Opinión
Lo que puede el dinero: ¿Qué habrán pactado la Conferencia Episcopal y el PSOE?
El lunes, 27 de mayo, “el día después” de las elecciones municipales, regionales, etc. que, diría cualquier contertulio, comunicador u opinador de las diversas televisiones y restantes medios creadores de opinión; durante la cena estuve “zapeando” para intentar ver y oír qué contaban las diversas televisiones acerca de la jornada electoral, sus resultados y sus consecuencias.
Tras mover el mando a distancia un rato, acabé en “la trece”, la cadena de televisión de la Conferencia Episcopal de la Iglesia de España, era el momento del programa que dirige Antonio Jiménez… ¡Cuál sería mi sorpresa cuando, tras muchos tópicos y como se dice hoy día “lugares comunes”, acabaron entrevistando por teléfono nada más y nada menos que a Guillermo Fernández Vara, presidente socialista de la Junta de Extremadura, y que con total seguridad seguirá siéndolo los siguientes cuatro años, pues su partido, el PSOE, ha conseguido mayoría absoluta en el parlamento regional.
A medida que Antonio Jiménez entrevistaba a Fernández Vara, mi sorpresa y mi estupor fueron subiendo de tono hasta cotas inimaginables. No olvidemos que la entrevista se estaba realizando en directo, en la única cadena de televisión de España que, se supone, que es católica.
Tanto el presentador como los contertulios presentes en la mesa de “el cascabel al gato”, le dieron un masaje cariñoso a Guillermo Fernández Vara, resaltaron su buen hacer, su íntima conexión con los extremeños… lo presentaron como el summum del buen gobierno, el mejor de los gestores posibles, de lo público… Ya digo, una entrevista insuperable, en la que –no podía faltar- hasta estuvo presente el chascarrillo, hasta tal punto que, el director del periódico ABC (que se supone que no es socialista ni de izquierdas) le recordó los buenos manjares que disfrutó con él en Olivenza, localidad de origen de Fernández Vara. Una entrevista casi lujuriosa, lasciva, orgiástica, desenfrenada… Solo faltó que Antonio Jiménez propusiera que se eleve a los altares a Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura, y católico confeso.
Insisto: yo no salía de mi asombro. Hasta le permitieron jactarse públicamente de que en la legislatura que echa a andar, Extremadura tendrá finalmente los trenes de cercanías, de medio y largo recorrido que no posee, y que si su partido, el partido gobernante, no hiciera realidad el deseo de todos los extremeños, de estar comunicados por tren, como cualquier territorio de España, él no lo consentiría (lo que no dijo es cómo haría para “no consentirlo”).
Ya digo, absolutamente alucinante siendo “la trece” la televisión donde le daban masajes y caricias a cual más amigable, al presidente de la región española que posee todos los records de lo que nadie desea, y todo ello a pesar de la inmensa cantidad de dinero que ha llegado a la región durante los últimos cuarenta años, especialmente los miles de euros procedentes de la Unión Europea, miles de millones de euros.
Si existe una muestra representativa del fracaso del socialismo en España, de mala gestión, de despilfarro, de derroche, de corrupción, de fraude generalizado es Extremadura, la Taifa del Suroeste, junto a Portugal, en la que se llevan sucediendo en los últimos cuarenta años gobiernos intervencionistas, tal es así que Extremadura es la única región española que está considerada por la Unión Europea “pobre”, región objetivo 1. La UE incluye en dicho objetivo a las regiones más atrasadas económicamente, y como consecuencia reciben trato preferente, o sea dinero, subvenciones, y más subvenciones, regalías…
Los socialistas que, han gobernado siempre en Extremadura, han hundido a la región, la han arruinado, la han mutilado, han impedido toda posibilidad de progreso. No han sabido aprovechar sus fantásticos recursos naturales, ni el talento de los extremeños; sólo han pensado en regar con dinero público actividades improductivas, de manera que cuando se acababa el dinero, se acababa la actividad económica.
Por supuesto, la política económica del PSOE (también la del PP, cuando presidía José Antonio Monago el gobierno de Extremadura) ha estado basada en un inmenso gasto público, organizado en múltiples subvenciones, un nivel de impuestos de los más elevados de España y un intervencionismo feroz en la economía,… las recetas típicas de la socialdemocracia.
Según las estadísticas oficiales, Extremadura es la región española con menor Producto Interior Bruto por habitante, y está situada un 30,9 % por debajo de la media nacional, siendo además la tercera región con menor crecimiento de su Producto Interior Bruto (PIB), concretamente un 2,4 %, frente al 3,1 % que alcanza la media nacional, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Extremadura está la primera de la fila de todas las regiones españolas respecto de lo que se denomina “pobreza”.
La región extremeña es la menos industrializada de España, exceptuando Ceuta y Melilla. Y durante muchos años en Extremadura la construcción era posiblemente el lugar de España en el que el sector hacía una mayor aportación al PIB regional, lo cual explica parcialmente las causas singulares de la recesión extremeña, y por qué Extremadura es la región menos competitiva de toda España.
Casi el 11% de los empleados extremeños trabajan en la Agricultura (un 4,4% a nivel nacional), el 12% en la Industria (16% en España), un 14,1% en la Construcción y un 62,9% en los Servicios…
En Extremadura existen casi 90 funcionarios por cada 1000 habitantes, en el resto de España 55, siendo la proporción extremeña la mayor de todas las regiones españolas. En Extremadura, cerca del 30% de la población asalariada es funcionario público, el mayor porcentaje de España, cuya media no supera el 15%.
Extremadura ocupa en el último lugar del ranking español de productividad.
La tasa de paro en Extremadura, cercana al 25% de la población activa, es la mayor de toda España, pese a que la población lleva en términos absolutos estabilizada en la región los últimos 37 años y, pese a que la tasa de actividad es en Extremadura en torno al 50% de los habitantes mayores de 16 años y, en España superior al 60%.
Los costes salariales en Extremadura son los menores de toda España, circunstancia que lleva ocurriendo desde hace muchas décadas.
Cerca del 10% de los hogares extremeños tienen “oficialmente” desempleados a todos sus miembros en edad de trabajar.
Las exportaciones regionales respecto del total nacional son apenas el 0.6%, la cifra más pequeña de toda España, no habiendo variado esta proporción prácticamente desde el año 1995.
El Presupuesto de Gastos de la Comunidad autónoma, dedica alrededor del 35% de sus recursos a gastos de personal… y no deja de crecer.
Tradicionalmente el Presupuesto de la Junta de Extremadura dedica el 75% de los gastos a operaciones corrientes, y escasamente el 25% a inversiones. Presupuesto que se nutre solamente en un 25% de recursos de origen fiscal y más de un 65% de transferencias procedentes del exterior.
La administración regional es la mayor empresa de toda Extremadura.
Las empresas extremeñas apenas son el 2% de las empresas españolas, aproximadamente 70.000. De estas empresas, casi la mitad pertenecen al sector servicios, unas 20.000 al Comercio, no más de 10.000 a la construcción y, menos de 6.000 a la Industria. Más del 50% de esas empresas son trabajadores autónomos, y con menos de seis trabajadores (incluyendo al trabajador autónomo-empresario), existen registradas en Extremadura más de 50.000, casi el 90%, lo cual demuestra el minifundismo empresarial extremeño.
En España alrededor del 70% de las viviendas disponen de algún tipo de ordenador, en Extremadura no más del 55%; y si hablamos de conexión con banda ancha más o menos la misma proporción.
Alrededor del 70% de los asalariados de Extremadura son, como máximo, mileuristas (14 pagas).
Según cifras aportadas por la Agencia Tributaria, los extremeños son los que perciben las pensiones más bajas de toda España.
Extremadura es, también, la región con menores ingresos por hogar de España.
Apenas un 30% de los extremeños leen periódicos casi todos los días; el 60% nunca lee libros. Los extremeños dedican como media cuatro horas diarias a ver televisión.
Extremadura en las últimas cuatro décadas ha sufrido las consecuencias económicas, sociales, culturales y políticas, del poder hipnótico y anestésico del régimen caciquil ibarrista-varista, de Juan Carlos Rodríguez Ibarra y de Guillermo Fernández Vara (con el intermedio del gobierno de un tal Monago que pretendió ser más socialdemócrata que los socialdemócratas, y claro, la gente prefiere a los “auténticos” antes que a las malas copias), un régimen que dice ser “amigo de los pobres”, gente que cada vez que alcanzan el poder hacen que aumente el número de pobres.
De nada de todo esto se le preguntó a Guillermo Fernández Vara, pero, lo que ya se sale de ojo es que la cadena de televisión del episcopado masajeara, hasta el hartazgo, a un señor que ha hecho todo lo que estaba en su mano para perseguir a los católicos extremeños, intentando suprimir la enseñanza de la religión católico en los centros de estudio (en estos momentos los obispados de Extremadura aún tienen pleitos pendientes en los tribunales por tal motivo), un señor que ha introducido la enseñanza del Islam en los centros de estudio de Extremadura, un señor que ha hecho que la ideología de “género”, o mejor dicho sus partidarios campe por sus fueros, siendo una ideología totalitaria y liberticida, contraria a la vida (proabortista) cuyo objetivo es destruir la institución familiar, como primer paso para acabar con nuestra forma de vida, acabar con la civilización occidental judeocristiana…
Increíble, pero cierto…
No conformes con lo que narro, al día siguiente, martes, entrevistaron, loaron, masajearon hasta aburrir a nada menos que el alcalde de Vigo, Abel Caballero, correligionario de Guillermo Fernández Vara; y… ¡Asómbrense! Hablaron elogiosamente del alcalde de Cádiz, José María González Santos, más conocido como “Kichi”, anticristiano, antiliberal, anti todo lo que representa el Catolicismo y los Evangelios… y lo hicieron por “su buen hacer”…
En fin… Nada es gratis; ¿Qué habrán pactado los obispos españoles con el PSOE que les obliga hacer programas del estilo del que les hablo,… es “ésta” la única manera de que el gobierno, el estado siga recaudando dinero para la Iglesia, mediante la casilla de la declaración de renta, o de que siga manteniendo la misa dominical de la segunda cadena de televisión española… o acaso hay algún pecado imperdonable, para llegar a semejantes servidumbres?
Pues, como decía Juan Ruíz, Arcipreste de Hita, hace más de siete siglos: “Hace mucho el dinero… En resumen les digo, entiéndanlo mejor, el dinero es del mundo el gran agitador, hace señor al siervo y siervo hace al señor, toda cosa del siglo se hace por su amor.”
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
