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«El Honor es Mi Divisa». ¿Seguro?

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HONOR

Del lat. honor, -ōris.

1. m. Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.

Cuentan que el bueno de Francisco Javier Girón de Ezpeleta, Segundo Duque de Ahumada, eligió la frase «El Honor es mi Divisa» como lema para la recién creada Guardia Civil cuando se puso a escribir un pequeño librito que debería de formar el código moral, ético y disciplinar del nuevo cuerpo militar. Ese librito dio en llamarse «Cartilla del Guardia Civil».  [SIGUE MÁS ABAJO]

 

 

Y es un lema que maximiza la ética y la moral para alcanzar el Honor: figura máxima a la que cualquier Guardia Civil puede aspirar a obtener y guardar.

Desde este medio podemos confirmarlo: La enorme mayoría de Guardias Civiles en activo, o retirados, o incluso vivos y muertos son y han sido siempre ejemplo de Honor y Virtud en su servicio a España.

A ESPAÑA.

Todos conocemos ejemplos de mártires Guardias Civiles: personas buenas y sacrificadas que han muerto por defender los derechos de todos los españoles y que, específicamente, han muerto para que todos los españoles tengan los MISMOS derechos. Y lo han hecho porque se sentían obligados a hacerlo por su Honor. Honra eterna a su memoria.

Todos, igualmente, conocemos ejemplos de mártires de la Guardia Civil que han sido machacados en vida, tachados de traidores y cuyo sentido del Honor les ha llevado a soportar con un estoicismo ejemplar las condenas, insultos, agravios y humillaciones que cientos de papanatas engañados han querido arrojarles.

Pero también estoy seguro de que en el ADN de la Guardia Civil debería estar grabado a fuego lo que significa tener un superior felón, ya que el Segundo Duque de Ahumada luchó en favor de aquel Rey de inquietante recuerdo: Fernando VII.

Por todo lo anterior, me parece un insulto, un oprobio y una humillación sin precedentes que un General de Brigada de la Guardia Civil, en la persona de Jose Manuel Santiago Marín, Jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil pronuncie, de forma clara, leyendo de un papel y sin el menor titubeo, las siguientes frases:

«Estamos trabajando contra los bulos con nuestros especialistas en dos direcciones. Una, a través de la Jefatura de Información, con el objetivo de evitar el estrés social que producen esta serie de bulos. Otra de las líneas de trabajo es también minimizar ese clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno. Todos estos bulos, luego, los tratamos de desmentir a través de nuestras redes sociales»

Es un párrafo leido con toda corrección, sin dudas; perfectamente enlazado y sin la menor sombra de asombro, equívoco o torpeza.

Es una INFAMIA, en suma, pronunciada por un General de Brigada de la GUARDIA CIVIL que a estas alturas debería estar arrestado.

¿Han examinado con cuidado el párrafo que citamos? «¿evitar estrés social?» «¿minimizar clima contrario al Gobierno?», «¿Desmentir bulos en redes sociales?»

Señoras y señores: Estas frases son tan graves, son tan indignantes, son tan irresponsables que no me explico cómo puede no haber ocurrido aún NADA.

¿Acaso es ahora función de la Guardia Civil calmarnos, tranquilizarnos y arroparnos por las noches para que no tengamos estrés? ¿Acaso el GAR ha pasado de Grupo de Acción Rápida a Gente Anti Redes?

Todo esto que está pasando es tan sumamente grave e injurioso para toda la Guardia Civil en su conjunto, para el estamento militar, para las instituciones y para los españoles que, si no fuera porque el Gobierno ya hace tiempo que dejó de poseer la más leve migaja de honor, legitimidad, moral, rectitud y virtud, el consejo de ministros apestaría a putrefacción desde al menos diez kilómetros de distancia, tal es la cantidad de heces que acumula en su conjunto.

Pero todo lo anterior podría haberse evitado si este generalito hubiera tenido hoy el sentido del HONOR y del DEBER para, en su declaración pública, olvidar los gimoteos y lloriqueos que ya han dado la vuelta al mundo y haberse pronunciado, de forma recia y con la hombría que requiere el puesto de una de estas dos maneras:

O bien afirmándose en lo dicho el día anterior, confirmando que, como ya sabemos todos, el Gobierno envió una carta a las Comandancias de la Guardia Civil: «En la que se pedía, literalmente, que se identificasen «bulos y fake news susceptibles de generación de estrés social y desafección a instituciones del Gobierno«.

O bien podría haberse enfangado más -porque el Honor perdido ya no puede volver a recuperarse- y haberse arropado con las declaraciones de la Ministra Marlaska y confesar, con digno ademán y media sonrisa que lo suyo había sido un «lapsus linguae» y que dónde dijo Gobierno quería decir España.

Pero no. El bueno del generalito ha preferido mansear, y tirar por lo sentimental; por la lágrima fácil. Por el «‘¡vamos, equipo!»; por la payasada y el estrambote: por el puchero infantil y la emoción apenas contenida.

Dios Santo, protégenos de quienes están destinados a protegernos, porque lo que estamos viviendo nos indica claramente que los protectores son indignos de llamarse benefactores.

Es decir; Beneméritos. Cualidad de la que este individuo ha demostrado de por sí, y sin ayuda, que no conoce ni ha poseído nunca.

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España

Tipos de propaganda política en medios de España

Descubre los tipos de propaganda política en medios España. Aprende a distinguir entre información veraz y mensajes interesados hoy mismo.

Redacción

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Periodista analizando la propaganda política española

La propaganda política se define como el conjunto de técnicas comunicativas diseñadas para influir en la opinión pública a favor de un partido, gobierno o causa, utilizando los medios de comunicación como canal principal. En España, esta práctica adopta formas muy distintas: desde la publicidad institucional financiada con fondos públicos hasta las campañas digitales segmentadas por algoritmos en redes sociales. Comprender los tipos de propaganda política en medios España resulta indispensable para cualquier ciudadano que quiera distinguir entre información veraz y mensaje interesado. La línea entre informar y persuadir es más delgada de lo que parece, y los medios de comunicación en España la cruzan con frecuencia sin que el receptor lo advierta.

1. Propaganda institucional: cuando el Estado comunica o promueve

La propaganda institucional es aquella financiada con fondos públicos y emitida por organismos del Estado, comunidades autónomas o ayuntamientos. Su objetivo declarado es informar al ciudadano sobre servicios, derechos o campañas de interés general. Sin embargo, la publicidad institucional puede convertirse en propaganda cuando prioriza la imagen del gobernante sobre la información útil al ciudadano.

La Ley 29/2005 obliga a la Administración General del Estado a elaborar planes anuales de publicidad institucional con objetivos, costes y herramientas definidas. Esta norma busca garantizar que el dinero público se destine a informar, no a promover candidatos. En la práctica, la distinción entre ambas funciones depende más del contenido y la intención que del formato legal.

Funcionario público analizando los planes de comunicación institucional

2. Propaganda partidista: el mensaje directo del partido

La propaganda partidista procede directamente de los partidos políticos y no disimula su objetivo: captar votos o reforzar la identidad ideológica de sus simpatizantes. Se distribuye a través de mítines, carteles, cuñas radiofónicas, anuncios televisivos y, cada vez más, contenido en redes sociales. El PP de Madrid, por ejemplo, distribuyó banderas españolas para colocar en balcones como acción de campaña con fuerte carga simbólica.

Este tipo de propaganda opera con total transparencia respecto a su origen, lo que la diferencia jurídicamente de la propaganda encubierta. Su eficacia reside en la repetición del mensaje y en la construcción de símbolos identitarios que generan adhesión emocional antes que racional.

3. Propaganda electoral: la campaña en periodo oficial

La propaganda electoral se concentra en los periodos de campaña reconocidos legalmente, con reglas específicas sobre espacios gratuitos en medios públicos, límites de gasto y prohibición de determinadas prácticas. La Junta Electoral Central (JEC) supervisa que ningún partido utilice recursos del Estado durante este periodo para obtener ventaja. La JEC puede ordenar retiradas y sancionar comunicaciones públicas que violen la normativa electoral.

Los mítines, los debates televisados y los anuncios en prensa escrita son los formatos clásicos de esta modalidad. La televisión sigue siendo el medio con mayor alcance para la propaganda electoral en España, aunque su peso relativo disminuye frente a las plataformas digitales en cada ciclo electoral.

4. Propaganda digital y en redes sociales

La propaganda política en redes sociales opera mediante técnicas de segmentación que permiten dirigir mensajes distintos a audiencias distintas según su perfil ideológico, edad o localización. El uso de framing, descontextualización y algoritmos en plataformas como X, Facebook o TikTok amplifica el impacto de los mensajes políticos de forma exponencial. Esta capacidad de personalización no existe en ningún medio tradicional.

El framing, o encuadre, consiste en presentar un mismo hecho desde un ángulo que favorece una interpretación concreta. Un partido puede describir una misma medida fiscal como “alivio para las familias” o como “subida de impuestos encubierta” según a quién se dirija. La segmentación algorítmica garantiza que cada versión llegue solo al público predispuesto a aceptarla.

Consejo profesional: Cuando veas un mensaje político en redes sociales, busca quién lo financia y a qué audiencia va dirigido. La transparencia en la autoría es el primer indicador de si estás ante información o propaganda.

5. Propaganda encubierta o desinformación organizada

La propaganda encubierta no declara su origen político. Se presenta como noticia, análisis independiente o contenido viral generado por ciudadanos. Las campañas de desinformación organizada utilizan cuentas falsas, webs de apariencia periodística y contenido compartido masivamente para crear la ilusión de consenso social. Este tipo de propaganda es el más difícil de detectar y el más dañino para la deliberación democrática.

En España, varios informes de organismos europeos han documentado campañas de desinformación vinculadas al conflicto catalán y a las elecciones generales. La ausencia de autoría visible convierte al receptor en propagador involuntario del mensaje.

6. Propaganda a través de medios tradicionales: televisión, prensa y radio

Los medios tradicionales difunden propaganda política de dos formas: mediante espacios publicitarios pagados y mediante la línea editorial del propio medio. La segunda modalidad es más sutil y más influyente. Un periódico que selecciona qué noticias portada y cuáles ignora ejerce una función propagandística sin publicar un solo anuncio de partido.

La plataformización del sector mediático español ha transformado la forma en que los grupos de comunicación entregan contenido político. Los grandes grupos como Prisa, Vocento o Mediaset España combinan medios impresos, televisivos y digitales, lo que multiplica el alcance de sus líneas editoriales. Esta concentración amplifica el efecto de cualquier sesgo político en su cobertura.

7. Dependencia económica de los medios y su efecto en la cobertura política

La dependencia de los medios españoles respecto a la publicidad institucional condiciona su independencia editorial. Un medio que obtiene una parte sustancial de sus ingresos de contratos con la Administración tiene incentivos para suavizar su cobertura crítica del gobierno de turno. Por eso, en 2026 se propuso limitar al 35% los ingresos que un medio puede obtener de publicidad institucional.

Esta medida busca proteger la independencia editorial y evitar conflictos de interés en la financiación de los medios de comunicación. Su efecto real dependerá de la capacidad de control y de la voluntad política para aplicarla con rigor a todos los medios, incluidos los afines al gobierno que la impulsa.

8. Comparación entre estrategias en medios tradicionales y digitales

Las estrategias de propaganda en medios tradicionales se basan en la repetición, el alcance masivo y la credibilidad institucional del medio. La televisión y la prensa construyen marcos de referencia que el ciudadano asimila de forma pasiva. Su limitación principal es la imposibilidad de personalizar el mensaje según el receptor.

Característica Medios tradicionales Medios digitales
Alcance Masivo e indiferenciado Segmentado por perfil
Personalización Nula Alta mediante algoritmos
Coste de producción Elevado Bajo o muy bajo
Velocidad de difusión Lenta (ciclos de 24 horas) Inmediata
Trazabilidad del origen Alta Baja en contenido viral
Control regulatorio Establecido Incipiente

Los medios digitales permiten campañas de persuasión política con costes mínimos y efectos medibles en tiempo real. Esta asimetría favorece a los actores con mayor capacidad técnica y acceso a datos, no necesariamente a los que tienen mejores propuestas políticas.

Consejo profesional: Las campañas electorales más eficaces en España combinan televisión para construir imagen de liderazgo y redes sociales para movilizar a los votantes propios. Ningún medio sustituye al otro.

9. Regulación y límites legales de la propaganda política en España

El marco legal que regula la propaganda política en España combina normas electorales, leyes de publicidad institucional y regulación autonómica. Los principales instrumentos son los siguientes:

  • La Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), cuyo artículo 69.7 establece el llamado apagón demoscópico: cinco días antes de las elecciones se prohíbe publicar sondeos electorales en medios españoles.
  • La Ley 29/2005 de publicidad y comunicación institucional, que exige planes anuales con objetivos y costes definidos para toda campaña financiada con fondos públicos.
  • La Ley catalana 12/2018, que prohíbe utilizar publicidad institucional como propaganda partidista y exige distinguir claramente entre comunicación pública y promoción de partido.
  • La Junta Electoral Central (JEC), que supervisa el cumplimiento de la normativa electoral y puede ordenar la retirada de campañas que crucen la línea de la neutralidad.

El apagón demoscópico genera una asimetría real: prohíbe la publicación pública de encuestas, pero no impide que los partidos utilicen sus propios datos internos para ajustar la campaña en los días finales. Los partidos con mayor capacidad de investigación propia obtienen una ventaja que la norma no elimina.

Puntos clave

La propaganda política en España opera a través de al menos nueve formas distintas, reguladas de manera desigual y con efectos acumulativos sobre la opinión pública que ningún ciudadano puede ignorar.

Punto Detalles
Tipos principales Existen formas institucionales, partidistas, electorales, digitales y encubiertas, cada una con reglas distintas.
Regulación vigente La LOREG, la Ley 29/2005 y la Ley catalana 12/2018 establecen límites, pero su aplicación es desigual.
Medios digitales Los algoritmos permiten segmentar mensajes políticos con una precisión imposible en televisión o prensa.
Dependencia económica Los medios que dependen de publicidad institucional tienen incentivos para moderar su cobertura crítica.
Control ciudadano Identificar el origen y la financiación de un mensaje político es el primer paso para no ser manipulado.

La propaganda que no se llama propaganda

Llevo años siguiendo la comunicación política en España y la conclusión más incómoda es esta: la propaganda más eficaz es la que el receptor no reconoce como tal. Los partidos han aprendido que el ciudadano rechaza el mensaje abiertamente propagandístico, así que lo envuelven en formatos de apariencia informativa, análisis de expertos o contenido viral sin autoría visible.

El apagón demoscópico es un buen ejemplo de norma que parece proteger al ciudadano pero que en realidad crea una asimetría. Los partidos con recursos siguen midiendo la opinión pública durante esos cinco días; solo los ciudadanos quedan sin acceso a esa información. La regulación existe, pero no iguala el terreno de juego.

La dependencia económica de los medios respecto a la publicidad institucional es el problema estructural que más condiciona la cobertura política en España. Un medio que necesita contratos públicos para sobrevivir no puede cubrir al gobierno con la misma dureza que a la oposición. Esa asimetría editorial es, en sí misma, una forma de propaganda por omisión.

Desde Alerta Nacional, la posición es clara: el ciudadano necesita herramientas para identificar cuándo un medio informa y cuándo persuade. La guerra psicológica en los medios no es una metáfora. Es una descripción técnica de cómo funcionan las campañas de comunicación política más sofisticadas. La alfabetización mediática no es un lujo académico. Es una necesidad democrática.

— Redacción

Análisis político en profundidad en Alerta Nacional

Alerta Nacional publica análisis directos sobre comunicación política, propaganda institucional y el papel de los medios en la formación de la opinión pública española. Si has llegado hasta aquí, ya sabes que distinguir entre información y propaganda requiere más que sentido común: requiere contexto, datos y fuentes contrastadas.

https://alertanacional.es

Alerta Nacional ofrece reportajes y opiniones que los medios convencionales no publican. Desde el análisis del gasto en publicidad institucional hasta el seguimiento de campañas electorales con componentes propagandísticos, el enfoque es siempre directo y documentado. Para profundizar en análisis rigurosos sobre temas que afectan a España, consulta los estudios y análisis disponibles en Alerta Nacional y accede a una perspectiva que no encontrarás en los grandes grupos mediáticos.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre propaganda y publicidad política?

La publicidad política declara su origen y paga espacios en medios. La propaganda puede ser encubierta, presentarse como información neutral y no revelar quién la financia.

La propaganda institucional es legal si cumple la Ley 29/2005 y no promueve candidatos ni partidos. La Ley catalana 12/2018 añade restricciones específicas para Cataluña.

¿Qué es el apagón demoscópico y para qué sirve?

El apagón demoscópico prohíbe publicar sondeos electorales en medios españoles durante los cinco días previos a las elecciones, según el artículo 69.7 de la LOREG. En la práctica, solo limita la información pública, no el uso interno de datos por parte de los partidos.

¿Cómo afectan los algoritmos a la propaganda política en redes?

Los algoritmos de plataformas como Facebook o TikTok amplifican los mensajes que generan mayor reacción emocional, lo que favorece el contenido político polarizador frente al informativo y equilibrado.

¿Qué papel tiene la Junta Electoral Central en el control de la propaganda?

La Junta Electoral Central supervisa que la publicidad institucional no cruce la línea de la neutralidad durante los periodos electorales y puede ordenar la retirada de campañas que infrinjan la normativa.

Recomendación

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