España
¡No muerdan el anzuelo y aprendan de la falta de escrúpulos de Sánchez!
José Manuel Otero Lastres.- En nuestra realidad política de estos días coexisten dos acontecimientos que muestran con toda nitidez la distinta forma de actuar de la izquierda y la derecha: uno, es la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2019; y, el otro, la formación del gobierno autonómico andaluz. La atenta observación de la realidad, a pesar del ruido mediático que están produciendo estos dos actos de innegable significado político, revela la maquiavélica y efectiva estrategia comunicativa del PSOE frente a la seráfica y enfermiza escrupulosidad de Ciudadanos.
En efecto, solamente los muy ignorantes desconocen cómo llegó a la presidencia del Gobierno Pedro Sánchez y únicamente los muy distraídos ignoran las facturas de todo tipo, materiales y morales (desprecios, etc) que ha tenido que ir pagando Sánchez a los “disolvedores de España” por el apoyo recibido. Actualmente, el PSOE está pasando por el mal trago de negociar la aprobación de los mencionados presupuestos. Ley que tiene una significación política de tal naturaleza que su no aprobación supondría un serio obstáculo -yo conociendo al personaje creo que no sería definitivo- para seguir alargando la legislatura y no convocar elecciones anticipadas.
Pues bien, el solapamiento de este acto político en el que está inmerso el PSOE con el de la formación del gobierno de Andalucía en la que están implicados el PP, C,s y Vox está haciendo posible la indicada estrategia maquiavélica del partido socialista consistente en desviar los focos hacia el hecho “peligroso” de desalojar del poder andaluz a los socialistas y dejar en penumbra el no menos aventurado de conseguir que pasen inadvertidos unos presupuestos apoyados por los socialistas y los indicados “disolvedores de España”: los comunistas, los secesionistas catalanes, los independentistas vascos y lo filo terroristas de Bildu.
Y el pueblo, ajeno por lo general al juego político, en lugar de fijarse en quiénes y a cambio de qué apoyan los presupuestos, está siendo enredado en si el gobierno del PP y Ciudadanos en Andalucía está apoyado por Vox, partido tachado interesada e inmediatamente por el PSOE como de extrema derecha. Hasta tal punto está siendo hábil la estrategia política del PSOE centrando sus ataques en el alineamiento del PPy C,s con el partido supuestamente ultraderechista, que está provocando una reacción hipocondríaca en Ciudadanos para evitar cualquier supuesto contagio con la enfermedad del mal que pretendidamente porta Vox.
La sobreactuación de Ciudadanos para mostrar con toda claridad lo que los separa de Vox los tiene entretenidos en este empeño bastante inútil, mientras que Pedro Sánchez está a punto de pactar sus presupuestos, dañinos para la economía general de España y claramente insolidarios, consiguiendo con ello mantenerse en el Gobierno hasta agotar la legislatura.
En resolución, los de la superioridad moral están enfrascados en perpetuarse en el poder negociando hasta con el diablo, mientras que los angelicales y poco maliciados del centro y la derecha están poniéndose de lado para que, como ha dicho con singular acierto el Presidente Núñez Feijóo, no se vea que alguien tuvo que cascar los huevos para que todos pudieran merendarse la tortilla andaluza.
España
Acrecentado fariseísmo sindical. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso».
Los desencuentros entre la CEOE y los sindicatos vasallos del sanchismo se han trasladado a los propios trabajadores. Las discrepancias en la negociación son el motivo de las movilizaciones impulsadas por los sindicatos mayorías que, dicho sea de paso, cada vez representan a menor número de trabajadores. El único «mérito» alcanzado por las dos formaciones mayoritarias es ser muy afines al sanchismo y al desaparecido «yolandismo», que repartía millones y cambiaba de traje como el que reparte chuches entre los niños de educación infantil. Son sindicatos sin credibilidad hacia los que no se descarta una movilización contra su fariseísmo cabalgante, mala gestión, su mediocridad, su parasitismo y su nula ocupación por los problemas de los trabajadores.
Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso. Se han dedicado al parasitismo, a evitar las madrugadas y al pago de viajes de sus afiliados a paraísos exóticos con fondos del Erario público. Ahora investiga la fiscalía europea si tales viajes eran financiados también por fondos europeos. No entramos en sus Agencias de Viales, que son cosa privativa de ellos, siempre que no se usen fondos públicos.
De esos sindicatos, cada vez más afines a la mafia criminal sanchista y al ruinoso «yolandismo tombolero», requieren cada vez mayor control y mayor transparencia, entre otras cuestiones para poder confiar en ellos, aunque lo que no se ha hecho… mal lo pueden arreglar a toro pasado. Esa transparencia pasa por que sea el Tribunal de Cuentas quien actúe con rigor sobre la facturación, subvenciones y otros pagos. También la UCO debe actuar contra los ministerios de riego económico para callar bocas a los sindicatos y domesticarlos, sin asonadas ni alborotos ni movilizaciones ni ruido de ningún tipo.
Lo del «yolandismo» está por salir y sorprende que la prensa de investigación no haya sacado nada: se ha detenido en los siete mil euros del viaje a la entrega de los Óscar, el viaje a ver al Papa y pagos varios en hoteles gallegos y no gallegos. Pero eso es el chocolate del loro. Tranquilidad, que todo se sabe y todo se desgrana: pongamos como ejemplo el recorrido «archisobado» del Peugeot, pues resulta que no era un Peugeot, sino un Mercedes de más de setenta mil euros, que paraba cuatrocientos metros antes de llegar al destino. ¡Manda huevos! Falsos hasta para viajar. Es como si los sindicalistas de un sindicato obrero viajan en un Mercedes para hacer campaña electoral y paran en la misma puerta del destino donde lo pueden ver todos los trabajadores de esa empresa. ¿Entienden lo que quiero decir? ¿Sera, por eso, por lo que Félix Bolaños ha dicho «que no quiere verla (a Yolanda Díaz) en el sanchismo ni en la puerta de entrada. Él sabrá a qué se refiere, en qué está pensando y qué es lo que sabe de antemano que tanto le asusta.
Volviendo a las discrepancias iniciales, éstas tienen un claro origen: los salarios, el incumplimiento de la normativa y la propia negociación. El punto de inflexión no es otro, según la CEOE, que la reducción de jornada a 37,5 horas semanales. Lo sorprendente es que los sindicatos viciados nunca señalan la reducción de salarios en esa misma proporción ni se comprometen a pagar nada. Ellos piden y que paguen otros. ¡Cómo se nota que están acostumbrados a las gambas! Generalmente, cuando se consigue algo, suelen cargarse de méritos que no suelen ser suyos.
¡Qué poca dignidad sindical! ¡Cuánto abuso, corrupción y falsedad acumulan y encubre el Gobierno! Al menos, ya tenemos tres comunidades autónomas que van a ir eliminando las ayudas y subvenciones a los sindicatos y la próxima será la andaluza. Esta gente, con tal de no perder un euro, son capaces de acogerse a la «prioridad nacional» e intentar convencer a sus afiliados que la idea ha sido suya, aunque la defiendan los partidos. Por cierto, la idea de la «prioridad nacional» era la sorpresa que el PSOE tenía guardada para recuperar votos y lanzarla en la campaña andaluza, pero se le ha pinchado el globo y, lo que consideraban extraordinaria medida, ahora la rechazan. Torpes y cenizos hasta más no poder.
El demérito sindical radica en que ahora, cuando ven perdida su situación de privilegio, piden con urgencia que «se blinde su dotación económica». ¡Qué cara más dura y espalda más! ¿Cuántos crustáceos aspiran a descabezar? Hoy por hoy lo único que hay que blindar en los sindicatos es su urgente modernidad y el mantenimiento de sus estructuras con fondos de los afiliados, así como olvidarse de subvenciones, montantes económicos y patrimonio sindical que se otorgan para callar al oponente.
