Opinión
Liberados… de trabajar
Rajoy, el rajao, ha sido incapaz de limitar al máximo la presencia de liberados en las numerosas administraciones públicas existentes, no teniendo la gallardía de poner a los sindicatos de clase en su sitio, ante el espejo de sus propias contradicciones.
En efecto, se trata de sindicatos de clase, pues ellos son una clase superior, diferente, privilegiada: no pueden ser despedidos, son los últimos en abandonar las empresas, caso de expedientes de regulación de empleo, disfrutan de su salario integro, la empresa no puede vigilar que hacen en sus horas teóricamente dedicadas a actividades sindicales -lo tiene declarado la jurisprudencia sobre la materia, desde el Tribunal Supremo al Constitucional-, y si van a la huelga no se les descuenta nada, pues como no trabajan no se sabe si hacen huelga o no, etc.
En realidad para ellos hacer huelga sería trabajar, lo que se denomina técnicamente una huelga a la japonesa, pues es como hacen huelga los japoneses, trabajando más.
Es cierto que la figura del liberado tuvo su razón de ser y su sentido…, pero hace treinta años. En efecto, al comienzo de la transición, era necesaria una cierta profesionalización de los trabajadores negociadores de los convenios colectivos, puesto que los representantes de los empresarios eran profesionales del derecho laboral, graduados sociales y abogados, básicamente. Por consiguiente, al promulgarse el Estatuto de los Trabajadores de 1980, se acordó la inclusión en el mismo de una serie de garantías para el ejercicio del derecho de representación colectiva, entre otros el siguiente: “Podrá pactarse en convenio colectivo la acumulación de horas de los distintos miembros del comité de empresa y, en su caso, de los delegados de personal, en uno o varios de sus componentes, sin rebasar el máximo total, pudiendo quedar relevados del trabajo, sin perjuicio de su remuneración” (art. 68, in fine).
Las posteriores Sentencias del Tribunal Constitucional núms. 40/85, de 15 de marzo (BOE de 19 de abril) y 72/86, de 2 de junio (BOE de 17 de junio) confirmaron e interpretaron generosamente este derecho a favor de los representantes sindicales de los trabajadores, que con el tiempo, y por el excesivo uso –notablemente ampliado por diversos convenios colectivos-, se ha ido convirtiendo en un auténtico abuso-
Son la nueva clase vividora. En mi época de profesor universitario un compañero se liberó –lo que fue un gran alivio para sus alumnos, dada su incompetencia docente, y, sobre todo su sectarismo ideológico-, y se dedicó a vivir la vida, lo que no le impedía participar en los órganos de gobierno del centro, en la comisión de los nuevos planes de estudio, en concursar para profesor titular, obteniendo la plaza correspondiente: ni el pudo llegar más alto ni la universidad más bajo, etc.
Alumnos que le conocían me comentaban que su señora también estaba liberada, en la DGA –entonces no se había puesto de moda llamarla el Gobierno de Aragón-, y eran un matrimonio feliz y liberal, sobre todo muy liberado, pues ninguno de los dos daba golpe.
Como alguien tenía que dar las clases, se contrató a una profesora sustituta, que rápidamente se quedó embarazada, por lo que hubo que contratar a una tercera persona, para que diese las clases que no podía dar la embarazada, pues estaba de baja, con lo cual la universidad tuvo que pagar tres sueldos, donde antes había uno solo. Esto es lo que yo llamo inventar empleo público…
Otro conocido, abogado de campanillas, es decir, con aires de grandeza, era funcionario de carrera, y prefirió embarcarse en la profesión liberal. Cuando descubrió que no todo el monte es orégano, que muchos clientes no pagan, y que a otros no los aguantan ni en su casa, solicitó el reingreso en la administración correspondiente, y el mismo día que se reincorporó, el sindicato al que pertenecía le “liberó”, de forma que únicamente volvió a la Administración a efectos de cobro y clases pasivas, pero no para trabajar, pues siguió cómodamente instalado en su despacho de Abogado, pero eso sí, con la seguridad de cobrar su sueldo funcionarial a final de mes, además de lo que pudiera obtener de letrado. Como es un hombre con mucho desparpajo, decía en una entrevista en la prensa que había negociado con el sindicato su “liberación”, a cambio de llevarles pleitos, supongo que sin cobrar, o cobrándoles poco, pues no lo aclaraba…
En resumen, que la mayoría de los liberados son unos caras de campeonato, que utilizan su “liberalización” para no pegar golpe, seguir incordiando a la empresa en la que ya no trabajan e intentar así justiciar su –a todas luces- privilegiada situación.
Por supuesto que hay excepciones; pero son los menos.
Abogado y escritor.
España
Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso
«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»
Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.
Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.
¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.
Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.
Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.
Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.
Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.
Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.
Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.
