Economía
El beneficio de las empresas se estanca y confirma la desaceleración
Cambio de signo en la rentabilidad y en el volumen de negocio de las empresas. Los últimos datos del Banco de España muestran que el valor añadido bruto, es decir, el conjunto de bienes y servicios que producen las empresas durante un determinado periodo de tiempo, creció “únicamente” un 0,4% en el primer semestre de este año respecto del mismo periodo del año anterior. Muy lejos, por lo tanto, del 4,8% que avanzaba un año antes.
Como consecuencia de ello, junto a los incrementos del gasto en personal, los beneficios se han resentido de una forma vigorosa. Hasta el punto de que entre enero y julio, el resultado económico bruto —la diferencia entre los ingresos y los gastos de explotación— se contrajo un 2,2%, tasa que contrasta, como resalta el propio banco central, con el crecimiento del 6,1% del ejercicio precedente.
Solo la reducción de los costes financieros, debido a la caída de los tipos de interés, ha compensado ese descenso de la rentabilidad. En concreto, los gastos financieros retrocedieron un 3,5% como consecuencia de los menores costes medios de financiación soportados por las empresas, que solo fueron parcialmente compensados por un ligero crecimiento de la deuda con coste.
Los datos más recientes de la Agencia Tributaria confirman esa tendencia. Según sus estadísticas, las ventas de la grandes empresas están creciendo a un ritmo anual del 1,9%, por debajo del 3% a que lo hicieron en 2018, algo que, lógicamente, influye en la recaudación. El volumen de los beneficios empresariales, igualmente, influye en variables como la inversión o el tamaño de las plantillas y los salarios, y, de hecho, fueron una tracción determinante durante la salida de la Gran Recesión tras aplicarse una política de devaluación interna para recuperar la competitividad perdida durante los años anteriores a la crisis.
Aun así, los pagos fraccionados en el impuesto de sociedades, las cantidades que están obligadas a adelantar las empresas a Hacienda a la luz de sus beneficios, crecen todavía un 3,2%, pero esta tasa se refiere a lo que sucedió en el primer trimestre, cuando la ralentización era menos evidente que ahora.
Tanto las bases imponibles como los beneficios crecen más en las grandes empresas que en las pequeñas y medianas.
Radiografía empresarial
La evolución de los gastos de personal tampoco ha ayudado a mejorar la rentabilidad de las empresas.
Como apunta el banco central, crecieron un 3,1% en términos interanuales. Pero mientras que el aumento de las plantillas contribuyó con un incremento del 0,6%, la remuneración media creció un 2,5%, por encima del 1,7% registrado en el primer semestre del año anterior. A destacar, igualmente, que, por primera vez desde 2013, con el final de la crisis, aumenta el número de empresas que destruye empleo, principalmente, en energía e industria. En concreto, algo más de un tercio de las que colaboran con el Banco de España para realizar la mejor radiografía que existe sobre el mapa empresarial en términos de actividad y rentabilidad.
El enfriamiento de los resultados empresariales, más acusado en el caso de las compañías más volcadas a la exportación, coincide en el tiempo con la ralentización de la actividad económica, que se ha trasladado también al empleo, como lo refleja el hecho de que el número de puestos de trabajo creció en el primer semestre un 0,6%, por debajo del 2% que reflejó la anterior central de balances del Banco de España, que trimestralmente pone al día la marcha de las empresas.
El deterioro de la actividad ha afectado a casi todos los ámbitos, pero, en particular, al sector industrial, con un descenso del valor añadido generado del 6,8%. El ajuste ha sido especialmente intenso en el caso del refino de petróleo (-23%), fabricación de productos minerales y metálicos (23%), fabricación de productos informáticos y electrónicos (21%) y otras industrias manufactureras (9%). En sentido contrario, destacan la fabricación de material de transporte y la industria química, con unos incrementos del valor añadido del 5,4% y el 2,3%, respectivamente.
La conclusión que sacan los economistas del Banco de España no deja lugar a dudas: “Las ratios de rentabilidad se redujeron ligeramente, mientras que las de endeudamiento repuntaron algo, rompiendo con la tendencia descendente que habían seguido en los últimos años”.
Economía
El turismo internacional impulsa las estancias largas en la costa de Alicante
La llegada de viajeros internacionales a la costa mediterránea está cambiando algunos patrones habituales dentro del sector turístico. Más allá de las vacaciones cortas de verano, crece el número de visitantes que optan por pasar varias semanas, e incluso meses, en destinos con buen clima y un ritmo más tranquilo durante gran parte del año.
Villajoyosa empieza a notar esa transformación. Su ubicación, el tamaño de la ciudad y una oferta menos saturada que otros puntos de la costa alicantina la están posicionando como una alternativa atractiva para turistas europeos que buscan una estancia más estable.
El apartamento gana terreno frente al alojamiento hotelero
Uno de los cambios más visibles está en la forma de alojarse. Muchos viajeros internacionales priorizan espacios que les permitan mantener cierta rutina durante su estancia, especialmente cuando el viaje supera unos pocos días.
El alquiler de apartamentos en Villajoyosa se ha consolidado como una de las opciones más buscadas por este perfil de visitante. Cocinar, disponer de más espacio o trabajar a distancia desde el alojamiento son aspectos que influyen directamente en la elección.
La vivienda turística deja así de entenderse únicamente como un lugar de paso y se convierte en una especie de residencia temporal.
Teletrabajo y movilidad internacional cambian el perfil del visitante
El auge del trabajo remoto ha modificado la relación entre turismo y tiempo de estancia. Muchos profesionales ya no necesitan limitar sus viajes a periodos vacacionales concretos y pueden instalarse temporalmente en otros países mientras mantienen su actividad laboral.
Este fenómeno está teniendo impacto en destinos como Villajoyosa, donde el entorno más tranquilo y el clima estable resultan especialmente atractivos. La demanda de viviendas bien equipadas y con buena conexión digital ha crecido de forma notable.
El alquiler vacacional en Villajoyosa se adapta bien a este modelo, ofreciendo alternativas más flexibles para quienes buscan combinar trabajo y descanso.
Visitantes europeos priorizan destinos menos masificados
Otro aspecto que está favoreciendo este crecimiento es el interés por destinos que mantengan cierta autenticidad. Frente a zonas con mayor presión turística, muchos viajeros valoran entornos donde todavía exista vida local más allá del turismo.
Villajoyosa conserva parte de ese atractivo. El casco histórico, el comercio tradicional y una densidad más moderada generan una experiencia distinta para quienes buscan una estancia más relajada.
Este perfil de visitante suele permanecer más tiempo en el destino y establecer una relación más cercana con el entorno.
Estancias más largas y gasto repartido durante todo el año
El aumento del turismo internacional vinculado a largas estancias también tiene impacto en la actividad económica local. Al distribuirse durante más meses, ayuda a reducir la dependencia de la temporada alta.
Restauración, comercio y servicios empiezan a notar una actividad más estable fuera de los meses tradicionales de verano. Este movimiento favorece un modelo turístico menos concentrado y más sostenible en términos de ocupación.
El alquiler de apartamentos en Villajoyosa forma parte de esta dinámica, ajustándose a un tipo de turismo que prioriza la permanencia frente a las visitas rápidas.
Una nueva forma de viajar ligada a la flexibilidad
El concepto de vacaciones también está cambiando. Las fronteras entre viaje, trabajo y descanso son cada vez menos rígidas, especialmente entre perfiles internacionales con mayor movilidad.
El alquiler vacacional en Villajoyosa encaja en esta evolución ofreciendo una fórmula flexible, donde el visitante puede adaptar la estancia a sus necesidades reales. No se trata solo de pasar unos días cerca del mar, sino de instalarse temporalmente en un entorno que facilite una vida más tranquila y adaptable.
