Internacional
Cuando Soros «abrió» la Caja de Pandora para «tapar» sus propias miserias. Historia de una farsa
El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), financiado por Soros, ha publicado los Pandora Papers, que afirman revelar los asuntos secretos en el extranjero de 35 líderes mundiales, incluidos presidentes actuales y anteriores, primeros ministros y jefes de estado. La publicación ha provocado un debate.
Si bien el ICIJ, con sede en Washington, informa sobre los líderes de los países en desarrollo en los Pandora Papers, es de destacar que no se ha hecho ninguna divulgación sobre ningún nombre notable de los EE. UU. La insistencia de los periodistas del ICIJ en mantener en secreto sus fuentes también plantea interrogantes. Se dice que más de 600 periodistas de 117 países están trabajando en los documentos. Sin embargo, no hay una sola filtración de documento original en este proceso, ¡y los documentos concernientes solo están abiertos a los ojos de los periodistas! Además, llama la atención que son agencias de noticias como BBC y The Guardian, medios estrechamente vinculados a los servicios de inteligencia, los que lideran la investigación y la información de Pandora.
Muchos críticos han señalado que estas ‘corrupciones’ se refieren predominantemente a casos en Rusia o América Latina, donde apuntan los mapas del ICIJ. Por ejemplo, ni un solo político corrupto de Estados Unidos es nombrado. El ICIJ observa que los países más representados en son Argentina, Brasil, China, Rusia y el Reino Unido. Esta retórica es notable, porque el propio Consorcio identificó más de mil millones de dólares en fideicomisos con sede en Estados Unidos, instrumentos clave para la evasión fiscal y el lavado de dinero.
Papeles de Panamá y cables de China
Asimismo, el ICIJ publicó los Papeles de Panamá en 2016, pero estos tampoco mencionaron ni un solo nombre de ningún rico estadounidense notable. Rusia, China y los países latinoamericanos ocuparon un lugar destacado en los Papeles de Panamá. Se afirmó que la CIA filtró los Papeles de Panamá. Algunos argumentaron que los Papeles de Panamá se filtraron para crear competencia entre países extranjeros, lo que resultó ser útil para el mundo financiero. Los documentos filtrados también sirvieron a los intereses de Estados Unidos contra países rivales en términos de propaganda política.
La misma organización, el ICIJ, también publicó los llamados documentos dirigidos a la administración de Beijing bajo el nombre de China Cables en 2019. Se reveló que los documentos publicados por ICIJ, que afirman contener información confidencial sobre los «Campos de Formación Profesional» en China Región Autónoma Uigur de Xinjiang, fueron distorsionados e interpretados.
¿Para qué sirven los documentos filtrados?
Los documentos publicados son ampliamente controvertidos por las razones mencionadas anteriormente. Además, la credibilidad de una organización como ICIJ genera dudas. Las preguntas sobre el propósito de la red que filtró y publicó los documentos también plantean dudas sobre la confiabilidad de los documentos. Se sabe que el ICIJ, con sede en Washington, está financiado por la Open Society Foundation de George Soros, que es famosa por organizar intentos de golpe y luchas internas en diferentes países. La Fundación Ford respaldada por la CIA, una de las fundaciones más grandes del mundo, financia al ICIJ y al fundador de eBay, Pierre Omidyar.
Por otro lado, cuando miramos las relaciones políticas y económicas de estas organizaciones de medios que trabajan en los Pandora Papers, sus redes de intereses y políticas interestatales de estos países, surge una situación mucho más compleja. ¿Es el periodismo la única motivación que impulsa a las organizaciones de medios con intereses tan complejos y posiblemente conflictivos, correspondientes a una gran red de relaciones económicas en total, a trabajar juntos y publicar documentos tan «secretos»? Además, todo esto mientras los documentos publicados no perjudican los intereses del mercado dominante …
Fuente: https://uwidata.com/21347-why-did-soros-open-pandoras-box/
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
