Internacional
«Unplanned» la película contra el aborto que está arrasando en las taquillas de Estados Unidos
La historia de Abby Johnson arrasa en la primera semana de estreno en Estados Unidos
La película “Unplanned” (“No planeado”) ha resultado un gran éxito en la primera semana de proyección en los cines de Estados Unidos, no obstante, haya habido una fuerte oposición de los pro abortistas a su proyección.
Basada en una historia real, la de Abby Johnson, quien después de haber sido una de las directoras clínicas más jóvenes de Planned Parenthood en Estados Unidos y de haber participando en más de 22.000 abortos, se unió a “40 Días por la Vida” y se volvió una de la referentes pro-vida de la nación americana.
Johnson, incluso, fue una portavoz de Planned Parenthood en Estados Unidos, luchando para promulgar leyes por la causa en la que ella creía tan profundamente: la de ayudar a las mujeres a abortar. Hasta que un día se enfrentó con la crudeza brutal del aborto.
Una fila de obstáculos
Primero fue el texto y luego la película. La web Catholic Vote ha enumerado algunos de los obstáculos que enfrentó “Unplanned” esta primera semana de proyección en salas estadounidenses:
Primero, casi todas las principales cadenas de medios de Estados Unidos ignoraron el lanzamiento de la película. En segundo lugar, conglomerados de medios como USA o el Canal de Hallmark, rechazaron pasar anuncios pagados del filme.
En tercer lugar, la cuenta de Twitter de la película fue suspendida, sin razón alguna, muchas horas durante el fin de semana de estreno (del 29 al 31 de marzo). Finalmente, el filme fue calificado con la letra “R” (“Restringido” a menores de 17 años sin la compañía de un adulto) por Hollywood.
Esto último, según el ministro cristiano, ex gobernador Republicano de Arkansas y ex candidato a las elecciones primarias para la presidencia de Estados Unidos, Mike Huckabee, es “una ironía”.
“¿Así que una niña de 13 años de edad puede abortar sin que sus padres lo sepan, pero no puede ver una película en la que se muestra la realidad del aborto si no está acompañada por un adulto hasta que cumpla 17 años?, se preguntó Huckabee, por la clasificación “R” de “Unplanned”.
Un éxito que puede cambiar a muchos
Enfrentando todos estos escollos, sin embargo, la película logró recaudar 6.1 millones de dólares el pasado fin de semana. Lo que significa estar en quinto lugar entre las películas más taquilleras de la Unión Americana para su primer fin de semana de exhibición.
Y eso contando que solamente fue proyectada en 1.059 salas cinematográficas de Estados Unidos. El éxito inicial ha hecho que, para esta semana, otras 600 salas ya se hayan apuntado para proyectarla.
Y lo más importante: a muchos, como Abby Johnson, les está cambiando la forma en como ven y como sienten el aborto.
El tráiler de la película se puede ver en unplannedfilm.com
Algo está cambiando en EEUU (Marcha por la Vida)
[Best_Wordpress_Gallery id=»51″ gal_title=»Marcha Pro Vida (USA)»]
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

