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Opinión

«A los mandos intermedios de los Mossos» Por el Teniente Coronel Enrique Area Sacristán (R)

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Es posible que hasta ahora nada haya dicho respecto a las propagandas de distintas naturalezas de que alguien puede tratar de hacer campo a vuestras Unidades de Mossos, faltando a la legalidad vigente de la que vosotros debéis ser fecundos defensores como representantes de la violencia legitima en esa Región tan española como Cataluña.

De ellas la más frecuente es la antiespañola; no es oportuno que te hable ahora del origen de esa idea, ni del campo en que fructifica tal semilla; me basta con dejar aquí anotado que os la encontráis con frecuencia entre vuestros subordinados; tratar de desconocer esta verdad o cerrar los ojos a ella vale tanto como decir que su existencia os intimida. Y en verdad que nada habrá menos justificado que el temor o el recelo; cuando os topéis con alguna manifestación de este mal, tratar, al contrario, la cuestión frente a frente, a plena luz; y puesto que tenéis todas las probabilidades a vuestro lado por potestad y autoridad, ¿por qué no jugar la partida?

La propaganda que viene de fuera es difícil de vigilar, pero advertida, es bien sencillo evitarla. Vuestra acción personal dentro de vuestras Unidades se reducirá a hacer perseguir las publicaciones y escritos subversivos que pudieran haber sido introducidos: examina a tus subordinados que los retienen y pronto te darás cuenta de qué clase de hombre es aquél con quien tienes que habértelas. Puede ser un hombre inculto y torpe, en el que te será fácil borrar el efecto de la propaganda subversiva y perniciosa, haciendo uso de tu ascendiente y de tus dotes de persuasión; castigar sin haber tratado de convencer es un error crasisimo: destruye primero todas las afirmaciones del escrito o documento sorprendido; demuestra cumplidamente los errores que trata de propagar; aprovecha la ocasión para dar una lección de ciudadanía a los hombres que te escuchan; y, solamente después de hacer esto, explicarás a aquél a quien enderezas tus argumentos, la naturaleza y la importancia de la falta que comete reteniendo y dando publicidad dentro de la Unidad a semejantes escritos; castigar sin haber intentado persuadir es reconocerse impotente para ello, es prestar fuerza a la perniciosa propaganda. Pero puede suceder también que el hombre con que te encuentres sea un Mosso avispado, y para este caso el camino que debes seguir te lo indicaré enseguida.

En cualquier caso, es preciso que des cuenta de ello a tus superiores. Puesto en conocimiento de las autoridades, las investigaciones internas podrán dar buena cuenta de la propaganda y sus agentes; déjalo por escrito.

Y a ti, que sabes bien los puntos que estos propagandistas suelen calzar, de café y de encrucijada al principio y descaradamente, en desgracia, en los tiempos que vivimos, te tiene que importar lo que se dice a tus Mossos, pero si cuando regresan al cuartel o la comisaría tienes tú la palabra, con cien codos de altura sobre aquéllos, y con la ventaja de ser el último que habla, mantendrás a tu Unidad unida y homogénea para tiempos que se proclaman fatalmente venideros.

Pero vengan de fuera o nazcan dentro de casa esos aires de revuelta, siempre cuentan dentro de la Unidad en que se produce el fenómeno, con un agente; el cual es, por lo general, un Mosso con buena instrucción, inteligente, con facilidad de palabra, mucha vanidad y deseo violento de darse a conocer. No son distintas las condiciones que debe reunir un buen Mosso; y reconociéndolo así, ¿cómo no sentirnos tentados a procurar la seductora transformación?

En el otro extremo, también desagradable, se tiene que hablar; porque cuando tu Unidad, a la que has consagrado todos tus desvelos, llegue al enfrentamiento que está por venir, puede suceder que aunque la Unidad satisfaga cumplidamente tus deseos, algunos hombres de ella no esté a la altura de la misión que debes cumplir, por su insuficiencia moral, envenenada por la propaganda.

Dos clases de Mossos hay cuya moral en las crisis políticas como la que ahora vivimos es insuficiente o degenerada: los débiles por temperamento, faltos de valor físico a enfrentarse a las mayorías relativas, y los débiles por cálculo, que no quieren exponerse a la posible pérdida en el conflicto.

Los primeros se revelan enseguida; pero su enfermedad es fácilmente curable: bastará someterlos a un entrenamiento progresivo y, si fuera posible, individual, dosificando gradualmente las experiencias a las que se les somete. La idea no es nueva; ya el Marqués de la Mina escribía así en sus Memorias: “el famoso autor Garao asienta que el valor no se adquiere; pero yo, venerando su opinión, digo que se aumenta o se aprende, porque la costumbre de los peligros enseña a superarlos y asustan menos al que en otras ocasiones observó que se quedaron en amenaza”.

Aquellos otros en los que el cálculo administra el miedo a lo que puede pasar después del conflicto, no son fáciles de descubrir, porque ya procurarán ellos pasar desapercibidos y no introducir el desorden en tu Unidad. Pero tan pronto como se les reconozca hay que hacérselo comprender sin rodeos ni contemplaciones; es preciso hacerles notar que se les observa, y que la primera vez que sean sorprendidos caerá sobre ellos todo el peso de la Ley que, desgraciadamente no se respeta a nivel administrativo pero que poniéndolo en conocimiento de los Jueces puede tener implicaciones reales.

 

 

Enrique Area Sacristán es Doctor en Sociología por la Universidad de Salamanca y teniente coronel de Infantería de la Escala Superior de Oficiales.

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Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»

 

Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?

Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».

La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.

Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?

Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.

Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.

¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.

A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.

¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?

Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.

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