España
Partido corrompido y gobierno en descomposición. Por Jesús Salamanca Alonso
«Si Sánchez no respetó las normas para llegar a ocupar el poder, se evidencia que tampoco ha dudado en saltárselas con tal de mantenerse en él».
Recorrer la prensa internacional del viernes, sábado y domingo es comprobar que la corrupción de Sánchez y su banda criminal mafiosa ocupan primeras páginas y amplio espacio interior, como no podía ser de otra forma. Tampoco ponen en duda –ni siquiera los avergonzados medios nacionales vendidos al poder– que el presidente del Gobierno y jefe de la mafia sanchista está deslegitimado desde que en las primarias demostrara lo que lleva en su ADN: fraude, falsedad, mentira y corrupción. Ahora Sánchez promete una auditoria externa del PSOE. Y yo pregunto ¿ordenará una auditoria a su familia? ¿ordenará otra el PSOE a Sánchez?
Aquella orden del dictadorzuelo Cerdán a Koldo para amañar la votación del partido en 2024 invalidaría unas elecciones internas, que Eduardo Madina no se atrevió a impugnar, no sé si por simple cobardía o porque pudo pensar que con ello dañaba a su partido. Tal amaño también retrata a Pedro Sánchez y cuanto ha llevado a cabo durante su estancia en el poder. Si Sánchez no respetó las normas para llegar a ocupar el poder, se evidencia que tampoco ha dudado en saltárselas con tal de mantenerse en él.
Su ansia excesiva de poder pasa por mantenerse en él a toda costa, caiga quien caiga, y aunque haya que cambiar las normas, saltarlas, retorcerlas o ignorarlas. Estamos ante un presidente tóxico, además de gafe, desprestigiado y corrompido. La falta de escrúpulos ha sido la bandera portada por Sánchez durante estos últimos siete años: no ha dudado en «cambiar de opinión» cuando eso le ha convenido y favorecido.
Ni siquiera ha sabido rodearse de ministros competentes en sus parcelas de trabajo. No voy a dar nombres porque no hay más que echar un vistazo para comprobarán lo que digo. Entre esa ineptitud mencionada y el último informe de la UCO, de 5 de junio, Sánchez está rodeado y ahogado. Tengan presente un dato: el informe citado es el primero de tres grandes informes. Faltan dos, que irán saliendo. Y hay un tercero dedicado a la «obra y milagros de Armengol»; si yo estuviera en su lugar, saldría corriendo, con paraguas, rezando y escudo protector antiesputos, además de la vergüenza acumulada.
Ahí lo dejo, pero no sólo se habla de mascarillas y de vista gorda en la corrupción de menores. Esa va a ser su cruz y la vergüenza que le acompañará mientras viva. Verán cómo se le bajan los humos parlamentarios, la chulería y la mala fe demostrada en el Congreso de diputados y «diputeros». Ahora tenemos que apoyar a la Guardia Civil para evitar las acometidas de la mafia criminal sanchista, en un intento de descabezar a la UCO. Eso es muy grave. Marlasca parece que está dispuesto a pillarse los dedos, como se los pilló ante la manifestación de Ferraz. ¿Ha dado TVE el número de heridos y hospitalizados? Ni los dará.
¿Habrá algún periodista valiente que pregunte al ministro de Interior por qué ese ataque brutal, desmedido y sin miramientos hacia los manifestantes? Esta Policía Política que manipula Grande Marlasca se va a encontrar con que los manifestantes acabarán enfrentándose a ellos con las mismas armas y no parece que esté lejano el momento (Venezuela). Marlasca es un peligro público, cobarde sin filtros e incapaz de encarrilar el desaguisado que él ha creado y enrarecido desde el abandono de la Policía en Cataluña.
Así daba en el clavo un editorialista con el amaño de Cerdán y Koldo en las primarias. «(…) aquellas trampas en las primarias contra Eduardo Madina hablan del saqueo moral de un partido al que acceden a través de un golpe y eso marca a fuego el origen antidemocrático del sanchismo», tal y como rezaba un editorial del mismo viernes, tras conocerse el extraordinario informe de la Unidad Central Operativa. ¿Recuerdan cuando Ábalos defendió la moción de censura contra Mariano Rajoy? Pues ya en esa época estaban instalados en la corrupción e implicados en nuevas corruptelas. Lo más llamativo es cómo se sorteaban prostitutas como si fueran canicas viejas de colores: – «Esa para mí, que es la que más me gusta y calienta, aunque también me gusta la otra». – «Bueno, si quieres, las dos para ti». En fin, cosas de feministas caducos, cultivadores del viejo oficio y propensos a la humillación más ruin.
No ha tardado la prensa internacional en hacerse eco de la corrupción sanchista y de la dimisión de Santos Cerdán. De forma unánime señala a Sánchez como «tocado por la corrupción». No hay cabecera que no informe del escándalo del PSOE y las acusaciones de corrupción se extienden a todo el Gobierno español. Inciden los medios en cómo se repartían Cerdán y Koldo las mordidas o comisiones que alcanzaban los 570.000 euros y sorteaban prostitutas como si fueran potros de mercado o cartas para el julepe. También destacan cómo Pedro Sánchez se atrinchera en el poder cual dictador bananero y bolivariano que ha demostrado ser.
Fuera de España, el PSOE y el Gobierno español presentan un panorama sombrío por el espectáculo dantesco, así como dictatorial, con corrupción descontrolada, fango institucional y bulos sobre la desaparición del dinero de los fondos europeos o el profundo agujero creado en el Banco de España, que hace peligrar las pensiones. Y eso sin que aún no se haya publicado el informe sobre Marruecos y las indignidades contenidas en PEGASUS, además de otras cuestiones que el común aún desconoce.
Sánchez es descrédito y desprecio total fuera de nuestras fronteras. En España es muchas otras cosas: corrompido, galgo huidizo, mentiroso, dictadorzuelo, tramposo y con una familia de negro pelaje y más negro futuro judicial.
¡Ojo a la prensa del domingo y el lunes, que pueden saltar chispas y derribar a un Gobierno corrompido y deslegitimado!
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
