España
Pedro Sánchez recupera un millón de votos para el PSOE mientras Vox aleja al PP de La Moncloa y frena a Ciudadanos
Vox está alejando a Casado y Rivera de La Moncloa, puesto que el miedo a la ultraderecha activado por el PSOE está generando un voto útil socialista masivo de la izquierda, al tiempo que la inédita fragmentación conservadora en tres partidos reduce su número total de diputados y otorga mayoría absoluta a la suma de escaños izquierdistas y nacionalistas, según las estimaciones de Key Data para el diario ‘Público’.
Entre las conclusiones de la encuesta se destaca que Pedro Sánchez está capitalizando la división de la derecha y ya ha recuperado un millón de los votos que el PSOE había perdido con el ascenso de Podemos, a medida que las izquierdas y las mujeres se movilizan para hacer frente a la ofensiva de la triple derecha.
Otro dato revelador: por primera vez en los últimos dos años, Ciudadanos queda por debajo de los cuatro millones de votos en las encuestas.
La evolución de ese desk research en sólo dos semanas es muy reveladora: Cs pierde otros 330.000 votantes –y ya van tres cuartos de millón que han cambiado su intención de votar naranja en el último mes y medio–, a pesar de que todavía siga superando su marca de las pasadas generales. En esas seis semanas, la suma de PP+Ciudadanos+Vox se ha reducido en 690.000 votantes, al tiempo que crecía en más de un millón de electores la del PSOE más Unidos Podemos (UP).
De estos datos se calcula que Sánchez podría revalidar su investidura con la fórmula PSOE+UP+ERC+PDeCat+PNV, que sumaría 179 diputados –tres más que la mayoría absoluta– y 11,3 millones de votantes; prácticamente empatada en votos válidos con el triunvirato derechista PP+Cs+Vox (11,5 millones) por primera vez desde la debacle de Zapatero en 2011. Mientras que la triple derecha se quedaría a nueve escaños de los que necesita para expulsar al líder socialista de La Moncloa.
En cualquier caso, el hemiciclo que encabeza este artículo muestra muy gráficamente la división por mitad del Congreso en dos bandos irreconciliables que harán muy difícil la gobernabilidad. Un pacto entre el PSOE y Cs no alcanzaría la mayoría –se quedaría en 169–, en el caso de que Rivera diera marcha atrás a su veto contra Sánchez. Asimismo, la suma de socialistas y podemitas tampoco variaría casi de lo que sumaron en 2016 en escaños (155 ahora, uno menos que antes) y en votos (alrededor de diez millones), por lo que dependerían del apoyo de los independentistas, cada día más difícil a la vista del desarrollo del juicio en el Supremo contra los líderes soberanistas.
El fenómeno de Vox se apoya en unos pocos bastiones
Se destaca asimismo que el fenómeno electoral de Vox se apoya en unos pocos bastiones: Madrid, Andalucía y Valencia, que sumarían 15 de sus 22 escaños, como se puede observar en el siguiente gráfico interactivo (pasando el cursor sobre las barras aparecen los datos concretos de cada partido):
En esta distribución de escaños por autonomías también se aprecian los territorios en los que el PP va encaminado a perder la hegemonía que le aseguró durante décadas su poderío en el Congreso y el Senado: perdería 11 diputados en Andalucía, seis en cada una de las comunidades de Madrid, Valencia y Castilla y León, otros cinco en Castilla-La Mancha, dos en Galicia, en Aragón, en Murcia y en Extremadura; además de uno en Canarias, Asturias, Baleares, Cantabria y La Rioja.
Las ganancias del PSOE también están muy repartidas por la geografía española, aparte del salto de 7 escaños más que daría en Andalucía (ganando de calle el primer puesto allí), como reacción de la izquierda a la victoria de la triple alianza derechista en las última autonómicas: los socialistas ganarían tres diputados en Catalunya y dos en cada de las comunidades de Madrid, Valencia, Castilla y León, Galicia, Castilla-La Mancha y Canarias. Además de sacar un parlamentario más en Euskadi, Aragón, Extremadura, Baleares, Cantabria y La Rioja.
Todo ello como consecuencia de grandes transferencias de votos desde el PP hacia Vox y Cs; y desde UP hacia el PSOE, que recupera más de 800.000 votantes desde la formación morada y otros 400.000 desde la abstención, sin duda como movilización masiva del voto útil ante «el avance de la ultraderecha».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
