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El Teniente Coronel Area Sacristán: ¿Lealtad institucional a un sujeto malintencionado, incompetente, mentiroso y tramposo como Sánchez? ¡JAMÁS!

Redacción

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Enrique Area Sacristán.- *

 

El presidente Pedro Sánchez ha solicitado, además de tiempo, unidad y lealtad institucional para que la ciudadanía recupere su vida y se reconstruya el bienestar común. “Perseveremos en la unidad como respuesta al sacrificio que pedimos a los ciudadanos que permanecen en sus casas y a la valentía de quienes salen de ellas para combatir el virus”, ha dicho.

Leo en un blog de autoría desconocida que, hoy en día, y muy lamentablemente, la lealtad institucional es aquella cosa que uno reclama de los ciudadanos cuando es un impresentable y los susodichos se han dado cuenta. En los últimos tiempos se ha producido un mar de solicitudes de lealtad en el ámbito político de nuestro país. Una fuente inagotable de exigencia de tal cosa son las dos comunidades llamadas históricas que mientras tanto anuncian insumisión a todo lo que se menea.

Lealtad institucional es un concepto jurídico y ético que cuadra estupendamente con la Administración Pública y hace referencia a la obligatoriedad de prestarse ayuda entre sí para todos los involucrados en mantener el bienestar de los ciudadanos, hoy hablaríamos en realidad de su supervivencia. La Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas lo recogia en el apartado «De las Administraciones Públicas y sus relaciones» y lo desarrollaba en el artículo 41 (hoy derogado por la Ley 40/2015)

Leer ese artículo en estos tiempos de insumisos sobrevenidos, incumplidores legislativos y demás ralea seudopolítica pone los pelos de punta. Alguien tendrá que explicar algún día porqué si legalmente “las Administraciones Públicas deben respetar el ejercicio legítimo por las otras Administraciones de sus competencias” los insumisos de ciertas Comunidades históricas no van a la cárcel, pero si a mí se me ocurre robar una gallina me arriesgo a que me entrullen 3 años. Aun así, no me cabe ninguna duda de que las personas deben ser leales a las Organizaciones de las que forman parte, pero tampoco albergo ninguna incertidumbre sobre la necesidad de que las organizaciones lo sean también con sus ciudadanos, sus afiliados, sus trabajadores o sus clientes.

Teniente Coronel Area Sacristán

De todas maneras, el problema del concepto «lealtad institucional» no radica en ese punto, sino en su torticera relación con el servilismo, la ocultación, la componenda y el amiguismo del alma. El concepto de lealtad está íntimamente vinculado al de fidelidad y honor. Un gestor incompetente reclama lealtad a su secretaria tras descubrir que falsea facturas. Un ministro solicita a sus subalternos lealtad institucional cuando ha incumplido una cuarta parte del aparato legislativo que le afecta. Un Jefe de Gobierno solicita lealtad a la oposición tras incumplir todas las razones por las que, actualmente, es jefe del Gobierno. Un jefe de la Oposición solicita lealtad al jefe del Gobierno tras descubrirse que todos los datos en los que se basan los cálculos económicos del país están falseados. Un diletante político acepta con sumo gusto cubrir todas y cada una de las pifias que realizan sus jefes, porque en ello le va el futuro; un futuro en el que reclamará lealtad institucional ante las equivocaciones propias.

Cuando se quiere defender una elección propia que puede causar problemas, es dudosamente útil o perjudica a terceras personas el gestor incompetente siempre utiliza uno de los dos recursos mágicos: «era imposible hacer otra cosa» o «me he visto obligado a hacerlo». En el primer caso la información de las partes siempre está desequilibrada y en el segundo el deber incuestionable es inaccesible o pertenece a lo mítico. En ambos casos, y para zanjar definitivamente el asunto, el aprendiz de organizador siempre clama por la lealtad que se debe a las Instituciones.

A mí me asusta, desde hace tiempo, la lealtad institucional. Me interesa la lealtad al ciudadano, el cumplimiento íntegro de las penas de los que han delinquido contra la Hacienda Pública, la delación del político corrupto que está robando a los ciudadanos, la denuncia del gestor monstruoso que, por avaricia o incompetencia, causa gran desgracia a su alrededor.

¿Debemos ser leales a la canallada que perpetra el Gobierno con la cosa pública en el caso de los gastos de compras y contratos con ocasión del estado de alarma? ¿Debemos lealtad al político que aún tiene la desfachatez de predicar lo que se debe hacer cuando él pudo y no quiso? ¿Debemos cumplir con el deber de la lealtad ante el que nos ofende o nos perjudica? ¿Es lógico mantenerse leal al que engaña y lo mantiene?

La reclamación de lealtad institucional, como tantas cosas, es un concepto honorable que se ha visto corrompido en su paso por la especie humana. El DRAE describe el concepto «lealtad» como “el cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien”. Pero también reconoce como legítimo el significado de “amor o gratitud que muestran al hombre algunos animales, como el perro y el caballo”. Respetemos la lealtad que se debe a quién lo merece, pero jamás la lealtad perruna a un tipo tan incompetente, mentiroso, malintencionado, patán y tramposo como Sánchez. Nunca se ha demostrado, pero yo intuyo que nos iría mejor.

 

* Teniente coronel de Infantería y doctor por la Universidad de Salamanca.

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España

SIEMPRE LO HEMOS DICHO AQUÍ: Federico Trillo atribuye los atentados terroristas del 11M a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control de los servicios secretos franceses”

Redacción

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El exministro Federico Trillo ha atribuido este lunes los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses”. Así lo ha apuntado en el acto de presentación de su libro ‘Memorias de anteayer’, en el Círculo Ecuestre de Barcelona, presentado por el exdiputado del PP Manuel Milián Mestre.

Trillo ha expuesto una teoría sobre la autoría de los atentados del 11M que se contrapone a la que sostuvo el Gobierno de José María Aznar y que atribuía responsabilidades a ETA.

“Tengo la absoluta convicción de que fueron los comandos ‘moritos’, enviados por Marruecos, bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses. Esa es mi conclusión. Siento ser tan claro”, ha afirmado.

Según Trillo, “tanto la CIA como el MI6 coinciden en que detrás de los moros había un servicio de inteligencia continental”. Trillo ha destacado la “torpeza” con la que su Gobierno gestionó aquella crisis, una gestión que “fue no mala, lo siguiente”.

El Gobierno de Aznar, ha comentado, cometió el “error” de no reunir al gabinete de crisis, lo que en ese momento dejó fuera del núcleo que debía analizar las causas y consecuencias de los atentados a los vicepresidentes Rodrigo Rato y Javier Arenas y al ministro de Defensa, el propio Federico Trillo.

“José María se encerró el jueves y el viernes con el ministro portavoz, Eduardo Zaplana, y el ministro del Interior, Ángel Acebes, y no quiso de ninguna manera que estuviéramos Rodrigo Rato, el ministro de Defensa o el vicepresidente Javier Arenas”, ha señalado.

Fraga sugirió relevar a Rajoy como candidato

También ha explicado que el expresidente gallego Manuel Fraga Iribarne, meses después de la derrota del PP en las elecciones generales de 2004, sugirió reemplazar a Mariano Rajoy como candidato del PP a la Moncloa.

En julio de 2004, ha recordado, Rajoy le pidió que fuera a hablar con Fraga para intentar convencerlo de que renunciara a presentarse a la reelección como presidente de la Xunta de Galicia.

Trillo se reunió con Fraga, que no solo no transigió con la idea de ceder paso como candidato a la reelección, sino que le dijo a su interlocutor: “No tenemos candidato a la presidencia del Gobierno”.

“A mí me había mandado Rajoy, que acababa de perder las elecciones, pero eran sus primeras elecciones. No podía admitir semejante planteamiento”, ha razonado Trillo, que ha justificado la derrota electoral de marzo de 2004 por el impacto del 11M. Según Trillo, en ese momento Fraga le sugirió dos nombres que a su juicio podrían relevar a Rajoy: “Tú o Alberto Ruiz Gallardón”.

Llama a “quitarnos de encima al tirano de Sánchez”

Refiriéndose a la política actual, se ha mostrado muy crítico con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que en su opinión no está a la altura del expresidente socialista Felipe González.

“Felipe nunca llegó al nivel de inmoralidad al que está llegando en este momento Sánchez”, ha afirmado Trillo, que ha hecho un llamamiento a “sacar del poder de España a esta mafia que está acabando con la idea de España misma”.

Y ha planteado: “Si fuimos capaces de quitarnos de encima aquellas corruptelas de González, a pesar de ser el mejor gobernante socialista que hemos tenido, deberíamos ser capaces de quitarnos a este tirano de encima”.

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