Por José L. Román.- El papa Francisco compara el aborto con contratar a un «sicario». Dice el Santo Padre que “interrumpir el embarazo es como eliminar a alguien”. Y se pregunta, «¿es justo eliminar una vida humana para resolver un problema? Eliminar a un ser humano es como contratar a un sicario para resolver un problema». El papa critica también la supresión de la vida en el vientre materno «en nombre de la salvaguarda de otros derechos». Y vuelve a preguntarse, «pero ¿cómo un acto que suprime la vida inocente puede ser terapéutico, civil o sencillamente humano?».
Al hablar de las razones por las que el hombre «rechaza la vida», el pontífice sostiene que es porque se tienen ídolos como «el dinero, el poder y el éxito», que considera «parámetros equivocados para valorar la vida». Y sostiene además que la Iglesia no cambiaría su postura sobre el aborto, «no es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana».
Pues bien, al hilo de las palabras del papa y para quien no lo sepa, la vicepresidenta Carmen Calvo tiene previsto visitar el Vaticano en los próximos días. Se trata de un viaje relacionado con la exhumación del cadáver de Francisco Franco del Valle de los Caídos.
Un momento más que oportuno para que el papa, en coherencia con sus propias palabras, recordase a Carmen Calvo que practicar un aborto es como contratar un “sicario”. Más que nada, porque el papa tendrá ante sus ojos a quien justifica, en nombre de su partido, que por ejemplo en España se practicasen solo en 2016 casi 100.000 abortos.
Y, ya metidos en harina con motivo de la visita, no estaría de más que el Santo Padre recordase también a la vicepresidenta del Gobierno de España, que la tumba que pretende profanar guarda los restos mortales de un estadista católico que jamás legalizó el crimen abominable del aborto. Y que gracias a él, el partido al que pertenece la señora Calvo, junto a comunistas, separatistas y anarquistas, no pudieron exterminar por completo a toda la comunidad católica española durante la II República española.
Recuérdeselo Santo Padre. Dígale quien fue para la Iglesia católica española el general Franco. Reconozca públicamente lo que esa Iglesia le debe, desde el preciso momento que se puso al frente de un ejército de estudiantes y de campesinos para rescatar a la patria del comunismo. Díga alto y claro, que gracias a la victoria del ejército nacional contra el bando rojo, en España se reconstruyeron más de 200.000 edificios de culto católico destruidos por las hordas marxistas y anarquistas. Dígaselo Santo Padre, no tenga miedo. Es necesario que ese reconocimiento llegue a todas las comunidades católicas del mundo. De lo contrario, y como decía el maestro Garcia, «seguiremos teniendo Fe pero perderemos afición».
Insisto, usted Santo Padre, como cabeza visible de la Iglesia católica en el mundo, y en un momento tan decisivo y trascendental, debería reconocer lo que la Iglesia católica española le debe a Francisco Franco.