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Salud

El 90% de médicos admite que se realizan pruebas innecesarias por miedo a problemas legales

AGENCIAS

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El 89,8 por ciento de los médicos de los servicios de Urgencias españoles admite que se realizan pruebas diagnósticas de «utilidad dudosa» por prevención ante posibles problemas legales con los pacientes, según una encuesta entre 1.449 profesionales realizada por la Organización Médica Colegial (OMC), las sociedades españolas de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) y de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES).

Este estudio, una actualización de los datos presentados en 2017, tiene como objetivo valorar cómo repercuten en los profesionales médicos que desarrollan su actividad profesional en Urgencias la medicina defensiva (excesivas pruebas diagnósticas para descartar incluso situaciones insólitas y evitar así denuncias de pacientes) y la iatrogenia (daño en la salud causado o provocado por un acto médico).

Ante esta situación, se cuestionó a los médicos sobre la presión judicial a la que son sometidos, el apoyo institucional que reciben en estos casos o la formación que reciben en materia médico-legal. Según sus respuestas, hasta un 91,3 por ciento siente que la presión judicial ha aumentado «claramente» en los últimos años, y el 88,7 considera que la amenaza de denuncia condiciona su práctica profesional.

Un 63 por ciento cree que esta situación alarga los tiempos de estancia de los pacientes. Todas estas percepciones, no obstante, disminuyen cuando se pregunta a los profesionales respecto a la opinión de su propia práctica personal. Los médicos lamentan igualmente la «falta de respaldo» ante un conflicto legal (en un 88% de los casos), como de la dirección de su centro (79,1%).

Además, hasta un 86,7 por ciento considera que no posee los conocimientos médico-legales suficientes para afrontar estas situaciones. En base a todas estas estadísticas, demandan de una manera claramente mayoritaria (96,1%) que se debe potenciar la formación en esta materia. Finalmente, los médicos de Urgencias perciben un «alto riesgo» de reclamaciones y denuncias judiciales ante los tribunales (92,3%).

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«Muy preocupante»

Durante la presentación de la encuesta, el presidente de la OMC, Serafín Romero, ha valorado como «muy preocupante» la práctica de la medicina defensiva, algo «extendido» entre los médicos. Para paliar esta situación, ha apostado, entre otras medidas, por la necesidad de disponer de un baremo de daños sanitarios. «Llevamos más de una década reclamándolo. Se está eternizando», ha criticado.

En la misma línea, la presidenta saliente de SESPAS, Beatriz González López-Valcárcel, ha señalado que la iatrogenia «no es solo un problema clínico, sino de salud pública». «Muchas veces en atención sanitaria más no es mejor», ha reivindicado. Misma opinión ha expresado el coautor del estudio, Andreu Segura: «Prevenir, a veces, puede ser peor que curar. Es lo que ocurre en medicina defensiva».

«Plantea un problema deontológico, ya que se genera un conflicto de intereses porque las decisiones del médico no se guían principalmente al beneficio del paciente, sino a protegerse de problemas legales. Además, recarga los servicios y dilata las esperas. También es un factor de riesgo para la iatrogenia, porque nos exponemos al sobrediagnóstico y al sobretratamiento. Más datos no dan mejor comprensión de la realidad. Hay que asumir que nos podemos equivocar», ha defendido.

Siguiendo con las posibles soluciones para atajar esta práctica, el presidente del Colegio de Médicos de Zamora, Sebastián Martínez Fernández, coautor del estudio, ha apostado por crear la especialidad de Urgencias y Emergencias. «Resolvería muchos problemas, ya que muchos de los médicos no están formados en este tema legal. Desde luego, no saldrían estos porcentajes de preocupación», ha aseverado.

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Salud

Qué puede cambiar en una familia cuando se trabaja desde dentro

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Cuando una familia repite los mismos conflictos una y otra vez, no es porque no se quieran o no se esfuercen. Muchas veces, es porque no logran ver qué está pasando realmente. Las emociones se cruzan con los roles, las rutinas con las expectativas, y lo no dicho empieza a pesar más que lo que se habla. En esos casos, acudir a terapia familiar en Madrid puede marcar una diferencia real.

Especialmente cuando se hace en espacios profesionales como Sampai Salud, donde el acompañamiento es cercano, sin juicios, y enfocado en desbloquear dinámicas que ya no funcionan.

Qué es realmente la terapia familiar

A diferencia de otros enfoques, la terapia familiar no se centra solo en un miembro del grupo. Trabaja con el sistema completo: padres, hijos, parejas, incluso miembros que ya no viven en casa pero que siguen influyendo. Se exploran los vínculos, los patrones de comunicación, los silencios, los síntomas y las historias que se arrastran.

No se trata de buscar culpables, sino de entender por qué se repiten ciertos choques, qué emociones no encuentran lugar y qué necesidades no están siendo vistas. En muchos casos, un problema visible (como la rebeldía de un adolescente o la ansiedad de un niño) es la forma que tiene la familia de expresar algo que no se puede decir de otro modo.

Cómo trabaja un centro como Sampai Salud

El equipo profesional trabaja desde una mirada sistémica, que permite ver el problema como parte de una red más amplia. No se busca reparar lo roto, sino fortalecer lo que sí funciona, lo que ya está disponible.

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Las sesiones pueden ser con todos los miembros o en formato individual, según la etapa del proceso. Se trabaja con la escucha activa, con preguntas que abren, con ejercicios sencillos que ayudan a tomar perspectiva. También se acompaña en momentos de transición: separaciones, mudanzas, duelos, llegada de un nuevo miembro, enfermedad o cambios escolares.

La intervención es respetuosa, sin forzar, y siempre adaptada a las particularidades de cada núcleo familiar.

Cuándo es útil buscar apoyo

Muchas familias esperan a que el conflicto escale. Pero también se puede acudir cuando hay tensión no resuelta, cuando la comunicación se ha vuelto cortante o cuando uno de los miembros empieza a mostrar señales de malestar sostenido: insomnio, irritabilidad, tristeza, aislamiento.

Otros motivos comunes para iniciar un proceso de terapia familiar en Madrid incluyen dificultades en la convivencia, rivalidad entre hermanos, límites difusos entre padres e hijos o diferencias educativas entre los progenitores.

No hace falta tener una crisis para pedir ayuda. A veces, lo que hace falta es un espacio neutral donde escucharse de otra forma.

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