España
«Pedrín, ¿qué tal?»: Así exhibió Sánchez su relación con Ignacio, el amigo al que ha colocado a dedo y que cobrará más de 90.000 euros anuales
El diario ABC ha publicado este jueves que Pedro Sánchez ha colocado a dedo a su mejor amigo en una nueva dirección general en Transportes. Ignacio Carnicero será el nuevo director general de la nueva área de Agenda Urbana y Arquitectura. Carcinero y Sánchez se conocen desde los nueve años, han jugado juntos al baloncesto e incluso ha colaborado en alguno de los vídeos de campaña del líder socialista. Gracias a este puestazo, el mejor amigo de Sánchez cobrará más de 90.000 euros anuales.
Durante la pasada crisis, Carnicero tuvo que emigrar y fue el propio Pedro Sánchez el que señaló que si él llegaba a ser presidente del Gobierno personas como su íntimo amigo tendrían trabajo en España. La relación personal entre el titular de esta nueva dirección general y el presidente del Gobierno está plenamente justificada y documentada a través de varios vídeos de apoyo a Sánchez y también en varios programas de televisión donde el propio Carnicero ha participado para dar más detalles de su amistad con el líder del Ejecutivo.
Así lo demuestra un vídeo de 2014 que se utilizó para la campaña de las primarias socialistas que acabaría ganando Sánchez. «De pequeño era un tío tímido pero seguro de sí mismo. Siempre ha tenido un afán de superación (…) Es un amigo que siempre ha estado ahí cuando lo he necesitado», decía Carnicero en aquella grabación.
En una entrevista en 2015 con Ana Rosa, Sánchez decía que Ignacio era una de esas personas que le ponían los pies en la tierra. Después, la propia Ana Rosa habló con Carnicero a través de una videoconferencia. «Pedrín, ¿qué tal?», le saluda de forma muy cercana su mejor amigo. «No nos podíamos imaginar que el chaval iba a llegar donde iba a llegar. Por eso le llamamos para meternos con él como ‘el líder», dice Ignacio entre bromas. Sánchez asegura que «hay gente fantástica fuera de España» que tenía que volver y a renglón seguido asegura que Iñaki era uno de ellos.
José Ignacio Carnicero es Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Madrid desde el año 2015. Además de trabajar en el sector de la arquitectura, ha ampliado su experiencia laboral en el ámbito de la educación: «Su obra construida ha sido resultado, en su mayor parte, de primeros premios en concursos públicos con una variedad de programas que abarcan la Vivienda Colectiva y Social, Centros de Educación Primaria, Secundaria y Superior, Rehabilitación de Patrimonio, Edificios Culturales y Diseño de Exposiciones», dice la nota del Gobierno en la que se anuncia su nombramiento.
PP y Vox acusan a Sánchez de enchufismo y de colocar a amigos en el Gobierno
Por su parte, el PP y Vox han acusado este jueves de «enchufismo» al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de montar cargos en el Gobierno para situar en ellos a sus amigos.
«Debemos acabar con el enchufismo y la endogamia, decía Sánchez en 2014. Pero monta una dirección general a su mejor amigo, coinciden familiares en el Gobierno, nombra 30 cargos a dedo en plena alarma, pone a su asesora en la CNMC y 3 puertas giratorias en Enagás. Pura hipocresía», ha escrito Pablo Casado en la red social Twitter.
Además, en la cuenta oficial del partido en Twitter, el PP asegura que Sánchez ha pasado de «querer acabar con el enchufismo a practicarlo en pleno estado de alarma» y ha añadido que el jefe del Ejecutivo ya advirtió en 2015 que si él llegaba al Gobierno «gente como Iñaqui» tendría trabajo en España.
Por su parte, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha afirmado que toda la «palabrería» de Sánchez se reduce a «privilegios y enchufismo» y que sus amigos prosperan mientras «los trabajadores de Nissan, agricultores, pescadores…los españoles.. se empobrecen».
«Son un timo. Una farsa al servicio de las multimillonarias oligarquías progres», ha escrito Abascal en su red social.
Sin embargo, el portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, ha restado valor a la publicación de la portada del ABC con un tuit que recoge dos portadas de ese periódico de 1939, una de ellas de felicitación del cumpleaños de Adolf Hitler y otra con una imagen de Francisco Franco bajo el titular: «Franco, Franco, Franco».
«Para entender bien las portadas del ABC, es bueno hacer memoria», ha zanjado Echenique.
Esta mañana, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha dicho que no puede ser considerado un demérito para un nombramiento el que la persona que ocupe el cargo sea amigo de quien le nombre, y ha defendido elegir a esa persona «si tiene el currículum adecuado».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
