Opinión
ANÁLISIS COMPLETO: Atentado de Moscú. Reflexionar sobre lo obvio (y sobre lo no tan obvio). Por Ernesto Milá
Siempre, los más fáciles de manipular, son los más extremistas, aquellos cuyo cerebro solamente funciona mediante razonamientos extremadamente simples; y, si además, creen en el “paraíso de Alá”, están pidiendo a gritos ser manipulados… Todo esto viene a cuento del atentado de Moscú y de sus responsables.
LA TESIS DE VLADIMIR PUTIN SOBRE EL ATENTADO
Ciento treinta y nueve personas muertas y un centenar de heridos en el Crocus City Hall de Moscú, solamente merecen una condena unánime. Ni siquiera los medios más anti-rusos de Occidente, se han atrevido a evitar esa condena. A la confusión inicial, siguió la detención de los cuatro miembros del comando terrorista, cuando se dirigían “en dirección sur-oeste”. Poco después de la detención, Vladimir Putin habló sobre el crimen y lo que dijo resulta extremadamente claro y significativo, expresado con la particular jerga antifascista del líder ruso. Reconoció que los criminales -esto es, el “brazo ejecutor”- estaba formado por islamistas radicales, pero faltaba identificar a los “responsables intelectuales”, sugiriendo que la operación beneficiaba a un único actor: el gobierno ucraniano.
Hay que reconocer en estas declaraciones un intento de poner las cosas en su punto: los islamistas radicales son -siempre- el “brazo ejecutor”, pero casi nunca la inteligencia que lo dirige. Esto ha sido así desde el 11-S, ese misterio impenetrable de la historia reciente de los EEUU con prolongaciones en Europa Occidental (y, concretamente, en España el 11-M. A este respecto, véase el artículo Una hipótesis alternativa inédita sobre el 11-M).
Algún tertuliano en España, ha iniciado la mezcla de datos vagamente ciertos (sobre Al-Qaeda y sobre el “Estado Islámico”), achacando a Putin “xenofobia” e incluso tomando el crimen como “una muestra del rechazo popular a Putin”… presidente elegido con una mayoría tan absoluta recientemente que ha hecho palidecer de envidia a los mandatarios occidentales que, en su mayoría están en el poder, con menos del 35% de apoyos populares directos. Luego, se ha filtrado la noticia de que “los EEUU” habían advertido a Moscú sobre la posibilidad de un atentado terrorista en su territorio… noticia extraña y, presumiblemente, mera intoxicación informativa. Aunque tal “aviso” se hubiera producido realmente, cabe preguntarse cómo los EEUU estaban al tanto de la información y porqué decidieron informar al adversario… La única respuesta es: para quitarse de encima la sombra de responsabilidad en el crimen (y a sabiendas de que en Moscú nadie iba a tomar en serio un aviso llegado del país que más se ha empeñado en destruir Rusia desde 1948…)
EL ISLAM NO ES UNA RELIGIÓN COMO LAS DEMÁS
Sea como fue, en su alocución posterior al atentado, el líder ruso no puede decir todo lo que hubiera deseado. No hay que olvidar que Rusia engloba a musulmanes procedentes de las antiguas repúblicas soviéticas del sur de la URSS y del Cáucaso. Tampoco hay que olvidar que el Islam es la región más ampliamente profesada en Rusia que abarca entre el 17 y el 25% de toda la población rusa (los datos son de Wikipedia). Solamente en Moscú hay 300.000 musulmanes residentes permanentes (que otros elevan hasta 1.000.000) y otro 1.500.000 de musulmanes inmigrantes. Más aún: en toda la Federación Rusa hay 8.000 mezquitas…
Con estas cifras podemos entender mejor las “tesis euroasistas” que proponen una Rusia cuya alma estaría constituida por la Iglesia Ortodoxa, su matriz, formas de budismo presentes en Siberia y… el Islam llegado del sur.
Pero, estas tesis chocan con la pertinaz realidad que demuestra que el Islam no es una religión como otra cualquiera, sino un riesgo, y ello por tres motivos:
1) El contenido de los textos coránicos que consideran la “guerra santa” como uno de los “pilares del islam” (y se trata de una guerra entendida en sentido estricto, una “guerra exterior” y no una “guerra interior” librada en el terreno de la psique. Ver a este respecto nuestro documento: “La yihad en Europa: diagnosticarla, prevenirla y contenerla”). Es la única religión que propone la conquista por las armas de nuevos territorios para englobarlos a la “umma” (la comunidad de los creyentes).
2) El islamismo tiene una increíble facilidad para deslizarse hacia el radicalismo. La mayoría de islamistas ni creen ni practican la “guerra santa”, pero la existencia de casi una docena de referencias inequívocas a ella en el Corán, facilita el que, la predicación de cualquier imán o de cualquier alucinado citando esos versículos, sea suficiente para escorar a sectores del islam hacia la vía del radicalismo religioso y del terrorismo yihadista en un corto espacio de tiempo y con una rapidez pasmosa.
3) El islam es practicado por sociedades tecnológicamente avanzadas, pero que culturalmente se encuentran instaladas culturalmente antes de la Primera Revolución Industrial. Esto genera un cóctel explosivo y explica, por sí mismo, la irrupción del yihadismo: la pobreza más absoluta, situada junto al lujo oriental más extremo, hace que la muerte en la “guerra santa” sea contemplada como una “vía” para alcanzar la promesa de Alá de que los yihadistas muertos gozarán de todos los placeres mundanos que deseen en el “más allá”.
De estos tres elementos se deducen tres consecuencias:
– El islam es una religión en donde los grupos sociales económica y culturalmente más desfavorecidos facilitan la “cantera” para las organizaciones yihadistas.
– La posibilidad de deslizamiento hacia el radicalismo está siempre presente entre los fieles islámicos y se apoya inequívocamente en textos coránicos.
– El islam es la única religión del mundo en nombre de la cual se mata y se muere alegremente y no puede ser medida con el mismo rasero que cualquier otra religión tradicional.
EN TODAS PARTES, EL ISLAM ES INCOMPATIBLE CON OTRAS RELIGIONES
Todo esto explica suficientemente -además de los datos objetivos- que Putin haya señalado al islam radical como autor de la masacre… autor, no mandatario de la misma.
Encontrar una tropa dispuesta a morir en una acción terrorista es fácil en medios islamistas: la promesa de siete palacios de jade que recibirá el combatiente muerto en la yihad, cada uno de ellos con siete harenes y cada harén con setenta y siete huríes, permaneciendo el yihadista muerto con una edad permanentemente de 33 años y en estado de erección permanente… puede ser muy tentadora para pobres diablos arrojados a la miseria y a la ignorancia. Es muy diferente, por ejemplo, de la concepción del Walhalla, morada de los dioses, al que trasladan las valquirias a los héroes muertos en combate, allí esperan la hora en el que los cuernos guerreros del Raknarok llamen a la batalla final contra las fuerzas del mal.
Si hemos citado esta concepción religiosa nórdica es porque el pueblo ruso es descendiente de los Varegos, una estirpe vikinga que dio lugar al núcleo fundador de aquel país. Y las dos concepciones (la de un más allá hedonista y sensualista, y la de un más allá en el que se monta guardia a la sombra de las espadas) son opuestas e irreconciliables. Si hoy están mezcladas en Moscú se debe, como en los países occidentales, a la huida de muchos islamistas de los países en los que nacieran. Se da la paradoja de que siguen siendo fieles al islam… a pesar de que el islam sea el responsable de su miseria y del atraso endémico de sus sociedades (bueno es reconocer que, si no fuera por el petróleo, las sociedades islámicas árabes vivirían todavía como en los tiempos del segundo califa).
LA “RESPONSABILIDAD UCRANIANA”
La tesis de Putin puede resumirse así: “un fanático religioso es fácilmente manipulable; y en el caso de los cuatro criminales que dispararon sobre 6.000 personas en una discoteca, hay que distinguir entre los asesinos y quienes les indujeron a cometer el crimen”.
Para Putin está claro: “fue Ucrania”. Pero, hay que matizar. Es cierto que los asesinos huían en dirección a Ucrania cuando fueron detenidos, pero también hay que reconocer que Ucrania carece de experiencia en este tipo de acciones que pueden ser calificadas como “de bandera falsa” (cuando el ejecutor y el mandatario no pertenecen a la misma organización a la que se atribuirá el crimen).
En nuestro anterior artículo ¿Morir por Kiev? ¿Soplan vientos de guerra o de negocio?, ya aludimos a Al-Qaeda y a sectores del terrorismo islámico lo suficientemente brumosos como para despertar sospechas sobre a quién sirven verdaderamente. Lo dicho sobre al-Qaeda puede trasladarse sin dificultades al “Estado Islámico – DAESH – ISIL”. No se entiende nada en este tipo de organizaciones terroristas.
Por ejemplo, si debiéramos fiarnos de sus propuestas y proclamas, debería quedar claro que su enemigo directo es EEUU y el Estado de Israel, pero, por algún motivo que nadie logra explicar, el DAESH, ISIL y demás, no han atentado nunca contra ninguno de estos dos países. En su lugar, todos los atentados cometidos han sido de una brutalidad sin límites en Europa Occidental y de una crueldad casi inimaginable en el caso de Rusia… que, a fin de cuentas, permite el culto islámico en todo su territorio, y tiene el “deseo euroasiático” de integrar bajo una sola bandera a cristianos ortodoxos, musulmanes y budistas. Incluso la mayoría de repúblicas exsoviéticas del sur están hoy en buenas y/o inmejorables relaciones con Moscú.
¿EJECUTORES? ISLAMISTAS – ¿AUTORES INTELECTUALES?
Claro está que la estrategia occidental en Siria de acoso y derribo del Baas fracasó a causa de los bombardeos realizados por la aviación rusa sobre posiciones del DAESH que en apenas seis meses lograron llevarlos al punto de partida, masacrando literalmente a sus miembros. Entonces, el DAESH y otros grupos de oposición al gobierno sirio, fueron utilizados por el Pentágono para desestabilizar toda la zona de Oriente Medio (que incluyeron, desde los bombardeos sobre Irán para destruir los avances de este país en materia nuclear, la invasión de Irak y el favorecimiento de una guerra civil interior entre sunnitas y chiitas para evitar que el potencial militar de ambas comunidades se volviera contra el ocupante anglosajón, y el intento de derrocamiento del presidente legal y legítimo de Siria, Bashar Al-Azad)
¿Los extremistas del DAESH podrían estar interesados en vengarse del país que los había, literalmente, pulverizado? En la pregunta misma se encuentra la contestación: difícilmente un grupo “pulverizado” y del que no se ha oído hablar desde 2022 podría estar en condiciones de armar un atentado de esta envergadura. De hecho, ni siquiera en Europa Occidental, los últimos atentados islamistas cometidos lo han sido bajo la bandera del DAESH al que, hoy, los “analistas” y “tertulianos” ya no consideran como una organización realmente existente, sino como una “franquicia”…
En otras palabras: lo que queda del DAESH son individuos a la desbandada incapaces de coordinarse y encontrar medios suficientes para dar un golpe en Moscú, país que se encuentra en conflicto con Ucrania y, por tanto, con las fuerzas armadas y de seguridad del Estado en constante alerta. De haberlo deseado, les hubiera sido mucho más fácil técnica y económicamente cometer un atentado contra una embajada rusa en cualquier país occidental.
LAS OPERACIONES “FALSE FLAG” NO SON PARA “AFICIONADOS”
Pero no: se trataba de cometer un atentado enloquecido en Moscú, matando al mayor número de individuos posibles, como un elemento más para aumentar la tensión entre el gobierno ruso y los gobiernos occidentales. Ante la gravedad del crimen, siempre era posible que Putin responsabilizara a Occidente y sus declaraciones contribuyeran a justificar la elevación de inversión en el sector armamentístico de los países de la OTAN.
Putin -al menos públicamente- ha evitado referencias a Occidente en el tema del atentado terrorista. Sus dardos apuntaban contra Kiev, aun a sabiendas de que, si bien es cierto que el gobierno de Zelensky es uno de los que pueden beneficiarse del crimen, carece por completo de experiencias en estas operaciones “false flag”. En efecto, la única que intentó, arrojando un misil sobre Polonia y acusando al gobierno ruso del crimen (que costó la vida a dos ancianos. Véase: Un casus belli perfecto, misil ruso sobre Polonia), fue tan burda que le costó a Zelensky una reprimenda por parte de la OTAN: “Deja las operaciones de bandera falsa, para los que sabemos cómo se ejecutan. Tú sigue poniendo los muertos…”.
“ATENTADO DEL DAESH” (¿PERO QUEDA ALGUIEN DEL DAESH?)
El dossier que está al alcance de cualquier interesado sobre el origen del DAESH (que no es diferente del vidrioso origen de Al-Qaeda), sobre quién lo ha mantenido, sobre su funcionalidad dentro de la estrategia de generar tensiones en Oriente Medio para rebajar la presión sobre el Estado de Israel y sobre la ocupación USA de Irak, es realmente impresionante (recomendamos la lectura del artículo 24 cosas sobre ISIS y Al-Qaeda que no quieren que sepas y también el estudio de grado en Relaciones Internacionales titulado La responsabilidad de EEUU en el nacimiento del Estado Islámico) deja pocas dudas sobre quien ha instigado este semillero de organizaciones terroristas y sobre su funcionalidad: los servicios de inteligencia del Reino Unido y de los EEUU.
Si estos datos están al alcance de cualquier usuario de Internet y su credibilidad deriva de la lógica y de la coherencia de la tesis que contribuyen a apuntalar, podemos imaginar lo que los servicios de inteligencia rusos han podido recopilar. La prueba de que las declaraciones de Putin apuntando contra Ucrania estaban motivadas en no hacer nada que pudiera justificar un aumento de la tensión con los países occidentales, es que, después del ataque terrorista no se ha producido la consabida represalia rusa destrozando lo poco que queda ya de infraestructura de comunicaciones y de energía de Ucrania… De tener la convicción de que los 139 muertos y el centenar de heridos graves habían sido comandadas por Kiev, es muy probable que la represalia hubiera sido de una dureza desconocida hasta ahora (y, por cierto, compárese la magnitud de las destrucciones en Gaza con las que ha sufrido Kiev y se entenderá la diferencia entre una “guerra total” y un “conflicto limitado”).
Los atentados de Moscú, en nuestra opinión, han tenido el mismo origen que cualquier otro atentado yihadista de la “franquicia” DAESH o de la “franquicia” Al-Qaeda. Una cosa era el DAESH que consiguió establecer un “califato” en zonas de Irak y de Siria y otra muy diferente, la organización que reivindica AHORA el crimen de Moscú: de aquel DAESH queda muy poco, solamente quienes planificaron su creación, establecieron su funcionalidad y ahora lo vuelven a aprovechar como un paso más para radicalizar la pugna con Moscú y justificar el rearme “de Occidente”.
Es una hipótesis, claro está, pero como hemos visto, está justificada en algunos datos objetivos, y por la historia pasada del más que ambiguo “terrorismo islamista”.
Adenda: LA ÚLTIMA PARADOJA
¿Lo más paradójico? El “pesar” con el que los medios de comunicación norteamericanos han acogido la detención de los cuatro asesinos y su insistencia en lamentar que hayan declarado desfigurados, sin oreja y en silla de ruedas, “con graves signos de violencia”… En España, algún tertuliano, incluso, ha recordado los “derechos humanos” de los detenidos (¿son “humanos”? Se nace con la “condición humana”, pero determinados actos criminales parecen una renuncia a la misma y una asunción de las peores cualidades de cualquier especie depredadora: animalidad y estupidez; no humanidad), mientras que otros nos han ilustrado sobre el derecho a la “presunción de inocencia mientras no se celebre un juicio justo” y que “por el momento, solo son presuntos culpables”…
Que estén vivos a estas alturas ya es, de por sí, milagroso y demuestra que Rusia quiere que no existan dudas sobre la paternidad del atentado. Pero, resulta paradójico que tertulianos y medios que callaron ante el “método americano” utilizado en Guantánamo con el aislamiento, la presión psicológica, las torturas psíquicas prolongadas durante años, incluso a individuos que ni siquiera eran terroristas, lloren ahora por el destino de asesinos de 139 personas.
España
Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso
«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»
Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.
Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.
¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.
Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.
Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.
Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.
Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.
Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.
Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.
