España
El régimen sanchista se desmorona desde dentro. Por Jesús Salamanca Alonso
«Cerdán ya fue testigo de cómo Sánchez preparó las urnas para cometer fraude en las primarias de su partido; es falso lo de los dos votos a los que alude Sánchez, doy fe que fueron muchos más»
El número tres del PSOE lo negó todo hace tres días. Siempre utilizan la misma estrategia hasta que sale el documento, el video o el audio que demuestra lo que adelantan algunos periodistas no vendidos al poder corrompido. Hasta la esposa de Santos Cerdán, haciendo uso de su actitud verdulera, puso de pelo conejo a la periodista de un diario digital que le soltó a la cara evidencias que ese diario tenía.
Cerdán ya fue testigo de cómo Sánchez preparó las urnas para cometer fraude en las primarias de su partido; es falso lo de los dos votos a los que alude Sánchez, doy fe que fueron muchos más, cuestión bien distinta es que sólo haya transcendido el consejo de Cerdán a Koldo y los dos famosos votos. Pedro Sánchez ha vuelto a mentir a la ciudadanía: su cara de víctima forma parte de la estrategia de falsedad que siempre le acompaña. Ya no le cree nadie.
Por cierto, el apagón de esta mañana de Chamartín forma parte de esa falsedad acostumbrada del PSOE, aunque deberíamos decir «sanchismo» porque el socialismo es otra cosa. Ya saben que si se habla del apagón de Chamartín, no se habla de la dimisión del «electricista» Cerdán. Recuerden que, siempre que el sanchismo sabe que va a salir una bomba informativa sobre su corrupción, las prostitutas que no han cobrado sus servicios o bacanales en forma de orgía brutal, se divulga otra noticia paralela de alcance para intentar mitigar el impacto.
Los escándalos ya son innumerables. Vamos a uno o dos por semana, pero faltan al menos cuatro gordísimos, además de los que tiene en cartera un digital de investigación e información, así como otros que no conviene airear porque en la certera estrategia está la sorpresa explosiva. La dimisión de Cerdán se veía venir porque Sánchez dio orden de sacrificar a dos peones y uno es el compañero de fatigas (Cerdán) junto a Leire García y Mónica García. El informe de la UCO es contundente y le implica directamente en la manipulación de las primarias del PSOE allá por el año 2014. El informe que ha entregado la UCO al Tribunal Supremo es una prueba más de la gran cantidad de corruptelas existentes y un evidente precedente de las que están llegando.
Que nadie se sorprenda de lo que va a aparecer el domingo sobre más corrupción sanchista; eso va a ser una bofetada de grueso calibre al sanchismo corrompido; una patada en las partes bajas y un clavo más en la cruz degenerada del Ejecutivo. Cada uno que saque sus conclusiones, pero fíjense cómo es el texto con el que se cometió el fraude en las primarias, allá por el 13 de agosto de 2014: «Cuando termines, apuntas como que han votado esos dos que te faltan sin que te vea nadie y metes las dos papeletas» y Koldo respondió: «Ya está»
Ahora toca apuntar a Cerdán, pero hemos tenido días donde el protagonista era Óscar «Cabezabuque» López. Para ser realista hay que poner las cosas en su sitio y llamar a las cosas por su nombre. El régimen sanchista se desmorona desde dentro por la corrupción, las comisiones y el habitual latrocinio. Desde PRISA ha comenzado la destrucción disimulada y el desinformativo «Lo País» abandera la ruina del sanchismo. No hay más que preguntarle a Pepa Bueno por qué ha sido cesada y despedida, así como qué atrocidades ve el sanchismo en sus estrafalarias actuaciones. No dudo que ahora le toca a la sectaria activista de la SER, Ángeles Barceló.
Para eso precisa de voceros más acentuados y del estilo de don Óscar López, a quien han soltado de toriles para insultar, ningunear, mentir y esparcir porquería del albañal sanchista, además de atacar desde todos los flancos a la ínclita Díaz Ayuso, que en cada encuesta crea más distancia con el mentiroso y bravucón, Óscar López, y el aumento de diputados conservadores en la Asamblea madrileña.
Cuando lleguen las elecciones generales –cuya empresa ya se contrató—la ciudadanía «gatita» no olvidará su ridículo mayúsculo en las Cortes de Castilla y León y tampoco las bofetadas dialécticas que Juan Vicente Herrera le propinaba en cada sesión plenaria, acabando siempre contra las tablas por querer demostrar sus dotes de indigente intelectual. Hasta el PSOE regional acabó harto del hoy Óscar «Paradores», antes Óscar «Cabezabuque».
De igual modo le recordarán lo que oculta de su época de director general de Paradores, así como las reiteradas falsedades aventadas respecto al parador turolense y al de Sigüenza. Si piensa que el director del primero ya le ha salvado las posaderas, es que no sabe lo que queda por salir. No estaría de más que también hablara doña Pilar «Juergas», hoy desprestigiada sanchista, despreciada en Aragón y por los suyos en Ferraz. Nunca tan pocos hicieron tanto daño.
Eso de la guerra sucia contra el Gobierno, que achaca López a Núñez Feijóo, me hace pensar que no recuerda episodios del sanchismo contra Díaz Ayuso y las amenazas de muerte recibidas; las balas que ellos mismos se autoenviaron para apuntar a la inexistente extrema derecha o la insistencia en los fallecimientos de las residencias madrileñas para acusar a Ayuso, sin haberse leído las sentencias de los tribunales donde se pone como responsables, precisamente por irresponsables, al propio presidente del Gobierno y al «empotrador» de alumnas jovencitas en los baños públicos e irresponsable vicepresidente durante el ilegal encierro por la pandemia.
El sanchismo está ante una crisis de gran calado en este momento tras la dimisión de Cerdán. El arquitecto de las negociaciones con el independentismo de Puigdemont y ERC ha recibido una patada en toda regla. El sanchismo está descabezado, asustado y con orines en la entrepierna. Las reacciones ya están saliendo, incluso se ha abierto una guerra entre los magistrados del TC por la amnistía: Conde-Pumpido pretende meterse a la Comisión Europea entre la pernera y los magistrados más sensatos exigen «no pronunciarse sobre la amnistía antes que el TJUE».
La corrupción jurídica de los afines a Pumpido está servida. No aceptar o mal interpretar la prevalencia del Derecho de la UE y la clarificación por parte de la Corte de Luxemburgo es una malversación más del sector más tenebroso, sectario y patoso de dicho TC.
Un dato más: la prensa estadounidense y mundial lleva tiempo alertando a su país y a todo el mundo: «España está gobernada por un dictador de extrema izquierda, que puede llevar a España a un final sangriento».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
