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Cartas del Director

Tres cuestiones sobre Carmen Calvo

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En una comparecencia en la que quizá dramatizó más de la cuenta, la vicepresidenta Carmen Calvo culpabilizó a los secesionistas catalanes de la ruptura de unas negociaciones cuasi secretas que han situado al Gobierno de Pedro Sánchez ante su peor error político desde que llegó al poder. En apenas unas horas, Calvo pasó de defender un diálogo con los separatistas “hasta la extenuación” a anunciar que lo rompía porque “no aceptaremos nunca un referéndum de autodeterminación”.El problema no ha sido el tan traído y llevado relator o verificador, cuya figura está perfectamente definida en la última oferta del Gobierno español que Calvo hizo ayer pública, sino en el punto segundo de la lista que Torra le entregó a Sánchez el 21 de diciembre pasado y que pide “reconocer y hacer efectivo el derecho de autodeterminación del pueblo de Cataluña”. Hay tres cuestiones que subrayar a primera vista. Una es constatar que el problema nunca fue el relator, sino el intento por parte de Sánchez, los separatistas y todo indica que con la complicidad de Pablo Iglesias (con quien el presidente se reunió el miércoles), de crear una institucionalidad paralela para poder discutir cuestiones que desbordan el “marco jurídico” español. Esta expresión ya fue considerada una concesión gratuita de Sánchez a los separatistas en la Declaración de Pedralbes cuando se aceptó que sustituyera la voz “Constitución” que Torra no aceptaba.

Pero el rechazo ciudadano, y la maciza reacción del PP, Ciudadanos, Vox y de una gran parte del PSOE a través de algunos de sus barones y figuras históricas, han obligado a Sánchez a recapacitar y a sacar la cabeza que imprudentemente metió en la boca del león.La segunda consideración que hay que hacer tiene que ver con la probabilidad muy elevada de que la vicepresidenta no haya dicho toda la verdad, que lo suyo sea un oficio de tinieblas. Así lo sugiere la rueda de prensa que dieron Pere Aragonès y Elsa Artadi en la que señalaron que recibieron la última oferta del Gobierno media hora antes de que Calvo declarara rotas las conversaciones y que ésta les exigió que retiraran los dos vetos de PDeCAT y ERC a los Presupuestos, cosa que la vicepresidenta omitió. Aragonès incidió en que “nadie puede exigir a la Generalitat que renuncie a hablar del derecho de autodeterminación como condición para sentarse a la mesa”, lo que descubriría la artimaña usada por Calvo para romper el diálogo. No es creíble pensar que Carmen Calvo haya descubierto ahora que lo que quieren los independentistas es la independencia.

A esta consideración hay que unir el hecho de que mientras los separatistas catalanes han sido bastante transparentes en señalar sus objetivos estos días, el gobierno de Sánchez siempre ha dado la impresión de que ocultaba algo. Y junto con el gobierno, una buena parte de los analistas españoles se han resistido a creer lo que Borrell ya vaticinó, que la teoría del ibuprofeno no ha funcionado en Cataluña. Y no ha funcionado, entre otras cosas, porque es la existencia del propio gobierno de Sánchez, que llegó al poder con los votos de los secesionistas, el que mantiene inflamadas sus expectativas. El tercer aspecto que hay que reseñar es el cinismo político de la vicepresidenta. Inevitablemente, esta cualidad siempre sale a relucir en la mesa del Consejo de Ministros sin distinción de partidos o ideología. Calvo repartió los tres folios del documento que estaba negociando con los separatistas jactándose de la “total transparencia” de un proceso de diálogo donde el gobierno se ha negado a hacer públicos los términos de este. He sido testigo de cómo Carlos Alsina ha preguntado casi a diario en su programa en Onda Cero a los ministros de Pedro Sánchez por estos documentos y la respuesta siempre ha sido evasiva.

El Gobierno dice ahora que trabaja con unos plazos “que se acortan” si no consigue sacar adelante los Presupuestos. Es cierto, pero, las palabras de Aragonês y Artadi no permiten deducir hoy que los secesionistas vayan a negarle la sal y el agua a Sánchez. La Teoría de la Acción Racional sugiere que los separatistas catalanes no lo van a tener mejor con otro gobierno distinto a éste. De hecho, los portavoces de la Generalitat dijeron que el apoyo a los Presupuestos lo decidirán “nuestros diputados en Madrid”.

Así que el suspense se mantendrá hasta el final.Sin embargo, tiendo a creer que Sánchez tratará de resistir a toda costa. Lo intentará incluso gobernando con los Presupuestos de Rajoy prorrogados. Hace tiempo que superó la ventana de oportunidad en la que podía cumplir de forma virtuosa su promesa de junio pasado de regenerar la vida política española, que fue el auténtico motivo por el que llegó al poder aupado en la ola de vómito que provocó Gürtel. Y convocar elecciones ahora, cuando ha conseguido movilizar todo el arco político desde el centro hasta la derecha y desmovilizar a los suyos sembrando la duda y la confusión, sólo le conduciría a un desastre sin parangón.


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