Sociedad
Malestar generalizado por la gestión de PSOE y PP dejando el país en manos de los independentistas, según un sondeo
Según el sondeo de Sigma Dos para El Mundo, antes de conocerse los términos del pacto PSOE-UP y las concesiones hechas a ERC y PNV para convencerles de que respaldasen un Gobierno de Sánchez, los socialistas conseguirían un 27’5% de los votos, por lo que perderían apoyos con respecto a las pasadas elecciones (28%) debido a la estrategia de negociación con los separatistas.
También el PP de Pablo Casado volvería hoy a retroceder tras sufrir un notable ascenso en los últimos comicios; pasando del 20’8% al 20’1. Se refleja así el malestar de la sociedad española con la gestión del bloqueo político de un Sánchez supeditado a los independentistas, y de la posición de Casado de no respaldar a Sánchez (evitando así caer en manos de ERC). De hecho, el 76% de votantes del PP piensa que Pablo Casado debió tomar la iniciativa para evitar un Gobierno que dependa de ERC.
Esto contrasta con el alza que experimentarían los extremos, de celebrarse hoy unas nuevas elecciones: Vox y Unidas Podemos. La formación de Abascal consiguió el 15’1% de los votos y ahora obtendría el 16%. Los de Pablo Iglesias, por su parte, pasarían del 12’8 al 15’4%.
Asimismo, Ciudadanos quedaría reducido a tener un papel simbólico en el panorama político español, algutinando un 4’8% de la intención de voto (obtuvo un 6’8 en las últimas elecciones).
EL ACUERDO PSOE-ERC NO CONVENCE
El acuerdo del PSOE con ERC, que está muy cerca de cerrarse, no convence a aquellos que eligieron opciones políticas distintas a la liderada por Sánchez en las últimas elecciones. Sin embargo, según refleja una encuesta del diario El Mundo publicada hoy, tampoco hay consenso entre votantes o simpatizantes del Partido Socialista. Y es que hay más electores de dicho partido que se decantan por un pacto PSOE-PP (34%) que por uno con los independentistas (27%).
El sondeo de Sgima Dos evidencia que más votantes socialistas prefieren que Sánchez sea investido mediante fórmulas que no necesiten del apoyo de ERC (52’1%). Entre otras, la mayoría de socialistas apuesta por un gobierno de Sánchez en solitario respaldado por el PP, vía abstención, (20’4); o un pacto con Unidas Podemos y avalado por los pupulares (17’9); o un Gobierno de coaliación con PP y Ciudadanos (13’8). Asimismo Sigma Dos arroja arroja la siguiente preferencia: un gobierno de coalición PSOE-PP, con cerca de un 30% de las respuestas.
En la misma línea, la mayor parte de votantes del PP (74’4%) y de Ciudadanos (86’3) suscribe fórmulas en las que los votos populares facilitaran un gobierno de Sánchez sin depender de ERC. Sin embargo, estas opciones tienen pocos visos de materializarse. El 7 de enero saldrá, hipotéticamente, adelante un gobierno de coalición con Unidas Podemos, y con la abstención de los separatistas. Esta idea le gusta al 27% de los socialistas, pero a casi el 60% de los morados
Por otra parte, hasta un 63’4% de los encuestados apuestan por celebrar unas nuevas elecciones o rechazan de plano la configuración del tablero político que parece va a fraguarse.
Finalmente, de este sondeo de Sigma Dos para El Mundo, la realidad que se trasluce con mayor transparencia es que el 66’8% de los entrevistados pide que el desbloqueo político no dependa de los votos de ERC.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
