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Augusto Manzanal Ciancaglini.- China hoy vive el menor ritmo de crecimiento de las últimas décadas y su voracidad económica, con el predador endeudamiento que genera, se resiente ante la guerra comercial con Estados Unidos. A la vez, aún carece, por prudencia y falta de fuerza, de una plataforma de bases militares en el extranjero para desarrollar una hegemonía plena a través del collar de perlas.

Augusto Manzanal Ciancaglini.- La expansión de China sufre significativas trabas: el poder marítimo de las omnipresentes Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y los circundantes rivales históricos o con control de los cuellos de botella; desde Japón, que da forma a su plan de rearme valorado en 242.000 millones de dólares durante los próximos 5 años, pasando por Corea del Sur, Filipinas o Vietnam, hasta la India, pieza clave en el flujo por el estrecho de Malaca de los recursos necesitados por los chinos.

Con su economía estancada, los métodos y los propósitos de Rusia son más enrevesados: en su área de influencia directa agarrota sus vecinos mediante dependencia o el patrocinio de Estados no reconocidos como Abjasia.

En cuanto a Occidente, con la doctrina Gerasimov, Rusia emplea cada vez más métodos híbridos para conseguir sus objetivos. La confusión se ha mostrado como un arma eficaz y expele una especie de síndrome de la isla Sentinel del Norte, en referencia a sus habitantes, los cuales asesinan inmediatamente a los forasteros.

Por otro lado, Moscú muchas veces muestra cierto pragmatismo en su política exterior: el reciente y sorprendentemente efusivo saludo de Putin con el príncipe Mohamed bin Salmán en el G-20 presagia que Arabia Saudita puede entrar a formar parte de ese extraño engrudo geopolítico segregado por el Kremlin para prevalecer.

Al mismo tiempo, el fracking estadounidense empuja a Riad a conseguir una cooperación más estrecha con Rusia en la administración del precio del crudo. Y la CIA ha hecho público el apoyo de la República Islámica de Irán a Al Qaeda durante los últimos 15 años, lo cual ha servido de excusa para mantener el pulso con Teherán; la entrada en vigor de las nuevas sanciones ha provocado que la persiana de Persia vuelva a caer.

Por todo esto, la sociedad entre Washington y Riad sigue vigente, es verdad que siempre ha sido polémica y ahora, con el famoso asesinato de Jamal Khashoggi, parecería incluso más execrable. Sin embargo, esta creciente focalización en las acciones sauditas fuerza a encontrar algunas justificaciones para atenuar la imagen poco creíble que proyecta la alianza entre la democracia más antigua del mundo y una de las pocas monarquías absolutas de la actualidad.

Junto a las tímidas reformas que el príncipe Salmán ha emprendido, existe otra excusa medianamente útil: Arabia Saudita, baluarte del sunismo y del wahabismo, directa e indirectamente, ha financiado a extremistas en todo el mundo. No obstante, aunque los efectos sean similares, hay una importante diferencia con su principal enemigo: el mando supremo de Irán está en manos del clero chií de los ayatolás, mientras que la familia real saudí está por encima de los religiosos, lo cual se ha visto claramente con las recientes purgas.

Una talasocracia como Estados Unidos está obligada a navegar entre teocracias y dictaduras para desplegar y mantener el divide et impera entre amigos y enemigos ostensibles o simbólicos. A una Europa hambrienta de gas le corresponde una identificación positiva en ese juego.

A pesar de la retórica, poco ha cambiado en el rumbo del Pentágono en la era Trump; los despliegues de tropas en Europa se han incrementado. Sin embargo, con el constante vaivén de rostros en la Casa Blanca, es difícil predecir los próximos movimientos: la renuncia del Secretario de Defensa y la verbalización de una retirada de Siria y Afganistán sacuden una vez más los checks and balances.

Con todo, más allá del gobierno de turno y su tendencia al repliegue, la Pax Americana no gravita sobre un poder puramente económico o una opaca influencia disgregadora. La imposibilidad de un mundo equilibradamente multipolar radica en el carácter multiforme de la supremacía de Estados Unidos, exclusiva capacidad que lo hace ser la única superpotencia.

40 años después de las reformas de Deng Xiaoping y en el 30º aniversario de la represión de Tiananmen, China debería ir profundizando otros aspectos de su apertura más allá de lo material. De igual modo, Rusia, a casi 30 años del inicio del derrumbe soviético, tendrá que reconfigurar su propuesta para intentar pasar del poder afilado a uno más constructivo.

Entretanto, Estados Unidos, a 50 años de la investidura de Richard Nixon como presidente, además de seguir intentando mitigar el tradicional aislacionismo de parte de su población hoy encarnado en su profano mandatario, tiene la obligación de vender mejor algunas alianzas y recordar las más importantes; aquí aparece Europa que, con el Tratado de Lisboa cumpliendo una década, transita un momento clave para vislumbrar si está más cerca de hundirse en el canal de la Mancha o de volver a surcar el océano Atlántico.

*Politólogo

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Exhumado Franco, ¿qué conejo electoral sacará Sánchez de su chistera?

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Paloma Cervilla.- Bueno, pues 44 años después volvemos a enterrar a Franco. No se engañen, al PSOE le ha importado bien poco durante este periodo si el dictador estaba en el Valle de los Caídos o en cualquier otro sitio. Porque hubo un PSOE que entendió que la reconciliación, tras el desastre de la Guerra Civil, se llevó a cabo con una Transición ejemplar que nos llevó a una democracia, en la que se cerraron la mayoría de las heridas.

Pero llegó un político que no entendió nada, el peor presidente de Gobierno que ha tenido España, y decidió reabrir la Guerra Civil con una Ley de Memoria Histórica, que nos trajo de nuevo el enfrentamiento y la división.

Ante su incapacidad para gobernar, como así quedó de manifiesto tras negar la crisis y conducir a España a una desastrosa situación económica, José Luis Rodríguez Zapatero se inventó esta ley para intentar tapar su incapacidad política.

El daño de esta ley ha sido tremendo, como es fácil comprobarlo hoy. Porque muertos en las cunetas hay de todos los bandos, porque tragedias familiares hubo tanto en la derecha como en la izquierda: republicanos, sacerdotes, religiosas, que fueron asesinados por pensar de otra manera. Pero aquello se superó, porque un país no puede vivir con rencor.

El testigo de aquel disparate de la Ley lo recogió otro presidente, que va camino de superar a Zapatero por su nefasta gestión, como es Pedro Sánchez. Encaramado a la Moncloa con el apoyo de la extrema izquierda y de los que quieren romper España, no se le ocurrió otra cosa que volver a poner a Franco en el centro del debate político para que no se hablara de las cosas que realmente preocupan a España: el precio del alquiler, la subida de la luz, el deterioro económico, las pensiones…. Tapar todo eso con mucho Franco y yo me voy a apuntar la medalla de que lo saqué del Valle de los Caídos.

Pues ya lo ha sacado, cosa que a mí, si lo dice un tribunal me parece muy bien. Las sentencias (señor Torras, usted también) se cumplen, y a ver si Pedro Sánchez pone el mismo empeño en que el presidente de la Generalitat cumpla la ley, como lo está poniendo con la familia Franco.

Y ahora, ¿qué? Sin el reclamo de Franco, ¿qué conejo va a sacarse de la chistera Pedro Sánchez para no afrontar los problemas que tiene España? Pues ya os lo digo yo, ahora empezará a distraer a la parroquia con si va a demoler o no la cruz del Valle de los Caídos, si va a sacar también a José Antonio Primo de Rivera de su tumba. Todo menos afrontar la realidad actual de España, viviendo 44 años atrás, en vez de mirar hacia el futuro y superar una de las páginas más negras de la historia de España.

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12 de Octubre

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Jorge Fernández Díaz.- Hoy conmemoramos la Fiesta Nacional de España. También es el Día de la Hispanidad y la Virgen del Pilar –Reina de esta Hispanidad–, y el intenso eco de esta fecha resuena en todo el orbe hispano.

La Iglesia y el mundo hispánico celebran esta fecha con un sólido fundamento histórico: según acreditada tradición, el 2 de enero del año 40, la Virgen María, estando viviendo en Éfeso con san Juan, se apareció en carne mortal al apóstol Santiago en Zaragoza para fortalecerle en su misión evangelizadora por tierras de la Hispania romana. Otro 2 de enero, de 1492, se consumó la gesta de la Reconquista con la capitulación del reino nazarí de Granada ante los Reyes Católicos. Curiosas coincidencias de fechas, el 12 de octubre de ese mismo año, la expedición naval comandada por Colón, avistaba tierra americana para comenzar otra gigantesca epopeya: la conquista y evangelización de América.

También en Estados Unidos hoy se celebra el Columbus Day. Son numerosas las estatuas erigidas en muchos de sus estados que homenajean al genovés y a otros evangelizadores misioneros, como fray Junípero Serra o la «Dama de Azul», la venerable Madre María de Jesús de Ágreda. Sin embargo, una furia iconoclasta está empeñada en retirarlas, invocando un presunto genocidio de las tribus indígenas.

Que le pregunten a las tribus que viven en las reservas de los EEUU y a los mestizos de la América hispana, quién fue el verdadero genocida.

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Inés Arrimadas, ¿dónde está? ¿protegiéndose del tsunami electoral?

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No sopla el viento a favor de Ciudadanos y el mejor activo que tiene esta formación política, la jerezana Inés Arrimadas, portavoz en el Congreso de los Diputados, parece que ha recogido velas, no vaya a ser que el tsunami electoral que se va a llevar por delante a una buena parte de sus escaños, se la lleve también a ella.

Arrimadas, o al menos eso me paree a mí, ya no es la portavoz que aparecía en todos los informativos, la cara amable de Ciudadanos, sino que ha pasado a un segundo plano, supongo que con el deseo de no ser ella el rostro de la desolación interna.

El riesgo lo asumió Albert Rivera, que ha fracaso en la estrategia de decir hoy una cosa, y mañana otra. No ha entendido a sus votantes, que en una gran mayoría procedía del PP, y ha terminado por desconcertarlos.

Y es que si la derrota electoral es tan abultada como dicen las encuestas, habrá que verlo sobre el terreno, Albert Rivera está sentenciado de muerte. Entonces comenzará una larga travesía en el desierto, en la que solo hay un relevo posible, Inés Arrimada, cuya misión será aliarse con el PP y evitar terminar como UPyD.

No hay otro futuro para Ciudadanos más que pactar con los populares, si quieren ser un actor decisivo en la política española. Y para este cometido, el de confluir con el PP, la persona idónea es Arrimadas.

La política es así, quién hace año y medio parecía que iba a desbancar al PP como primera fuerza del centro derecha, hoy lucha por sobrevivir en medio de unas aguas turbulentas, en las que solo han salido a flote los dos grandes partidos: PP y PSOE.

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