España
Rafael Hernando advierte que dar a Pablo Iglesias acceso directo al control del CNI «pone en grave riesgo la seguridad nacional»
El senador del PP y miembro de la Mesa del Congreso, Rafael Hernando, ha afirmado hoy que dar acceso directo al control del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) al vicepresidente del Gobierno y líder de Podemos, Pablo Iglesias, «pone en grave riesgo» la seguridad nacional y los compromisos internacionales de España con sus socios europeos.
Iglesias ha defendido este lunes que estará en la llamada Comisión Delegada para Asuntos de Inteligencia, que entre otras cosas controla la actividad del CNI, porque se lo ha pedido el presidente Pedro Sánchez y porque forma parte de la «normalidad democrática».
«Dar acceso directo de Pablo Iglesias al control del CNI, compromete nuestras relaciones con los servicios de seguridad de nuestros aliados en la OTAN y en la UE. Todo el mundo occidental le reconoce como mercenario de Irán y Venezuela», ha manifestado Hernando en Twitter, para añadir: «Seremos los apestados de Europa. Gravísimo».
Y ese mismo mensaje ha trasladado públicamente poco después al asegurar que si el centro-derecha no se une, como ha ocurrido en el País Vasco, Sánchez «seguirá en La Moncloa durante mucho tiempo». «Y el señor Iglesias seguirá en el CNI controlando esos servicios y poniendo en grave riesgo nuestros compromisos internacionales y nuestra seguridad nacional en relación con los intereses de nuestros socios internacionales como hemos visto estos días», ha apostillado.
Defiende la unión con C’s para poder «echar» a Sánchez
En cuanto a la designación de Carlos Iturgaiz como candidato de la coalición PP+Cs, Hernando ha indicado que ha habido una «crisis» pero se ha dado «una buena solución» con la designación de Iturgaiz como cabeza de cartel. A su entender, en este momento la coalición de PP y Cs está «en condiciones de intentar hacer frente al PNV y al proyecto nacionalista en el País Vasco».
Preguntado si supone la vuelta del sector aznarista al PP, el senador del Grupo Popular ha afirmado rotundo que «en el PP no hay sectores». «Que el señor Iturgaiz sea aznarista, yo le conozco desde hace mucho tiempo, es del PP», ha apostillado, tras asistir al desayuno organizado por el Foro Nueva Comunicación.
Hernando ha hecho hincapié en que en este momento hay una «coalición» de PSE y PNV que «pacta también con Podemos», como ocurre a nivel nacional, y hay que «hacer frente a ese proyecto» con una «alternativa».
«Solo la hubo en un pequeño espacio de tiempo –pero es necesario para vencer una cosa que se llama régimen, que existe en el País Vasco, que lleva gobernando mucho tiempo e incluso se permite despreciar a sus ciudadanos como vimos hace unos días en Zaldibar», ha manifestado.
En este punto, Hernando ha asegurado que le «encanta» que hayan podido llegar a ese acuerdo porque si no hay unión del centro-derecha con Cs y otras fuerzas políticas Pedro Sánchez «seguirá en la Moncloa mucho tiempo».
Levy y Suárez respecto a Iturgaiz
Por su parte, la concejal madrileña y presidenta del Comité de Derechos y Garantías del PP, Andrea Levy, ha defendido la coalición entre PP y Cs en el País Vasco porque «lo más importante es hacer normal en las urnas lo que es normal entre los electores».
Dicho esto, le ha deseado «toda la suerte» a Iturgaiz porque, a su entender, es la «mejor opción constitucionalista en el País Vasco». Además, ha destacado que con esta candidatura habrá una «alternativa al nacionalismo» en los comicios del 5 de abril.
«Creo que esto es un acto de generosidad que reconocerá seguramente el electorado», ha subrayado al término de la reunión del comité de dirección del PP que ha presidido Pablo Casado.
Por su parte, el diputado del PP por Madrid y miembro de la Mesa del Congreso, Adolfo Suárez, ha señalado que «siempre» es una «buena noticia que un grande de la política española» como Iturgaiz «vuelva a la primera línea».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
