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A Fondo

Argumentario contra los estereotipos sobre Vox que promueve la mafia progresista y que la derecha consiente

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AN. ¿Por qué carece la derecha española de la imaginación suficiente para refutar todos y cada uno de los mantras de la izquierda? Con respecto a Vox se cuentan por cientos. En estos tiempos de reduccionismo intelectual, la izquierda es experta en estereotipar a sus rivales políticos en el imaginario callejero. Dada la incapacidad de la derecha de oponer batalla ideológica a la izquierda, esta ha logrado que determinados estigmas sean indelebles. Es esta democracia tan moderna, para un amplio sector de la opinión, es preferible que te condenen por saquear el dinero de los parados andaluces que ser exhibido como un ultraderechista. O como alguien que pacta con ellos, aunque no sea verdad. Si criticas una ley de ingeniería social del Sistema eres un machista, un facha, un homófobo, un xenófobo, alguien que odia a las mujeres y que merece pudrirse en la cárcel.

¿Cuál es la naturaleza de esta incapacidad de la derecha para imponerse argumentalmente a la izquierda, con su zurrón ideológico repleto de trampas y mentiras?

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Exponemos un catálogo de respuestas a los anatemas sobre Vox que la mafia progresista pretende instalar en la psique colectiva y que, sorprendentemente, no tienen apenas refutación:

Pregunta tipo del periodista progre: Vox no es un partido constitucionalista.

Respuesta 1: ¿En base a qué hechos concluye usted que Vox es un partido que no acata la Constitución, cuando ellos mismos se declaran a favor de lo que usted les niega?

Periodista progre: Pues, por ejemplo, a que Vox haya dicho que quiere poner fin a las autonomías…

Respuesta: ¿Acaso la Constitución es un dogma de fe cerrado a cualquier cambio o reforma? ¿Debemos considerar el articulado constitucional como virtudes teologales? Se puede modificar o derogar cualquiera de sus artículos a través de la propia ley. El 2 de septiembre de 2011 el Congreso de los Diputados aprobó, con 316 votos a favor y 5 en contra, la primera reforma constitucional de calado, para introducir de forma urgente en la Carta Magna el principio de estabilidad financiera para limitar el déficit. Nadie acusó entonces al presidente Rodríguez Zapatero ni al líder de la oposición, Mariano Rajoy, de ser anticonstitucionlistas. Una cosa es reformar la Constitución a través de los cauces que ella misma establece y otra muy distinta es hacerlo unilateralmente, de espaldas a la ley, como se hizo en Cataluña por los mismos partidos con los que hoy quiere negociar Pedro Sánchez. ¿Por qué derogar legalmente el Título VIII del sistema Territorial (Autonomías) te sitúa en la inconstitucionalidad y no así propugnar el fin de la Monarquía, piedra angular del Estado y de la propia Constitución, como defiende Podemos.

Sin embargo, hay una ironía más profunda a la postura progre actual: los partidos que hoy más se identifican con la defensa del constitucionalismo han permitido que la Consttución haga aguas y naufrague en los pilares fundamentales. Por ejemplo, el Título I no se corresponde para nada con la realidad. Ni el derecho a la libertad, justicia e igualdad existen, ni el castellano está garantizado en determinadas comunidades autónomas, ni los Derechos fundamentales y las libertades se adecúan a la declaración Universal de Derechos Humanos, ni los españoles somos iguales ante la Ley…

Pregunta tipo del periodista progre: ¿Es o no es cierto que Vox cuestiona los grandes consensos sociales?

Respuesta: ¿Desde cuándo las ideas son herméticas. ¿Acaso no nos hicieron creer que en democracia, cualquier asunto puede ser pacíficamente discutido y cuestionado? Hasta Copérnico y Galileo también había un gran consenso sobre la creencia de que la Tierra era plana y no esférica. Sostener esto último te exponía a una muerte segura. Los consensos se establecen temporalmente sobre unas condiciones muy concretas y están sujetos a revisión, pues de lo contrario serían dogmas tascendentes. En la España de Franco había un gran consenso en torno a la continuidad del régimen tras su muerte. Ese consenso se rompió al poco de ser enterrado. Por otra parte, los grandes consensos en democracia deben ser el resultado de la expresión popular y no del interés de grupos de opinión.

En base a esa pretensión inmovilista respecto a determinados debates, ¿por qué puede cuestionarse la existencia de Dios y no las ideologías de género, el aborto o las autonomías? ¿Significa esto que si niegas a Dios están defendiendo tu libertad de conciencia, mientras que si rechazas el aborto, o el homoseismo como principio natural,, lo que haces es poner en peligro los pilares de la llamada convivencia democrática? Cuando los miembros de un grupo dominante han alcanzado un consenso interno y raramente encuentran a alguien que dispute ese consenso, tienden a creer que todo el mundo, incluyendo las personas que están fuera del grupo, es de la misma opinión que el grupo. Ni en la época más oscura de la humanidad había existido una censura mayor. Cuando no eres libre para tener un punto de vista diferente de los asuntos que conciernen a la moral colectiva, entonces la democracia se convierte en lo contrario de lo que dice representar.

Se gobierna mediante leyes nacidas de los intereses del día, contradictorias con las que regían ayer y con las que se establecerán mañana. La ley ha dejado de ser la muralla que amparaba al ciudadano y se ha convertido en un juguete del sistema, que éste utiliza de acuerdo con sus propias conveniencias mientras pregona que su promulgación obedece al interés colectivo. Soberanía popular, libertad, democracia… sólo son palabras huecas que se llenan con el significado que quiera conferirles el que las maneja.La consumación de esta gran farsa democrática se encuentra privada de cualquier derecho, ya que la responsabilidad rechazada es solo la otra cara de la libertad.

Pregunta tipo del periodista progre: Vox defiende los malos tratos a las mujeres…

Respuesta: Falso desde todo punto de vista. No hay una sola declaración de algún representante de Vox en esa dirección. Es más, Vox es el único partido que propone penas permanentes de cárcel para los crimenes machistas. Lo que hace Vox es cuestionar la instrumentalización ideológica y económica de algunos grupos de presión feministas, que se  aprovechan de esta lacra social en su propio beneficio.

Como millones de españoles, Vox cuestiona la norma establecida sobre la base de que toda mujer, por el hecho de ser mujer, esté en una situación de desigualdad, inferioridad, sumisión respecto a su pareja, lo que a su juicio es falso.

Como millones de españoles, Vox considera que la Ley de Violencia de Género trata penalmente de forma distinta a los hombres y a las mujeres, aplicando no sólo penas sino todo tipo de mecanismos procesales y extraprocesales distintos por razón de sexo, criminalizando al hombre de partida por el mero hecho de serlo, con efectos devastadores sobre la infancia.

En base a la Ley de violencia de género, y su desarrollo posterior en distintos protocolos de actuación en distintos ámbitos (policial, servicios sociales, asistencia jurídica a través de los colegios de abogados, etc.), se asignan todo tipo de ayudas de carácter asistencial, como son la asistencia jurídica gratuita, tratamientos especiales en cuanto al cese voluntario de la supuesta víctima en su centro de trabajo, ayudas económicas, casas de acogida, etc.

En gran parte, esta humillación al hombre solo por ser hombre, está financiada con los fondos europeos.

Basta con una simple denuncia, sin prueba alguna contra la pareja o ex pareja, y sin haber sido instruida causa alguna en el Juzgado, ni mucho menos haber sido condenado el hombre,para que se otorguen todas esas ayudas.

El 80% de las denuncias son archivadas o sobreseídas. Ni los juzgados ni la fiscalía, por instrucciones directas del Gobierno, actúan de oficio por un delito de denuncia falsa, por lo que no se devuelven posteriormente todas las ayudas que se fueron concediendo en base a esa denuncia.

Esto hace que el propio sistema se retroalimente de manera progresiva, alentando en un ciclo perverso la interposición de denuncias falsas con fondos europeos: a más denuncias, más dinero.

Los fondos europeos por lo tanto, se asignan finalmente sin fundamento ni justificación, dado que en la mayoría de los casos, se otorgan ayudas en base a denuncias injustificadas que se archivan, generando un sistema que se retroalimenta y que viola los principios de seguridad jurídica y cualquier criterio objetivo y fundamentado de asignación de esos fondos.

La violencia contra la mujer no se combate regando de dinero público asociaciones privadas de marcado contenido ideológico ni con campañas propagandísticas que criminalicen al varón, sino educando en la familia y en la escuela en el respeto al ser humano y a su intrínseca dignidad.

La ley ha demostrado ser un fracaso y una mera herramienta ideológica con la que confrontar a hombres y mujeres. Los asesinatos no han bajado y los presupuestos para asociaciones y estructuras políticas sí han aumentado.

Pregunta tipo del periodista progre: Vox promueve políticas de odio

Wyoming y Dani Mateo con la cabeza de Franco. / LaSexta

Wyoming y Dani Mateo con la cabeza de Franco. / LaSexta

Respuesta: Todos los diccionarios definen el odio como un sentimiento. Y un sentimiento es un estado del ánimo. De manera que no resulta verosímil que se juzgue a una persona por sus sentimientos. Si yo odio el desorden, la violencia, la corrupción, la delincuencia… ¿me convierte ello en un peligro social? Si yo amo la molicie, la pereza, la invasión de vagos y maleantes… ¿me convierto en un ejemplo social? Si yo denuncio a los musulmanes yihadistas por basar el seguimiento de su doctrina en un libro que contiene más de 100 aleyas (versículos) que predican la violencia… ¿estoy predicando el odio?

Los sentimientos no pueden castigarse. Lo que se castiga es la acción, que es el primer elemento jurídico del delito. Así, si se ataca a un senegalés y se le abre una brecha en la frente es un delito de lesiones, exactamente igual que si alguien les ataca a ustedes y les abre la cabeza, aunque sean de Cuenca. Pero en estos momentos, una riña con un senegalés es “xenofobia” y con uno de Cuenca es una riña. Supuestos idénticos, pero distinto tratamiento jurídico.

Sea cual fuere la orientación sexual, la raza, la religión, la ideología o la clase social, los hechos son los hechos, el delito es el delito y las penas a aplicar han de ser las mismas. De lo contrario, la amplia parafernalia ‘buenista’ que rodea al “odio”, a fuerza de excesos, puede derivar en una especie de patología de la compasión y en arbitrios enfermizos que representen una flagrante inseguridad.

Comprendo los esfuerzos de los gobernantes en su exaltación histriónica de “la corrección política” para proteger a lo que ellos consideran “minorías” desde una perspectiva paternalista y de evidente “superioridad moral”. Pero rizar el rizo en estos temas, “adivinando” los sentimientos más íntimos de un agresor o de un delincuente, es decir, si se mueve por “odio” o por simple maldad, es algo extremadamente delicado y que requiere de la psiquiatría forense más que de la opinión subjetiva de un juez instructor o de un fiscal.

Un ejemplo: se arma una trifulca y a resultas de la misma tenemos a un marroquí con un brazo roto. De inmediato se clama y se acusa de “odio” y xenofobia al agresor si es español. Pero si ese mismo marroquí arrastra y le parte el brazo a una abuela para robarle el bolso, en este caso no se hablará de “odio” ni nadie se aventuraría a decir que el marroquí “odia” a los españoles y que por eso agredió y robó a la anciana. Nada. Se trataría de un delito de robo con violencia y resultado de lesiones más o menos graves, pero “odio” no hay. ¿Y por qué no va a haber “odio” cuando una persona asalta a otra, sea de Alcorcón o de Nueva Guinea Papua? Todo delito tiene una vertiente oscura e indeterminada. Para muchos, toda violencia implica “odio”, a no ser que sea llevada a cabo por un psicópata o un sociópata carentes de sentimientos, que buscan el mal por el mal, que ni sienten ni padecen y que tan solo quieren causar daño.

¿Odiaba la muchacha podemita que entró en una capilla con las tetas al aire en la Universidad para ofender, vejar y humillar a los católicos? Para mí, sí. Cualquier delito contra los sentimientos religiosos tiene un sustrato de “odio” cuando es totalmente inmotivado, ya que esas personas religiosas ni representan una amenaza, no ofenden a nadie, no imponen sus creencias y no se sirven de ellas para obtener privilegios. De hecho, lo vemos casi a diario, alcaldes radicales lanzan verdaderas andanadas contra los cristianos: que si ordenan quitar las cruces, que si prohíben los símbolos… Ellos y ellas “saben” y son conscientes que este ateísmo riguroso y estalinista causa dolor y humillación a una gran parte de la población. Por consiguiente, ¿se les podría imputar a estas autoridades por un delito de “odio”?

Vistas como están la cosa, tanto puede “odiar” el que lanza botes de humo junto a una mezquita como el que ordena hacer una “batida de cruces”. Odio por todos lados. ¿Y por qué no se imputa absolutamente a todos los políticos por “odiar” a sus contrarios? Castigar sentimientos genera inseguridad y “presumir” de sentimientos resulta más inseguro aún.

Cuando pueden condenarte por islamofobia si denuncias las tendencias violentas que existen en el islam, pero en cambio te protege el sacrosanto derecho a la libertad expresiva si afirmas que todos los curas son pederastas, ¿se puede reprochar a los españoles que hayan elegido la opción política que propone acabar con los delitos de odio?

Pregunta tipo del periodista progre: Vox es un partido que defiende el franquismo

Jordi Évole abrazado con el etarra Otegi. Junto a ellos, dirigentes de Bildu.

Jordi Évole abrazado con el etarra Otegi. Junto a ellos, dirigentes de Bildu.

No consta una sola declaración de algún dirigente de Vox que apunte en esa dirección. Es más, la dirección de Vox ordenó a sus dirigentes provinciales que no se pronunciaran, ni a favor ni en contra, sobre la exhumación del ex jefe del Estado. Hay sin embargo un hecho objetivo que todos admiten. Antes de la exhumación de Franco, las expectativas electorales de Vox no eran nada buenas. Coincidiendo con la exhumación, Vox se disparó en las encuestas y logró 52 asientos en el Congreso. Nunca en la historia de las democracias liberales europeas, un partido había crecido tanto en tan poco tiempo. La explicación tal vez sea que en España existe un franquismo sociológico de grandes proporciones que los garantes del pensamiento único no habían detectado. Puede ser que millones de españoles consideraran a Vox lo más parecido a un periodo de nuestra historia que les trajo paz, progreso económico y bienestar social, algo que ningún régimen comunista podía haberles ofrecido nunca.

Pregunta tipo del periodista progre: Es necesario parar a la extrema derecha y hacerle un cordón sanitario

Es tanto como decir que hay que asesinar socialmente a los más de tres millones de españoles que votaron a Vox, muchos de ellos antiguos votantes de la izquierda. Vox es hoy lo que es gracias y no a pesar de los millones de españoles que han confiado en su proyecto político. Si nos atenemos al diagnóstico que hace la izquierda, nos encontramos ante una masa de gente enajenada que delira cuando vota y que necesita ser guiada y conducida al redil de los ciudadanos ejemplares.

Si aceptamos la lógica democrática como la mejor de cuantas han sido creadas por el hombre para regirse políticamente, o la menos mala, no debería ser un buen negocio criminalizar a los votantes que han elegido la opción de Vox básicamente porque representa un punto de vista distinto sobre asuntos de la vida española que erróneamente habían sido cerrados a cualquier discusión, desde la inmigración ilegal hasta las ideologías de género.

La democracia busca la participación de todos los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica. No es fácil respetar y vivir esa democracia, sobre todo cuando políticos y periodistas se defican a criminalizar a quienes votan opciones distintas para hacer frente a problemas reales.

Una auténtica democracia, como la que la izquierda no quiso nunca defender, no es solo resultado de un respeto formal a las reglas, sino el fruto de una aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos: la dignidad de toda persona, el respeto de los derechos de cada español a proclamar y defender su identidad en cualquier parte de nuestro territorio nacional, la asunción del “bien común” como fin y criterio regulador de la vida política. Al faltar el consenso general de estos valores entre las mafias progresistas, España ha perdido el significado de la democracia y se ha llegado incluso a comprometer su estabilidad. Esa es la razón principal de que Vox, en menos de un año, haya pasado de ser una fuerza residual a tener 52 diputados en el Congreso.

Si los que nos alertan sobre Vox quieren ser creíbles, comiencen por combatir el virus mortífero y no al enfermo que padece sus consecuencias.

Pregunta tipo de un periodista progre: Son intolerables manifestaciones como las de Ortega Smith calificando de asesinas y violadoras a las trece rosas. O las de Abascal culpando a los ‘menas’ de cometer delitos y relacionando violaciones con extranjeros. O la de la diputada Alicia Rubio contra el feminismo. O más recientemente las de una camdidata al Congreso por Alicante arremetiendo contra el profesor de su hijo porque consideró que estaba adoctrinando a los alumnos…

Respuesta: Se trata de opiniones que pueden o no ser compartidas. La cuestión sin embargo debería ser otra. ¿Por qué estas opiniones conturban tanto las conciencias progresistas y no así las de Pablo Iglesias, como cuando sostuvo que «el terrorismo de ETA tiene explicaciones políticas? O cuando pidió disculpas «por no romper la cara a todos los fachas con los que discuto en televisión». O cuando soltó las siguientes lindezas «democráticas», elegidas de entre cientos pronunciadas por él mismo y por otros cualificados portavoces de la izquierda:

«Azotaría (a la periodista Mariló Montero) hasta que sangrase»

«Cuando acabemos con esta charla, en vez de mariconadas del teatro, nos vamos de cacería a Segovia a aplicar la justicia proletaria que es lo que se merecen unos cuantos».

«Cuando definimos un enemigo -la lógica capitalista-, ese enemigo solo entiende un lenguaje, el lenguaje de la fuerza».

«El derecho a portar armas es una de las bases de la democracia».

«Yo solo me he roto un hueso una vez y me lo rompí por dar un puñetazo no porque alguien de mi situación socioeconomica se vea obligado a esa situación… porque estabamos en el Laboratorio y un grupo de lúmpenes, gentuza de una clase social mucho más baja que la nuestra, intentó robar una mesa de mezclas».

«No he dejado de autoproclamarme comunista en Venezuela».

En consecuencia, ¿doble moral de la mafia progresista? No, porque moral, lo que se dice moral, nunca la han tenido. Si hemos llegado hasta aquí ha sido sobre todo por la claudicación ideológica y la rendición intelectual de una parte de la derecha social española.

Si ese sector claudicante de la derecha española quiere que sus ideas tengan un calado socialmente mayoritario, tendrá que dejar de pensar como pasiva “gente de orden” y comenzar a movilizarse, a sacudirse los complejos, a perder el miedo, a preferir el fondo que las formas, a ventilar las contradicciones del enemigo, a vivir con conciencia política, a sostener la coherencia moral como principio básico, a defender sin miedo los valores en los que dice creer, a rechazar la corrección política y la dictadura del pensamiento único, a no dejar que la apisonadora izquierdista nos pase por encima. En AD llevamos años haciéndolo.

 


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Internacional

¡MUY GRAVE! El COVID-19 ES UN ARMA, HA SIDO CREADO EN UN LABORATORIO Y TENEMOS LAS PRUEBAS: Documentos filtrados del Banco Mundial indican que el Covid fue creado en 2018 en laboratorios y que durará hasta el año 2025

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Informes filtrados del Banco Mundial indican que la propagación del Covid forma parte de un plan diseñado en 2018 y que se prolongará hasta 2025. De acuerdo a las mismas fuentes, el Banco Mundial previó la compra masiva de test en el año 2018, lo que reforzaría los argumentos de quienes sostienen que la pandemia surgió deliberadamente.

Según los informes, el virus surgió de la mezcla y selección de genes virales de murciélagos y cerdos. Entre 2016 y 2017, se identificó un coronavirus en los murciélagos de herradura y confirmó que fue el responsable de la muerte de unos 25.000 lechones en el país asiático, utilizados presumiblemente como cobayas.

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Entre 2016 y 2017, miles de cerdos recién nacidos en numerosas granjas de la provincia meridional de Guangdong empezaron a morir misteriosamente, padeciendo síntomas como diarrea y vómito.

En principio los investigadores sospecharon que el culpable era el virus de la diarrea epidémica porcina (PEDV, siglas en inglés), pero nuevos exámenes, basados en análisis genéticos, les permitieron comprobar que se trataba del SADS, o síndrome diarrea aguda porcina.

«Cuando pusimos este germen bajo el microscopio, confirmamos que era un virus nuevo de la misma familia del PEDV y el SARS (Síndrome Respiratorio Agudo y Severo). Los murciélagos son reconocidos como depositarios de un gran número de patógenos, por lo tanto empezamos a rastrear el virus en muestras de murciélagos», dijo Shi Zhengli, un virólogo del Instituto de Virología de Wuhan, subordinado a la Academia de Ciencias de China.

De acuerdo con Shi, los investigadores recolectaron 591 muestras de murciélagos, mayoritariamente de aquellos de la familia de herradura, entre 2013 y 2016. De todas ellas, el 10 por ciento resultó positivo.

La investigación fue desarrollada de manera conjunta por científicos de China, Singapur y Estados Unidos, y los descubrimientos fueron publicados la semana pasada en la prestigiosa revista Nature.

«El estudio subraya la importancia de identificar la diversidad y la distribución de los coronavirus en los murciélagos para mitigar futuros brotes que podrían amenazar al ganado, la salud pública y el crecimiento económico», de acuerdo con los investigadores.

Los expertos manifestaron sentirse «aliviados» de comprobar que el virus no es transmisible a los seres humanos, después de examinar a los trabajadores que habían entrado en contacto con los cerdos contagiados en Guangdong.

«Muchas enfermedades infecciosas en los humanos, como el SARS, son de origen animal. Es posible que en el futuro el SADS se transmita de los murciélagos a los animales domésticos y, luego, de estos a los seres humanos», advirtió Ma Jingyun, investigador de la Universidad Agrícola del Sur de China, y uno de los coautores del artículo de investigación.

El trabajo fue una colaboración entre científicos de EcoHealth Alliance, Duke-NUS Medical School, Wuhan Institute of Virology y otras organizaciones, y fue financiado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, un componente de los Institutos Nacionales de Salud.

Por consiguiente, la noticia ya no es tanto la conspiración en sí misma, sino que «alguien» ha filtrado esos documentos para que no quede ninguna duda de que nos hallamos ante una pandemia creada por el hombre, confirmando así los argumentos defendidos por militares franceses hace sólo unos días.

 

 

DOCUMENTO COMPLETO EN FORMATO PDF. PUEDE SER DESCARGADO. DEJE QUE CARGUE COMPLETAMENTE. SON 64 PÁGINAS.

 

 


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A Fondo

El despertar de la derecha española

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Por C.S. Fitzbottom.-

La derecha española lleva dormida, al menos, 56 años. Es mi teoría de filatélico. En 1964 hubo una extraordinaria emisión de sellos, conmemorando los XXV años de paz.

La guerra civil había concluido hacía casi una generación, y el régimen de Franco, en vez de su victoria, hablaba ya de lo construido en común, de reconciliación, con el mismo espíritu con el que se acababa de inaugurar apenas unos años antes el Valle de los Caídos, recogiendo los restos de las víctimas de uno y otro bando.

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Puede que de aquellos sellos arranque mi amor a España. Quizás por eso tenga más presente aquel aniversario. Puede que fuera antes o después. De lo que estoy seguro es que, a diferencia de la derecha británica o la francesa, la portuguesa o la italiana, la norteamericana o la japonesa, la derecha española está presa de un terrible complejo, que puede que esté concluyendo en esta extraña época de reclusión.

En las últimas elecciones, hace apenas unos meses, casi la mitad de los votos en España fueron ido a opciones de centro, centro-derecha y derecha; y casi la otra mitad, a partidos de centro-izquierda, izquierda y extrema izquierda. Curioso. Fue casi lo mismo en las anteriores. Y en las previas. Y en las de 1977. Y en las de 1936. Y siempre que se llamó a los españoles a votar en libertad. Casi igual que en el resto del mundo. Porque en todas partes la mitad de la población cree que es bueno que los que corren mejor la carrera tengan un premio y que el sistema se base en eso. Y la otra mitad cree que no se puede privilegiar a los hijos de los que corrieron mejor la anterior carrera, y que el sistema produce esas injusticias, que hay que corregir. Esa podría ser una simplificación de qué significa ser de derechas y de izquierdas. Existe esa discrepancia en todo el mundo. Peter Jordan tiene magníficas charlas y conferencias en YouTube que les recomiendo y que explican muy bien la cuestión. Para todo el mundo. Pero el caso de España es distinto. A mí al menos siempre me lo ha parecido.

La izquierda, desde su control de los medios de comunicación, imperante desde 1968 en todo el mundo, y en España desde 1977, ejerce una increíble supremacía moral. Las causas que defiende son siempre justas, sensatas, razonables, morales, superiores y llevan a una evolución imparable hacia un bien mayor. Para ellos, la derecha es lo que incomprensiblemente se opone a tanta bondad, y por tanto es injusta, insensata, irracional, hipócrita y un fósil del pasado. Si encima sus ideas las expresan personajes como Donald Trump, se explica por sí misma en su peligro intelectual y real. Esta es la doctrina oficial en todo Occidente, especialmente en Europa.

Pero no quiero hablar hoy de la derecha en el mundo, especialmente porque en el mundo anglosajón, no es la parte débil del debate, y aún hay muchos foros en los que la izquierda puede ver mostradas sus vergüenzas en público. El caso español, para cualquier observador extranjero, llama la atención como un raro espécimen. Y permítanme una brevísima excursión por la historia reciente de su país, a quien tanto quiero y admiro.

Después de más de sesenta años de turbulencias civiles, la derecha española decidió organizarse y moderarse para darle a España medio siglo de estabilidad, desde 1874 a 1923. La derecha española se avergonzó finalmente de la aventura militar de Marruecos y entendió el drama del problema obrero en las capitales y de los jornaleros del campo. La derecha dio una oportunidad a la modernidad en 1931, aceptando con optimismo una república, que se imponía a pesar de haber perdido las elecciones municipales, y cuyo control asumió una izquierda que desde el primer día atacó sus valores y decidió destruir todo cuanto la mayor parte de España consideraba importante.

Ardieron templos, se expropió –por tercera vez- a la Iglesia, se desmanteló el ejército, se vulneró la propiedad y se legisló una Constitución sectaria. Todo se aceptó. La derecha ganó las elecciones de 1933. El régimen republicano, la casta de entonces, se negó la permitirles el acceso al gobierno. La derecha lo aceptó. Y cuando ese gobierno no tuvo más remedio que incluir tres ministros del partido ganador de las elecciones libres –la CEDA-, entonces, en octubre de 1934, el PSOE, el PCE, la ERC, el PNV y los anarquistas –curioso, ¿les suenan esas siglas a los españoles de 2020?- se sublevaron violentamente, en un golpe de estado con ánimo de guerra civil, contra el gobierno legítimo y democrático de la república… ¡porque tenía tres ministros de derechas! En 1936, la derecha ganó las elecciones, pero la izquierda se hizo con el control del proceso electoral, y consecuentemente, del parlamento y después del gobierno. Ilegalmente nombraron a la mayoría diputados y con más ilegalidad aún, destituyeron al presidente de la república, Niceto Alcalá-Zamora. Ya lo había avisado el líder el PSOE, Largo Caballero, autoproclamado “el Lenin español”: “Si no ganamos el poder en las urnas, lo haremos en las calles”. Militantes socialistas y comunistas comenzaron a asesinar a vendedores de prensa de la oposición y a organizar grupos paramilitares.

El entrenador de uno de ellos, un conocido policía del PSOE, que había disparado sobre un falangista en una manifestación, fue asesinado en represalia en uno de los enfrentamientos callejeros que él alentaba. Sus compañeros, policías y guardias civiles del PSOE, salieron en venganza a matar al líder de la oposición. No encontraron al más votado, así que liquidaron al que más hablaba en el Congreso. Dos balazos en la cabeza acabaron con la vida de José Calvo Sotelo, como le había sentenciado Dolores Ibárruri unos días antes en el Congreso de los Diputados, cuando él había denunciado sus desmanes: “Es la última vez que hablas en esta cámara”.

Cuando se descubrió el cadáver del líder carismático de la oposición –como si hoy fuera el de Santiago Abascal- tirado en el cementerio, y se supo que se sabía pero que no se podía decir que habían sido oficiales de la policía, toda la derecha, la mitad de España, supo que tenía que pelear para sobrevivir. Luchar con la misma agresividad con la que había sido atacada en 1931, en 1934 y en ese mismo instante. Y comenzó la terrible guerra civil española. Ese conflicto tan intenso, tan terrible, tan inhumano y tan místico, que ha suscitado más libros escritos que la segunda guerra mundial. No fue una lucha entre democracia y fascismo, y sólo desde la ignorancia o el sectarismo más embustero se pueden contar las cosas de otra forma. Asesinaron los rojos, como venían haciendo, y ¡ay!, también asesinaron los azules.

Hubo misas de acción de gracias en plazas con el suelo aún lleno de sangre de los jornaleros recién fusilados. Se asesinó a maestros, a socialistas, a gentes bien intencionadas que creían en la república y en valores morales que veían tras ella. Y la “derecha”, que no es una doctrina, sino un forma de vivir, supo que había pecado. Era justo luchar por sobrevivir, y pareció un milagro de justicia ganar. Pero en 1945 se supo –no se sabía antes- que los aliados nazis habían sido aún más vesánicos que los comunistas. Y en 1950 aún se fusilaba o, peor aún, se mataba de miseria a los prisioneros en campos de concentración. Miguel Hernández no moría siquiera con la dignidad de Lorca, de un balazo en el pecho, sino en la indigencia, el hambre y el abandono sórdido de cárceles inmisericordes. La derecha supo que, en la victoria, había pecado.

Los veinticinco años de paz de 1964 parecían suficientes. Ya todos tenían o aspiraban al Seiscientos, al piso en propiedad, a las vacaciones de verano, al ventilador en el dormitorio y, por fin, la lavadora automática. La clase media fue igual para todos, y dejó de exigirse el certificado de adhesión al régimen para poder opositar a un puesto público. Ya, al fin, se dejaba de cargar a los hijos por los pecados de los padres. Y todo iba a mejor. Así fue también en 1965, y en todos los años siguientes.

La derecha se liberó de Franco, es la verdad. Sólo sus más adeptos aguantaban ya su cantinela con la masonería y el comunismo. La derecha quería Europa y democracia. ¿Cómo pedirles cuentas a Carrillo y a la Pasionaria de sus asesinatos en 1939? Perdón, reconciliación. Paso de página. Un régimen nuevo, un rey joven, elecciones, partidos, políticos nuevos, hombres guapos, como Suárez y González. Democracia, transición, progreso, Europa, mantras que todos los españoles aceptaban en común.

No fue exactamente como se soñaba. Y la derecha aguantó de todo. La ETA y sus mil asesinatos y sus decenas de miles de exiliados, huidos del País Vasco por la extorsión y el miedo. La expropiación de Rumasa. El laicismo del Estado y de sus medios de comunicación, copados por la izquierda. El permanente acoso amenazante a la Iglesia y sus colegios; la burla sistemática a sus creencias. La derecha se dedicó a sus estudios, sus negocios, sus empresas… y hubo una nueva oleada de bienestar económico y se renovó la promesa de la clase media española.

Pero ocurrieron Zapatero y Lehman Brothers. Un irresponsable, indocumentado y sectario, tras un misterioso asesinato colectivo –aún no ha sido explicado el atentado del 11 de marzo de 2004- llegó a la presidencia del gobierno hablando de una extraña “memoria histórica”, que más se parecía a las campañas de Goebbels o Lenin. Y una nueva crisis económica, en 2008, dio alas a una nueva izquierda, nueva en las personas, aunque con el mismo discurso de siempre y, curiosamente, con la misma aversión al gel de baño y al buen gusto.

Hubo cambio de caras en esos años. Hasta la del Rey cambió. Y nadie se dio cuenta de que muchas cosas estaban rotas. Esencialmente, los consensos de la Transición. Los comunistas, que habían “acogido de corazón” –dijo el Secretario General del PCE, Santiago Carrillo, el asesino de Paracuellos, en 1977- la bandera de España, volvían a ondear sólo la triste tricolor de la triste segunda república. Los socialistas, enfangados en una generación de corrupción, pensaban que la cura era controlar los medios de comunicación para que no se hablase de ello –y casi lo consiguieron-. Y la derecha… la derecha se identificó con unas únicas siglas, que, resignadamente, englobaban a conservadores, liberales y democristianos, y a las que votaban, con mayor resignación aún, los escasos nostálgicos del franquismo y todos aquellos, mayores aún en número, que simplemente no querían a la izquierda en el poder.

La verdad es que la derecha española -y ahora, déjenme que hable el extranjero- ella sabrá por qué, decidió, hace dos generaciones, vivir de prestado en su propio país, y considerar que su régimen político era propiedad moral de otros. Y ese préstamo, esa cesión, esa rendición, señoras y señores, ha llegado a su fin. La derecha española ha despertado.

La derecha española despierta por varias razones:

– Porque el Gobierno está formado por una coalición de comunistas y socialistas, apoyada parlamentariamente por secesionistas y filoterroristas, liderada por un Presidente que se presentó a las elecciones prometiendo que no haría precisamente ese pacto.

– Porque desde ese Gobierno, se amenaza a la propiedad privada, se insulta a la Iglesia, se cuestiona la patria potestad y se ataca a todas las instituciones básicas del Estado, desde el Rey hasta el Consejo General de Poder Judicial.

– Porque no es lógico que traten de gobernar España aquellos que sueñan con destruirla en vez de ofrecer un gran pacto nacional a la oposición, cuando ésta está dispuesta a aceptarlo.

– Porque esa alianza del señor Sánchez, contra su promesa electoral, con los enemigos declarados de España, hiere en sus sentimientos más íntimos a la mayoría de los propios votantes socialistas, que, no obstante, son los que más inermes quedan para expresar sus ideas políticas y su frustración con la situación actual.

– Porque la sensatez no tolera más pantomimas con esa falsa memoria histórica, que sólo es una falsificación sectaria de la historia real y un insulto a la voluntad de reconciliación que preside las relaciones reales y cotidianas de los españoles, desde antes incluso de la Transición, y afortunadamente, hasta nuestros días.

– Porque la violencia que sufren muchas mujeres, y las otras formas de violencia que se viven en los hogares, en todo el mundo, no caben ser encorsetadas en la manida ideología de género, y menos justificar el encarcelamiento sin pruebas y el fin de la presunción de inocencia y del habeas corpus.

– Porque del mismo modo que ese feminismo sectario, la izquierda ha tomado la bandera del animalismo y de las visiones apocalípticas del cambio climático, para desde la autoridad intelectual de personas que no sabrían diferenciar una vaca de un buey, imponer una nueva dictadura de pensamiento, que sólo busca dividir el mundo en buenos y malos, a decisión de los líderes totalitarios de esa rancia secta marxista.

– Porque la derecha, hace mucho tiempo que aceptó que, aunque uno crea en Dios y en lo que su Iglesia enseña, hay que respetar, como esa misma Iglesia manda, a aquellos que piensan distinto. Y esa derecha está cansada de esos nuevos dogmas feminazis, hembristas, animalistas, estatistas y antiempresariales, que pretenden ser enseñados obligatoriamente en las escuelas, como nueva religión laica y única verdad que todo el mundo tiene que aceptar.

– Porque la derecha se ha cansado de la burla impune y con el aplauso de los bufones televisivos, a costa de la religión, de la bandera, del Rey, de la patria, del himno, del ejército, de la Guardia Civil, de las tradiciones y de las creencias de los demás- Y que encima los detractores de ese “pensamiento” –por llamarle algo- único, tengan que sufrir las amenazas, los “escraches” y las exclusiones de los medios de comunicación que la izquierda impone.

– Porque da vergüenza el sectarismo izquierdista de la inmensa mayoría de esos medios de comunicación. Y la derecha está indignada de que sus líderes y prohombres sean incapaces de promover y sostener canales de televisión donde no se insulte su visión del mundo y se puedan contar las noticias desde su punto de vista también.

– Y porque la primera nación de Europa, que incorporó a la civilización cristiana occidental a medio mundo, no merece perecer en manos de analfabetos funcionales, que sólo quieren condenar a sus compatriotas a la miseria de Cuba y Venezuela y al control político de Corea del Norte, para que como allí, el líder carismático viva en mansiones pagadas con los impuestos que pretende controlar, como la vida de sus conciudadanos a los que antes ha hundido en la miseria.

Es muy posible que sin 29.000 muertos oficiales y posiblemente otros 20.000 ignorados, sin esa ocultación, sin tanta incompetencia, sin tantas mentiras, sin la sospecha de tantos robos, sin tanto sectarismo, sin tanta manipulación, sin tanta improvisación, sin tanta torpeza, y sin haber tenido a la gente encerrada durante dos meses, la derecha hubiera seguido dormida, conformándose como siempre con lo menos malo, resignándose a ser, como en los últimos cincuenta años, lo que sus enemigos de la izquierda habían decidido que eran: algo despreciable.

Pero la torpeza de la izquierda, esa que nace de la soberbia incontrolable, la ha hecho excederse y perder pie. Y ha despertado a la derecha. Que no parece que ahora tenga intención de volverse a dormir.

Bienvenida, España, a la normalidad democrática.


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A Fondo

Así manipula el canalla SOROS la educación mundial: ¡Ideología de género para todos!

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Por Javier Arias.

Ya hemos visto como ese proceso de destrucción, de las sociedades democráticas organizadas, pretende reducirnos a individuos aislados, sin raíces familiares, espirituales, nacionales, convirtiendo a las personas en masa informe, adicta y miedosa porque eso nos hace más manipulables.

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Ese proyecto, cuenta con el sustrato de un difuso pensamiento, supuestamente izquierdista, y los miles de tontos útiles que creen estar sirviendo a causas de liberación y bondad, cuando colaboran en un plan contra la humanidad y la libertad.

Hemos visto el esfuerzo ingente, por parte de los magnates, en la creación y financiación de miles de organizaciones, con lemas bienintencionados que sirven a sus intereses, a veces sin saberlo. Ese monto millonario encuentra eco en los miles de medios de comunicación y periodistas, financiados y serviles que ocultan y blanquean esos crímenes.

La educación es una parte esencial de la trama porque los individuos necesitan una estructura ideológica que les facilite integrar lo que sucede en sus vidas. Después del padre y la madre, la escuela es el primer vector de creencias, para la mayoría de la población. Al igual que con los medios de comunicación, hay un prejuicio positivo sobre la veracidad de lo que aprendes en la escuela.

Desde ese punto de partida, Soros y sus amigos, sus organizaciones y partidos, están condicionando nuestras escuelas en dos sentidos principales:

  • Por un lado, imponiendo a edades cada vez más tempranas su agenda de segmentación y división, centrada en la inclusión de las agendas LGTB y el pánico irracional que busca salvadores frente a amenazas que nos superan como el apocalipsis climático o las pandemias. Se sexualiza a los niños y su entorno, o se banalizan las drogas porque los adictos son más manejables, Al mismo tiempo se fomenta el desprecio y luego el odio al disidente, provocando su “muerte social”, o su expulsión del grupo.
  • Por otro, reduciendo la carga lectiva, despreciando hasta la eliminación el esfuerzo, el interés por aprender y el reconocimiento del saber. Su ideal es gente sin cultura, abandonada, cómoda en el rebaño y con envidia -que convierten en resentimiento frente al que destaca- haciendo todo lo posible porque se someta al montón. Las políticas educativas, de muchos países., ya han adoptado estos puntos de vista, con aprobados generales o planes de estudio adelgazados hasta el ridículo, la eliminación del valor de la memoria o la sustitución de la mente por el recurso a una máquina.

Universidades

Han hecho de las universidades otra de sus grandes bases de influencia. Ellas son, junto a los medios de comunicación y los aparatos culturales las grandes fábricas de ideas, de una sociedad como la nuestra. Por eso tienen que controlarlos.

Ya han encontrado decenas de facultades y cientos de departamentos lastrados por ese seudomarxismo de base, donde la influencia comunistoide todavía anima a muchos de nuestros “intelectuales”, incapaces de navegar por su cuenta. Algunos han hecho de sus problemas personales e incomodidades psicológicas materia de cátedra, con “estudios maricas” (que les gusta denominar Queer, por si les da una pátina de moda internacionalista) y desde la “perspectiva de género” que es trasladar el odio, de la fracasada lucha de clases, a las relaciones personales y a negar las realidades biológicas, en aras de que nadie pueda llamarte degenerado o enfermo mental, sin enfrentar el castigo al que disienta. El odio, la imposición de unas ideas y el aplastamiento de las demás, las están convirtiendo en leyes, en numerosos países.

George Soros anunciaba a principios de este año 2020- en el Foro Económico de Davos que patrocina él mismo- que donará 1.000 millones de dólares para crear una red mundial de universidades, a partir de la Universidad Centroeuropea (CEU) fundada por el magnate, inicialmente en Budapest y hoy en Viena ante los enfrentamientos con el gobierno húngaro de ViKtor Orban, uno de los más críticos con los planes de Soros.

Denominada “Red de Universidades de la Sociedad abierta” (OSUN por sus siglas en ingles) se justifica según su promotor como un arma “contra el autoritarismo”
cuando, precisamente una de sus características es no permitir la disidencia ni la libertad de cátedra. Hablan de promover los valores liberales,( individuos y sociedades , naciones y estados débiles) y el pensamiento crítico lo que quiere decir la imposición de sus estructuras ideológicas, “más allá de las fronteras geográficas y demográficas” en consonancia con sus planes de aniquilación de naciones y sociedades, impulsando además “el activismo cívico” , en lo que se integra con la Red Talloires(una asociación internacional de instituciones, bajo la dirección de la Universidad estadounidense de Tufts) cuyo objetivo es fomentar el compromiso cívico de la educación superior, también . para conseguir esa transformación, según el Bard College, uno de sus intentos previos y que forma parte de la estructura de la red. Muy ilustrativo que entre los signatarios fundadores de esta red figure, nada menos, que la Universidad de la Habana, bajo control directo de la dictadura.

 

La ofensiva final es ahora

El mismo Soros considera que OSUN es el proyecto más importante y duradero de su vida y querría “hacerlo realidad antes de morir”.

En realidad va a ser, si tiene éxito, el más importante y duradero porque se trata de conseguir la dirección mundial de la educación superior, de la formación de las élites y, en consecuencia, dirigir las sociedades que esas élites liderarán. Ningún dictador pudo soñar algo de tal amplitud y de tanta influencia directa, desde que la Iglesia Católica dejo de tener la hegemonía global.

Esa red va a ofrecer programas y titulaciones conjuntas, uniformando en extremos desconocidos, hasta hoy, el pensamiento mundial. Además, la élites necesitan conocerse y coordinarse y por ello la OSUN reunirá periódicamente a estudiantes y profesores de distintos países en debates presenciales y con más frecuencia en línea..

Como siempre, tales objetivos se enmascaran en una catarata de bonitas palabras y loables propósitos como “llegar a aquellos estudiantes que más lo necesitan”, principalmente en Asia, África y Latinoamérica, “y fomentar los valores de la sociedad abierta, incluidas la libertad de expresión y la diversidad de credos” en vez de confesar que es un plan globalista capaz de generar una masa critica suficiente para implementar, sociedades débiles y la imposición de esos gobiernos dóciles, bien penetrándolos (caso de España o Italia) o bien consiguiendo su destitución y posterior constitución de recambio como en las revueltas árabes, o de Chile .

Golpes de estado y revoluciones, desde arriba o desde abajo.

Controlando las universidades, controlan los “comités científicos” y los “comités de expertos” que validan, o desautorizan, lo que les convenga, en una situación de crisis como en la que estamos ahora, con el Covid19.

En OSUN y la Red Tallories ya hay acuerdos, con más de 300 universidades en casi 100 países. En España figuran la Autónoma de Madrid, la Oberta de Cataluña o la Politécnica de Valencia, entre otras.

Por áreas geográficas, los números son impresionantes:

• África (62)
• Europa y Asia Central (65)
• Asia Oriental y Pacifico (43)
• Latinoamerica (43)
• Oriente Medio y Norte África (19)
• Norteamérica (79)
• Asia del Sur (83)

Ya dominan cientos de campus, pero quieren avanzar porque creen que este es el inicio de su victoria definitiva y sienten que es ahora o nunca porque, si tu oprimes a una sociedad o la amenazas, antes o después surge la resistencia y no quieren dar tiempo a que esa resistencia se organice.


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Ayer, hoy, mañana y SIEMPRE: Pase lo que pase y ocurra lo que ocurra, Alerta Nacional con la GUARDIA CIVIL.

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Son tiempos oscuros.

Hay indeseables en los ministerios; hay delincuentes condenados en los partidos de Gobierno; hay imputados por delitos gravísimos en el Congreso de los DiPUTAdos; y hay miembros de este Gobierno comunista que han blasonado, negro sobre blanco, de su ascendencia terrorista. Sin más. Sin menos. Había que decirlo, y se ha dicho. Con un par, Cayetana: eso es hacer honor a tu apellido; y brindar un servicio a España que te iguala a tus mejores antepasados.

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Desde una posición de sometimiento indigna para un cuerpo como el de la Guardia Civil, su impecable e inmaculado Honor hace que este cuerpo sufra los más viles ataques del desquiciado, acomplejado y sovietizado poder gubernativo contra sus mandos, templados en el acero de las armas que en su celo de servicio demasiado pocas veces desenfundan porque se saben desprotegidos por ese poder rufianesco que les usa pero les impide defenderse.

Ese acero que ellos mismos han sentido mecanizar milisegundos antes de recibir el tiro en la nuca; la bomba en el coche: siempre a traición; siempre por la espalda: indefensos ante la hez del ser humano que tomó forma en los alrededores de Elgoibar y que se surtió de armas en la vecina Eibar.

A esos hombres, que exponiendo la vida para salvar la nuestra, junto con nuestros más banales y estúpidos estilos de vida y pasatiempos ordinarios, que se juegan el tipo ante borrachos atiborrados de drogas en las autovías, siguiendo un modo de vida despreciado por los mismos que nos gobiernan a todos, para los que el honor es algo casposo y ridículo, les debemos no solamente la vida, sino la existencia despreocupada y cretina que todos hemos llevado mientras ellos sangraban, morían, se quedaban parapléjicos mientras el ministrillo de turno abusaba de sus más altos oficiales, hombres en un sentido tan completo y admirable del término que la sola comparación con el político de turno hace palidecer de vergüenza a éste último.

Hombres, siendo humillados por rufianes. Presuntos criminales. «Castrati» con purgaciones; repugnantes ejemplos de cuan bajo cae el ser humano en la inmundicia comunista alienante, que destruye todo y nada bueno hace.

Por eso, hoy, les dejamos con un vídeo que expresa -debe expresar- con claridad, meridianamente, y sin la menor duda, de qué lado cae el Honor, el respeto y la caballerosidad, y de qué lado cae el deshonor, la abyecta vergüenza del salivazo convertido en político enfermo con cara de vicioso irredento comido por sus verguenzas íntimas y sus complejos histéricos.

 


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