revolución Francesa.
Salvando las diferencias históricas, Robespierre y los líderes de La Montaña recurrieron a la misma práctica para doblegar a los girondinos y hacerse con el control del proceso revolucionario. Los girondinos y los jacobinos tenían una representación similar en la Convención, creada tras las elecciones de septiembre de 1792, que aprobó la ejecución de Luis XVI. Los moderados obtuvieron victorias importantes en algunas votaciones, pero los partidarios de Robespierre llevaron a cabo una política de deslegitimación del órgano soberano mientras se apoyaban en la Comuna de París, los clubes populares y los distritos, que desarrollaron una legalidad paralela.
Los encarcelamientos de Marat y Hébert suscitaron una insurrección de los jacobinos, que lograron una orden de detención de 29 diputados y dos ministros girondinos, lo que fue acompañado de una decisión clave: la creación del Comite de Salvación Pública. Desde abril de 1973, el Comité iría asumiendo competencias hasta convertirse en un Gobierno con absolutos poderes, sustentado en la legitimidad revolucionaria.
La teoría de la ponderación
A partir de ese momento, la Convención se fue difuminando hasta disolverse un año después. Lo que había operado como una legalidad formal se transformó en una legalidad impuesta por la fuerza. Esta época de hegemonía jacobina ha sido bautizada como El Terror. No es posible saber si Junqueras, que es historiador, y los dirigentes del procés se inspiraron en Robespierre y el Comité para desarrollar su idea de una legalidad paralela. Pero lo cierto es que, desde 2013, se dieron cuenta de que no podían avanzar en sus reivindicaciones sin esa cobertura de unas leyes que ampararan su hoja de ruta.
Millo y Diego Pérez de los Cobos, coordinador de las Fuerzas de Seguridad, describieron con todo lujo de detalles como el propósito de Puigdemont fue siempre celebrar la consulta bajo el paraguas de la ley de transitoriedad y de la ley del referéndum, anuladas por el Constitucional. Esas normas les permitieron cuestionar los requerimientos judiciales y formular esa «teoría de la ponderación», por la que el mantenimiento de la seguridad ciudadana justificaba la pasividad en una convocatoria sustentada en un falso «mandato democrático». Todo fue una farsa.
España
¡Al fin! VOX trata al PSOE Azul (Antiguo PP) como se merece y advierte: serán «el doble de exigentes» y acusa al PP de «patrocinar guerras sucias» contra Vox

El líder de Vox reclama a los populares negociaciones «serias, sin prisas, con medidas concretas» y plazos y garantías de cumplimiento: «No son de fiar»
Santiago Abascal ha ofrecido este lunes una declaración ante los medios de comunicación en la que ha acusado al PP y al PSOE de atacar de forma «permanente» a Vox con «mentiras e insinuaciones» y en concreto a los populares de «patrocinar guerras sucias» contra su formación. Y ha advertido a Alberto Núñez Feijóo de que en las negociaciones, que ahora parece que han quedado en stand by, después de la investidura fallida de María Guardiola y la falta de acuerdo en Aragón para la Mesa de las Cortes, Vox será «el doble de exigente» porque en las urnas los ciudadanos han pedido el doble de Vox.«Después de este maratón de elecciones,(…) podemos concluir que Feijóo ha cometido un grave error impidiendo que se llegasen a acuerdos con Vox tanto en Aragón como en Extremadura que fuesen parecidos a los del PP de la Comunidad Valenciana», ha sostenido Abascal. «Si el PP convocó esas elecciones para no aceptar las exigencias de vox y los extremeños y aragoneses han dicho que quieren el doble de exigencias, nosotros vamos ser el doble de exigentes», ha asegurado.Según ha expresado el líder de Vox, hay un «Gobierno criminal» enfrente y mientras un PP al que ve «absolutamente incapaz» de romper con Pedro Sánchez y de presentar una moción de censura contra él. Y cree que ambos están empeñados en «acabar» con su partido. «Son incapaces de debatir con nosotros sobre los problemas reales de las políticas que han aprobado desde hace décadas y que han impulsado desde Bruselas», ha criticado.
En este contexto ha indicado que es «muy difícil» entablar conversaciones para que haya un acuerdo con el PP y ha reclamado a los populares entablar «negociaciones serias, sin prisas, con medidas concretas» asociadas a presupuestos para poder acometerlas y con plazos y garantías de cumplimiento. «No son de fiar», cree Santiago Abascal.El líder de Vox ha hecho estas declaraciones desde el Parador de Gredos, tras una reunión con el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política, los portavoces nacionales y los portavoces autonómicos.Una reunión que se produce a pocos días de las elecciones de Castilla y León, donde a partir de la semana que viene todo apunta a que tendrán que sentarse a hablar con el PP, y tras unos días de tensión a nivel interno, con la reciente expulsión definitiva de Javier Ortega Smith del partido y la apertura de expediente disciplinario a José Ángel Antelo. Ortega Smith este mismo lunes ha anunciado una denuncia contra la Ejecutiva de Vox por la «filtración» de su expediente de expulsión, y recursos contra su expulsión. Y Antelo ha pasado al grupo mixto en la Asamblea de Murcia.Abascal no ha aludido a ninguno de los dos, ya se pronunció al respecto la semana pasada y zanjó: «Nadie está obligado a estar en Vox. Quienes están en Vox están obligados a respetar las normas internas de Vox, sea el presidente o el último afiliado, y eso va a seguir siendo así».Respecto a las «mentiras, demonización y guerra sucia» contra su partido que achaca a Ferraz y a Génova, ha instado al PSOE y al PP a que «pierdan toda esperanza de destruirnos o de pararnos». «Tenemos el apoyo creciente del pueblo español».






