Connect with us

Opinión

¿Cómo es posible que el voto de un estúpido y el de un científico valgan exactamente igual?

Published

on

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!

Loading...

Hace medio siglo en España, cuando lo frecuente eran las familias numerosas y no viceversa, era corriente oír, entre otras muchas expresiones que, “un niño viene con un pan debajo del brazo” para referirse a que la llegada de un nuevo ser a la familia supone una bendición y un motivo de enorme felicidad. Ahora, en los tiempos que corren al parecer, los niños ya no vienen con nada debajo de un brazo; vienen “con ciencia infusa”. La gente nace sabiendo, porque sí; y además, a pesar de no haber estudiado o no haberse interesado por aprender, uno sabe y ya está, “y punto pelota”… “De puro listos que somos…” y no se te ocurra discrepar, pues, solamente se le ocurre cuestionar tal dogma a la gente facha, rancia, anacrónica…

Loading...

Hay un estudio sobre los tontos y la tontería, de Santo Tomás de Aquino, en el que, entre otras muchas cuestiones menciona que, además de la parálisis, del estupor -de ahí la expresión “estúpido”- existe otro factor importante en la tontería: la falta de sensibilidad.

Santo Tomás diferencia entre estulto y fatuo, afirma que la estulticia comporta embotamiento del corazón y hace obtusa la inteligencia (“stultitia importat hebetudinem cordis et obtusionem sensuum”). Por el contrario, la fatuidad es la total ausencia de juicio; el estulto posee juicio pero lo tiene embotado, aturdido, incapacidad de reacción a estímulos de intensidad normal. De ahí que, la estulticia sea contraria a la sensibilidad de quien sabe: sabio (sapiens) se dice por saber (sabor): así como el gusto discierne los sabores el sabio discierne y saborea las cosas y sus causas: a lo obtuso se opone la sutileza y la perspicacia de quien sabe, de quien es capaz de saborear.

La metáfora del gusto, de la sensibilidad en el gusto como ejemplo, y referente para quien sabe saborear la realidad, encierra una de las principales tesis de Santo Tomás de Aquino sobre la tontería. Hasta tal punto que llega a considerar que, frente a la creencia general de que la felicidad está en la posesión de dinero y bienes materiales, como afirma la legión de estultos que, saben sólo de bienes corporales que el dinero puede comprar; el juicio sobre el bien humano no lo debemos tomar de los estultos sino de los sabios, lo mismo que en cosas de sabor preguntamos a quienes tienen paladar sensible.

Prosigue Santo Tomás de Aquino afirmando que se trata siempre de una percepción de la realidad: lo que de hecho es amargo o dulce, parece amargo o dulce para quienes poseen una buena disposición de gusto, pero no para aquéllos que tienen el gusto deformado. Cada cual se deleita en lo que ama: a los que padecen de fiebre se les corrompe el gusto y no encuentran dulces cosas que en verdad lo son…

También es importante otra característica que nos señala Tomás de Aquino acerca del insipiente: creer que todos tienen -y son de- su condición.

Otra cuestión de la que nos advierte Tomás de Aquino es la de que, entre las causas morales de la percepción de la realidad destaca la buena voluntad que, es como una luz, mientras la mala voluntad sumerge a uno en las tinieblas del prejuicio.

Por supuesto, en su análisis de los tontos y la tontería, Santo Tomás de Aquino nos habla de que hay grados de tontería y de tontos; igual que hay grados de inteligencia y de personas inteligentes.

Dirán que a cuento de qué hablar de la estupidez, nada más lejos de mis intenciones que hacer un “elogio-encomio a la estulticia” a la manera de Erasmo de Rotterdam; pues muy sencillo, todo ello es característico, definitorio de la triste, tristísima situación que actualmente sufre nuestra Patria, España, ese lugar de cuyo nombre muchos no quieren acordarse y evitan nombrarla, no sea que se enfaden quienes quieren romper España, o los acaben llamando “fachas”.

Pero para que triunfe la estupidez, para que triunfe el fracaso de la inteligencia, tanto individualmente como socialmente, para que España haya llegado a ser una meritocracia a la inversa, como ya afirmaba Joaquín Costa hace más de un siglo, en su “Oligarquía y caciquismo como la actual forma de gobierno en España, urgencia y modo de cambiarla”; para que hayan acabado triunfado “los peores” es imprescindible que esté presente el defecto, la ausencia, o inhibición de la presión por la excelencia.

El régimen oligárquico-caciquil que Joaquín Costa describía, refiriéndose a la España de hace más de un siglo, y que por desgracia en la actualidad sigue prácticamente intacto, posee una importante característica: un elitismo perverso que, impide “la circulación de las élites”, en el régimen caciquil los más capaces y los mejor preparados son apartados, “es la postergación sistemática, equivalente a eliminación de los elementos superiores de la sociedad, tan completa y absoluta, que la nación ni siquiera sabe que existen; es el gobierno y dirección de los mejores por los peores; violación torpe de la ley natural, que mantiene lejos de la cabeza, fuera de todo estado mayor, confundida y diluida en la masa del rebaño servil, “servum pecus”, la élite intelectual y moral del país, sin la cual los grupos humanos no progresan, sino que se estancan, cuando no retroceden.”

La mejor definición de la democracia a la española es “el dominio de los corruptos, los mediocres y los idiotas sobre la gente inteligente y decente”. Es por ello que, esta falsa democracia española solo puede producir lo que produce: fracaso, retroceso, injusticia, desigualdad, pobreza y mucho dolor y tristeza.

Basta con echarle un vistazo a quienes son nuestros representantes, observar el comportamiento de quienes están al frente de esos aparatos de corrupción que son los partidos políticos, para llegar a la conclusión de que, su objetivo es que los mediocres estén en la cima y por tanto, la mediocridad ocupe la vida pública.

No es de extrañar, pues, que como resultado tengamos todo aquello que nadie desea: la mayor tasa de paro de la OCDE, la mayor quiebra del sistema financiero, el mayor nivel de corrupción, los estudiantes con peor formación académica (aunque los líderes de los partidos nos repitan hasta aburrir que, nuestra juventud es la mejor preparada de la Historia), según el informe PISA…

Y, a pesar de todo, ahí seguimos votando, erre que erre a los más golfos y los más mediocres del solar patrio.

Nos cuentan, un día sí y el otro también que, la democracia es el gobierno de la mayoría, y que, el que gana unas elecciones poco más o menos que tiene derecho a hacer su santísima voluntad. La persona más estúpida del mundo, según ese dogma, se verá protegida frente a cualquier clase de cuestionamiento mediante esa legitimidad que le otorga esa mayoría. Sin embargo, afortunadamente, en España, en el resto de los ámbitos no se funciona de forma democrática. Por ejemplo: las empresas no son democráticas. Sus consejos de Administración no se someten al refrendo de los accionistas, ni menos de sus trabajadores. Al frente de cualquier empresa se procura que estén los más preparados, los mejores. En ninguna empresa se toman las decisiones por consenso, las toma el gerente, el equipo directivo. Si miramos qué se hace en cualquier práctica deportiva de competición, tampoco el consenso está presente, y menos la regla de la mayoría… el entrenador hace jugar a los mejores. Tanto en cualquier empresa, como en un equipo de fútbol, se aplica la meritocracia como norma, y por ello que suelen tener éxito los mejores. En cualquier ámbito de la vida donde se gana y se pierde –pues son habituales la competición y la competencia- para conseguir éxito no funciona la democracia, sino la meritocracia, la excelencia.

En cualquier democracia el voto de un científico y el de un analfabeto valen exactamente igual.

¿Qué régimen político que pretenda alcanzar la perfección aguanta este esquema?

La realidad cotidiana nos demuestra (y este próximo domingo nos lo demostrará una vez más) que lo que entienden por democracia los actuales políticos, está a años luz de las ideas de quienes en siglos pasados, proponían la participación ciudadana, la democracia, como forma de gobierno, de gestión de lo público.

Si en España se pretende consolidar la democracia (acompañada, por supuesto una estricta separación de poderes), hay que acabar con el “pensamiento Alicia” que diría el profesor Gustavo Bueno, con el buenismo, con la idea de que la democracia debe ampararlo todo, llegando a admitir incluso a quienes están en contra de la participación ciudadana, y sobre todo, hay que erradicar la idea de que, los menos listos, los menos preparados, los menos formados e informados, poseen el mismo derecho que los más sabios, los mejor preparados; perversión a la cual nos ha llevado el igualitarismo que, sin duda es el peor enemigo de la libertad, que, ha venido de la mano de los buenistas, y que deberíamos evitar que sea para quedarse…

Una democracia real (no la democracia a la española) no propicia estupideces tales como las que vengo nombrando, una democracia fuerte y con idea de perdurar, no debe consentir que un delincuente condescendencia, al mismo tiempo que a sus víctimas se las sienta en el banquillo por protestar; una democracia real no es débil con el fuerte y fuerte con el débil, tener piedad, compasión con el delincuente es traicionar a quienes el delincuente ha causado daño; una democracia fuerte no admite que una de sus regiones intente separarse de la nación, y no tenga consecuencias para los responsables de la rebelión, una democracia fuerte no admite que la corrupción la tengan que pagar sus ciudadanos, mientras que los corruptos campan por sus fueros…

Una verdadera democracia no admite que agrupaciones políticas que, una y otra vez han incumplido sus promesas electorales, se perpetúen en el poder porque sus electores no posean suficiente cociente intelectual que, les permita votar con la formación y el conocimiento imprescindibles. Lo cual solamente se pueden adquirir tras una enseñanza sin adoctrinamiento y sin manipulación, en un sistema cuyo único objetivo no sea mantener a la población infantilizada, en situación minoría de edad.

Una democracia de estas características, sin duda no es una democracia, es una “estupidocracia”, una oclocracia donde triunfan los que más ruido son capaces de hacer…

¿No es preferible la meritocracia, el gobierno de los mejores?


Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!
Advertisement
Loading...
Deje aquí su propio comentario

Opinión

Li Wenliang, primer mártir del coronavirus

Published

on

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!

Loading...

El sistema dominante chino utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas por el Politburó chino, técnicas que habrían logrado el encefalograma plano de la sociedad china actual, conciencia acrítica favorecida por la asfixiante censura ejercida por el Gobierno en Internet que aunado con el finiquito del código deontológico periodístico habrían convertido a la mass media china en mera correa de transmisión de los postulados del Partido Comunista chino.

Loading...

Sin embargo, la falta de adopción de medidas profilácticas por las autoridades chinas en los casos de contaminación del aire, la falta de previsión en la crisis de la peste porcina que habría aumentado los precios de la carne de cerdo hasta límites estratosféricos y la reciente irrupción de la pandemia del coronavirus (con sus consiguientes efectos colaterales en forma de oscurantismo informativo, cuarentenas de ciudades, falta de material médico, paralización de la actividad productiva y episodios de desabastecimiento de alimentos), podría provocar el final del endémico aislamiento y pasividad del individuo sumiso y acrítico que conforma la actual China.

La teoría del Cisne Negro fue desarrollada por Nicholas Taleb en su libro “El Cisne Negro (2010) en el que intenta explicar “los sesgos psicológicos que hacen a las personas individual y colectivamente ciegas a la incertidumbre e inconscientes al rol masivo del suceso extraño en los asuntos históricos”, lo que explicaría el proceder del Politburó chino ante la actual epidemia de coronavirus. El pensamiento del Gran Líder, Xi Jinping, sería rígido e incorregible lo que le impele a no tener en cuenta las razones contrarias (ausencia de la necesaria empatía para conectar con la angustia y desolación que embarga a la sociedad y china ante el apocalíptico coronavirus que los asola) y tan sólo recogería datos o signos que le confirmen el prejuicio para convertirlo en convicción, lo que se plasmaría en la imposición de una censura total en las informaciones sobre el coronavirus en Internet que estaría provocando la creciente desafección de la sociedad china respecto de los cuadros políticos del Politburó chino.

Así, estaría ya surgiendo un nuevo individuo reafirmado en una sólida conciencia crítica, sustentado en valores caídos en desuso pero presentes en el código atávico chino como el respeto al medio ambiente, la solidaridad y la indignación colectiva ante la corrupción e injusticia imperantes y dispuesto a quebrantar las normas y las leyes impuestas por el Partido Comunista, de lo que sería paradigma el joven bloguero Chen Qiushi que se encarga de radiografiar la angustia de Wuhan a través de sus vídeos colgados en Youtube y que logran burlar la censura del Gobierno chino a través de las VPN que permiten conectarse a un servidor de Internet en el extranjero. Finalmente, el fallecimiento del doctor Li Wenliang, (represaliado por la censura del Partido Comunista Chino y considerado por la sociedad china como el primer mártir del coronavirus), terminará por diluir el opiáceo inhibidor de la conciencia crítica de la sociedad china (consumismo compulsivo), no siendo descartable la aparición de manifestaciones de protesta espontáneas integrados por ciudadano hastiados de la incompetencia de los cuadros dirigente del Partido Comunista y de la falta de las mínimas libertades democráticas, movimientos que irán in crescendo y harán oscilar en sus valores al otrora monolítico Partido Comunista chino.


Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!
Continue Reading

Opinión

Un melancólico San Valentín

Published

on

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!

Loading...

Yo que pensaba que San Valentín era una especie de Día del Orgullo de las parejas de toda la vida, pues resulta que no, que después del día o de la semana del Orgullo Gay, se han propuesto hacerse supervisibles y se están alzando también con San Valentín. Es un día en el que a los del resto de sexualidades, les encanta lucir su amor. Les gusta que se les vea. Creo que se lo exigen mutuamente, como una especial muestra de amor.

Loading...

Es que tanta exhibición mosquea un rato. Al final vas a parar al “dime de qué presumes, y te diré de qué careces”. ¿Presumir de “normalidad”? ¿Y cómo hace uno para “lucir” su normalidad? ¿Llamando la atención? Pues debe ser eso. Comparemos simplemente cómo ‘se manifiesta’ y cómo se celebra el día de la pareja de toda la vida (San Valentín o San Jordi), y cómo se ostenta, se exhibe y se celebra el día de las parejas homosexuales y de las demás sexualidades sobrevenidas. Uno ve y compara, y lo único que puede decir es que aquí pasa algo: cualquier cosa menos la normalidad que se intenta vender. En esa celebración hay algo de patológico, mucho de histérico y bastante de histriónico. Un esfuerzo totalmente desmesurado y anormal por lucir normalidad y presumir de igualdad social y sociológica con la pareja de siempre. Lo grave es que si comparamos la actuación pública con la política aplicada, estamos exactamente en lo mismo: en un esfuerzo tremendo por apabullar a la opción más “normal” (la del tropecientos por ciento), por imponerse sin contemplaciones, por ejercer contra esa desventurada opción, toda la presión que se pueda.

No sólo eso, observen el libro de estilo de los medios. Lo único que muestran éstos con enorme fruición respecto a la pareja estadísticamente normal, es su crítica, son sus patologías, son sus anomalías, son sus crímenes: como si fuesen exclusivos de la forma de relación “anticuada”.

Está bien claro que las manifestaciones no son iguales. Ni las manifestaciones ni desde luego las políticas. La “manifestación” de las parejas mayoritarias es alegre, tranquila, sin estridencias. Ni San Valentín ni San Jordi son manifestaciones estentóreas (o como decía Gil y Gil, “ostentóreas”). Lo único (que tampoco está mal) es su bien calculada comercialización. En cambio, tanto las manifestaciones como las políticas en pro de las formas de sexualidad “diferente” son estridentes a más no poder: esas minorías manifiestan un empeño muy sospechoso por alzarse con lo que corresponde a la mayoría; por imponerle a la mayoría, sobre todo a través de la educación, lo que son formas de ser o de actuar propias de ínfimas minorías.

¿Por qué no se celebran el día del orgullo de ser hombre o de ser mujer, de ser padre o de ser madre, o de ser mecánico o abogado, y sin embargo hay que imponerle a toda la sociedad el día del orgullo de ser gay? Sí, ya sé cuál es la respuesta: es que estaban en el armario y se han destapado. Pero sigo con la pregunta: eso que exhiben con el “orgullo” es lo que tenían escondido y tanto necesitaban destapar? ¿Era eso? A los del otro bando nunca se les ocurrió que para sentirse bien consigo mismos necesitasen hacer una gran exhibición de carácter marcadamente pornográfico. Esos extremos, que siempre han existido, los tenían preservados en ambientes más o menos reservados. No sentían la necesidad de exhibirlos en plena calle. Por eso es normal que todo el que no es de ese “tarannà” que dicen en catalán, mire esas exhibiciones, esos aspavientos y esos nuevos “derechos” tan especiales, tan exclusivos y que incluyen además de la exhibición de lo que todo el mundo entiende como pornografía, el derecho de pernada sobre los que no son de la colla. Con el resultado de una enorme preocupación sobre todo por parte de los que tienen hijos menores; y justamente por eso, en muchos casos la reacción es de fobia: es decir de miedo. Un miedo que por lo que vamos viendo, no es nada gratuito. ¿Quién le pone barreras al miedo? Otra cosa es que las fobias, es decir los miedos, se conviertan en odios como acto reflejo de defensa. No estaría nada mal de todos modos, estudiar cuál es la carga de misantropía, de odio al hombre, que caracteriza a todas esas manifestaciones cuyo objetivo no es la auto-defensa, sino la hetero-ofensa.

Pero tampoco es todo de color tan oscuro. Porque ni siquiera el mundo gay y arcoíris, con un invento de sexualidad distinto para cada color de la luz, ni siquiera ese mundo todo él, está de acuerdo con esa tremenda manifestación del orgullo y del poder gay.

Sobre todo del poder. Porque no todos los que viven esa tendencia, se sienten a gusto con esas exhibiciones ni se identifican con ellas. Ni tampoco están seguros de que el poder que tienen hoy, vayan a tenerlo siempre. Por eso les gustaría vivir su singularidad con la misma discreción con que viven su sexualidad la inmensa mayoría de la gente.
Y sobre todo, lo que tiene recelosa a muchísima gente, es ese empeño por exigir que se eduque homosexualmente o transgenéricamente a los niños casi desde la guardería. Y que no sean sólo los “niños homosexuales” o los “niños transgénero” los que reciban una educación homosexual o transgénero, sino que sean todos los niños. A la fuerza, sin derecho a discrepar. Poco, muy poco tiene que ver esto con la libertad. Y obviamente es una fuente inagotable de fobia, es decir de miedo que, si se exacerba puede degenerar en odio, un odio tan corrosivo como el de la misantropía. Con el miedo (es decir con la fobia) se puede vivir, aunque no siempre. Con el odio, el choque es inevitable.

Los argumentos para actuar de este modo, es decir para imponer a todos la supuesta libertad de unos pocos que pretenden que todos nos igualemos a ellos, por ahí andan sueltos. En la educación, argumentan, algo hay que forzar y disciplinar al niño para que aprenda gramática, aritmética, ortografía y si se puede caligrafía. Algo hay que forzarlo.

¿Qué tiene pues de extraño o abusivo que se le fuerce también para darle una correcta educación sexual? Porque si no se hace así, ¿cómo se conseguirá que “se normalicen” la homosexualidad o el transgénero o todas las demás formas de sexualidad, todas ellas igual de legítimas y por tanto igualmente dignas de ser incluidas en la enseñanza obligatoria desde la infancia? Y en eso andan, en la reivindicación de su derecho a forzar a toda la población, empezando por la infancia, a ver con absoluta normalidad y a aceptar hasta con cariño y deleite todos los géneros sexuales existentes y por existir (no sé muy bien dónde tienen colocados el sadismo y el masoquismo, que también se aprenden a base de práctica: como las matemáticas).

Pero nada, estamos en San Valentín, en la fiesta de la humildad, discreción y gozo contenido del amor de toda la vida, del amor perseguido, que ahí es donde se lució San Valentín, casando a las parejas -varón y mujer, claro- a las que el emperador romano les prohibía casarse. Y por esa “desobediencia” fue decapitado. En fin, San Valentín, sin comerlo ni beberlo, ha venido a ser el símbolo de la resistencia de las uniones de toda la vida, frente al poder, al inmenso poder con que quieren educar a nuestros hijos los demás modos, que empiezan en la L, siguen en la G, continúan en la T, aparcan en la B, para reemprender el camino hacia el resto de letras del abecedario y doblando letras, porque se les han agotado. Frente a esa marabunta, ahí está San Valentín velando por las parejas de toda la vida.


Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!
Continue Reading

Opinión

Clases de Tropa: Imposibilidad de fundar una familia

Published

on

Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!

Loading...

Si bien el término “pobreza” tiene muchos significados y abarca una infinidad de situaciones, es aceptable definirlo como “la situación de aquellos hogares que no logran reunir, en forma relativamente estable, los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas de sus miembros (…)” (CEPAL / DGEC, 1988a). A ello puede agregarse que “la pobreza (…) es un síndrome situacional en el que se asocian el infraconsumo, la desnutrición, las precarias condiciones de vivienda, los bajos niveles educacionales, las malas condiciones sanitarias, una inserción inestable en el aparato productivo o dentro de los estratos primitivos del mismo, actitudes de desaliento y anomía, poca participación en los mecanismos de integración social, y quizás la adscripción a una escala particular de valores, diferenciada en alguna manera de la del resto de la sociedad” (Altimir, 1979). Estas definiciones son compatibles con al menos dos mecanismos para determinar cuáles hogares son pobres, proceso conocido como de “identificación” de los pobres. Una primera posibilidad es evaluar directamente si los hogares han logrado satisfacer sus necesidades básicas, encuestándolos sobre los bienes y servicios de que disponen. La segunda alternativa consiste en medir los recursos del hogar, usualmente sus ingresos o sus gastos, y estimar si estos son suficientes para que el hogar pueda gozar de un nivel de vida aceptable, de acuerdo con los estándares sociales prevalecientes (Feres y Mancero, 1999).

Loading...

¿Cuántas necesidades de las personas pueden o deberían satisfacerse? El tamaño de los hogares varía entre un trabajador y otro, y también a lo largo de la vida de cada trabajador. En efecto, durante la vida útil de una persona, es normal que la familia de un asalariado comprenda tanto personas adultas como personas a cargo. Al respecto, ¿cuántas son las personas a cargo? ¿Cuántas necesidades de las personas deberían satisfacerse? Teniendo en cuenta la multiplicidad potencial de situaciones, ¿cuál es el mejor enfoque para estimar el tamaño de un hogar? A continuación, se presentan tres opciones posibles:

‐ adoptar el tamaño medio nacional (3 miembros según el estudio del BBVA, “La evolución de la familia en España”, 2001)
‐ considerar que un hogar formado por dos adultos y dos menores de edad es una estructura que garantiza la reposición de la población.

‐ adoptar el tamaño medio de los hogares con menores ingresos, teniendo en cuenta que el salario mínimo se destina por lo general a proteger a estos grupos, y que los hogares más pobres tienden a tener más miembros.

Independientemente de la opción que se elija, el tamaño del hogar también debería ajustarse ponderándolo en función de las menores necesidades de consumo de los niños y de las economías de escala. En efecto, la línea de pobreza para una familia de cuatro personas no es equivalente a cuatro veces la línea de pobreza para una persona, ya que, por ejemplo, los niños consumen menos calorías y se necesita sólo una vivienda (y no cuatro viviendas, una por cada miembro de la familia de cuatro personas). Hay diferentes maneras de tener cuenta las diferencias en el consumo y las economías de escala. Un ejemplo de fórmula de ajuste es: E = (A + α 〖K)〗θ , en que A representa el número de adultos, K es el número de hijos a cargo, α representa el gasto de un niño en relación al gasto de un adulto, y θ representa las economías de escala en un hogar determinado. Otra opción consiste en utilizar la escala de equivalencia de la OCDE, que asigna un valor de 1 al primer miembro de la familia, un valor de 0,7 a cada adulto adicional y un valor de 0,5 a cada niño.

Para el año 2019 el Consejo de Ministros a través del Real Decreto 1462/2018 de 21 de Diciembre de 2018 ha fijado el Salario Mínimo Interprofesional en los siguientes valores:

• Salario Mínimo diario: 30,00€
• Salario Mínimo mensual: 900,00€
• Salario Mínimo anual: 12.600,00€ (14 pagas)
• SMI Empleados de Hogar: 7,04€ por hora
• SMI eventuales y temporeros: 42,62€ diarios

A día de hoy, las clases de tropa de nuevo ingreso y hasta los contratos de larga duración inclusive, tienen un sueldo entre 900 y 1000 euros líquidos, incluyendo todos los complementos.

Por otra parte, el 35% de los jóvenes de entre 25 y 34 años que viven en España no ha logrado terminar el bachillerato ni su FP equivalente, porcentajes que se elevan en el personal de los Ejércitos hasta cifras insoportables para su posterior cualificación. El porcentaje es uno de los más elevados de la OCDE y dobla la media (el 16%) de los países analizados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

El nivel de estudios alcanzado es determinante a la hora de encontrar empleo de calidad y salarios más altos. Según la última Encuesta de Población Activa, la tasa de paro entre los universitarios es de un 11,6%, frente a la media del 20%. A medida que la formación disminuye, aumenta el paro. Así, más de una cuarta parte de quienes no acabaron la Educación Secundaria Obligatoria están desempleados.

La formación es clave para lograr un hueco en el mercado laboral. La tasa de paro varía mucho según el nivel de estudios alcanzado. En el caso de los considerados analfabetos, el 43,07% está desempleado, un porcentaje que se va reduciendo a medida que se amplía la formación. Siguiendo este parámetro, el 38,15% de aquellas personas con estudios incompletos se encuentra desocupada. La tasa continúa cayendo en aquellos con educación primaria (33,15%) y se reduce al 26,7% para aquellos con la primera etapa de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

En los activos que completan el segundo ciclo de la ESO el desempleo es algo mayor entre aquellos con orientación profesional (21,06%), que incluye la formación profesional de grado medio, frente a aquellos con orientación general (19,10%). Pero en la cumbre formativa, entre los universitarios, solo el 11,6% engrosan las filas del paro, frente a una media nacional del 20%.

De la aparente contradicción que se produce al haber más paro entre las personas con formación profesional de grado medio que sin ella, se deduce que no necesariamente “a más formación, menor paro”. También hay que acertar con el enfoque de los estudios escogidos, ya que al especializarse también se pierden oportunidades laborales.

Y aquí es cuando la cosa entronca con los famosos ninis, que tanto empañan las estadísticas que hablan de recuperación económica en España. Es verdad que ya no somos el país con mayor porcentaje de jóvenes que ni estudian ni trabajan, como ocurría hace un par de años, pero la tasa durante 2016 fue del 23%, si tenemos en cuenta a los jóvenes de entre 18 y 24 años, y del 21,7%, si ampliamos el grupo a los de entre 15 y 29 años. Son todavía unas cifras muy altas, superiores a las de hace una década. Nos encontramos a la altura de México (21,8%) y superados por Grecia (23,5%), Italia (26%) y Turquía (28,2%).

El mayor porcentaje de paro se concentra en los menores de 34 años, y a partir de esa edad se mantiene entre el 15% y el 18%. Esta diferencia también se refleja en el salario anual de los trabajadores de 20 a 24 años (11.835 euros) inferior al de los trabajadores de entre 55 y 59 años (27.360,02).

Así pues, la posibilidad de encontrar pareja con trabajo que aporte otro sueldo antes de los 35 años de edad, edad media de las Clases de Tropa, es prácticamente imposible; por lo que una familia de tres miembros, media de las familias españolas, tendría que sobrevivir con 900-1000 euros al mes.

Aplicando la fórmula de la OCDE, debemos contar con un coeficiente de 2,2 salarios mínimos, 1+0,7+0,5, para mantener esa familia de tres miembros. Es decir, 1900 euros; muy lejos de las retribuciones mensuales que va a cobrar un soldado al mes en toda su vida militar como Clase de Tropa para mantener esa unidad familiar.

Necesidades humanas básicas

Se ha creído tradicionalmente, que las necesidades humanas tienden a ser infinitas; que están constantemente cambiando; que varían de una cultura a otra, y que son diferentes en cada período histórico. Pero tales suposiciones son incorrectas, puesto que son producto de un error conceptual, que consiste en confundir las necesidades con los satisfactores de esas necesidades.

Las necesidades humanas fundamentales son finitas, pocas y clasificables. Además las necesidades humanas fundamentales son las mismas en todas las culturas y en todos los períodos históricos. Lo que cambia, a través del tiempo y de las culturas, son la manera o los medios utilizados para la satisfacción de las necesidades.

Las necesidades fundamentales son: subsistencia (salud, alimentación, etc.), protección (sistemas de seguridad y prevención, vivienda, etc.), afecto (familia, amistades, privacidad, etc.) entendimiento (educación, comunicación, etc.), participación (derechos, responsabilidades, trabajo, etc.), ocio (juegos, espectáculos) creación (habilidades, destrezas), identidad (grupos de referencia, sexualidad, valores), libertad (igualdad de derechos).

Concebir las necesidades tan sólo como carencia implica restringir su espectro a lo puramente fisiológico, que es precisamente el ámbito en que una necesidad asume con mayor fuerza y claridad la sensación de “falta de algo”. Sin embargo, en la medida en que las necesidades comprometen, motivan y movilizan a las personas, son también potencialidad y, más aún, pueden llegar a ser recursos. La necesidad de participar es potencial de participación, tal como la necesidad de afecto es potencial de afecto.

Integrar la realización armónica de las necesidades humanas en el proceso de desarrollo, significa la oportunidad de que las personas puedan vivir ese desarrollo desde sus comienzos; dando origen así a un desarrollo sano, auto-dependiente y participativo, capaz de crear los fundamentos para un orden en el que se pueda conciliar el crecimiento económico, la solidaridad social, el crecimiento de las personas y la protección del ambiente.

Las necesidades humanas básicas referidas, deben constituirse en derechos inalienables del ser humano, ya que su posesión y práctica hacen a la dignidad del individuo y las comunidades, comunidad militar que se encuentra a niveles de pobreza.

*Teniente coronel de Infantería y doctor por la Universidad de Salamanca


Comparta este artículo, ¡Ahora también en MeWe, la red social sin censura!
Continue Reading
Advertisement
Advertisement
Advertisement

Copyright © 2019 all rights reserved alertanacional.es

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!
ArabicBulgarianChinese (Simplified)DanishEnglishFinnishFrenchGermanGreekItalianNorwegianPortugueseRomanianRussianSpanishTurkish
A %d blogueros les gusta esto: