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España

VOX puede convertir a España en una potencia mundial con estas medidas económicas: más trabajo, mejores salarios y menos impuestos

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El futuro económico de España depende en gran medida del Gobierno que se constituya para los cuatro próximos años. Las medidas económicas que propone VOX ayudarían mucho a reducir la carga deficitaria del país. Repasamos cómo afectaría cada una de esas medidas en las cuentas públicas.

Eliminar las televisiones autonómicas supondría un ahorro anual de 1.000 millones de euros. La alternativa sería la descentralización de RTVE con el ahorro en infraestructuras y sueldos, además de en derechos de emisión. Las arcas públicas aprovecharían mucho mejor cada euro de televisión que en la actualidad.

Además, fusionar ayuntamientos, eliminar las duplicidades políticas en las autonomías, y reducir el número de asesores, nos permitiría prescindir de 350.000 políticos y cargos de confianza, que supondrían un ahorro anual de 10.500 millones de euros. Esta es la partida donde actualmente se está despilfarrando más dinero público.

La reducción de impuestos a las empresas fomentaría el emprendimiento y aumentaría el consumo interno en el país, algo similar a lo sucedido con Donald Trump en Estados Unidos. Tomando los paralelismos entre lo logrado allí y nuestro país, el desempleo en sólo dos años se habría reducido en un 10%. En España permitiría crear casi un millón de puestos de trabajo en 4 años, pasando de un 14,1% de paro a un 11,3% en 2023.

El crecimiento también es otro de los pilares de la administración Trump. Aplicar esas medidas en nuestro país aumentaría el crecimiento por encima del 5% anual. Además, los salarios aumentarían entre un 4 y un 6% al año sin necesidad de aumentar el salario mínimo, tan sólo siguiendo la tendencia al alza de la economía de forma natural, logrando un salario medio de 2.045€ al final de 2020, y llegando hasta los 2.436€ en diciembre de 2023. Ahora mismo el salario medio se encuentra en 1.929€ brutos.

Otra de las medidas estrella de VOX es la independencia energética. En España importamos una buena parte de nuestra energía eléctrica, sobre todo de Francia y Marruecos. Conseguir la auto suficiencia en este sentido libraría tanto a la industria como a las familias de una gran carga. En España se consumen una media de 9.922 Kwh por familia y año. Con el coste de la electricidad actual, a una media de 0,12€/Kwh, el gasto asciende a 1.190€ al año por hogar de media. Reducir este gasto en tan sólo un 15 por ciento, gracias a la auto generación de energía mediante fuentes renovables, y a la reducción en los impuestos a la electricidad, se permitiría ahorrar a cada familia 178€ más al año. En el global del país, hablaríamos de unos 2.678 millones de euros anuales.

Los más de 12.000 millones de euros que se ahorrarían con la reducción de políticos y gastos superfluos permitirían a VOX cumplir con su propuesta de reducir el IVA al 4% para productos básicos, lo que daría mayor poder adquisitivo a las familias. Además, la reducción del impuesto de sociedades repercutiría en un mayor crecimiento económico al atraer empresas al país, manteniendo la tributación pese al menor tipo impositivo.

Por último, la reducción del IRPF, lejos de reducir la recaudación, aumentaría las contrataciones, creando nuevos empleos, gracias al aumento del poder adquisitivo, y por tanto, del consumo de las familias. 

La reducción de impuestos a las familias numerosas aumentaría la natalidad,fomentando el modelo de tres hijos por familia, muy alejado del actual de tan sólo 1,32. Esto seguiría empujando la economía española garantizando las pensiones futuras. En definitiva, estamos hablando de un panorama mucho más alentador que el que hay actualmente, y es sin duda, lo que el país necesita en estos momentos.

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España

Acrecentado fariseísmo sindical. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso».

Los desencuentros entre la CEOE y los sindicatos vasallos del sanchismo se han trasladado a los propios trabajadores. Las discrepancias en la negociación son el motivo de las movilizaciones impulsadas por los sindicatos mayorías que, dicho sea de paso, cada vez representan a menor número de trabajadores. El único «mérito» alcanzado por las dos formaciones mayoritarias es ser muy afines al sanchismo y al desaparecido «yolandismo», que repartía millones y cambiaba de traje como el que reparte chuches entre los niños de educación infantil. Son sindicatos sin credibilidad hacia los que no se descarta una movilización contra su fariseísmo cabalgante, mala gestión, su mediocridad, su parasitismo y su nula ocupación por los problemas de los trabajadores.

Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso. Se han dedicado al parasitismo, a evitar las madrugadas y al pago de viajes de sus afiliados a paraísos exóticos con fondos del Erario público. Ahora investiga la fiscalía europea si tales viajes eran financiados también por fondos europeos. No entramos en sus Agencias de Viales, que son cosa privativa de ellos, siempre que no se usen fondos públicos.

De esos sindicatos, cada vez más afines a la mafia criminal sanchista y al ruinoso «yolandismo  tombolero», requieren cada vez mayor control y mayor transparencia, entre otras cuestiones para poder confiar en ellos, aunque lo que no se ha hecho… mal lo pueden arreglar a toro pasado. Esa transparencia pasa por que sea el Tribunal de Cuentas quien actúe con rigor sobre la facturación, subvenciones y otros pagos. También la UCO debe actuar contra los ministerios de riego económico para callar bocas a los sindicatos y domesticarlos, sin asonadas ni alborotos ni movilizaciones ni ruido de ningún tipo.

Lo del «yolandismo» está por salir y sorprende que la prensa de investigación no haya sacado nada: se ha detenido en los siete mil euros del viaje a la entrega de los Óscar, el viaje a ver al Papa y pagos varios en hoteles gallegos y no gallegos. Pero eso es el chocolate del loro. Tranquilidad, que todo se sabe y todo se desgrana: pongamos como ejemplo el recorrido «archisobado» del Peugeot, pues resulta que no era un Peugeot, sino un Mercedes de más de setenta mil euros, que paraba cuatrocientos metros antes de llegar al destino. ¡Manda huevos! Falsos hasta para viajar. Es como si los sindicalistas de un sindicato obrero viajan en un Mercedes para hacer campaña electoral y paran en la misma puerta del destino donde lo pueden ver todos los trabajadores de esa empresa. ¿Entienden lo que quiero decir? ¿Sera, por eso, por lo que Félix Bolaños ha dicho «que no quiere verla (a Yolanda Díaz) en el sanchismo ni en la puerta de entrada. Él sabrá a qué se refiere, en qué está pensando y qué es lo que sabe de antemano que tanto le asusta.

Volviendo a las discrepancias iniciales, éstas tienen un claro origen: los salarios, el incumplimiento de la normativa y la propia negociación. El punto de inflexión no es otro, según la CEOE, que la reducción de jornada a 37,5 horas semanales. Lo sorprendente es que los sindicatos viciados nunca señalan la reducción de salarios en esa misma proporción ni se comprometen a pagar nada. Ellos piden y que paguen otros. ¡Cómo se nota que están acostumbrados a las gambas! Generalmente, cuando se consigue algo, suelen cargarse de méritos que no suelen ser suyos.

¡Qué poca dignidad sindical! ¡Cuánto abuso, corrupción y falsedad acumulan y encubre el Gobierno! Al menos, ya tenemos tres comunidades autónomas que van a ir eliminando las ayudas y subvenciones a los sindicatos y la próxima será la andaluza. Esta gente, con tal de no perder un euro, son capaces de acogerse a la «prioridad nacional» e intentar convencer a sus afiliados que la idea ha sido suya, aunque la defiendan los partidos. Por cierto, la idea de la «prioridad nacional» era la sorpresa que el PSOE tenía guardada para recuperar votos y lanzarla en la campaña andaluza, pero se le ha pinchado el globo y, lo que consideraban extraordinaria medida, ahora la rechazan. Torpes y cenizos hasta más no poder.

El demérito sindical radica en que ahora, cuando ven perdida su situación de privilegio, piden con urgencia que «se blinde su dotación económica». ¡Qué cara más dura y espalda más!  ¿Cuántos crustáceos aspiran a descabezar? Hoy por hoy lo único que hay que blindar en los sindicatos es su urgente modernidad y el mantenimiento de sus estructuras con fondos de los afiliados, así como olvidarse de subvenciones, montantes económicos y patrimonio sindical que se otorgan para callar al oponente.

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