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Internacional

El Papa Negro ha hablado: Desaparecerán las naciones, y nacerá un Gobierno Mundial Todopoderoso «Para estabilizar el sistema financiero»

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Tal y cual y sin cortarse, por decirlo castizo. 

Si de verdad hay alguien que al enterarse de semejante tropelía y atropello masivo permanezca pasivo, con esa expresión facial que tan española se ha vuelto, que nos define política y moralmente, y que se resume en una imagen visual «Como vaca lechera mirando pasar el tren», es como para mandarlo directamente al desolladero.

No ya es porque el Papa -Monarca absolutista él, como debe de ser- no deba entrometerse en las labores políticas de los ciudadanos, sino porque lo que propone es de tal magnitud que solo sirve para que la Iglesia se busque enemigos y quede debilitada. Pero en fin. Suponemos que este Papa Negro es lo que busca. 

El Vaticano dice que si no nace un “gobierno mundial” con capacidad para afrontar la especulación a gran escala, “se generará progresivamente un clima de creciente hostilidad e incluso de violencia hasta minar las bases de las instituciones democráticas”.La propuesta incluye una Banca Central Mundial, impuestos sobre transacciones financieras proporcionales a la sofisticación del producto financiero, un Fondo mundial de recapitalización bancaria, y reglas distintas para banca comercial y de inversiones.

SIGUE MÁS ABAJO EL TEXTO COMPLETO DEL DOCUMENTO:

 

 

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POR UNA REFORMA DEL SISTEMA FINANCIERO Y MONETARIO INTERNACIONAL EN LA PROSPECTIVA DE

UNA AUTORIDAD PÚBLICA CON COMPETENCIA UNIVERSAL

 

 

Prólogo

«La presente situación del mundo exige una acción de conjunto que tenga como punto de partida una clara visión de todos los aspectos económicos, sociales, culturales y espirituales. Con la experiencia que tiene de la humanidad, la Iglesia, sin pretender de ninguna manera mezclarse en la polí­tica de los Estados, “sólo desea una cosa: continuar, bajo la guí­a del Espí­ritu Paráclito, la obra misma de Cristo, quien vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido».

Con estas palabras Pablo VI, en la profética y siempre actual Encí­clica Populorum progressio de 1967, trazaba de manera lí­mpida «las trayectorias» de la í­ntima relación de la Iglesia con el mundo: trayectorias que se cruzan en el valor profundo de la dignidad del ser humano y en la búsqueda del bien común, y que además hacen a los pueblos responsables y libres de actuar según sus más altas aspiraciones.

La crisis económica y financiera que está atravesando el mundo convoca a todos, personas y pueblos, a un profundo discernimiento sobre los principios y de los valores culturales y morales que son fundamentales para la convivencia social. Pero no sólo eso. La crisis compromete a los agentes privados y a las autoridades públicas competentes a nivel nacional, regional e internacional a una seria reflexión sobre las causas y sobre las soluciones de naturaleza polí­tica, económica y técnica.

En esta prospectiva, la crisis, enseña Benedicto XVI, «nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar las negativas. De este modo, la crisis se convierte en ocasión de discernir y proyectar de un modo nuevo. Conviene afrontar las dificultades del presente en esta clave, de manera confiada, más que resignada».

Los lí­deres mismos del G20, en el Statement adoptado en Pittsburgh en el año 2009, han afirmado como «The economic crisis demonstrates the importance of ushering in a new era of sustainable global economic activity grounded in responsibility».

Recogiendo el llamamiento del Santo Padre y, al mismo tiempo, haciendo propias las preocupaciones de los pueblos – sobre todo de aquellos que en mayor medida sufren los efectos de la situación actual – el Pontificio Consejo “Justicia y Paz”, en el respeto de las competencias de las autoridades civiles y polí­ticas, desea proponer y compartir la propia reflexión “Por a una reforma del sistema financiero y monetario internacional en la perspectiva de una autoridad pública con competencia universal”.

Esta reflexión desea ser una contribución a los responsables de la tierra y a todos los hombres de buena voluntad; un gesto de responsabilidad, no sólo respecto de las generaciones actuales, sino sobre todo hacia aquellas futuras, a fin de que no se pierda jamás la esperanza de un futuro mejor y la confianza en la dignidad y en la capacidad de bien de la persona humana.

Toda persona individualmente, toda comunidad de personas, es partí­cipe y responsable de la promoción del bien común. Fieles a su vocación de naturaleza ética y religiosa, las comunidades de creyentes deben en primer lugar preguntarse si los medios de los que dispone la familia humana para la realización del bien común mundial son los más adecuados. La Iglesia, por su parte, está llamada a estimular en todos, indistintamente, «el deseo de participar en el conjunto ingente de esfuerzos realizados [por los hombres] a lo largo de los siglos para lograr mejores condiciones de vida, respondiendo [así­] a la voluntad de Dios».

1. Desarrollo económico y desigualdades

La grave crisis económica y financiera, que hoy atraviesa el mundo, encuentra su origen en múltiples causas. Sobre la pluralidad y sobre el peso de estas causas persisten opiniones diversas: algunos subrayan, ante todo, los errores inherentes a las polí­ticas económicas y financieras; otros insisten sobre las debilidades estructurales de las instituciones polí­ticas, económicas y financieras; otros, en fin, las atribuyen a fallas de naturaleza ética, presentes en todos los niveles, en el marco de una economí­a mundial cada vez más dominada por el utilitarismo y el materialismo. En los distintos estadios de desarrollo de la crisis se encuentra siempre una combinación de errores técnicos y de responsabilidades morales.

En el caso del intercambio de bienes materiales y de servicios, son la naturaleza, la capacidad productiva y el trabajo en sus múltiples formas, quienes ponen un lí­mite a la cantidad, determinando un conjunto de costes y de precios que permite, bajo ciertas condiciones, una asignación eficiente de los recursos disponibles.

Pero en materia monetaria y financiera, las dinámicas son distintas. En los últimos decenios, han sido los bancos los que han extendido el crédito, el cual ha generado moneda, lo cual a su vez ha exigido una ulterior expansión del crédito. El sistema económico ha sido impulsado en tal modo, hacia una espiral inflacionista que, inevitablemente, ha encontrado un lí­mite en el riesgo sostenible para los institutos de crédito, sometidos a un ulterior peligro de quiebra, con consecuencias negativas para todo el sistema económico y financiero.

Después de la Segunda Guerra Mundial, las economí­as nacionales progresaron, aunque con enormes sacrificios de millones e incluso de miles de millones de personas que habí­an otorgado su confianza con su comportamiento de productores y empresarios, por un lado, y de ahorradores y consumidores, por el otro, hasta llegar a un progresivo y regular desarrollo de la moneda y de las finanzas, en conformidad con las potencialidades de crecimiento real de la economí­a.

A partir de los años noventa del pasado siglo, se descubre en cambio como la moneda y los tí­tulos de crédito a nivel global aumentaron mucho más rápidamente que la producción del rédito, incluso a precios corrientes. Se derivó, por consiguiente, en la formación bolsas excesivas de liquidez y burbujas especulativas que luego se transformaron en crisis de solvencia y de confianza que se han propagado y subseguido en el transcurso de los años.

Una primera crisis se verificó en los años setenta hasta principios de los ochenta, debido a los precios del petróleo. Posteriormente se verificaron una serie de crisis en varios Paí­ses en ví­as de desarrollo. Baste pensar en la primera crisis de México en los años ochenta, o en las de Brasil, Rusia y Corea; y luego nuevamente en México en los años noventa, en Tailandia y en Argentina.

La burbuja especulativa sobre los inmuebles y la reciente crisis financiera tienen el mismo origen: la excesiva cantidad de moneda y de instrumentos financieros a nivel global.

Mientras las crisis en los Paí­ses en ví­as de desarrollo, que han estado a punto de involucrar el sistema monetario y financiero global, han sido contenidas con formas de intervención por parte de los paí­ses más desarrollados, la crisis que ha estallado en el año 2008, se ha caracterizado por un elemento decisivo y disruptivo respecto a las precedentes. Se ha originado en el contexto de Estados Unidos, una de las áreas más relevantes para la economí­a y las finanzas mundiales, involucrando la moneda a la que se remiten todaví­a la gran mayorí­a de los intercambios internacionales.

Una orientación de tipo liberal – reticente respecto a las intervenciones públicas en los mercados – ha propiciado la quiebra de un importante instituto internacional, imaginando de este modo, delimitar la crisis y sus efectos. Se ha derivado, desafortunadamente, una propagación de la desconfianza que ha impulsado a mutar repentinamente de actitud, estimulando intervenciones públicas de diverso tipo, de enorme alcance (el 20% del producto nacional) a fin de contener las consecuencias negativas que hubieran afectado todo el sistema financiero internacional.

Las consecuencias sobre la denominada «economí­a real», pasando s través de las graves dificultades de algunos sectores – en primer lugar el de la construcción – y con la difusión de expectativas desfavorables, han generado una tendencia negativa de la producción y del comercio internacional, con graves repercusiones en la ocupación, y con efectos que probablemente aun no han agotado su alcance. El costo para millones, e incluso miles de millones de personas, en los Paí­ses desarrollados, pero sobre todo también en aquellos en ví­as de desarrollo, es inmenso.

En Paí­ses y áreas donde se carece todaví­a de los bienes más elementales como la salud, la alimentación y la protección contra la intemperie, más de mil millones de personas se ven obligadas a sobrevivir con unos ingresos medios de poco más de un dólar diario.

El bienestar económico global, medido en primer lugar por la producción de renta, y también por la difusión de las capabilities, se ha acrecentado, en el curso de la segunda mitad del siglo XX, en una medida y con una rapidez antes jamás experimentado en la historia del género humano.

Pero también han aumentado enormemente las desigualdades en varios Paí­ses y entre ellos. Mientras que algunos Paí­ses y áreas económicas, las más industrializadas y desarrolladas, han visto crecer notablemente la producción de la renta, otros Paí­ses han sido excluidos, de hecho, del progreso generalizado de la economí­a, e incluso han empeorado en su situación.

Los peligros de una situación de desarrollo económico, concebido en términos de liberalismo, han sido denunciados lúcida y proféticamente por Pablo VI – a causa de las nefastas consecuencias sobre los equilibrios mundiales y la paz – ya en 1967, después del Concilio Vaticano II, con la Encí­clica Populorum progressio. El Pontí­fice indicó, como condiciones imprescindibles para la promoción de un auténtico desarrollo, la defensa de la vida y la promoción del progreso cultural y moral de las personas. Sobre tales fundamentos, Pablo VI afirmaba que el desarrollo plenario y planetario «es el nuevo nombre de la paz».

A cuarenta años de distancia, en el año 2007, el Fondo Monetario Internacional reconocí­a, en su Informe anual, la estrecha conexión por una parte de un proceso de globalización que no ha sido gobernado adecuadamente, y las fuertes desigualdades a nivel mundial por el otro. Hoy los modernos medios de comunicación hacen evidentes a todos los pueblos, ricos y pobres, las desigualdades económicas, sociales y culturales que se han producido a nivel global, creando tensiones e imponentes movimientos migratorios.

Más aún, se ha de reafirmar que el proceso de globalización, con sus aspectos positivos está a la base del grande desarrollo de la economí­a mundial del siglo XX. Vale la pena recordar que, entre el 1900 y el 2000, la población mundial casi se cuadruplicó y que la riqueza producida a nivel mundial creció en modo mucho más rápido de manera que los ingresos medios per cápita aumentaron fuertemente. A la vez, sin embargo, no ha aumentado la equitativa distribución de la riqueza; sino que en muchos casos ha empeorado.

¿Pero qué es lo que ha impulsado al mundo en esta dirección extremadamente problemática incluso para la paz?

Ante todo, un liberalismo económico sin reglas y sin supervisión. Se trata de una ideologí­a, de una forma de «apriorismo económico», que pretende tomar de la teorí­a las leyes del funcionamiento del mercado y las denominadas leyes del desarrollo capitalista, exagerando algunos de sus aspectos. Una ideologí­a económica que establezca a priori las leyes del funcionamiento del mercado y del desarrollo económico, sin confrontarse con la realidad, corre el peligro de convertirse en un instrumento subordinado a los intereses de los Paí­ses que ya gozan, de hecho, de una posición de mayores ventajas económicas y financieras.

Reglas y controles, si bien de manera imperfecta, con frecuencia están presentes a nivel nacional y regional; sin embargo a nivel internacional, dichas reglas y controles se realizan y se consolidan con dificultad.

A la base de las disparidades y de las distorsiones del desarrollo capitalista, se encuentra en gran parte, además de la ideologí­a del liberalismo económico, la ideologí­a utilitarista, es decir la impostación teórico-práctica según la cual «lo que es útil para el individuo conduce al bien de la comunidad». Es necesario notar que una «máxima» semejante, contiene un fondo de verdad, pero no se puede ignorar que no siempre lo que es útil individualmente, aunque sea legí­timo, favorece el bien común. En más de una ocasión es necesario un espí­ritu de solidaridad que trascienda la utilidad personal por el bien de la comunidad.

En los años veinte del siglo pasado, algunos economistas ya habí­an puesto en guardia para que no se diera crédito excesivamente, en ausencia de reglas y controles, a esas teorí­as, que hoy se han transformado en ideologí­as y praxis dominantes a nivel internacional.

Un efecto devastante de estas ideologí­as, sobre todo en las últimas décadas del siglo pasado y en los primeros años del nuevo siglo, ha sido la explosión de la crisis, en la que aún se encuentra sumergido el mundo.

Benedicto XVI, en su encí­clica social, ha individuado de manera precisa la raí­z de una crisis que no es solamente de naturaleza económica y financiera, sino antes de todo, es de tipo moral, además de ideológica. La economí­a, en efecto – observa el Pontí­fice – tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento, no de una ética cualquiera, sino de una ética amiga de la persona. El Papa ha denunciado, a continuación, el papel desempeñado por el utilitarismo y por el individualismo, así­ como las responsabilidades de quienes los han asumido y difundido como parámetro para el comportamiento óptimo de aquellos – operadores económicos y polí­ticos – que actúan e interactúan en el contexto social. Pero Benedicto XVI ha también descubierto y denunciado una nueva ideologí­a, la «ideologí­a de la tecnocracia».

2. El rol de la técnica y el desafí­o ético

El enorme desarrollo económico y social del siglo pasado, ciertamente luego con sus luces, pero también con sus graves aspectos de sombra, se debe, en gran parte, al continuado desarrollo de la técnica y, en las décadas más recientes, a los progresos de la informática y a sus aplicaciones, a la economí­a y, en primer lugar, a las finanzas.

Para interpretar con lucidez la actual nueva cuestión social, es necesario evitar el error, hijo también de la ideologí­a neoliberal, de considerar que los problemas por afrontar son de orden exclusivamente técnico. En cuanto tales, escaparí­an a la necesidad de un discernimiento y de una valoración de tipo ético. Pues bien, la encí­clica de Benedicto XVI pone en guardia contra los peligros de la ideologí­a de la tecnocracia, es decir de aquella absolutización de la técnica que «tiende a producir una incapacidad de percibir todo aquello que no se explica con la pura materia» y a minimizar el valor de las decisiones del individuo humano concreto que actúa en el sistema económico-financiero, reduciéndolas a meras variables técnicas. La cerrazón a un «más allá», comprendido como algo más, respecto a la técnica, no sólo hace imposible el encontrar soluciones adecuadas para los problemas, sino que empobrece cada vez más, a nivel material y moral, a las principales ví­ctimas de la crisis.

También en el contexto de la complejidad de los fenómenos, la relevancia de los factores éticos y culturales no puede, por lo tanto ser desatendida ni subestimada. La crisis, en efecto, ha revelado comportamientos de egoí­smo, de codicia colectiva y de acaparamiento de los bienes a grande escala. Nadie puede resignarse a ver al hombre vivir como «un lobo para el otro hombre», según la concepción evidenciada por Hobbes. Nadie, en conciencia, puede aceptar el desarrollo de algunos Paí­ses en perjuicio de otros. Si no se pone remedio a las diversas formas de injusticia, los efectos negativos que se producirán a nivel social, polí­tico y económico estarán destinados a originar un clima de hostilidad creciente, e incluso de violencia, hasta minar las bases mismas de las instituciones democráticas, aún de aquellas consideradas más sólidas.

Por el reconocimiento de la primací­a del ser respecto al del tener, de la ética respecto a la economí­a, los pueblos de la tierra deberí­an asumir, como alma de su acción, una ética de la solidaridad, abandonando toda forma de mezquino egoí­smo, abrazando la lógica del bien común mundial que trasciende el mero interés contingente y particular. Deberí­an, en fin de cuentas, mantener vivo el sentido de pertenencia a la familia humana en nombre de la común dignidad de todos los seres humanos: «por encima de la lógica de los intercambios a base de los parámetros y de sus formas justas, existe algo que es debido al hombre porque es hombre, en virtud de su eminente dignidad».

Ya en 1991, después del fracaso del colectivismo marxista, el Beato Juan Pablo II habí­a puesto en guardia contra el peligro de «una idolatrí­a del mercado, que ignora la existencia de bienes que, por su naturaleza, no son ni pueden ser simples mercancí­as». Es preciso, hoy sin demora acoger su amonestación y tomar un camino más en sintoní­a con la dignidad y con la vocación trascendente de la persona y de la familia humana.

3. El gobierno de la globalización

En el camino hacia la construcción de una familia humana más fraterna y más justa y, aún antes, de un nuevo humanismo abierto a la trascendencia, se presenta particularmente actual la enseñanza del Beato Juan XXIII. En la profética Carta encí­clica Pacem in terris del 1963, él advertí­a ya que el mundo se estaba dirigiendo hacia una unificación cada vez mayor. Tomaba pues conciencia, del hecho que en la comunidad humana, habí­a disminuido la correspondencia entre la organización polí­tica a nivel mundial y las exigencias objetivas del bien común universal. Por consiguiente, auguraba fuera creada un dí­a, una «Autoridad pública mundial».

Ante la unificación del mundo, propiciada por el complejo fenómeno de la globalización; ante la importancia de garantizar, además de los otros bienes colectivos, el bien representado por un sistema económico-financiero mundial libre, estable y al servicio de la economí­a real, la enseñanza de la Pacem in terris se presenta, hoy en dí­a, aún más vital y digna de urgente concretización.

El mismo Benedicto XVI, en el surco trazado por la Pacem in terris, ha expresado la necesidad de constituir una Autoridad polí­tica mundial. Dicha necesidad se presenta además evidente, si se piensa que la agenda de cuestiones a tratar a nivel global se hace cada vez más amplia. Piénsese, por ejemplo, en la paz y la seguridad; en el desarme y el control de armamentos; en la promoción y la tutela de los derechos humanos fundamentales; en el gobierno de la economí­a y en las polí­ticas de desarrollo; en la gestión de los flujos migratorios y en la seguridad alimentaria; en la tutela del medio ambiente. En todos esos campos, resulta cada vez más evidente la creciente interdependencia entre los Estados y las regiones del mundo, y la necesidad de respuestas, no sólo sectoriales y aisladas, sino sistemáticas e integradas, inspiradas por la solidaridad y por la subsidiaridad, y orientadas hacia el bien común universal.

Como lo recuerda Benedicto XVI, si no se sigue ese camino, también «el derecho internacional, no obstante los grandes progresos alcanzados en los diversos campos, correrí­a el riesgo de estar condicionado por los equilibrios de poder entre los más fuertes».

La finalidad de la Autoridad pública, recordaba ya Juan XXIII en la Pacem in terris, es, ante todo, la de servir al bien común. Dicha Autoridad, por tanto, debe dotarse de estructuras y mecanismos adecuados, eficaces, es decir, a la altura de la propia misión y de las expectativas que en ella se ponen. Esto es particularmente verdadero al interno de un mundo globalizado, que hace a las personas y a los pueblos permanecer cada vez más interconectados e interdependientes, pero que muestra también el peso del egoí­smo y de los intereses sectoriales, entre los cuales la existencia de mercados monetarios y financieros de carácter prevalentemente especulativo, perjudiciales para la «economí­a real», en especial de los Paí­ses más débiles.

Es este un proceso complejo y delicado. Tal Autoridad supranacional debe, en efecto, poseer una impostación realista y ha de ponerse en práctica gradualmente, para favorecer también la existencia de sistemas monetarios y financieros eficientes y eficaces, es decir, mercados libres y estables, disciplinados por un marco jurí­dico adecuado, funcionales en orden al desarrollo sostenible y al progreso social de todos, e inspirados por los valores de la caridad y de la verdad. Se trata de una Autoridad con un horizonte planetario, que no puede ser impuesta por la fuerza, sino que deberí­a ser la expresión de un acuerdo libre y compartido, más allá de las exigencias permanentes e históricas del bien común mundial, y no fruto de coerciones o de violencias. Deberí­a surgir de un proceso de maduración progresiva de las conciencias y de las libertades, así­ como del conocimiento de las crecientes responsabilidades. No pueden, en consecuencia, ser desatendidos considerandos superfluos, elementos como la confianza recí­proca, la autonomí­a y la participación. El consenso debe involucrar, un número cada vez mayor de Paí­ses que se adhieren por convicción, mediante ese diálogo sincero que no margina, sino más aún que valora las opiniones minoritarias. La Autoridad mundial deberí­a, pues, involucrar coherentemente a todos los pueblos en una colaboración a la que están llamados a contribuir con el patrimonio de sus propias virtudes y civilizaciones.

La constitución de una Autoridad polí­tica mundial deberí­a estar precedida por una fase preliminar de concertación, de la que emergerá una institución legitimada, capaz de proporcionar una guí­a eficaz y, al mismo tiempo, de permitir que cada Paí­s exprese y procure el propio bien particular. El ejercicio de una Autoridad semejante, puesta al servicio del bien de todos y de cada uno, será necesariamente super partes, es decir, por encima de toda visión parcial y de todo bien particular, en vistas a la realización del bien común. Sus decisiones no deberán ser el resultado del pre-poder de los Paí­ses más desarrollados sobre los Paí­ses más débiles. Deberán, en cambio, ser asumidas que asumirlas, en el interés de todos y no sólo en ventaja de algunos grupos formados por lobbies privadas o por Gobiernos nacionales.

Una institución supranacional, expresión de una «comunidad de las Naciones», no podrá por otra parte, durar por mucho tiempo, si las diversidades de los Paí­ses, a nivel de las culturas, de los recursos materiales e inmateriales, y de las condiciones históricas y geográficas, no son reconocidas y plenamente respetadas. La ausencia de un consenso convencido, alimentado por una incesante comunión moral de la comunidad mundial, debilitarí­a la eficacia de la correspondiente Autoridad.

Lo que vale a nivel nacional vale también a nivel mundial. La persona no está hecha para servir incondicionalmente a la Autoridad, cuya tarea es la de ponerse al servicio de la persona misma, en coherencia con el valor preeminente de la dignidad del ser humano. Del mismo modo, los Gobiernos no deben servir incondicionalmente a la Autoridad mundial. Esta última, ante todo debe ponerse al servicio de los diversos Paí­ses miembros, de acuerdo al principio de subsidiaridad, creando, entre otras, las condiciones socioeconómicas, polí­ticas y jurí­dicas indispensables también para la existencia de mercados eficientes y eficaces, que no estén hiperprotegidos por polí­ticas nacionales paternalistas, ni debilitados por déficit sistemáticos de las finanzas públicas y de los Productos nacionales que, de hecho, impiden a los mercados operar en un contexto mundial como instituciones abiertas y competitivas.

En la tradición del Magisterio de la Iglesia, retomada con vigor por Benedicto XVI, el principio de subsidiaridad debe regular las relaciones entre el Estado y las comunidades locales, entre las Instituciones públicas y las Instituciones privadas, sin excluir aquellas monetarias y financieras. Así­, en un nivel ulterior, debe regir las relaciones entre una eventual, futura Autoridad pública mundial y las instituciones regionales y nacionales. Tal principio es en garantí­a tanto la legitimidad democrática, como la eficacia de las decisiones de quienes están llamados a tomarlas. Permite respetar la libertad de las personas y de las comunidades de personas y, al mismo tiempo, responsabilizarlas respecto de los objetivos y de los deberes que les competen.

Según la lógica de la subsidiaridad, la Autoridad superior ofrece su subsidium, es decir su ayuda, cuando la persona y los actores sociales y financieros son intrí­nsecamente inadecuados o no logran hacer por sí­ mismos lo que les es requerido. Gracias al principio de solidaridad, se construye una relación durable y fecunda entre la sociedad civil planetaria y una Autoridad pública mundial, cuando los Estados, los cuerpos intermedios, las diversas sociedades – incluidas aquellas económicas y financieras – y los ciudadanos toman las decisiones dentro de la prospectiva del bien común mundial, que trasciende el nacional.

«El gobierno de la globalización» – se lee en la Caritas in veritate – «debe ser de tipo subsidiario, articulado en múltiples niveles y planos diversos, que colaboren recí­procamente». Sólo así­ se puede evitar el riesgo del aislamiento burocrático de la Autoridad central, que correrí­a el peligro de la deslegitimación de una separación demasiado grande de las realidades sobre las cuales se funda, y podrí­a fácilmente caer en tentaciones paternalistas, tecnocráticas, o hegemónicas.

Sin embargo permanece aún un largo camino por recorrer antes de llegar a la constitución de una tal Autoridad pública con competencia universal. La lógica desearí­a que el proceso de reforma se desarrollase teniendo como punto de referencia la Organización de las Naciones Unidas, en razón de la amplitud mundial de sus responsabilidades, de su capacidad de reunir las Naciones de la tierra, y de la diversidad de sus propias tareas y de las de sus Agencias especializadas. El fruto de tales reformas deberí­a ser una mayor capacidad de adopción de polí­ticas y opciones vinculantes, por estar orientadas a la realización del bien común a nivel local, regional y mundial. Entre las polí­ticas aparecen como más urgentes aquellas relativas a la justicia social global: polí­ticas financieras y monetarias que no dañen los Paí­ses más débiles; polí­ticas dirigida a la realización de mercados libres y estables y una distribución ecua de la riqueza mundial incluso mediante formas inéditas de solidaridad fiscal global, de la cual se referirá más adelante.

En el proceso de la constitución de una Autoridad polí­tica mundial no se pueden desvincular las cuestiones de governance (es decir, de un sistema de simple coordinación horizontal sin una Autoridad super partes), de aquellas de un shared government (es decir de un sistema que, además de la coordinación horizontal, establezca una Autoridad super partes) funcional y proporcionado al gradual desarrollo de una sociedad polí­tica mundial. La constitución de una Autoridad polí­tica mundial no podrá ser lograda sin una práctica previa de multilateralismo, no sólo a nivel diplomático, sino también y principalmente en el ámbito de los programas para el desarrollo sostenible y para la paz. No se puede llegar a un Gobierno mundial si no es dando una expresión polí­tica a interdependencias y cooperaciones preexistentes.

4. Hacia una reforma del sistema financiero y monetario internacional que responda a las exigencias de todos los Pueblos

En materia económica y financiera, las dificultades más relevantes se derivan de la carencia de un eficaz conjunto de estructuras capaces de garantizar, además de un sistema de governance, un sistema de government de la economí­a y de las finanzas internacionales.

¿Qué se puede decir de esta prospectiva? ¿Cuáles son los pasos que se deben desarrollar concretamente?

Con referencia al actual sistema económico y financiero mundial, se deben subrayar dos elementos determinantes: el primero es la gradual disminución de la eficiencia de las instituciones de Bretton Woods, desde los inicios de los años Setenta. En particular, el Fondo Monetario Internacional ha perdido un carácter esencial para la estabilidad de las finanzas mundiales, es decir, el de reglamentar la creación global de moneda y de velar sobre el monto de riesgo del crédito asumido por el sistema. En definitiva, ya no se dispone más de ese «bien público universal» que es la estabilidad del sistema monetario mundial.

El segundo factor es la necesidad de un corpus mí­nimo compartido de reglas necesarias para la gestión del mercado financiero global, que ha crecido mucho más rápidamente que la «economí­a real» habiéndose velozmente desarrollado, por efecto de un lado, de la abrogación generalizada de los controles sobre los movimientos de capitales y de la tendencia a la desreglamentación de las actividades bancarias y financieras; y, por el otro, con los progresos de la técnica financiera favorecidos por los instrumentos informáticos.

En el plano estructural, en la última parte del siglo anterior, la moneda y las actividades financieras a nivel global crecieron mucho más rápidamente que las producciones de bienes y servicios. En dicho contexto, la cualidad del crédito ha tendido a disminuir, hasta exponer a los institutos de crédito a un riesgo mayor de aquel razonablemente sostenible. Baste observar lo acaecido a los grandes y pequeños institutos de crédito en el contexto de las crisis que se manifestaron en los años ochenta y noventa del siglo anterior y, en fin, en la crisis de 2008.

Aún en la última parte del siglo anterior, se desarrolló la tendencia a definir las orientaciones estratégicas de la polí­tica económica y financiera al interno de clubes y de grupos más o menos amplios de los Paí­ses más desarrollados. Sin negar los aspectos positivos de este enfoque, no se puede dejar de notar que así­, no parece respetarse plenamente el principio representativo, en particular de los Paí­ses menos desarrollados o emergentes.

La necesidad de tener en cuenta la voz de un mayor número de Paí­ses ha conducido, por ejemplo, a la ampliación de dichos grupos, pasando así­ del G7 al G20. Ha sido, ésta, una evolución positiva, en cuanto ha consentido involucrar, en las orientaciones para la economí­a y las finanzas globales, la responsabilidad de Paí­ses con una población más elevada, en ví­as de desarrollo y emergentes.

En el ámbito del G20 pueden, por lo tanto, madurar directrices concretas que, oportunamente elaboradas en las apropiadas sedes técnicas, podrán orientar los órganos competentes a nivel nacional y regional en la consolidación de las instituciones existentes y en la creación de nuevas instituciones con apropiados y eficaces instrumentos a nivel internacional.

Los lí­deres mismos del G20 afirman en la Declaración final de Pittsburgh de 2009 que «la crisis económica demuestra la importancia de comenzar una nueva era de la economí­a global basada en la responsabilidad». A fin de hacer frente a la crisis y abrir una nueva era «de la responsabilidad», además de las medidas de tipo técnico y de corto plazo, los leaders proponen una «reforma de la arquitectura global para afrontar las exigencias del siglo XXI»; y por tanto además «un marco que permita definir las polí­ticas y las medidas comunes con el objeto de producir un desarrollo global sólido, sostenible y equilibrado».

Es preciso por tanto, dar inicio a un proceso de profunda reflexión y de reformas, recorriendo ví­as creativas y realistas, que tiendan a valorizar los aspectos positivos de las instituciones y de los fora ya existentes.

Una atención especí­fica deberí­a reservarse a la reforma del sistema monetario internacional y, en particular, al empeño para dar vida a una cierta forma de control monetario global, desde luego ya implí­cita en los Estudios del Fondo Monetario Internacional. Es evidente que, en cierta medida, esto equivale a poner en discusión los sistemas de cambio existentes, para encontrar modos eficaces de coordinación y supervisión. Se trata de un proceso que debe involucrar también a los Paí­ses emergentes y en ví­as de desarrollo, al momento de definir las etapas de adaptación gradual de los instrumentos existentes.

En el fondo se delinea, en prospectiva, la exigencia de un organismo que desarrolle las funciones de una especie de «Banco central mundial» que regule el flujo y el sistema de los intercambios monetarios, con el mismo criterio que los Bancos centrales nacionales. Es necesario redescubrir la lógica de fondo, de paz, coordinación y prosperidad común, que portaron a los Acuerdos de Bretton Woods, para proveer respuestas adecuadas a las cuestiones actuales. A nivel regional, dicho proceso podrí­a realizarse con valorización de las instituciones existentes como, por ejemplo, el Banco Central Europeo. Esto requerirí­a, sin embargo, no sólo una reflexión a nivel económico y financiero, sino también y ante todo, a nivel polí­tico, con miras a la constitución de instituciones públicas correspondientes que garanticen la unidad y la coherencia de las decisiones comunes.

Estas medidas se deberí­an ser concebidas como unos de los primeros pasos en la prospectiva de una Autoridad pública con competencia universal; como una primera etapa de un más amplio esfuerzo de la comunidad mundial por orientar sus instituciones hacia la realización del bien común. Deberán seguir otras etapas, teniendo en cuenta que las dinámicas que conocemos pueden acentuarse, pero también acompañarse de cambios que hoy dí­a serí­a en vano tratar de prever.

En dicho proceso, es necesario recuperar la primací­a de lo espiritual y de la ética y, con ello, la primací­a de la polí­tica – responsable del bien común – sobre la economí­a y las finanzas. Es necesario volver a llevar estas últimas al interno de los confines de su real vocación y de su función, incluida aquella social, en vista de sus evidentes responsabilidades hacia la sociedad, para dar vida a mercados e instituciones financieras que estén efectivamente al servicio de la persona, es decir, que sean capaces de responder a las exigencias del bien común y de la fraternidad universal, trascendiendo toda forma de monótono economicismo y de mercantilismo performativo.

En la base de dicho enfoque de tipo ético, parece pues, oportuno reflexionar, por ejemplo,

a) sobre medidas de imposición fiscal a las transacciones financieras, mediante alí­cuotas equitativas, pero moduladas con gastos proporcionados a la complejidad de las operaciones, sobre todo de las que se realizan en el mercado «secundario». Dicha imposición serí­a muy útil para promover el desarrollo global y sostenible, según los principios de la justicia social y de la solidaridad; y podrí­a contribuir a la constitución de una reserva mundial de apoyo a los Paí­ses afectados por la crisis, así­ como al saneamiento de su sistema monetario y financiero;

b) sobre formas de recapitalización de los bancos, incluso con fondos públicos, condicionando el apoyo a comportamientos «virtuosos» y finalizados a desarrollar la «economí­a real»;

c) sobre la definición de ámbito de actividad del crédito ordinario y del Investment Banking. Tal distinción permitirí­a una disciplina más eficaz de los «mercados paralelos» privados de controles y de lí­mites.

Un sano realismo requerirí­a el tiempo necesario para construir amplios consensos, pero el horizonte del bien común universal está siempre presente con sus exigencias ineludibles. Es deseable, por consiguiente, que todos los que, en las Universidades y en los diversos Institutos, llamados a formar las clases dirigentes del mañana, es deseable se dediquen a prepararlas para asumir sus propias responsabilidades de discernir y de servir al bien público global, en un mundo que cambia constantemente. Es necesario resolver la divergencia entre la formación ética y la preparación técnica, evidenciando en modo particular la ineludible sinergia entre los campos de la praxis y de la poiésis.

El mismo esfuerzo es requerido a todos los que están en grado de iluminar la opinión pública mundial, para ayudarla a afrontar este mundo nuevo no ya en la angustia, sino en la esperanza y en la solidaridad.

Conclusiones

En medio de las incertezas actuales, en una sociedad capaz de movilizar medios ingentes, pero cuya reflexión en el campo cultural y moral permanece inadecuada respecto a su utilización en orden a la obtención de fines apropiados, estamos llamados a no rendirnos, y a construir sobre todo, un futuro que tenga sentido para las generaciones venideras. No se ha de temer el proponer cosas nuevas, aunque puedan desestabilizar equilibrios de fuerza preexistentes que dominan a los más débiles. Son una semilla que se arroja en la tierra, que germinará y no tardará en dar frutos.

Como ha exhortado Benedicto XVI, son indispensables personas y operadores, en todos los niveles – social, polí­tico, económico y profesional – motivados por el valor de servir y promover el bien común mediante una vida buena. Sólo ellos lograrán vivir y ver más allá de las apariencias de las cosas, percibiendo el desvarí­o entre lo real existente y lo posible nunca antes experimentado.

Pablo VI ha subrayado la fuerza revolucionaria de la «imaginación prospectiva», capaz de percibir en el presente las posibilidades inscritas en él y de orientar a los seres humanos hacia un futuro nuevo. Liberando la imaginación, la persona humana libera su propia existencia. A través de un compromiso de imaginación comunitaria es posible transformar, no sólo las instituciones, sino también los estilos de vida, y suscitar un futuro mejor para todos los pueblos.

Los Estados modernos, en el transcurso del tiempo, se han transformado en conjuntos estructurados, concentrando la soberaní­a al interior del propio territorio. Sin embargo las condiciones sociales, culturales y polí­ticas han mutado progresivamente. Ha aumentado su interdependencia – hasta llegar a ser natural el pensar en una comunidad internacional integrada y regida cada vez más por un ordenamiento compartido – pero no ha desaparecido una forma deteriorada de nacionalismo, según el cual el Estado considera poder conseguir de modo autárquico, el bien de sus propios ciudadanos.

Hoy, todo eso parece surreal y anacrónico. Hoy, todas las naciones, pequeñas o grandes, junto con sus Gobiernos, están llamadas a superar dicho «estado de naturaleza» que ve a los Estados en perenne lucha entre sí­. No obstante de algunos aspectos negativos, la globalización está unificando en mayor medida a los pueblos, impulsándolos a dirigirse hacia un nuevo «estado de derecho» a nivel supranacional, apoyado por una colaboración más intensa y fecunda. Con una dinámica análoga a la que en el pasado ha puesto fin a la lucha «anárquica», entre clanes y reinos rivales, en orden a la constitución de Estados nacionales, la humanidad hoy, tiene que comprometerse en la transición de una situación de luchas arcaicas entre entidades nacionales, hacia un nuevo modelo de sociedad internacional con mayor cohesión, poliárquica, respetuosa de la identidad de cada pueblo, dentro de las múltiples riquezas de una única humanidad. Este pasaje, que por lo demás tí­midamente ya se está en curso, asegurarí­a a los ciudadanos de todos los Paí­ses – cualquiera que sea la dimensión o la fuerza que posee – paz y seguridad, desarrollo, libres mercados, estables y transparentes. «Así­ como dentro de cada Estado […] el sistema de la venganza privada y de la represalia ha sido sustituido por el imperio de la ley – advierte Juan Pablo II – «así­ también es urgente ahora que semejante progreso tenga lugar en la Comunidad internacional».

Los tiempos para concebir instituciones con competencia universal llegan cuando están en juego bienes vitales y compartidos por toda la familia humana, que los Estados, individualmente, no son capaces de promover y proteger por sí­ solos.

Existen, pues, las condiciones para la superación definitiva de un orden internacional «westphaliano», en el que los Estados perciben la exigencia de la cooperación, pero no asumen la oportunidad de una integración de las respectivas soberaní­as para el bien común de los pueblos.

Es tarea de las generaciones presentes reconocer y aceptar conscientemente esta nueva dinámica mundial hacia la realización de un bien común universal. Ciertamente, esta transformación se realizará al precio de una transferencia gradual y equilibrada de una parte de las competencias nacionales a una Autoridad mundial y a las Autoridades regionales, pero esto es necesario en un momento en el cual el dinamismo de la sociedad humana y de la economí­a, y el progreso de la tecnologí­a trascienden las fronteras, que en el mundo globalizado, de hecho están ya erosionadas.

La concepción de una nueva sociedad, la construcción de nuevas instituciones con vocación y competencia universales, son una prerrogativa y un deber de todos, sin distinción alguna. Está en juego el bien común de la humanidad, y el futuro mismo.

En este contexto, para cada cristiano hay una especial llamada del Espí­ritu a comprometerse con decisión y generosidad, para que las múltiples dinámicas en acto, se dirijan las hacia prospectivas de la fraternidad y del bien común. Se abren inmensas áreas de trabajo para el desarrollo integral de los pueblos y de cada persona. Como afirman los Padres del Concilio Vaticano II, se trata de una misión al mismo tiempo social y espiritual que, «en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios».

En un mundo en ví­as de una rápida globalización, remitirse a una Autoridad mundial llega a ser el único horizonte compatible con las nuevas realidades de nuestro tiempo y con las necesidades de la especie humana. No ha de ser olvidado, sin embargo, que esta paso, dada la naturaleza herida de los seres humanos, no se realiza sin angustias y sufrimientos.

La Biblia, con el relato de la Torre de Babel (Génesis 11,1-9) advierte cómo la «diversidad» de los pueblos puede transformarse en vehí­culo de egoí­smo e instrumento de división. En la humanidad está muy presente el riesgo de que los pueblos terminen por no comprenderse más y que las diversidades culturales sean motivo de contraposiciones insanables. La imagen de la Torre de Babel también nos señala que es necesario preservarse de una «unidad» sólo aparente, en la que no cesan los egoí­smos y las divisiones, porque los fundamentos de la sociedad no son estables. En ambos casos, Babel es la imagen de lo que los pueblos y los individuos pueden llegar a ser cuando no reconocen su intrí­nseca dignidad trascendente y su fraternidad.

El espí­ritu de Babel es la antí­tesis del Espí­ritu de Pentecostés (Hechos 2, 1-12), del designio de Dios para toda la humanidad, es decir, la unidad en la diversidad. Sólo un espí­ritu de concordia, que supere las divisiones y los conflictos, permitirá a la humanidad el ser auténticamente una única familia, hasta concebir un mundo nuevo con la constitución de una Autoridad pública mundial, al servicio del bien común».


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Internacional

China y la OMS cometieron errores que contribuyeron a la propagación mundial de la pandemia de COVID-19

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Un grupo independiente ha criticado a Beijing y a la Organización Mundial de la Salud (OMS) por su tardía respuesta al brote de COVID-19 en China causado por el virus del PCCh.

“Lo que está claro para el grupo es que las medidas de salud pública podrían haber sido aplicadas con mayor firmeza por las autoridades de salud locales y nacionales en China en enero [de 2020]”, dice el informe parcial.

 El grupo, establecido por la OMS en respuesta a una resolución de la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2020, se denomina Grupo independiente de preparación y respuesta frente a las pandemias. Está copresidido por la exprimera Ministra de Nueva Zelanda, Helen Clark, y la expresidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf.

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El COVID-19 es la enfermedad causada por el virus del PCCh (Partido Comunista Chino), comúnmente conocido como el nuevo coronavirus. Se originó en la ciudad de Wuhan, en el centro de China. Las autoridades sanitarias de la ciudad afirmaron que el primer paciente apareció el 8 de diciembre de 2019, pero los informes de los medios de comunicación mostraron que el primer paciente documentado, un hombre de unos 70 años, cayó enfermo días antes, el 1 de diciembre. Los investigadores aún no saben con certeza quién es el paciente cero.

Una serie de documentos filtrados obtenidos por The Epoch Times mostraron que los hospitales de Wuhan recibieron pacientes con síntomas parecidos a los del COVID desde septiembre de 2019.

El informe del grupo también criticó a China por “las oportunidades perdidas de aplicar medidas básicas de salud pública a la mayor brevedad”, sin dar más detalles.

Muchos han criticado a China por haber silenciado inicialmente a los médicos denunciantes, entre ellos el oftalmólogo Li Wenliang, que trató de advertir al público de un brote de “neumonía desconocida” en las redes sociales chinas el 30 de diciembre de 2019. Li fue llamado a una comisaría de policía y reprendido por “difundir rumores”.

Además, Beijing no reconoció públicamente que el virus era contagioso hasta el 20 de enero de 2020, varias semanas después de que Taiwán advirtiera a la OMS del riesgo de transmisión de persona a persona en un correo electrónico. La OMS ha negado que el correo electrónico contenía tal advertencia.

El secretario de Salud de EE. UU., Alex Azar, en un discurso en Heritage Foundation, con sede en Washington, el 14 de enero, dijo que el gobierno de EE. UU. se enteró por primera vez del virus en diciembre de 2019 a través de Taiwán, y cuestionó los informes de China sobre que el virus no era contagioso.

OMS
En el informe también se criticó a la OMS por su respuesta lenta.

“No está claro por qué el comité [de emergencia] no se reunió hasta la tercera semana de enero, ni tampoco está claro por qué no pudo llegar a un acuerdo sobre la declaración de una emergencia de salud pública de interés internacional [PHEIC] cuando se convocó por primera vez”, según el informe.

El comité de emergencia de la OMS se reunió el 22 de enero de 2020 y decidió que declarar una PHEIC, la alerta de más alto nivel que la OMS puede declarar, era “todavía demasiado pronto”. La OMS finalmente declaró una PHEIC el 30 de enero de 2020.

El informe también cuestionó por qué el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró hasta marzo de 2020 que el brote era una pandemia.

“Aunque el término pandemia no se utiliza ni se define en el Reglamento Sanitario Internacional (2005), su uso sirve para centrar la atención en la gravedad de un acontecimiento sanitario. No fue sino hasta el 11 de marzo que la OMS utilizó el término”, explicó el informe.

En el informe se llegaba a la conclusión de que la OMS “no ha tenido la capacidad suficiente para hacer el trabajo que se espera de ella”.

“El Grupo está sorprendido de que el poder de la OMS para validar los informes de brotes de enfermedades por su potencial pandémico y poder desplegar recursos de apoyo y contención en áreas locales es muy limitado”, agregó.

En julio del año pasado, Trump calificó a la OMS de “marioneta de China”, añadiendo que Beijing era “totalmente responsable de ocultar el virus y de desencadenarlo sobre el mundo”. En el mismo mes, el presidente de Estados Unidos retiró formalmente a Estados Unidos de la OMS. La retirada será efectiva el 6 de julio de este año.

El informe concluyó: “En retrospectiva, está claro que el volumen de infecciones en el período inicial de la epidemia en todos los países fue mayor que el reportado”.

“Una epidemia en gran parte oculta contribuyó a la propagación mundial”.

Está previsto que el grupo presente un informe final a la 74ª Asamblea Mundial de la Salud en mayo.

 

(Epoch times)


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Jerónimo : «El islam no es religión sino un partido cuyos adeptos son gente de guerra y de expansión»

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El arzobispo ortodoxo de Atenas, Jerónimo, ha dicho en una entrevista concedida con motivo del 200 aniversario del inicio de la revolución que supuso la liberación nacional de Grecia del imperio otomano, que el islam no es una religión sino una ideología política.

 

«El islam no es religión sino una aspiración política y un partido, cuyos adeptos son gente de guerra y de expansión, que es el rasgo característico del islam, según la doctrina de Mahoma», señaló Jerónimo en una entrevista con el canal de televisión Open TV.

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Como resultado de la revolución que estalló en 1821, Grecia se sacudió el yugo de 400 años del Imperio otomano y formó un Estado independiente. En 2021 los griegos celebran el 200 aniversario del comienzo de este proceso histórico.

El arzobispo destacó el relevante aporte de la Iglesia al esfuerzo libertador de los griegos, y dijo que el anhelo nacional de lograr la libertad se asociaba con la Iglesia.

«Todos los monasterios –pequeños, medianos y grandes– acogieron con sentido de alta responsabilidad la lucha [por la independencia del Estado griego]», declaró, y agregó que en Grecia funcionaban escuelas clandestinas donde enseñaban a los niños la doctrina ortodoxa y los hábitos de leer y escribir.

Al recodar la participación de los sacerdotes en la lucha por la independencia, Jerónimo afirmó que ellos asistieron al nacimiento de la revolución griega.

Tras la entrevista de Jerónimo al Open TV los mufties de Xanthi y Didimótico, ciudades en el noreste de Grecia donde vive la población musulmana, dijeron que lamentan tales declaraciones y que la imagen del islam que pintó Jerónimo no responde a la realidad y ultraja los sentimientos de los musulmanes.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Grecia censuró el proceder del arzobispo, calificando sus declaraciones de provocadoras que «instan a mostrar la inamistad y a usar la violencia contra el islam, así como reflejan un nivel aterrador de la islamofobia».

El Arzobispado de Atenas reaccionó declarando que la Iglesia ortodoxa de Grecia y el arzobispo de Atenas y toda Grecia, Jerónimo, respetan a todas las religiones y que el prelado se refería a los extremistas islámicos.

 «El arzobispo y nuestra Iglesia respetan a todas las religiones conocidas», declaró el Arzobispado, agregando que Jerónimo «se refería a la tergiversación del islam por un puñado de extremistas fundamentalistas que siembran el horror y la muerte en todo el universo. El arzobispo tenía en cuenta a las personas que usan el islam como un instrumento y como un arma mortífera contra todas las personas de criterios diferentes».

Hasta un 90% de la población de Grecia profesa la fe cristiana ortodoxa y solo un 2%, el islam, es la minoría musulmana que habita en Tracia. El Arzobispado en su comentario adujo a Tracia como un ejemplo de la coexistencia pacífica y armoniosa entre los cristianos y los musulmanes.


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¡ÚLTIMA HORA! “Parler volverá antes de fin de mes”, confirma el CEO

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BLes– Según reportó el CEO de Parler, John Matze, la red social en expansión podría regresar antes de fin de enero, luego de que el sitio reapareciera en línea después de que Amazon Web Services (AWS) lo eliminara en un evidente acto de censura contra las voces conservadoras.

“Estoy seguro de que para fin de mes volveremos a estar”, confirmó Matze a Fox News el domingo por la noche en una entrevista en la que se mostró confiado en que su plataforma volverá a estar en línea luego de que su equipo lograra lanzar un sitio web estático y recuperar los datos de la compañía durante el fin de semana en una serie de desarrollos que Matze describió como “positivos”.

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Ante los reiterados hechos de censura por parte de Twitter y Facebook hacia los sectores conservadores, la plataforma Parler se posiciona cada vez mejor como una alternativa que promueve la libertad de expresión funcionando como una verdadera aplicación de comentarios libres y no como una editorial de noticias con tendencias y preferencias políticas.

Luego de los bloqueos de las cuentas del presidente Donald Trump en las grandes redes sociales, el CEO de Parler continuó promocionando su plataforma como un espacio virtual donde reina la libertad de expresión, confiando en el razonamiento lógico de los usuarios y promoviendo el librepensamiento.

Esto generó que miles y miles de usuarios abandonaran sus cuentas en las redes hegemónicas como Twitter y Facebook para pasarse a Parler. Las consecuencias no tardaron en llegar y la semana pasada los servicios de Amazon Web Services (AWS) suspendieron su contrato con la empresa alegando falsamente que la plataforma estaba promoviendo la violencia en relación con los eventos a comienzos de mes en el Capitolio.

Por su parte, Matze demandó a AWS por incumplimiento de contrato y ley antimonopolio, calificando a las motivaciones tras la decisión de Amazon como “conveniencia política”. Al mismo tiempo que solicitó el restablecimiento de sus servicios.

Si bien Parler no tiene permitido operar desde su sitio web, desde este fin de semana pudo al menos colocar una notificación para informar a sus usuarios acerca de la situación, y según Matze podría incluso tener una actualización diaria.

Matze escribió en una actualización en el sitio que “ahora parece el momento adecuado para recordarles a todos, tanto a los amantes como a los que odian, por qué comenzamos esta plataforma”.

“Creemos que la privacidad es primordial y la libertad de expresión es esencial, especialmente en las redes sociales”, comentó en su declaración, con fecha de 16 de enero. “Nuestro objetivo siempre ha sido proporcionar un espacio público no partidista donde las personas puedan disfrutar y ejercer sus derechos a ambos. Resolveremos cualquier desafío que tengamos ante nosotros y planeamos darles la bienvenida a todos pronto. ¡No dejaremos que el debate civil perezca!”.

Según detalló Matze durante la entrevista, logró recuperar los datos de Parler de Amazon el viernes 15 de enero, lo cual fue un paso clave para poder relanzar la plataforma. “Ahora podremos reconstruir Parler”, explicó Matze. “Es de suma importancia”.

Parler, que se describe a sí mismo como un sitio web de medios sociales caracterizado principalmente por la “libertad de expresión”, atrajo a varios partidarios de Trump y otros conservadores, incluidos senadores y representantes de la Cámara. Tras la prohibición de Twitter de Trump, el sitio web se convirtió en la aplicación número uno en varias tiendas de aplicaciones antes de que fuera retirado.


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El nuevo orden mundial: La revelación de «Q» y lo que queda por llegar (3a y última parte)

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Este artículo en tres partes se publicó originalmente en febrero de 2018 y se viralizó nuevamente en mayo de 2019, ya que los eventos y datos aún estaban vigentes. Como los argumentos siguen siendo válidos, decidimos volver a publicarlo en vísperas de las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Esta elección del 3 de noviembre de 2020 es decisiva, no solo para Estados Unidos, sino para todo el mundo.

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Ahora el candidato demócrata es Joe Biden, en 2016 fue Hillary Clinton. Biden fue vicepresidente de Barack Obama, y ​tanto la exsecretaria de Estado, Clinton, como el expresidente demócrata, Obama, siguen plenamente presentes en la actividad política estadounidense en la actualidad.

Sin embargo, esta vez hay un elemento nuevo, que se está convirtiendo en un factor clave de este drama histórico: el virus PCCh (Partido Comunista chino). Los izquierdistas lo utilizan para ampliar su agenda, pero en el universo todo tiene dos caras, una positiva y otra negativa. El efecto del virus que se puede tildar como positivo ya se puede ver: abrió los ojos de todos los cegados por la manipulación y las mentiras de los comunistas que usaron abiertamente el virus para cumplir con su agenda. La fuente del virus ha llevado al mundo a comprender la maldad del comunismo, del perverso PCCh. Sin el virus, muchas personas todavía estarían ciegas a la manipulación y el avance del malvado espíritu comunista en todos los aspectos de nuestras vidas.

Estos cuatro años de Trump han sido tumultuosos, es como un preludio de lo que vendrá, porque él necesita cuatro años más para completar lo que tiene que cumplir. Pero su continuación depende, nuevamente, de la elección de la gente. Por tanto, la elección del presidente de Estados Unidos determinará si habrá un mundo libre o uno regido por los comunistas bajo un nuevo orden mundial, ateo y esclavista.

Si Trump gana, Dios lo ayudará para que el mundo sea libre y eleve su moralidad nuevamente, y a todos esos países ya manipulados por los poderes izquierdistas con su agenda, los llevará de regreso al camino recto que Dios ha estipulado para la humanidad.

Realmente, esta elección del 3 de noviembre de 2020 será una de las más importantes de la historia contemporánea. El voto de los estadounidenses va a impactar en toda la humanidad, porque es el único lugar del mundo, en este momento, donde el pueblo podrá escoger entre la maldad y la bondad, entre abrazar al comunismo con todos los males ya expuestos o elegir el camino conservador y tradicional prometido por Trump.

La elección es significativa y ejemplar porque América es un crisol para muchas personas, no solo nativas sino migrantes de todo el mundo, muchos de los cuales se convirtieron en ciudadanos estadounidenses en los últimos años. Son gente de Asia, Europa, América del Sur, América Central, países árabes e incluso África. Así que todos los representantes de todo el mundo están reunidos ahora en Estados Unidos para tomar la decisión, la elección que dará no solo a los Estados Unidos sino al mundo un hombre que prometió eliminar el espíritu maligno del comunismo, y traer de regreso la rectitud y el comportamiento moral humano esencial.

Si Trump gana, significa que el mal perdió y lo divino volverá a brillar en la Tierra, y Dios podrá ejecutar lo que tenía en Su mente y en Su corazón de misericordia. Dios no podrá hacer nada si la elección es por el mal. Según la Ley del universo que habla la Escuela Buda, la elección es la expresión de la voluntad de todas las vidas. El libre albedrío es el “derecho humano” que nos ha dado Dios. Por lo tanto, todos los seres conscientes deben elegir entre el bien y el mal, y ambos tienen iguales exposiciones. El destino de la humanidad resta en la elección de la mayoría.

Durante el rally de Trump en Phoenix, Arizona, el 28 de octubre, Nigel Farage, líder del Partido Brexit de Gran Bretaña, fue invitado al podio para decir algunas palabras:

“Y cuando voten la semana que viene no solo estarán votando por quién será el presidente de los Estados Unidos de América, que es vital, sino que estarán votando por el líder del mundo libre. Estarán votando por el único líder actual del mundo libre que tiene las agallas para levantarse y luchar por el Estado-Nación, luchar por el patriotismo y luchar contra el globalismo. Estarán votando al único líder en el mundo occidental con el verdadero coraje de enfrentarse al Partido Comunista chino. Estarán votando por la decencia…”.

Sí, los votos van a determinar hacia dónde se dirigirá la humanidad: la Rectitud o la Esclavitud.

Deberíamos rezar para que los estadounidenses tomen la decisión correcta, para toda la humanidad.

Este artículo es la continuación de la segunda parte: Un nuevo orden mundial: El plan para destruir Estados Unidos en 16 años.

BLes – Muchos estadounidenses patriotas están impacientes: quieren ver que los conspiradores sean arrestados y que el gobierno sea limpiado. El desarrollo de los últimos eventos les parece lento.

Es que ahora hay una lucha latente, pero los pasos para limpiar lo que es llamado “Deep State” (“El Estado profundo”) no están libres de riesgos: asesinatos deliberados y actos terroristas no son fáciles de prevenir porque semejantes organizaciones que fueron infiltradas con ‘elegido/as’  desde hace tantos años, incluso siglos, en todas las áreas del mundo, no se rinden y no van a dejarse desaparecer sin luchar hasta el final.

Con los tribunales penales civiles, cualquier caso puede ser dilatado durante muchos años, escenario totalmente predecible teniendo en cuenta que la mayoría de estas personas no solo no respetan la ley sino que también están asociadas con grandes grupos legales, jueces corruptos, etc.

Por eso se dice que lo mejor es un tribunal militar para tratar estos casos, dado que cuando un crimen se etiqueta como conspiración o traición, los acusados pueden ser juzgados muy rápidamente, algunos incluso con pena de muerte.

Sin embargo, de avanzar en esta dirección, es esperable que haya disturbios organizados por el amplio espectro de la izquierda moderna. En cuanto se demoren los procesos legales, las eventuales protestas –financiadas por estos conspiradores, quienes son sumamente influyentes y están por todo el mundo- podrían crear caos social y terror, confundir los corazones de las personas e incluso comenzar una guerra.

Q y otros usuarios en Internet manifiestan el temor de que muchos de estos detalles, por su siniestra naturaleza, no van a poder ser aceptados como verdad por la sociedad. Algunos temas están tan fuera de la imaginación humana y son tan horrendos que al ser revelados probablemente provocarán incredibilidad o indignación por ser tomados como una mentira.

Ellos preguntan y discuten en Internet si es posible que la revelación de la verdad, compleja y trascendental, pueda despertar a las personas escépticas de todo el mundo, y a su vez pueda representar la esperanza de la gente que se aferra a las tradiciones y que cree en la existencia de un Creador, al ver cómo fue manipulada por un poder que ha tomado el control de gran parte de la humanidad desde hace siglos.

Después de ejecutar un plan de tantos años, dirigido para cambiar sutilmente la mentalidad, la racionalidad y la moralidad humana, ¿cuántas personas podrían creer en algo tan terrible, que podría significar casi el fin de la humanidad? ¿Es posible que la mayoría pueda reconocer la verdad?

Los pasos de Trump

President Donald Trump walks to the South Lawn on his way to board the Marine One at the White House, Washington, D.C., on Sept. 26, 2017. President Trump is travelling to New York City to participate in a roundtable with Republican National Committee. (Samira Bouaou/The Epoch Times)

El presidente estadounidense Donald Trump camina hacia el jardín sur de la Casa Blanca para abordar el Marine One el 26 de septiembre de 2017. (Samira Bouaou / La Gran Época)

Se dice que Trump conoce toda la evidencia del mal desde hace mucho tiempo, pero esta fuerza oscura está tan asentada que no tiene miedo ni escrúpulos, porque –de hecho- ha gobernado el mundo desde hace siglos.

Como una muestra de su determinación, a solo un mes de haber asumido, Trump prometió castigar severamente a uno de los peores males de la humanidad: la pedofilia. Inmediatamente después se realizaron diferentes arrestos al respecto.

El 21 de diciembre de 2017, el presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva para confiscar activos de todas las personas y entidades, estadounidenses y extranjeras, que abusan de los derechos humanos. Parece que hay maldad pura y no solo en los Estados Unidos, sino en todo el mundo, ya que el tráfico y abuso sexual de niños se producen en todos lados, en muchos casos a través de organizaciones internacionales.

-También te puede interesar: El nuevo orden mundial: las revelaciones del misterioso “Q” (1ra parte).

Después de esta medida, Q alertó que todos prestaran atención a una ola de renuncias a nivel mundial. En Google se pueden encontrar listas -constantemente actualizadas- de renuncias repentinas en los últimos meses de gente sumamente poderosa e influyente, cabezas de empresas internacionales, organizaciones, bancos y gobiernos; las dimisiones ocurren una tras otra.

Entre ellas, se agregó a la lista Cecile Richards, presidente de Planned Parenthood durante 12 años. Esta organización está siendo investigada, entre otros negocios turbios, por vender partes de bebés abortados, incluso de hasta 9 meses de gestación (ver debajo).

Los peores males de la humanidad

Existen evidencias de conexiones entre el Partido Comunista Chino, bajo el corrupto ex dictador chino, Jiang Zemin, conocido por la persecución de personas religiosas y también por otro de los peores males de la humanidad: la sustracción de órganos de presos de conciencia por parte del Estado, y muchos grandes nombres involucrados en el tráfico de personas, tráfico sexual de niños y provisión de seres humanos para órganos y experimentos médicos.

-También te puede interesar: Un nuevo orden mundial: El plan para destruir Estados Unidos en 16 años (2da parte).

La agresión sexual contra niños de tres años en escuelas infantiles Rojo, Amarillo y Azul (RBY, por sus siglas en inglés) en Beijing, China, fue ocultada por las autoridades después de que los padres revelaran que a sus hijos se les inyectaba una sustancia desconocida todos los días y se les daban píldoras vía oral. También hay relatos de los propios niños sobre abusos sexuales y violaciones que sufrieron ellos mismos mientras el resto de sus compañeros, otros niños de 3 años, eran obligados a presenciar semejante perversidad.

Todos los integrantes de la junta directiva de esta red de escuelas infantiles en China son chinos, excepto un americano, que –no es coincidencia- es miembro de la Fundación Clinton.

Aparentemente los 1.400 jardines de infantes RYB que se abrieron en el vasto territorio chino estaban vinculados al Ejército Popular de Liberación, que a su vez tenía relación con la conspiración internacional. No es una coincidencia que -según fuentes militares- más de 15 generales o militares de alto rango chinos (identificados) ya han cometido suicidio por los esfuerzos de la campaña del presidente Xi Jinping para eliminar la corrupción de los funcionarios y militares en China. Que esas personas, sumamente poderosas, lleguen a suicidarse en China, significa que han llevado a cabo actividades indescriptibles e imposibles de ser aceptadas por la sociedad.

El nombre del jardín de infantes, “Rojo, Amarillo y Azul”, no es muy normal en China, ya que no tiene relación con ninguna tradición del país asiático (generalmente a las entidades se las nombra con palabras relacionadas a la fortuna o la suerte). Una explicación es que el nombre tiene que ver con el colectivo LGTB (Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales), que ha tomado los colores del arco iris como su estandarte (rojo, amarillo y azul son los tres colores primarios que dan origen al resto de los colores). ¿Este es el significado del jardín?

Personas frente a la puerta principal del jardín de infantes RYB Education New World en Beijing el 24 de noviembre de 2017. La policía china ha iniciado una investigación sobre el presunto abuso infantil en la institución de Beijing.

Personas frente a la puerta principal del jardín de infantes RYB Education New World en Beijing el 24 de noviembre de 2017. La policía china ha iniciado una investigación sobre el presunto abuso infantil en la institución de Beijing.

Entre los padres circulaban rumores, que ante diversas amenazas luego fueron suprimidos, de que esta cadena de jardines de infantes fue establecida, mediante conexiones internacionales, para tener un suministro de niños sexualmente adoctrinados -incluyendo el cambio del género- y para servir como proveedores de adrenocromo. Está comprobado científicamente que niños que fueron abusados y obligados a participar en actividades de perversión, luego -como adultos- se vuelven dispuestos a aceptar y actuar en base a órdenes, porque ya son fáciles de controlar.

“Nuevo orden mundial”

Muchos medios alternativos están publicando sobre la teoría de la conspiración para establecer un gobierno mundial totalitario. Esta teoría sostiene que el grupo secreto conformado por un pequeño número de élites, el gobierno en la sombra y su agenda globalista, está tras bastidores manipulando el mundo con el objetivo final de establecer un gobierno mundial autoritario que reemplazará al estado actual o Estado-Nación. Este grupo se llama “nuevo orden mundial” y supuestamente hizo su primera aparición en el año 1776.

Para que los seres humanos acepten esta idea, primero deben ser preparados. Esto incluye todos los aspectos de la manipulación mental, en temas tales como la inmoralidad sexual, que sirve como una forma de controlar a la población. El objetivo de promover el comportamiento humano degradado habría sido perseguido silenciosa y sutilmente en muchas áreas, incluyendo la educación, de todo el mundo.

Sin ir más lejos, la UNESCO emitió en 2010 el programa de “Orientaciones Técnicas Internacionales sobre Educación en Sexualidad”.

En la página del organismo –que depende de la ONU- se destaca que el mismo está basado “en un riguroso y actualizado análisis de recientes programas de educación en sexualidad” y está orientado “a profesionales y a personas responsables de la toma de decisiones de los sectores salud y educación”.

Tiene como propósito apoyar a las autoridades de educación, salud y de otros sectores pertinentes, en el desarrollo e implementación de materiales y programas de educación en sexualidad impartidos en las escuelas”, afirma.

Según informa la UNESCO, el segundo volumen “cubre los temas y objetivos de aprendizaje que deben formar parte de un ‘conjunto básico mínimo’ para programas de educación en sexualidad destinado a niños, niñas y jóvenes de 5 a 18 y más años de edad”.

Salón plenario de la 34ª Conferencia General de la UNESCO con banderas de países de todo el mundo.

Salón plenario de la 34ª Conferencia General de la UNESCO con banderas de países de todo el mundo.

En este marco, la Liga de Protección Infantil publicó información sobre el manifiesto de Planned Parenthood Global:

“A raíz de las horripilantes escenas de videos encubiertos de Planned Parenthood vendiendo partes de bebés por nacer, enviando cabezas cortadas de bebés abortados, y luego defendiendo estas prácticas de forma desvergonzada, están sonando las alarmas sobre el papel prominente de Sex Ed (N. del R. Educación Sexual) en nuestras escuelas.

¿Quién iba a saber que la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) tiene un manifiesto publicado que describe sus opiniones sexuales extremas para los jóvenes?

Es una declaración de 40 páginas llamada, “EXCLAIM! (¡Exclama!) La Guía de los Jóvenes sobre los Derechos Sexuales” y es distribuida por todo el mundo por las Naciones Unidas. EXCLAIM! describe en detalle la agenda sexual de PP en nuestras escuelas. Promover el sexo infantil desenfrenado es sumamente urgente para PP.

Planned Parenthood en realidad está adoctrinando a los niños para que participen en una actividad sexual terriblemente destructiva, describiéndola, explorándola y eliminando todos los límites o guías morales. Planned Parenthood también le está enseñando a sus hijos que sus padres no tienen nada que decir sobre las actividades sexuales de sus hijos”.

Aunque es realmente difícil pensar que los padres pueden estar de acuerdo con tales contenidos para sus hijos, especialmente desde los 5 años, aparentemente los ministros de educación en muchos países han tomado esta ‘orientación’ y la han implementado en las escuelas, apuntando sobre todo a los niños. Los mismos maestros también fueron nutridos por esta educación durante muchos años.

La situación actual es preocupante: Muchas personas en todo el mundo, que han sido sometidas a este proceso de cambio de la mente, han crecido y madurado pasando a formar parte ahora de la sociedad principal; un gran numero de ellas son sumamente influyentes en áreas claves de la educación, la política, la economía, el entretenimiento, etc. llevando sutilmente a la sociedad hacia el camino trazado hace siglos que deviene en este momento decisivo de la historia.

El plan a largo plazo

Los medios alternativos y mucha gente acusan a estas élites de conspirar para controlar los asuntos mundiales, planear eventos gubernamentales y comerciales y plantar agentes para obtener un poder político permanente para influir y establecer un nuevo orden mundial.

Este grupo conspirativo sigue un plan a largo plazo para promover, organizar y cultivar élites de generación en generación en todo el mundo. Los medios alternativos dicen que tanto las personas influyentes como las del sector financiero de todo el mundo parecen estar nutridas y adoctrinadas por ellas.

La tentación por el dinero y también la perversión sexual atan para siempre a estas personas en un mismo grupo. Muchos de los líderes de Europa democráticamente elegidos, y de otros países, fueron adoctrinados tempranamente y entrenados para llevar a la humanidad hoy al ideal de ‘Un Nuevo Orden Mundial’.

La religión también cumplió su tarea: la corrupción del dinero y los crímenes sexuales son cada vez más difundidos entre los religiosos.

En los oscuros tiempos modernos, finalmente tiene que aparecer un falso profeta, un líder de falsas religiones. La Escuela Buda enseña que después de la aparición del cristianismo, en el Occidente, todas las llamadas (o que quieren autoproclamarse) religiones, son falsas. El diálogo interreligioso está destinado a promover la mezcla de todas las religiones -que según la Escuela Buda la mayoría son falsas-, junto con la idea de que todas ellas son iguales en todos los aspectos y excluye cualquier creencia individual.

Un gobierno mundial, una religión mundial, también necesita una cabeza. Será un poder absoluto, total, y así unos pocos gobernarían a toda la humanidad con un sistema totalitario que iguale al comunismo en su forma esencial, es decir que se base en la esclavitud. La pregunta de todos los que creen que existe este complot -con su plan meticuloso- es: ¿Quién sería el jefe de todos, quién tendría el control total sobre el mundo entero?

La otra historia de meticulosos arreglos: resumen de lo que se está revelando

En el Occidente, con el despertar gradual de la gente, la historia ‘oficial’, inculcada desde los colegios, universidades y medios de comunicación, parece cada vez menos real, como si se tratara simplemente de un cuento. La otra historia, que se está revelando, abarca una red de arreglos meticulosos planeados durante siglos vinculando a personas, eventos y guerras, una tras otra en todo el planeta, para crear un gobierno mundial.

Aparentemente esto se llevó a cabo desde hace mucho tiempo y no hay nada en el mundo que no haya sido manipulado e infiltrado con este propósito: Las cabezas de los gobiernos, incluso democráticamente elegidos; medios de comunicación internacionales; las familias RothshildRockefellerlas familias realeslas religionesel Vaticanolas Naciones Unidas; organizaciones mundiales económicas, bancarias, de salud; comercios; organismos de seguridad nacional; las grandes multinacionales; los grandes bancos; los tribunales internacionales; etc.

Con sus sistemáticos arreglos, organizaron guerras para diezmar a la población y accedieron a tomar el control de la sociedad. A su vez, grandes monopolios envenenan el medio ambiente (como Monsanto), dominan las fuentes de alimentos, controlan el clima, chemtrails y fomentan la trata de personas, el canibalismo, las sectas, el satanismo, la medicina impulsada por los grandes laboratorios multinacionales, la salud pública con la vacunación obligatoria, la regulación de armas privadas, la destrucción de fuerzas militares y las sociedades tradicionales.

Y la lista sigue con la promoción agresiva de la perversión sexual, las relaciones sexuales con niños y bestias y el uso de la ley para hacer que la gente lo acepte. También en su agenda figura la apertura de las fronteras, las inmigraciones y la destrucción de las culturas y tradiciones de diferentes países, causando divisiones sociales, disturbios y violencia abierta.

Al final, gradualmente, los gobiernos de muchos países no podrían controlar el malestar social, y entonces, llegaría el llamado a un poderoso Gobierno Mundial que sea el único capaz de resolver todos los problemas del planeta.

Los que tengan su mente controlada lo aceptarán voluntaria o fácilmente, y aquellos que no han sido corrompidos avalarán silenciosamente al poderoso gobierno mundial y la única religión mundial que prometerá terminar con la violencia social, la división frente a la impotencia de sus propios gobiernos y las religiones. Esto les dará un control absoluto a esos pocos (o incluso a solo uno), que gobernarán el mundo entero con poder totalitario y esclavitud. Esa era la otra historia.

Sin embargo, a pesar de su cuidadoso arreglo durante tantos años, en noviembre de 2016, en el país más importante del mundo, los Estados Unidos, el pueblo eligió a un Donald Trump como presidente. Esto, obviamente, no estaba en el plan, no fue arreglado en la historia. Porque él no puede ser comprado por dinero ni por promesas o más poder. Los cristianos americanos, que se preocupan por el futuro de la humanidad, consideran que Trump fue elegido por Dios para llevar a cabo una última tarea.

Un periodista extranjero informó que tomó un taxi en Estados Unidos y preguntó a la dama negra que lo conducía por quién había votado. La conductora contestó: “Trump”. La respuesta le resultó extraña, ya que la mayoría de los afroamericanos son demócratas y, en particular, las mujeres apoyan apasionadamente a Hillary Clinton. Él le preguntó por qué eligió a Trump, ya que según la mayoría de la prensa estadounidense, el mandatario republicano discrimina a las mujeres y no las respeta. La conductora dijo con una sonrisa: “Puede ser, o puede no ser, pero a mí no me importa, porque Dios lo escogió y le pidió que hiciera algo para Él”.

Trump, quien es conocido como un comerciante exitoso que nunca se da por vencido y resuelve todos los problemas, para los cristianos fieles, apareció para frenar este proceso de la historia de la humanidad planeado por generaciones. Con su slogan MAGA (siglas en inglés para “Hacer Grande a América de Nuevo”) y la importancia puesta en la soberanía de las naciones individuales, las tradiciones y la estructura de una familia; él representa justamente lo opuesto de un nuevo orden mundial.

Si los mensajes de Q son ilusorios, tranquilamente pueden dar lugar a una fascinante novela de espías. Pero si son reales, entonces el mundo entero se encuentra ahora en una gran encrucijada.

La inquietud de muchos, de los que creen que esta fuerza oscura está llevando a la humanidad hacia este paso, es si la mayoría podrá despertarse y si podrá entender cómo distinguir cuál es la Verdad. Los lectores hoy en día pueden investigar ellos mismos en Internet y en otros lugares, pueden racionalmente analizar los datos para llegar a esta revelación.

Con la revelación de la verdad, que emergerá cuando el velo que cubrió a la gente durante tanto tiempo sea eliminado, las personas finalmente serán liberadas para elegir su destino, el que deseen. El verdadero poder reside en lo que la humanidad quiera.


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