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Los populismos son de ciclo corto: “Crónica de una muerte anunciada”

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No deja de ser cuando menos curioso el paralelismo entre dos partidos tan distintos como VOX y Podemos, tanto en su nacimiento como en su evolución y trayectoria, aunque con algunos desfases en el tiempo en sus diferentes etapas, pero con notables coincidencias hasta el día de hoy, recién celebradas las elecciones municipales, autonómicas y europeas del pasado 26 de Mayo.

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Ambos partidos nacieron en los primeros meses de 2014, con escasa diferencia de tiempo, si bien su origen y procedencia responde a muy diferentes razones. VOX se presentó a los medios el 16 de Enero de ese año y Podemos aparece un par de meses después, el 14 de Marzo, para ser exactos. El primero de ellos era entonces el resultado del descontento con la deriva socialdemócrata del Partido Popular de algunos de sus militantes, o al menos así nos lo vendieron a muchos de sus votantes y simpatizantes, que no dudamos en unirnos a lo que parecía una alternativa llamada a devolver a sus orígenes -así lo entendimos los que no teníamos antecedentes políticos- al refundado PP en 1990, resultante de la unión de varias opciones del centro derecha, cristiano, liberal o conservador.

El segundo, Podemos, fue el resultado de los movimientos surgidos por el descontento social tras la crisis económica mundial de 2007, que en España se empezó a considerar en 2008 -siempre reaccionamos tarde en nuestro país- aunque nunca “existió” para nuestros gobernantes de entonces y que unida a la crisis de valores que, desde la llegada de José Luis Rodríguez tras los terribles atentados del 11 M de 2004, se acrecentó de manera casi irreversible, crearon un caldo de cultivo que se puso de manifiesto en la concentración de la madrileña Puerta del Sol convertida en estercolero durante una semana -la izquierda siempre tan “aseada”-, conocida como Movimiento 15 M, consentido por el PSOE, y aprovechado unos años después por la izquierda universitaria desde el claustro de la nefasta Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, recién estrenado el rectorado de José Carrillo Menéndez -hijo del “justiciero de Paracuellos” de 1936-, prueba inequívoca de la izquierdización de la Universidad española, iniciada de puntillas a finales de los 60’s y colonizada desde la llegada en 1982del PSOE.

Así aparecieron los dos partidos, a ambos extremos del espectro político existente entonces, con trayectorias muy diferentes. VOX, que tras unos primeros meses convulsos y con zancadillas internas desde el primer día, se quedó en proyecto al no conseguir el ansiado escaño europeo -luego comprobamos que era el único en sí mismo por parte de uno de sus verdaderos fundadores y, “el objetivo”, por parte del vividor de Amurrio-, a falta de unos 1.500 votos que hubieran sido necesarios sobre los 245.635 obtenidos, para situarse en el campo político activo, lo que derivó en un cisma provocado por el último de los “fundadores”, que tras un intenso verano desembocó en una travesía del desierto de más de cuatro años, de fracaso en fracaso.

El segundo, Podemos, tuvo una aparición insospechada y sus 1.249.158 votos le dieron cinco escaños, consolidándose de salida como partido político de ámbito nacional y europeo, lo que VOX no pudo conseguir.

La siguiente “prueba” electoral fue en Andalucía diez meses después, Marzo de 2015, en las que se volvió a repetir el escenario, con diferencias mucho mayores. VOX se quedó en 18.017 votos de los 32.344 obtenidos en las europeas anteriores y sin representación parlamentaria, mientras que Podemos pasó de 190.285 a 590.011 y 15 escaños. Llegaron después las adelantadas elecciones de 2015 en Cataluña, en las que VOX no se presentó y Podemos, en coalición con otros partidos de la izquierda, consiguió 366.494 votos y 11 escaños.

Sendos batacazos hacia el descalabro supusieron para VOX las elecciones generales de Diciembre de 2015 y su repetición en Junio de 2016, en las que tuvo una caída estrepitosa en votos, 57.733 y 46.781 respectivamente, es decir, perdió un 81% en dos años, sin escaño alguno en ambas, que lo llevaban a su práctica desaparición. Mientras tanto, Podemos, en esas dos llamadas a urnas obtenía 5.212.711 votos y 69 escaños, pasando en las siguientes, en coalición con IU, que había tenido 926.783 votos y 2 escaños en Diciembre, a 5.049.734 -1.089.760 votos menos que la suma de ambos seis meses antes- manteniendo pese a ello los 71 escaños que sumaban entonces, cosas de D’Hont.

No fue muy distinto en las siguientes elecciones regionales, vascas y gallegas celebradas el 25 de Septiembre de 2016.

En las vascas, la tierra del líder de VOX, el resultado fue muy triste, 774 votos -todos en Álava, con su padre de candidato y un ridículo 0’07% de Vascongadas- de los que 35 -el 0’63% del municipio- fueron en Amurrio, su pueblo -dos menos que en las europeas de 2014 (37)- y, por supuesto ningún escaño en las tres provincias. Frente a estos paupérrimos resultados, Podemos Elkarrekin obtuvo 156.671 votos y 11 escaños -24.299 votos y 4 escaños en Álava, la provincia del “héroe” de Amurrio, pese a utilizar como gancho a su padre (q.e.p.d.), entonces hospitalizado -. Peor aún fue en Galicia, en las que hubo incomparecencia de VOX mientras que la franquicia de Podemos, En Marea, se estrenó con 254.552 votos y 14 escaños. Otro tanto ocurrió en las autonómicas de la Cataluña intervenida de 2017 -que nunca debió convocar Mariano Rajoy, en lo que fue el principio de su triste final político, “metamorfoseado” en bolso sobre su escaño-. VOX volvió a no comparecer mientras que En Común Podemos se descolgaba con 326.360 votos y 8 escaños. Hasta aquí, todo un “paralelismo”, divergente por entonces.

A partir de ahí se fragua lo que conduciría, casi un año después, al rocambolesco resurgir de VOX. Primero, aunque no se podía pensar que hubiera relación, la moción de censura de junio de 2018 con la que el Partido Siempre Opuesto a España, apoyado en todos los enemigos de “la concordia nacional” -separatismo de ambos bandos, comunismo y filoetarras- desbancó al desdibujado Partido Popular. Después, la reunión del recién llegado a Moncloa, Pedro Sánchez, con el muñidor en la sombra del desastre europeo, George Soros, en compañía de un colaborador y con la asistencia del “polifacético” José Borrell, el “españolista” portavoz del cierre de la manifestación del 8 de Octubre de 2017 en Barcelona, que no tiene inconveniente en que su partido haga guiños al nacionalismo supremacista y ahora de nuevo “deportado” a Europa ¿tal vez por “nadar y guardar la ropa”?

Volviendo al tema central, después del verano de 2018 empieza a materializarse la devolución de jugada que el PP pudiera haberle hecho al PSOE con el posible impulso para la aparición de Podemos en 2014, pero como siempre suele pasar, con mucha más “inteligencia”, porque la izquierda hace mejor su trabajo para el mal. Cuando nadie apostaba por ello dentro de VOX, surge un “misterioso” impulso que les lleva a casi llenar Vistalegre el 7 de Octubre, justo un día antes de la firma del decreto de disolución de la Asamblea andaluza por Susana Díaz convocando elecciones regionales adelantadas -¿casualidad o causalidad?- a las que VOX no pensaba presentarse hasta entonces y que decide hacerlo, sorpresivamente, el día 17 de Octubre siguiente. Cuando menos curioso, como lo fue el resultado de 395.978 votos y 12 escaños, cuando las encuestas más optimistas le daban 6 en el mejor de los casos. ¿Cómo se financió ese crecimiento? Algún día se sabrá, o no.

Desde ese momento, la marea verde se eleva hasta una “pleamar” insospechada, apoyada por muchos de esos “colaboradores necesarios” que desde sus medios de comunicación “liberales” los impulsaron, junto a todas las televisiones tanto nacionales como autonómicas de izquierdas -perdón por la redundancia, porque decir televisión y decir izquierda es lo mismo en España desde hace años- que empezaron a tener en pantalla a diario a alguno de los cuatro “mosqueteros” de VOX, con el añadido de alguien “exótico” o repescado desde el desecho Popular que redundaran en “el bien de la causa”. Y con este escenario se llegó a las elecciones del 28 de Abril en las que VOX llegó a su “clímax” con la consecución de un buen resultado, aunque muy inferior al que sus desbordadas expectativas y las de algunas encuestas le daban, obteniendo la no desdeñable cifra de 2.677.173 votos y 24 escaños, frente a los no menos de 50 que ellos esperaban en su delirante sueño supremacista. Junto a este innegable ascenso, se produce el esperado descenso del otro populismo, el de izquierdas, que dejó a la esta vez feminizada formación de Unidas Podemos en 3.732.925 votos, aunque con 42 escaños por eso de la Ley D’Hont y los caminos de ambos populismos se acercan desde su nacimiento, única “coincidencia electoral” hasta ahora en cinco años.

Pero he aquí que cuatro semanas después había una segunda vuelta electoral en forma de elecciones europeas, autonómicas y municipales, en las que de manera redundante y tozuda esa amarga euforia del 28-A se convirtió el 26-M en un “clímax interruptus” al caer en las primeras, las que mejor permiten ver la magnitud al tratarse de circunscripción única, nada menos que a casi la mitad de votos, 1.388.681 -un 48’13% de pérdida en menos de un mes-, pasando de representar un 10’26% en las generales, al 6’26% en estas, que en las municipales fue del 2’9% con sólo 659.736 votos y ninguna Alcaldía notoria, pero eso sí, consiguiendo la “mayoría absoluta” en cinco “grandes” municipios de las dos Castillas profundas, tres de ellos revalidando los de 2015, en los que convenció al cacique del pueblo. Estas urbes fueron, Hontecilla (Cuenca) con 48 votos y dos concejales de tres; Navares de las Cuevas (Segovia) con 12 votos de 15 y una abstención; Barruelo del Valle (Valladolid) con 33 votos de 41; Vita (Ávila) con 42 votos de 77 en las urnas y Cardeñuela de Riopico (Burgos) con 34 votos sobre los 86 que votaron y que pese a la “alta” abstención (19 no comparecieron) consiguió tres concejales de los cinco del municipio, en el que perdió uno respecto a 2015, lo conocieron ya.

Frente a estos más que tristes resultados de VOX, su competidor en populismo por la extrema izquierda, Podemos, obtuvo en las europeas 2.252.378 votos, un 10’15% del total y el doble de eurodiputados, 6. Y otro tanto ocurrió en las municipales en las que Podemos y sus franquicias consiguieron 2.027.923 votos y 2.202 concejalías.

En definitiva, tanto el Populismo de izquierdas como el Nacional Populismo de derechas, éste más aparatosamente, han demostrado haber tenido, gracias a Dios, un ciclo corto en nuestra querida España, cinco años en el caso de la izquierda, que cayó un 63’31% desde su máximo histórico de las generales de 2015 y cuatro semanas en el de la derecha, que lo hizo un 48’31% desde el suyo de 28 días antes, todo un récord digno del Guinnes a estudiar como ejemplo de “muerte súbita política”, en lo que desde el Manifiesto por España preveíamos como esa “Crónica de una muerte anunciada”, convertida en un sueño de “28 noches de Primavera” que ni siquiera habrían llegado a lo que ha sido de haberse conocido mejor la “categoría” de los líderes de VOX por parte de los manipulados desencantados con el Partido Popular de Mariano Rajoy, que se ganó a pulso la huída masiva de muchos votantes.


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El coronel de La Legión Enrique de Vivero avisa que España está cerca de ser una república y apunta a George Soros: «Nos vemos abocados al Caos»

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Enrique de Vivero*.- Asistimos desde hace unos meses a los ataques a la Corona, en unos casos velados y en otros claramente, por parte de determinados partidos políticos. El problema no es que los partidos independentistas o filoterroristas ataquen la institución monárquica, lo verdaderamente extraño es que el Gobierno no haga una defensa de la institución en toda regla.

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La persona del Rey es inviolable y no tiene responsabilidad. Según el artículo 56.2 de nuestra Constitución, todos sus actos han de ser refrendados por un ministro o en su caso por el presidente del Gobierno. El cometido que le asigna la constitución, en su artículo 56.1, es el de arbitrar y moderar el funcionamiento de las instituciones.

¿Qué quiere decir esto? Que cuando se ataca a la Corona, se está atacando a la Constitución y es en ese momento cuando el Gobierno debe actuar y poner coto a los desafueros que se están produciendo desde hace unos meses.

Tenemos que remontarnos al desastroso presidente Rodríguez Zapatero para ver los orígenes de estos movimientos, que se están transformando en temblores y que pueden acabar con un terremoto, en el caso de que el Gobierno no ponga coto a esta situación en la que la persona del Rey es objeto del pim pam pum, a ver quién le da más fuerte a su persona.

El incalificable presidente Zapatero fue el primero que dijo del Rey Juan Carlos: «Tenemos un Rey muy republicano». Esto lo dijo Zapatero el 14 de abril de 2005, en una entrevista que le hacían con motivo de la celebración del tristemente recordado día de La II República. En la misma entrevista dejaba otra perla que revelaba cómo piensa y cuáles son sus propósitos ocultos: «España tiene unos valores democráticos que nos hacen evocar que aquel proyecto que entonces no pudo ser, hoy sí lo es». Toda una declaración de intenciones de cómo quería que evolucionase la Monarquía.

La Monarquía es la forma de estado que nos dimos los españoles en el año 1978. Ya sé que muchas personas me pueden decir que ellos no pudieron votar por razón de edad o porque no habían nacido. La mayoría de los países civilizados no refrendan su constitución y su forma de estado cada 10 años; las modificaciones se producen en los países como Venezuela, Bolivia y otros de América del Sur y Centroamérica, donde sus gobernantes han modificado las constituciones a su antojo para perpetuarse en el poder.

Por otra parte, cada cuántos años habría que revisarse la Constitución y la forma de estado. ¿Cada 5, 10, 20 años? ¿Y por qué no la revisamos anualmente y hacemos un referéndum para determinar si Monarquía o República, ya que todos los años un nutrido grupo de hombres y mujeres accede a la mayoría de edad y reclaman su derecho a opinar sobre tan sensible materia?

La realidad es que nuestra forma de Estado, desde que el presidente Zapatero se despertó un día con la genial idea de poner en duda en duda la existencia de la Nación española, con su célebre frase pronunciada en 2004: «La Nación española es un concepto discutido y discutible». Esta frase, dicha por el presidente del Gobierno español, fue un torpedo en la línea de flotación de la estructura del Estado.

De aquellos barros estos lodos. El cambio que se produjo en la línea de pensamiento del PSOE, con la llegada de Pedro Sánchez, fue un cambio radical no solo con el ideario socialista existente hasta entonces, sino que vino a poner en duda la transición española aceptada hasta por Santiago Carrillo, del que, obvia aclararlo, no soy ningún admirador.

Los pactos de Pedro Sánchez con comunistas, independentistas, separatistas y aprovechados de turno como ese señor diputado de Teruel, han supuesto la mayor felonía de la historia de España, superando con creces al Rey Felón, Fernando VII. La obsesión de Pedro Sánchez por llegar a la Moncloa rayó en lo enfermizo. Todo vale con tal de alcanzar la Presidencia.

El hecho que marcó la línea a seguir fue el recibimiento en la Moncloa al magnate George Soros. Este húngaro de nacimiento es el que, con todo su poder empresarial y financiero, ha estado detrás de la celebración del fallido referéndum en Cataluña e instigando en todos los acontecimientos de Cataluña. Este multimillonario se mueve como pez en el agua en la teoría del Caos. Sobre George Soros no me voy a entretener. En el libro «Soros Rompiendo España», escrito por Juan de Castro y por Aurora Ferrer, se ofrece suficiente información sobre las oscuras motivaciones de este personaje.
Para conseguir el apoyo de ERC, Sánchez tuvo que aceptar la comisión bilateral Cataluña –España, con lo que se ponía al Gobierno catalán al nivel del Gobierno de España y quedaba por descontado que no iban a participar en las reuniones que tiene el Gobierno con la comunidades autónomas. Esta fue la cesión que marcó la debilidad de Pedro Sánchez.

Los acuerdos con Pablo Iglesias han sido públicos, entre ellos hacer desaparecer a la Iglesia Católica del ámbito de la enseñanza, retirarle la propiedad de sus bienes, comenzando por la Catedral-Mezquita de Córdoba, hacer desaparecer la familia tradicional e imponer por ley que existen otros tipos de familia, tantos como demanden los más radicales.

Las declaraciones de Pablo Iglesias en contra de la Constitución y de la Monarquía han sido habituales mientras estaba en la oposición, pero con la cesión de Sánchez al darle una Vicepresidencia, lo que hizo fue poner al zorro a guardar las gallinas.

Las declaraciones del podemita en el diario El País no tienen desperdicio. Analiza el papel de la Monarquía durante la Transición y en años posteriores, para concluir que su tiempo ya pasó y que dicha institución no es necesaria. En consecuencia, solicita modificar la figura del jefe del Estado para que se acceda “por elecciones y no por fecundación”. A continuación se pregunta: ¿sigue siendo útil la Monarquía para nuestra democracia?”. Él mismo se contesta diciendo que la Monarquía es una organización caduca y que el Rey Felipe VI se debilitó con los acontecimientos del 3 de octubre en Cataluña.

Podemos ha intentado crear una comisión para investigar las actividades de Don Juan Carlos I y para que compareciese Felipe VI en la misma. Lo importante no era poner en marcha la comisión, que se sabía que no iba a prosperar por no contar con el apoyo de PSOE, PP y VOX. Lo importante era cuestionar la Corona, en un momento en que los sondeos no le favorecen.

Juan Carlos I junto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, mientras este último refrenda la ley orgánica de abdicación. Madrid, 18 de junio de 2014.La idea de Podemos es suprimir la actual Constitución, y cambiar la forma de Estado. Para este propósito cuenta con el apoyo de independentistas y separatistas, de los partidos vascos y catalanes sin distinción .El PSOE, o mejor dicho Sánchez, da dos pasos hacia adelante y un paso hacia atrás, con lo que le permite a su vicepresidente continuar con esta peligrosa deriva hacia la desestabilización del pilar básico de nuestro estado: la Monarquía.

Otra forma de cuestionar la forma de estado ha sido la carta que ha enviado Podemos al Rey Juan Carlos para que comparezca en el Congreso. En realidad no es una carta, son 67, una por cada diputado de Podemos, de esta forma el ruido mediático es mayor.

Esto es la aplicación de la teoría del Caos que maneja tan bien George Soros.

El 14 de abril, aniversario de la desastrosa II República, Pablo Iglesias, en tanto vicepresidente de Asuntos Sociales, debía haber centrado su atención en las residencias de mayores. Pues no. A lo que se dedicó fue a la exaltación republicana, pese al insoportable número de ancianos que estaban muriendo.

Iglesias dijo que los «mejores valores» para avanzar hacia el «futuro», en este momento de crisis por el coronavirus, son los republicanos, y tal vez por eso rindió homenaje «a todos los compatriotas que imaginaron un país, una República», donde «todos fueran iguales ante la ley» y «donde mandara el pueblo y no el poder económico». Esta fue la perla de su intervención.

Otro que colabora con esta teoría del Caos y para hacer temblar los cimientos del Estado de Derecho es nada menos que el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, actual novio, pareja o como quiera que le llamen, de Meritxel Batet, presidente del Congreso (no presidenta) y mano derecha de Pedro Sánchez. El ministro de Justicia, Notario mayor del Reino, el garante del cumplimiento de la Constitución, admitió en sede parlamentaria que estamos ante una crisis constituyente. Por si no había quedado claro insistió: «una crisis constituyente que se suma a un debate constituyente». Resulta que hemos entrado en período constituyente sin disolver las Cortes. Y esto lo dice el Notario Mayor del Reino.

El ministro Campo se pone a disposición de todo este entramado de confusión para crear incertidumbre sobre la Monarquía constitucional.

España ha entrado en crisis, pero no en crisis constituyente, como apunta el ministro de Justicia, sino por causa de unos partidos que están empeñados en desafiar toda la legalidad vigente y poner en duda la legitimidad de la Constitución del 78 y la Monarquía.

Otros que aprovechan esta confusión son los políticos vascos, ya sean nacionalistas o filoetarras. Estos que gracias a esa prerrogativa constitucional disfrutan de su propio régimen foral y de unas condiciones económicas en Vascongadas, que no son otra cosa que privilegios y un anacronismo en Europa, donde no existe ninguna región que goce de estos privilegios.

El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, ha defendido las críticas al Rey Felipe VI en la investidura de Sánchez. La TV vasca emitió el 20 de marzo un programa criticando al actual Rey. Incluso se habló de sus tendencias sexuales. ¿Cómo es posible que desde las televisiones públicas autonómicas se ataque al jefe del Estado?

Me resulta incomprensible que el Gobierno de España no haya hecho ni el más mínimo gesto en defensa del Rey, al que tiene la obligación constitucional de defender. El Rey no puede querellarse con las televisiones públicas, para eso está el Gobierno; el problema es que el Gobierno español hace dejación de sus funciones y habrá que pensar cuál es la razón. ¿Acaso es que no cree en el sistema actual, o quizás exista algún plan oculto para poner fin al actual régimen?

El PNV estuvo dispuesto a quitarle al Rey su inviolabilidad y se sirvió para ello del apoyo de EH Bildu y de los independentistas catalanes. La pretensión peneuvista fue rechazada con los votos de PP, VOX y PSOE. A los socialistas, en esta ocasión, le tocó dar un pasa atrás.

Asistimos estos días a la concesión del tercer grado a los políticos que se juzgaron con motivo del acto de proclamación de independencia en Cataluña. Aquí tenemos que hacer varias precisiones:Primera, ¿qué privilegios tiene Cataluña para que los presos de sus cárceles puedan tener tan benigno trato? En su día un Gobierno del PP les concedió esa competencia, como precio a pagar por el apoyo de los nacionalistas catalanes a la investidura de Aznar.

Segunda, ¿por qué el Tribunal Supremo no tomó las medidas legales que tenía a su alcance para limitar esa previsible puesta en libertad por la puerta de atrás?.Probablemente las presiones ejercidas sobre el juez Marchena y el resto del Tribunal fueron demasiado grandes.

Todas estas situaciones que se están dando en España tienen su origen en la obsesión de Pedro Sánchez por ser presidente del Gobierno. PP y C,s le ofrecieron un pacto de Estado para que no gobernase con el apoyo de los que quieren violentar nuestro ordenamiento constitucional, pero él prefirió echarse en manos de Podemos y los separatistas, porque se lo pedía el cuerpo.

La II República española dista mucho ser el régimen ideal que nos quieren vender desde el Gobierno social-comunista. Recordemos que la república entró en España de la mano de unas elecciones municipales, que no ganaron las izquierdas, que los políticos de derechas que debían haber apoyado al régimen en vigor hicieron dejación de sus funciones y además se contó con la debilidad de un Rey como Alfonso XIII, voluble, caprichoso e irresponsable.

Esta combinación de factores provocó la entrada de la anhelada República, cuyos gobiernos populistas, cuando no fueron sectarios, fueron golpistas, como el golpe promovido en 1934, contra un Gobierno de derechas. Cómo sería la II República que prohombres como Marañón, Ortega y Gasset, Ayala y hasta el mismísimo Azaña criticaran con dureza que esa no era la República que ellos querían.

La Transición, con la aprobación de La Constitución del 78, supuso un punto y aparte en la política española, tan acostumbrada al sectarismo. Ahora por capricho o debilidad de nuestros gobernantes, nos vemos abocados a esta situación del Caos que ni George Soros se habría imaginado ni en sus mejores sueños.

Stalin en la Puerta de Alcalá madrileña: significativa expresión de la hegemonía comunista en la II República,


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El coronel de La Legión Enrique de Vivero insta a «poner en alerta» a la población española tras la «deriva separatista»

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Enrique de Vivero Fernández.- El pasado domingo 12 de julio ha tenido lugar las elecciones a los parlamentos autonómicos en Galicia y País Vasco. Antes de hacer un análisis político de los resultados, extraigamos algunas consecuencias de los resultados electorales y de su comparación con las elecciones de 2016 en ambas comunidades autónomas.

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Comencemos por las elecciones en Galicia. A simple vista se nos presenta como una victoria arrolladora de Núñez Feijóo. Así, los populares han obtenido 41 parlamentarios, el BNG 19 y el PSOE 15. Al hacer la comparación con el 2016 vemos que el PP ha mantenido sus 41 actas, el BNG ha dado un salto espectacular, el PSOE ha subido un parlamentario y Podemos ha desaparecido.

Hasta aquí los datos, pero tenemos que mirar el fondo y no quedarnos en la superficie. Lo primero que llama la atención es la abstención tan elevada que se ha producido: más de 900.000 personas no han ido a depositar su voto, de un censo de de 2.234.309. Es decir que el partido de la abstención es el que ha ganado las elecciones, por mucho que el PP diga que ha ganado con más de 625.000 votos.

El BNG saca pecho y presume de su impresionante avance desde los 6 escaños en 2016 a los 19 actuales.

El PSOE presume que ha ganado un diputado, a pesar de haber obtenido menos votos que en 2016. Como hacer trampas en el solitario.

Podemos ha desaparecido del parlamento después de perder cerca de 25.000 votos. VOX no ha conseguido su objetivo de conseguir representación, pero sí ha logrado obtener el respaldo de casi 27.000 electores, lo que en días previos parecía una cifra inalcanzable.

En el País Vasco también se han producido unos resultados curiosos. El primero es la muy baja participación, un 52% del censo, lo que convierte a la abstención en el partido ganador. El PNV sube hasta los 31 escaños, pero curiosamente le han votado 50.000 vascos menos; es decir, pierde votos pero aumenta escaños.

Bildu alcanza el segundo puesto con 22 actas, aumentando en dos el resultado de 2016. Al PSOE le sucede lo mismo, aumenta un escaño respecto a 2016 pero tiene menos votos. Otros que se hacen trampa jugando al solitario. Los de Pablo Iglesias han perdido la mitad del electorado. Y es que desde que se ha convertido en marqués de Galapagar pierde seguidores. El PP, a pesar de tener un buen candidato, Carlos Iturgáiz, se ha desangrado en votos y escaños, y a pesar de ir en coalición con Ciudadanos, se ha dejado por el camino cerca de 60.000 votos. No le pueden echar la culpa a VOX de su derrota. Los de Abascal han conseguido rentabilizar muy bien los votos y han conseguido un diputado por Álava, lo que les permite entrar en el Parlamento vasco, lo que creo que está resultando especialmente doloroso para el PP.

Vayamos ahora al análisis político de estos resultados en las dos comunidades autónomas. Ambas tienen en común la baja participación, en el caso de las provincias vascongadas, la más baja de la historia. Las elecciones autonómicas se antojan como algo innecesario por parte de una gran masa del electorado.

En ambas regiones, la abstención ha sido el partido ganador con gran diferencia sobre el primer partido en votos. El sistema autonómico que nos dio la Constitución del 78 es totalmente ficticio, solo se trataba de agradar a vascos y catalanes. En el caso de los vascos, además con el premio gordo gracias al Concierto Económico, lo que coloquialmente se conoce como el Cupo, que permite al Gobierno vasco fijar unas pensiones superiores al resto de España, y dar un trato especial a los inmigrantes en el aspecto económico.

El País Vasco es la segunda región española en renta per cápita, casi duplica la de Andalucía o Extremadura. La especial distinción que se tiene en el aspecto económico con el País Vasco hace que los vascos se puedan permitir unos lujos impensables en Andalucía o Extremadura.

La cuestión económica ha hecho que muchos votantes de derechas voten al PNV, que es la principal garantía a la hora de establecer estas diferencias con el resto de España.

En Galicia, el PP ha tenido que cambiar sus postulados ideológicos y adoptar tintes nacionalistas para diferenciarse en el aspecto de la lengua. Parodiando a Groucho Marx: Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros». El discurso de Núñez Feijóo en Galicia se aproxima al de los nacionalistas, con un barniz socialdemócrata para no perder electorado.

En el País Vasco hemos visto un desplazamiento del voto de la extrema izquierda (Podemos) hacia el sector más radical del independentismo, el partido EH Bildu. Los vascos parece que ya han olvidado que va a hacer 23 años que mataron a Miguel Ángel Blanco y que hoy día 15 de julio hace 20 años que José María Martín Carpena fue asesinado en Málaga por la banda terrorista ETA. Sin embargo, los defensores de los etarras son lo que crecen más. Hemos visto la actuación de los proetarras en esta campaña reventando los mítines de VOX o del PP, y todo ello con el beneplácito del Gobierno PNV-PSOE.

Todo esto no ha sucedido en cuatro año, sino que ha sido consecuencia de la permisividad con la que los diferentes gobiernos de España han hecho frente al problema vasco, siendo complacientes a cambio de votos en los apoyos a la aprobación de los presupuestos del Estado. El cupo vasco se negocia a cambio de apoyos en las votaciones en el Congreso. Esto lo han hecho y lo siguen haciendo los gobiernos de PSOE y PP. El caso del Gobierno actual es el más escandaloso, ha tenido que ceder a las presiones de lo peor de los partidos políticos independentistas y separatistas para poder gobernar.

En Galicia el BNG ha conseguido aunar con su discurso separatista e independentista a los votantes de Podemos, convirtiéndose en la segunda fuerza en esta Comunidad. Es preocupante la deriva que están tomando los partidos con ideología separatista en España, con la connivencia del Gobierno actual, que se ha vendido por un plato de lentejas.

La situación en España se ha ido agravando con el paso de los años desde el 78. La Constitución Española se elaboró basada en la buena fe de las comunidades autónomas. Nuestros Padres Constituyentes fueron demasiado confiados: no se puede poner al zorro a guardar las gallinas.

Estas elecciones en Galicia y País Vasco han puesto de manifiesto la deriva independentista en Galicia y el País Vasco. Cuando un partido político, como el PP, tiene que cambiar su ideario y su discurso para poder ganar las elecciones, tenemos un grave problema. EL PP debería recordar que el incumplimiento de de las promesas electorales por parte del Gobierno de Mariano Rajoy le supuso perder la mayoría absoluta en Congreso y Senado, y poner las bases de la escisión de los votantes de derechas, dando lugar al nacimiento de VOX. El PP debe buscar en su política contemporizadora la pérdida de votos que fueron a parar a VOX .

Cuando los defensores de los asesinos de ETA aumentan su poder en Vascongadas, nos encontramos que un sector de la población, de forma contranatura, se inclina por ideologías que defienden la extorsión, la violencia y si hace falta quitar la vida a las personas, esto no va ser un obstáculo para ellos. Cuando se tiene una fiera en casa y se le deja crecer , esa fiera termina por devorarte.

Estas elecciones deberían poner en alerta a la población española. Hay que abandonar la comodidad y el hedonismo que la izquierda ha inyectado en la masa acomodaticia y subvencionada, adormecida ahora con mayor gravedad por la pandemia del COVID, que está explotando con gran eficacia el Gobierno social –comunista.

Hoy se ha dado a conocer el CIS de Tezanos , que le otorga al PSOE un aumento de votos y su consolidación como primera fuerza a nivel nacional. Debe ser que este sondeo no se ha hecho en Galicia.

Por otro lado ABC, con una encuesta de GAD 3, nos dice que el PP se convierte en la primera fuerza a nivel nacional. Estos han debido de hacer la encuesta solamente en Galicia.

De cualquier forma asistimos a encuestas pagadas por todos, el caso del CIS y otras la de ABC, no sabemos pagada por quién, en las cuales lo que se intenta es crear opinión para que los españoles, a los que este Gobierno ha conseguido atemorizar con el COVID, no tengamos opinión si no que creamos lo que nos cuentan como si fuésemos niños pequeños.

La derecha española debería asumir que si quiere ganar las elecciones, debe presentar un frente unido, pero para ello los dirigentes del PP van a tener que mostrar una nueva cara que sea capaz de aglutinar e ilusionar a un electorado tan dividido, que a los únicos que beneficia es a la izquierda más sectaria, demagógica y de corte totalitario en sus formas de gobernar España (“Los pueblos de la tierra no sólo deben elegir al hombre que los conduzca: deben saber cuidarlo de los enemigos que tienen en las antesalas de todos los gobiernos”) Eva Perón.

*Enrique de Vivero fue coronel jefe del Tercio Gran Capitán I de La Legión, con base en Melilla.


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Opinión

NO, aunque sea usted patriota, no hace falta que insulte al Rey

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Su Majestad el Rey Felipe VI
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La inveterada imbecilidad de autodenominarse “Patriota” y odiar al Rey con rabia irrefrenable.

Sí, señores. Tal cual se explicita en el titular. Por más que nos esforcemos, se nos escapan entre los dedos de las manos las posibles razones coherentes para decir de uno mismo que ama a España, que el Caudillo nos salvó a todos del comunismo, que el actual régimen pseudodemocrático es la perdición de la Patria… para luego atacar con todo el odio posible y machacar al máximo la figura del actual Rey, Su Majestad Felipe VI, y de su padre, el Rey Juan Carlos I.

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Es decir, se nos escapan de las manos las razones… a menos, claro, que, o bien uno sea idiota, en cuyo caso le disculpamos, o bien que sea un traidor, en cuyo caso nos produce la náusea natural, pero que, al fin y al cabo, nos lleva a entender la razón de ser de semejante actitud, aunque sea por un comportamiento deleznable y abominable pero muy extendido entre muchas de las personas que se autodenominan “Patriotas”.

Porque, en realidad, una de las cosas más tristes, y una de las cosas de las que más se aprovechan las hordas rojas es, sin duda, la imponente minusvalía intelectual de la que hace gala una parte importante de la masa “patriótica” española, sobre todo de aquella que se mueve y se deja sentir por las llamadas “redes sociales”.

Es un ultraje, y es un insulto evidente, doloroso e inadmisible que tantas personas -no sé si de buena o mala fe- que se titulan de patriotas dejen sus pensamientos en Facebook o en Twitter -pero en Facebook sobre todo- garrapateados en un español vergonzoso, trufado de faltas de ortografía que avergonzarían a un párvulo y que demuestran una ignorancia y un analfabetismo tan magno y gigantesco que uno no puede por menos de comparar la ortografía patriótica con el Peñón de Gibraltar: ambas dos, cosas enormes y, ambas dos, cosas que nos han sido arrebatadas y parecen irrecuperables. Pero, sobre todo, la ortografía de tanto semoviente patriótico. Esa sí que es inalcanzable.

Lo que parece claro es que, con semejantes mimbres, es imposible hacer una cesta decente. ¿Qué podemos esperar de un personal que tan pronto protesta por la profanación de un cadáver como se medica con lejía para tratar no se sabe muy bien qué trastorno siguiendo los dictados de un sinvergüenza -encima independentista- como el delincuente de José Pamiés?

Y luego tenemos el tema favorito de muchos patriotas. O eso dicen que son: maltratar verbalmente al Borbón. Exactamente de la misma forma y manera que los “rojos” a los que tanto odian. Y siempre, usando como excusa el mismo argumento idiota: ¿Por qué el Rey no hace nada cuando….? ¿Por qué el Rey permite que…? ¿Por qué el Rey no les echa y toma el mando cuando…?

¡Maldición! 40 años criticando la maldita Constitución del 78 y ¡No se la han leído! Básicamente, señoras y señores, el Rey no hace nada PORQUE NO PUEDE.

Puede que además, no le apetezca, no quiera, le parezca todo bien o sea tonto. No lo sé, y no me importa, verdaderamente. Podría ser una eminencia, y seguiría sin poder hacer más de lo que hace.

Porque sí, hace cosas, pero son cosas que entran dentro del Reino de la sutileza institucional… y lo que es sutileza, el pueblo español -el populacho, vaya- carece de ella por un problema genético: el común del español genérico, del montón, el Pérez de turno sería incapaz de reconocer una sutileza aunque la sutileza le diera una bofetada.

Y luego tenemos a los conspiranoicos del postureo borbónico: los que están absolutamente convencidos de que el Rey es mucho más poderoso que el Presidente de los Estados Unidos y ha urdido todas las conspiraciones de los últimos cien años: desde la muerte de Kennedy hasta la de Carrero, pasando por el 11M, el 11S y la “performance” nacionalista catalana. Todo. Todo es culpa del Borbón que, no se sabe bien cómo ni porqué, está detrás de todo aquello.

Lo más grave, en realidad, sigue siendo la ignorancia del pueblo español. Esa petulancia chulesca del “Soy un ignorante y me chuleo de ser un ignorante” y negarse a leer, aprender, averiguar, pero sobre todo, negarse a PENSAR.

Aún así, me gustaría que con estas letras, alguien encendiera la llama del pensamiento neuronal, y le diera -así de ingenuo soy- por seguir el razonamiento que pienso exponerles de inmediato.

Vean, señoras y señores patriotas de buen corazón y mejores intenciones: tienen ustedes derecho a que les guste o no la Monarquía. Tienen derecho a que les guste o no la Dinastía Borbónica -a mí NO me gusta- y por supuesto tienen derecho a criticar a Su Majestad, a su Esposa -pero si tienen ustedes una pizca de honor- háganme el favor de respetar a sus hijas, si no quieren que si me cruzo con ustedes les tumbe de un bofetón.

Pero piensen en lo siguiente: Miren al Gobierno; miren al felón del Presidente, y al ente inefable e indescriptible del Presidente Segundo y su barragana. ¿Saben lo que tardarían esa piara de animales de bellota en proclamar la III República, a imagen y semejanza de la II?

Minutos, señores. Tardarían minutos. Puede que menos.

¿Para qué queremos un Rey? Preguntan.

¡Coño! ¡ES EVIDENTE! Para que estos presuntos delincuentes que gobiernan NO puedan proclamar otra República. ¿Acaso no les parece suficiente?

A MI, SÍ.


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