Opinión
Carta al Nuncio Apostólico en España (y II)
Y no olviden que España ha estado siempre en el punto de mira del sionismo talmúdico. No hay mucho que alegar para demostrar el absurdo, a estas alturas, de profanar una tumba después de 42 años de dictadura liberal que algunos llaman democracia, como sinónimo de paraíso terrenal impoluto y celestial.
Añádase a este intento escandaloso el engaño causado al pueblo español que votó una Constitución atea porque ni la leyó y los pocos que la leímos no fuimos capaces de terminarla por ser legalistamente indigerible.
¿Dónde está el valor moral de tal aprobación votacional?
¿Y la traición de aquellos obispos (60), que la votaron e invitaron a votarla a sus feligreses?
¿Y el perjurio de un Sucesor que traicionó a Franco, su mentor, y al pueblo español, trayéndonos una libertad sin Dios, frente a “la Libertad de los Hijos de Dios” (Rom, 8)?
Por lo que SUPLICO a S. E. Excelencia transmita este escrito al Vaticano y a la Conferencia Episcopal Española, CEE, para que pongan todos los medios jurídicos, morales e históricos, con declaraciones contundentes a favor de la intocabilidad de la Tumba de Francisco Franco, así como el reconocimiento de los Obispos españoles actuales a las elogiosas declaraciones que en su día hicieron aquellos Obispos del nacional-catolicismo tras la muerte del Caudillo.
¿O las verdades históricas también tienen caducidad?
Muy mal quedaría para la Historia la cobarde y vengativa traición de la política actual socialista; pero peor quedaría la jerarquía eclesiástica con el escándalo cómplice de tal ingratitud, siendo la Iglesia la mayor deudora de aquella sangre martirial y de aquel heroísmo de un Caudillo puesto por la Providencia Divina para la salvación de la catolicidad universal y de Europa contra el comunismo ateo.
Virtud derivada del patriotismo como obligación derivada del 4º. Mandamiento es la PIEDAD para respetar los símbolos patrios y su Historia; la JUSTICIA SOCIAL, por la que se prefiere en igualdad de condiciones a los ciudadanos, antes que a los extranjeros, y la GRATITUD a los antepasados por sus sacrificios.
Repasen la teología moral, aquella que Sus Señorías nos enseñaron en nuestros estudios teológicos, y que el modernismo Vaticano II, ha hecho olvidar.
¡Pues ese heroico Caudillo, se llamaba FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE!
Agradeciendo sus gestiones, le envía un cordial saludo en Cristo Rey y en María Reina, este servidor cura raso.
*Párroco de Villamuñio, León.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

Ramiro
07/07/2019 at 13:28
La voz siempre clara, y contundente del Padre CALVO, diciendo las verdades del barquero.
Ramiro
19/01/2019 at 17:24
La voz siempre clara, y contundente del Padre CALVO, diciendo las verdades del barquero.