Opinión
Vulgar maniobra de ETA. Por Jesús Salamanca Alonso

ETA siempre claudicó ante el Defensor del Pueblo, porque éste exigía en todo momento jugar con las cartas boca arriba.
Tras releer “ETA nació en un Seminario” echo la vista atrás y repaso artículos de los tiempos de plomo. Recuerdo que siempre proliferaban denuncias desde el ámbito etarra que tenían como argumento la acostumbrada falsedad, la mala fe, el odio, el rencor y el afán de hacer daño por hacerlo. Sigo leyendo y compruebo que la banda terrorista, siempre claudicaba ante el Defensor del Pueblo, porque éste exigía jugar con las cartas boca arriba, ya se sabe que quien exige jugar de esa forma es porque tiene todos los triunfos en la mano.
En ese sentido –sigo leyendo artículos y recortes– Enrique Múgica Herzog, que ocupó el cargo de Defensor del Pueblo del año 2000 al 2010, dicen que actuaba durante su mandato como lo hacía Graham Greene y, por suerte, quien después fue su sucesora (María Luisa Cava de Llano) seguía el mismo camino; recuerdo, a quienes no conocieron esa época, que Cava de Llano ocupó el cargo de Defensora del Pueblo en funciones, desde julio de 2010 hasta ese mismo mes de 2012 y, anteriormente, había sido adjunta primera al citado Defensor durante nueve o diez años.
María Luisa Cava nunca ocultó el mucho trabajo que se estaba llevando a cabo. Hubo un momento en que se realizaron visitas a calabozos y cárceles sin encontrar ni un solo resultado de torturas, malos tratos o vejaciones a miembros de la banda terrorista y tampoco a presos de ningún tipo. ETA se encargaba de hacer creer al mundo que la Justicia española era consentidora, así como la Policía y Guardia Civil convivía con el maltrato. ¡Cuánta porquería extendió la banda en nombre de no se sabe qué ni para qué! Ahora, con la Ley de Memoria Democrática, los herederos de la banda asesina etarra pretenden blanquear todo un mundo de crímenes, secuestros, colaboraciones con el PSOE y matonismo a dos bandas.
Creo recordar que, algún tiempo después, se realizó un importante trabajo basado en la investigación y en la observación ‘in situ’. Fue en 2011 cuando se presentó, tanto a las Cortes españolas como a la ONU. Lo más destacable de él era la anticipación de que, afortunadamente, en España el tema de la tortura no se practicaba (hoy tampoco se practica. La pulcritud de la Policía y Guardia Civil están fuera de toda duda, no así en la banda asesina), sencillamente porque no existía más que en la mente calenturienta de algunos miembros terroristas cuyo objetivo era la interferencia y las falsas acusaciones para ganar tiempo o intentar ‘salvar el pellejo’. Aun sabiendo de la falsedad de las acusaciones de malos tratos a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, por parte de los más renegados y degenerados de la banda asesina, cualquier control era de sentido común y formaba parte de la exigencia más lógica.
Quedó demostrado que las torturas no tenían razón de ser en las cárceles españolas. El tema se puso de actualidad tras las denuncias de algunos detenidos que seguían fielmente los malos consejos y peores dictados de los líderes etarras, en el sentido de denunciar torturas, aunque éstas no existieran. Recuerden recientemente cómo el líder de Bildu decía que su cometido y objetivo en el Congreso de los Diputados era distorsionar y poner todas las trabas posibles al Estado “opresor”. “Vamos a Madrid a tumbar definitivamente el régimen”, fueron las palabras de Arkaitz Rodríguez.
Llegado a este punto, quiero ir algo más allá: la torpeza del Tribunal Europeo quedó patente al ordenar que se investigara el caso de Mikel San Argimiro, además del juicio por el caso de Portu y Sarasola. Eso llevó a que la ignorancia y el engaño reunieran a cerca de veinte mil personas en una manifestación en San Sebastián. ¿Qué pretendía ETA con eso? Pues sencillamente pretendía mantener ‘vivo’ el asunto de las torturas, a la vez que poner en entredicho la dignidad del Gobierno democrático español. ¿Saben cuál fue el resultado? Una vez más, un rotundo fracaso y un esperpéntico ridículo. Creo que ETA no volvió a ridiculizarse tanto hasta la llamada Conferencia de Paz, acto al que incluso acudió el ya fallecido, Kofi Atta Annan, como principal estrella.
Tal Conferencia de Paz en San Sebastián reunió a una delegación internacional y numerosos partidos políticos, la patronal vasca (Confebask) y sindicatos. Aquello fue una brutal pantomima, a pesar de que Gerry Adams afirmara sentirse esperanzado en el proceso de paz de las provincias vascongadas. En octubre de 2011, como consecuencia del apoyo incondicional a ETA, junto con Brian Currin y otros atrevidos personajes del mundo abertzale, remití una larga carta a Kofi Atta que, por estar visible en internet no reproduciré. Por tanto, sólo citaré una pequeña apreciación: “Sospecho y me atrevo a apostar que lo desconoces en toda su intensidad. Por eso, antes de acudir al ‘circo’ de San Sebastián, debiste contactar con alguna víctima del terrorismo etarra o, al menos, con la AVT. Sin duda te hubieran informado adecuadamente”.
“Tus propios asesores deberían de haber sido un poco más avispados (…). (…) te diré que te han metido en la ‘boca del lobo’ y has apoyado el terrorismo. Eso sí, te dijeron que se trataba de facilitar la paz en Euskadi. ¿Qué paz, si no hay ninguna guerra? En adelante deberás ser consciente de que has entorpecido el fin de la banda etarra y sus numerosos satélites que actúan bajo una decena de insospechados nombres. ¡Hasta se hacen pasar por una ONG cuando les conviene!”. Pero creo que Kofi Atta no lo supo ver. Decía Molière que las cosas no valen sino lo que se las hace valer. En fin, si alguien está interesado en el tema, se localiza íntegra en la red como “Carta abierta de Jesús Salamanca a Kofi Atta Annan”
Volviendo a la vulgar maniobra de ETA, se puede no confiar en el Gobierno español –como no confiábamos muchos españoles en aquella época– pero de ahí a afirmar que se torturaba en los centros penitenciarios había un trecho enorme. Una vez más el Gobierno de Rodríguez Zapatero salvó la cara, como lo hicieron muchos otros Gobiernos democráticos. Hoy todo es mucho más fácil, gracias a la función de vigilancia (el llamado “Mecanismo para la Prevención de la Tortura”) encomendada a la Defensoría del Pueblo.
La puesta en marcha del citado Mecanismo, el 1 de enero de 2010, no solo abrió ciertas expectativas, sino que demostró su utilidad. Pese a ello, no han faltado denuncias por parte del mundo abertzale tan alejado de la democracia y tan cercano a la represión y al vulgar pensamiento etarra, socialista e independentista. Si siguen visibles los signos del miedo terrorista es que algo se reservan. No hay semana que no hagan el ridículo en el Parlamento español con una foto o un comentario obsceno. Estos rufianes empiezan a parecerse al catalanista de ese mismo apellido.
Tras la manipulación en que estaba inmersa la banda asesina, y la permanente desvirtuación de la realidad, ese Mecanismo se había convertido en una exigencia internacional, derivada de la ratificación por parte del Estado español del Protocolo contra la Tortura de la ONU en el año 2006. Tanto trabajar los gobiernos españoles para que el incauto e inservible fanfarrón, Grande-Marlaska, disfrute poniendo la alfombra roja a ETA, se ponga mirando a Cuenca y alimente el fin de la dispersión penitenciaria.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






