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Opinión

Ni Vinicius es un mono ni nosotros, «nazis». Por Fátima Pellico

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¡Escándalo sumo porque en el partido del fin de semana donde jugaba el Real Madrid contra el Valencia se llamó mono a Vinicius!

Se ha dictado una alerta antifascista a nivel mundial porque a un jugador negro se le ha llamado mono. Brasil entero arde de indignación y en España, cómo no, la progresía está que trina porque a un negro se le ha llamado mono. Evidentemente, Vinicius no es un mono y no es tolerable que se le insulte, ni llamándolo mono ni nada por el estilo. No se insulta. Punto. No hay más.

¿Que no hay más? ¡Pues claro que hay más! La indignación llena los telediarios, las redes sociales arden, la alerta antifascista está más viva que nunca porque varios mamarrachos han llamado mono a un jugador del Real Madrid que es negro. Cuatro imbéciles han movilizado a toda la sociedad!

¡Qué pena que cuando a una persona, miles de personas en realidad, que no son progres y sólo expresan su opinión se le llame cosas tan variopintas como nazi, hijo de puta, fascista, etc. Se les desee la muerte y muchas más atrocidades!

Ahí el protocolo para proteger la libertad de expresión no funciona porque si no sigues los dictados de la progresía estás fuera.

Es más, por el tono de los insultos que recibimos a diario los no progres, y algunos reciben hasta amenazas de muerte , muchos proghezs con gusto instaurarían otra vez las checas. Y esto se ve muy claramente porque no paran de llenarse la boca con las palabras «memoria histórica».

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Muchos de ellos desconocen qué pasó en Paracuellos del Jarama,por poner un ejemplo de asesinatos en masa ejecutados por comunistas, anarquistas y demás hez social y a los que lo saben les importa menos que un calcetín sudado.

Lo que pasó fue que entre 2400 personas, según el historiador de izquierdas Ian Gibson, y 12000 personas -según la realidad-(N. del E.) fueron asesinadas por las tropas rojas. Se exterminó de manera brutal, asesina, sistemática, a personas con delitos de lesa humanidad como comprar el ABC, ir a Misa o ser de derechas. Y que no se olvide el lector de que se violó a monjas, se profanaron iglesias y todo aquello que la parte de nuestra mente que acumula los horrores pueda recordar.

¿Qué tiene que ver con Vinicius mi pequeño recordatorio? Pues tiene todo que ver, porque a diario proliferan los insultos contra el que no bala con la inmensa masa de borregos de todas las maneras habidas y por haber y casi nadie o nadie nos defiende. Seguramente gran parte de los actuales «luchadores por la libertad» desde la comodidad de sus casas tenga un coeficiente neuronal justito para no hacerse las necesidades encima y viva entre bolsas de hamburguesas vacías, calcetines colgando de la lámpara y olor a rancio en su habitación, pero sólo sabe de la realidad lo que sus «pastores» le cuentan (sesgado y lleno de mentiras, claro).

Da igual si España se hunde, si la luz es un lujo para muchas personas, si la izquierda está dando escándalos por supuesta compra de votos, eso da lo mismo. Poco importa si el nivel adquisitivo del español de a pie es cada vez más diminuto y la pobreza real, efectiva, que se puede tocar con los dedos, es cada vez mayor.

Lo importante es que a un jugador de un equipo de fúbol que gana millones de euros al año por dar patadas a un esférico con una cierta táctica lo han insultado.

Poco nos pasa y lo que nos pase casi que lo tenemos merecido, aunque paguemos justos por pecadores.

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

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En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

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Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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