España
Carta de un catalán en el 174 aniversario de la Guardia Civil
Óscar Bermán Boldú*.- Soy un catalán agradecido a la Guardia Civil, y como catalán, y -por lo tanto, un español más- escribo y publico estas líneas, a pocas fechas de la tradicional celebración del aniversario de su fundación, con el propósito de mostrar mi gratitud y rendir homenaje personal a tan benemérita institución, que siempre ha destacado por su sacrificado trabajo, sin el cual -y no exagero-, no habría paz ni seguridad en España.
Empecemos con un breve recordatorio histórico: El caos en el que quedo sumida nuestra patria como consecuencia de la victoriosa -pero devastadora- Guerra de la Independencia (1808-1814), propicio la proliferación de multitud de bandas de criminales asaltadores de carreteras, que con sus fechorías estaban convirtiendo a la patria exhausta en un territorio intransitable. A fin de resolver esta calamitosa situación -el entonces mariscal de campo e Inspector General Militar- don Francisco Javier Girón Ezpeleta Las Casas y Enrile, marqués de las Amarillas y duque de Ahumada, creó el primer cuerpo de seguridad pública implantado en España a nivel nacional: La Guardia Civil. El trascendente acontecimiento tuvo lugar el 28 de marzo de 1844. Y fue completado mediante un segundo decreto el 13 de mayo del mismo año.
Este año 2018 celebramos el 174 aniversario de la creación de la Guardia Civil, y siguen estando plenamente vigentes los intangibles principios que todo guardia civil está obligado a cumplir: Lealtad, disciplina, austeridad, abnegación, sacrificio, y espíritu benemérito. Principios de conducta que cotidianamente ponen en práctica los soldados de la Guardia Civil, nobles y generosos principios, siempre en concordancia con su lema “El honor es mi divisa”.
La Guardia Civil siempre hace gala de su patriotismo. Su patriotismo es su razón de ser. Patriotismo entendido como vocación de servicio a España, patriotismo heroico, noble y veraz, proclamado abiertamente en el lema de sus casas cuartel: “TODO POR LA PATRIA”, rotulado orgullosamente sobre los colores de la enseña nacional.
La Guardia Civil es un disciplinado y centralizado cuerpo militar de buenos soldados de España, militares que ejercen funciones de policía en el seno de la sociedad civil, de ahí su nombre. La condición castrense de esta policía tan querida y propia del pueblo español, al que pertenece, incrementa su efectividad en la lucha contra las diferentes variantes de bandas criminales o delincuencia organizada, y muy especialmente contra el terrorismo totalitario, ya sea separatista o islamista.
Los españoles tenemos mucha suerte de contar con la Guardia Civil, y me duele cuando los reconocimientos oficiales no pasan de ser meros reconocimientos retóricos, que no encuentran reflejo en las decisiones de los Consejos de Ministros, cuando no le procuran a la Guardia Civil todos los medios que necesita y los reconocimientos efectivos que merece por su abnegada y constante labor a favor del orden público y el bien común del pueblo español.
En los años en que el terrorismo separatista infringía toneladas de sufrimiento y dolor a los españoles por el hecho de ser españoles, fue la Guardia Civil quien cargo sobre sus espaldas la mayor parte de ese sufrimiento, y -a la vez- la responsabilidad y el valor de combatir heroicamente a ETA sin tregua, en medio de circunstancias políticas extremadamente hostiles. Y mientras el separatismo batasuno de los Otegui y compañía asesinaban y mutilaban españoles, algunos políticos -necios y/o claudicantes- preparaban el camino hacia falsarios “procesos de paz” a costa de la sangre y la vida de los mejores españoles, los mismos políticos indignos que le han regalado inmerecida legitimidad democrática, competencias nacionales y financiación pública al nacionalismo separatista y antiespañol -y aún, a día de hoy, siguen haciéndolo-.
Dicen “que del enemigo el consejo”, y en este sentido resulta muy clarificador el indisimulado odio a la Guardia Civil compartido por los enemigos de la libertad y de la justicia, y por todos los enemigos de España.
En las últimas décadas -líderes políticos con altas responsabilidades de Gobierno-, y para dar satisfacción al nacionalismo catalanista, expulsaron de Cataluña a la mayor parte de los efectivos de la Guardia Civil, y traspasaron la mayor parte de sus funciones y competencias a la policía autonómica, en un proceso de sustitución de referencias nacionales españolas por referencias nacional-catalanistas. Esto ha sido mucho más que un gravísimo error.
Justicia es darle a cada quien lo que le corresponde. No me cabe ninguna duda de que el benemérito cuerpo de la Guardia Civil es uno de los más sólidos fundamentos sobre los que descansa la sociedad española. Los guardias civiles merecen más y mejor retribución, humanamente y en todos los sentidos, también en lo económico y en las condiciones laborales de su sacrificada vocación profesional. Nosotros los que de verdad nos tomamos España en serio, exigimos una justa compensación de sus servicios, no es justo ni admisible que estos excelentes servidores del bien público perciban una remuneración inferior a otros cuerpos de policía.
Parece ser, según una información aun no suficientemente contrastada, que el año pasado hubo un levísimo e imperceptible incremento de la presencia de la Guardia Civil en Cataluña. Nosotros, los que de verdad nos tomamos España en serio, esperamos que este incremento sea el inicio de una rotunda rectificación de las erróneas y contraproducentes políticas de apaciguamiento con el nacionalismo catalanista. Los catalanes leales a España queremos mucha más presencia de la Guardia Civil, y reclamamos el máximo apoyo público a la Guardia Civil, y a los guardias civiles.
En ese mismo sentido me permito proponer que el Gobierno tome las medidas necesarias para multiplicar notablemente el número de sus efectivos en Cataluña, hasta que sea el cuerpo de policía más visible y presente en la vida pública catalana. Ese solo hecho, dejaría claro para todo el mundo que el Gobierno no se arruga ni achanta ante el separatismo, y que los españoles mandamos tanto en Cataluña como en el resto de España.
*Presidente de Nosotros-Partido para la Regeneración Social
A Fondo
Las Pardo de Vera, las niñas de familia bien, presuntas delincuentes
El exjefe de personal de ADIF apunta a Pardo de Vera por la contratación de las mascarillas
Miranda reconoce que existieron más ofertas, pero que no las valoraron porque pensaban que no cumplirían

El exjefe de personal de ADIF, Michaux Miranda, en el juicio.
El último testigo de la quinta jornada del juicio de las mascarillas deja la pelota en el tejado de Isabel Pardo de Vera. El exdirector de Gestión Personal en ADIF Michaux Miranda ha apuntado a la expresidenta del administrador de infraestructuras ferroviarias. El ex alto cargo ha subrayado este martes en el Supremo que fue ella quien le pidió que llamara a Soluciones de Gestión. El exdirectivo ha reconocido que existieron otras ofertas más económicas, pero que no se valoraron porque pensaban que no cumplirían el contrato. Además, ha subrayado que ya tenían la experiencia positiva de Puertos del Estado, por lo que decidieron contratar con ella.
Miranda ha relatado que buscaron proveedores desde semanas antes de que se publicara la orden ministerial el 26 de marzo de 2020 de forma «insistente y con ahínco», pero que «nos estaba costando» encontrar empresas que suministraran mascarillas de forma inminente. A pesar de que valoraron dos ofertas, decidieron adjudicar la compra a Soluciones de Gestión porque garantizaba el suministro de manera inmediata. Pardo de Vera acudirá este miércoles como testigo para explicar cómo se transmitió la instrucción para adquirir material.
El exjefe de personal de ADIF ha asegurado que el ente público tenía otra oferta de mascarillas sobre la mesa, presentada por una empresa china de tecnología con sede en Granada (Innjoo Technology) dedicada a la venta de teléfonos móviles y tabletas. Sin embargo, tras valorarla, decidieron confiar en la de Soluciones de Gestión y encargarle cinco millones de unidades de mascarillas por 12 millones de euros.
Ofertas más económicas
El antiguo responsable de ADIF, investigado en la Audiencia Nacional, ha explicado que la noche en la que estaban deliberando sobre las ofertas recibieron la información de que el suministrador de Puertos del Estado ya tenía montada la logística para la entrega de las primeras mascarillas. Eso les motivó en confiar en la firma vinculada a Víctor de Aldama, que se enfrenta a siete años de prisión por el atenuante de colaboración. La Fiscalía y las acusaciones populares elevan la petición para Koldo García y José Luis Ábalos a 30 años.
El fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón, le ha preguntado al testigo si los 2,5 euros por mascarilla que pagaron a Soluciones de Gestión eran habituales en ese momento, a lo que Miranda ha respondido que sí. El exjefe de Recursos Humanos de ADIF ha esgrimido que las empresas que ofertaban por debajo de esa cantidad no solían conseguir entregar la totalidad del pedido. Luzón ha recordado entonces al compareciente que «el Servicio Madrileño de Salud las compró a 1,24 a una empresa española en esas fechas».
«Las mascarillas se entregaron en cinco envíos. Sasemar detectó que había unas mascarillas defectuosas, lo trasladamos a la empresa y las sustituyó», ha apuntado Miranda. El exdirector de Recursos Humanos de ADIF ha señalado que Soluciones de Gestión «cumplió el contrato» y que tenía a las empresas SGS y Bureau Veritas como verificadores del proceso.
El ex alto cargo ha señalado que habló con Koldo García en tres ocasiones en abril de 2020 porque era la persona designada por el Ministerio de Transportes para el reparto de mascarillas: «En la orden venían ya fijadas las cantidades de entrega». Ha explicado que Pardo de Vera, que fue quien le designó para la adquisición de cinco millones de cubrebocas, pero que desconoce los motivos por los que le eligió.

La auditoría de Puente
En un informe reciente, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil vinculó a Pardo de Vera con la trama de las mascarillas. El oficio remitido a la Audiencia Nacional, incluye una serie de mensajes con el propio Miranda, donde este le recuerda que fue ella quien le pasó el teléfono de Íñigo Rotaeche, representante de Soluciones de Gestión. Los investigadores apuntan que la expresidenta de ADIF lo consiguió a través de Koldo García.
Miranda también se ha mostrado este martes muy criticó con la auditoría encargada por el ministro Óscar Puente: «La forma en la que se gestionó deja mucho que desear». El exdirector de Recursos Humanos de ADIF fue cesado de su cargo en agosto de 2024, tras su imputación en la Audiencia Nacional.
