Europa
Una banda criminal sometía a niños italianos a torturas psicólogicas para inducirles a denunciar a sus padres por abusos y poder entregarlos a parejas gays
Carmen López Guzmán.- La policía italiana ha desarticulado una banda criminal dedicada a inducir a niños a efectuar denuncias falsas contra sus padres por abusos. Posteriormente los niños eran vendidos a parejas gays. Hasta el momento han sido detenidas 18 personas, entre ellas Andrea Carletti, el alcalde de la ciudad de Bibiano, cerca de Reggio Emilia, en el norte de Italia. Carletti pertenece al Partido Democrático de Matteo Renzi, el equivalente al PSOE. También formaban parte de la banda médicos y trabajadores sociales, casi todos ellos vinculados a Partido Demócrático, del que recibían subvenciones y protección.
Según fuentes de la investigación, los detenidos se dedicaban a adoctrinar a niños pertenecientes a familias económicamente desfavorecidas. El objetivo de los criminales era que denunciaran abusos sexuales en casa. Agentes sociales vinculados a la trama eran los encargados de redactar los informes para privar a los progenitores de la patria potestad. Posteriormente, los niños ingresaban en centros de acogida antes de ser entregados en adopción a parejas homosexuales, a cambio de grandes sumas económicas.
Los psicólogos de la asociación Hansel y Gretel, en la ciudad de Moncalieri, cerca de Turín, manipulaban a los pequeños para lograr su siniestro objetivo.
Según fuentes de la investigación, recurrían a técnicas de persuasión para hacer creer a las víctimas que sufrían abusos y agresiones por parte de sus padres. Les mostraban dibujos infantiles falsos con detalles sexuales añadidos, e incluso realizaban representaciones teatrales, en la que los actores, portando siniestras máscaras, interpretaban el papel de padres de los niños.

Andrea Carletti «compadreando» con el papa progre.
La policía ha informado también que los niños también fueron sometidos a sesiones de terapia electroconsultiva. Entre tanto, las asociaciones italianas en defensa de los niños, en la órbita de la mafia progresista, guardan silencio.
La operación puesta en marcha por la policía italiana fue denominada llamada «Ángeles y demonios». Se inició a finales del verano de 2018 luego de que se detectara un número anormalmente alto de informes sobre abusos sexuales infantiles provenientes de una pequeña área de la provincia de Reggio Emilia.
Los arrestados, así como otras 27 personas que están siendo investigadas, han sido acusadas de maltrato a menores, violencia, abuso de cargos, fraude y falsificación de documento público.
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, ha calificado el crimen de «espantoso e impactante», mientras que el ministro de Familias y Discapacidad, Lorenzo Fontana, lo ha descrito como un acontecimiento “particularmente grave» y ha prometido investigar el proceso de adopciones en Italia.
El suceso, del que los medios europeos no están informando, ha conmocionado a millones de italianos. Las redes sociales son un clamor en favor de un castigo ejemplar para los criminales y sus cómplices.
También se están llevando a cabo vigilias y oficios religiosos por las jóvenes víctimas de este caso de maldad extrema.
La operación «Ángeles y demonios» está siendo dirigida desde la Fiscalía de Reggio Emilia. Fuentes juridiciales apuntan a Federica Anghinolfi, jefa de los servicios sociales de la Unión de Municipios de la Val d’Enza, como una de las principales cabecillas. Lesbiana, activista LGTBI y muy próxima al Partido Demócrata, en su perfil de Facebook aparecen numerosas imágenes del Orgullo Gay y también una “familia” homosexual , formada por dos mujeres que habían recibido un niño en adopción.
Fuentes judiciales subrayan las «conexiones cercanas entre el personal del servicio de adopciones y los funcionarios sociales. En algunos casos, las mujeres encargadas de redactar los informes en favor de las acogidas eran compañeras de Anghinolfi. «La adopción de niños por parte de parejas LGBT era una de los objetivos de Federica Anghinolfi durante años», señalan.
Según la policía, la venta de menores ha procurado beneficios a los detenidos por valor de cientos de miles de euros. Y no solo a ellos. Se investiga la participación de funcionarios encargados de autorizar la tutela de los menores en centros del gobierno regional. «No es solo una cuestión de dinero. Detrás del sistema monstruoso de acogida de niños existe un motivo ideológico, que es aún peor», denuncia el diputado de Forza Italia Galeazzo Bignami.
«Lo peor de este este asunto no es tanto el aspecto económico sino el moral. Estoy convencido que esta trama diabólica está relacionada con la ideología de género. Quieren hijos sin familia, sin identidades, como cuerpos etéreos», enfatiza Bignami .
Respecto al alcalde socialista de la ciudad de Bibiano, otro de los líderes de la banda, fue consejero regional encargado de la gestión de los servicios sociales en la Val d’Enza.
¿Qué habría dicho la asistente social lesbiana del Partido Democrático, una de las principales responsables de este diabólico tráfico de niños, que elogiaba a la capitana del Sea Watch como si de una heroína se tratase, si los hechos se hubieran producido en un colegio o en una institución católica? ¿Habría mantenido la prensa izquierdista europea el mismo silencio si los detenidos hubiesen pertenecido a la institución católica? Ya se sabe que la progresía hace bandera de algunos colectivos en base a intereses espurios y criminales. No es extraño que la izquierda francesa esté planteando el debate para la legalización de la pederastia como una tendencia sexual como otra. Tampoco que la lesbiana Federica Anghinolfi sea una de las principales detractoras de Matteo Salvini dentro del colectivo feminista italiano.
Acreditando que feminismo radical y psicopatía van a veces de la mano, Anghinolfi ha sido una de las voces que más han protestado contra la muerte de niños inmigrantes por las restricciones a la inmigración que defiende el gran Salvini.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.
