España
Pablo Casado, presidente del PP: «Pedro Sánchez va a indultar a los políticos presos» de Cataluña
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, ha señalado que han intentado «hacer oposición legítima en el Parlamento» y la concentración del domingo 10 de febrero es la «última opción que les quedaba». «Hay que empezar a preparar las elecciones para hacer una moción de censura a Pedro Sánchez», ha añadido Casado en declaraciones a ABC. Además, se ha mostrado «convencido» de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, va a «indultar a los políticos presos» de Cataluña.
Por otra parte, Pablo Casado, ha manifestado que la concentración de mañana domingo, 10 de febrero, en la Plaza de Colón de Madrid, «es la mejor moción de censura que se puede hace ahora mismo a Pedro Sánchez». En este sentido, ha señalado que «es el momento de trasladar a la España de los balcones» y «que no se quiere arrodillar», que hay que «pasar de las ventanas a las plazas y luego a las urnas».
Junto a ello, ha recordado que en cien días hay tres convocatorias electorales para el próximo 26 de mayo –europeas, autonómicas y municipales- y que si el domingo la concentración es un éxito y «nos movilizamos contra la izquierda, que se alía con los independentistas, y la extrema izquierda, que valida esta hoja de ruptura, del 26 de mayo saldrá una convocatoria de elecciones para cambiar el Gobierno». «Cuando se rebasa la traición, los españoles tenemos derecho a manifestarnos en la calle y hacerlo sin siglas», ha subrayado.
Por este motivo, ha sostenido que la moción de censura tiene que ser en las urnas el 26M. «Cualquier votación favorable para Pedro Sánchez, la puede aprovechar para legitimarse un año más» y mantenerse en La Moncloa con el Falcon. «En las urnas tenemos que dar ese mandato para que haya un cambio. Si el 26M hay un claro gesto de desaprobación a lo que se está haciendo, es muy posible que haya una convocatoria de elecciones generales», ha apuntado.
También ha destacado que el presidente del Gobierno ha mentido desde el primer momento, porque dijo que iba a la moción de censura solo para convocar elecciones y han pasado ocho meses y no lo ha hecho. También aseguró que «no aceptaría el apoyo de batasunos, podemitas e independentistas» y lo está haciendo «caiga quien caiga y aceptando todas las presiones del mundo independentista».
«Si Sánchez sigue en esta deriva y ningún barón socialista le pone freno, el problema que puede tener el socialismo es gravísimo. Llevamos demasiados meses con mensajes cifrados y esto ha colmado la paciencia», ha señalado, al tiempo que ha denunciado que «este Gobierno está rompiendo consensos con 84 diputados. Es un clamor que ni el PSOE va a parar».
SÁNCHEZ, AL LADO DE LOS QUE QUIEREN ROMPER ESPAÑA
El presidente del PP se ha referido asimismo al inicio del juicio del procès la semana que viene y ha señalado que «es insólito que el Gobierno esté del lado de aquellos que quieren romper España». Esto supone, ha añadido, que «no solo no cumple su juramento para defender la Constitución, sino que se convierte en el cómplice de esos partidos que le van pidiendo cosas y él va aceptando».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
